Carlos Hidalgo
Dicen los datos de Google que el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, crecen enormemente las búsquedas sobre “el día del hombre”, pues hay quien considera que dedicar un solo día al año a reflexionar sobre las desventajas históricas que sufren las mujeres en nuestras sociedades es discriminar a los hombres, que también tienen problemas.
Desde luego no ha faltado quien lo diga en voz alta en tribunas públicas, lamentando efectos que el feminismo no tiene y dando por hecho que existe la igualdad real, cuando, pese a estar en la letra de la ley, no es algo que las mujeres experimenten en su día a día. Y es que las mujeres aun cobran menos que los hombres por el mismo trabajo, tienen menos posibilidades para ser ascendidas si hay otros hombres que sean candidatos, se las trata en general como si fueran menores de edad y solo se las toma en serio cuando se perciben como una amenaza o una competencia seria. Entonces son retorcidas si son inteligentes, agresivas si son sinceras expresando su opinión, demasiado ambiciosas si se creen con el mismo derecho a las cosas que nosotros o unas manipuladoras si se les da la razón a ellas y a nosotros no; por mencionar solo unos pocos ejemplos.
Por resumirlo en una sola frase, si a los hombres se nos tratase un solo día como si fuéramos mujeres, es posible que acabásemos indignados y que hasta llegáramos a las manos con el enésimo idiota que nos tratase como a un pedazo de carne o como a alguien medio tonto.
Y sí, existe un día del hombre. Lo que pasa es que su existencia es menos conocida porque solo se le invoca cuando las mujeres tienen uno. Y seguramente sus objetivos gustasen menos a los hombres que se lamentan por ser “discriminados”.
El Día internacional del Hombre se celebra cada 19 de noviembre. Y en él se abordan temas como que los hombres tendemos a ir a menos al médico o a contar nuestros síntomas, por lo que morimos más. O que nos suicidamos más que las mujeres, o que muchos de los roles que nos impone la masculinidad de la que se quejan las mujeres son en realidad malos para nosotros.
El día del hombre nos pide reflexionar sobre que sí, es verdad que las principales víctimas de muerte violenta son hombres, pero es que la inmensa mayoría de los asesinos son hombres también. Y no solo de hombres, sino de mujeres o niños o incluso bebés.
El día del hombre también invita a reflexionar acerca de que hay mejores modelos de masculinidad y de que se puede ser un hombre sin ser un abusón, un patán o un machista. Entre sus objetivos figura igualmente el promover relaciones interpersonales más sanas y defender la igualdad de género.
Así que podemos decir que quienes reclaman un día del hombre luego se olvidan de él porque en realidad no les gusta tampoco lo que ese día propone. Y es que el día de la mujer no está hecho en contra de nadie, sino a favor de los seres humanos en general y, me temo, el día del hombre está hecho para lo mismo. Algo que no gustará a quien cree que la sociedad se basa en el abuso, la discriminación y un falso orden natural.
Por si acaso, anótense el próximo 19 de noviembre, para no andar con lloros el 8 de marzo.
Lo malo de coger carrerilla es que con el impulso a menudo uno puede llevarse la verdad por delante , como hoy lo hace Hidalgo cuando dice « El día del hombre nos pide reflexionar sobre que sí, es verdad que las principales víctimas de muerte violenta son hombres, pero es que la inmensa mayoría de los asesinos son hombres también. Y no solo de hombres, sino de mujeres o niños o incluso bebés.»
Pues en el caso de los niños va a ser que no . Con datos disponibles , en los años 2013 al 2017, han sido asesinados 102 menores en el ámbito familiar, según datos de INE y fuentes periodísticas.
De todos estos datos, podemos indicar a través de los porcentajes que 7 de cada 10 niños asesinados lo son por mujeres, y 3 de cada 10 niños son asesinados, por hombres.
Desde luego esto no invalida el aspecto general de la mayor responsabilidad homicida entre los hombres ni la estupidez de Ayuso en esta ocasión ( algo habitual en la clase política cuando se pone en modo todoterreno ).
Nada comparable , ya puestos , con la inmensa majadería de Bolaños cuando afirmaba que
« esta Ley de Amnistía será un «referente mundial»,» y, evidentemente no se refería a su condición de bodrio, sino a que se trata de una maravilla de la sutileza jurídica que la coloca a la altura de las mejores creaciones del pensamiento jurídico, una herramienta para la reconciliación, impecable y positiva.