La pobreza golpea Catalunya y España en general

David Rodríguez

El IDESCAT (Instituto de Estadística de Catalunya) publicó el mes de febrero su encuesta sobre las condiciones de vida referentes al año anterior, en la que se puede ver una radiografìa de la pobreza, las privaciones y las desigualdades que se viven de manera estructural en este territorio, sin que parezca que el paso de tiempo pueda conseguir corregirlas.

El titular más destacado del sondeo es que el 24.4% de la población catalana está en riesgo de pobreza o exclusión social (lo que se conoce como tasa AROPE), nada más y nada menos que una cuarta parte del total. Este porcentaje se ha mantenido por encima del 20% desde el año 2016, alcanzando un pico algo superior al 25% durante la pandemia y descendiendo ligeramente a partir de entonces.

El informe también expone algunos índices de privaciones sobre necesidades materiales concretas. Un 36% de los catalanes no puede afrontar gastos imprevistos, dato extremadamente preocupante si recordamos que aquí se incluyen reparaciones en el hogar o visitas a un servicio como el dentista que en nuestros tiempos sigue siendo de pago. Un 30% no se puede permitir una semana de vacaciones al año, con el efecto que esto tiene sobre la capacidad de ocio y sobre la salud mental de muchas personas. Un 20% no puede permitirse mantener el hogar a una temperatura adecuada, lo que se conoce como pobreza energética.

En cuanto a los colectivos más destacados afectados por el riesgo de pobreza o exclusión destacan en primer lugar las mujeres, que superan en tres puntos porcentuales a los hombres. Lo cual es relevante en el contexto del 8 de marzo, como uno de los muchos indicadores que pone de manifiesto que todavía queda un largo trecho para conseguir una verdadera igualdad.

La cifra más escalofriante del estudio es la que nos indica que la tasa AROPE afecta a un tercio de los menores de 16 años. Esta es una realidad sangrante que no se puede barrer debajo de la alfombra, y que convierte a los menores en carne de cañón para la pobreza, la exclusión y la falta de expectativas de futuro. Es curioso, además, que prácticamente nunca se tenga en cuenta este elemento como un dato relevante para valorar el bajo rendimiento escolar que se da en Catalunya.

Pero hay otro dato todavía más elevado. Por lo que hace referencia a la nacionalidad, prácticamente la mitad de los no españoles están en riesgo de pobreza. Si pensamos que algunos migrantes proceden de países desarrollados, entenderemos que la situación es de auténtica emergencia para el resto de personas nacidas en naciones empobrecidas, problema que se repite en el conjunto del mundo y que requiere de una reflexión más global que vaya mucho más lejos de las proclamas simplistas que tanto abundan en estos días.

Más allá de la pobreza o exclusión social, un 46.5% de las familias catalanas tienen dificultades para llegar a fin de mes. Cuando los “expertos” economistas hablan de la insuficiente tasa de ahorro para mejorar los niveles de inversión, quizás deban recordar que la capacidad de generar recursos adicionales es sencillamente imposible para la mitad de la población. Sobre este hecho pueden abrirse muchas reflexiones, por ejemplo, el carácter inmundo de los ataques a la subida del salario mínimo por parte de algunos sectores empresariales que pretenden reproducir unas desigualdades inadmisibles.

Es evidente que la pobreza va acompañada de las desigualdades. En efecto, el indicador S80/S20 es muy elevado en Catalunya, hecho que significa que el 20% de la población con mayores ingresos acumula cinco veces más renta que el 20% de la población con menores ingresos. Es una pena que no se ponga sobre la mesa el debate sobre si estas diferencias son asumibles, pero está claro que no interesa reflexionar demasiado acerca del asunto.

El índice AROPE catalán del 24.4% está por encima de la media de los países de la UE-27, que alcanza el 21.6%. En cambio, España supera la marca catalana y llega al 26.5%, por lo que las reflexiones realizadas en este artículo pueden hacerse extensivas y con mayor intensidad al conjunto del Estado.

En mi anterior artículo comentaba el informe de Intermón sobre las desigualdades en el planeta. Está claro que la situación de pobreza extrema es mayor en otros países que en Catalunya, España o la Unión Europea, pero de vez en cuando es imprescindible recordar que el problema de la exclusión social es uno de los más preocupantes que vivimos en nuestro país.

Un comentario en «La pobreza golpea Catalunya y España en general»

  1. Tremendo. Tremendo lo de Cataluña y todavía más, un poco más, lo del conjunto de España. Y tremendo que se cebe en los extranjeros. Echo de menos el porcentaje de extranjeros no comunitarios en España, es decir, me gustaría poder calcular el porcentaje de pobreza grave en extranjeros no comunitarios, y menores en particular. Que debe ser de aúpa. Es lo que pasa en un país en el que se recibe inmigración – porque es indispensable para el crecimiento, aparte de otras razones – con gasto social muy por debajo de la media de la UE y sin apenas planificación. No es cosa del PSOE pero el PSOE tendría que poner más acento que la derecha en remediarlo. No es cosa del PSOE, digo, porque de 1999 a 2007, si mal no recuerdo, el porcentaje de extranjero en España subió de un 3 a un 13%, lo cual representa una intensidad brutal y un par de millones de personas. Muy orgulloso de que apenas haya habido y haya incidentes racistas/xenófobos pero lo dejamos todo al azar.

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