Julio Embid
En 1957, el director de cine francés Albert Lamorisse diseñó un juego de mesa para jugar en familia, vagamente inspirado en las campañas napoleónicas. En un tablero con el mapa del mundo, se movían tropas y se conquistaban territorios tirando dados. El juego permitía crear alianzas, abstraer campañas militares y aceptar que el éxito o el fracaso dependían tanto de la posición inicial como de las probabilidades matemáticas. Lo llamó La Conquête du Monde (La conquista del mundo) y vendió sus derechos a la juguetera estadounidense Parker Brothers, que cambiaría el título por el nombre con el que se conocería en todo el mundo: Risk.
El pasado 3 de enero, en una operación más propia del Call of Duty que del Risk (porque no hubo ejércitos implicados, sino 150 aviones y un puñado de helicópteros), Estados Unidos bombardeó instalaciones militares venezolanas en Caracas y La Guaira. Los Delta Force mataron a los escoltas y al personal de la vivienda donde se encontraban el entonces presidente Nicolás Maduro y su mujer, lo detuvieron y lo trasladaron en helicóptero a un portaaviones frente a la costa y, después, a territorio estadounidense para ser juzgado por narcotráfico. El Ministerio del Interior venezolano, dirigido por el oscuro Diosdado Cabello, ha declarado que murieron un centenar de personas —“mártires de la revolución”, los llama pretenciosamente el Gobierno de Cuba— entre militares venezolanos, militares cubanos y civiles.
Trump salió bailando y proclamando que ahora en Venezuela manda él. Que, cuando se haya reestablecido el flujo de especia en Dune, los Harkonnen organizarán elecciones democráticas o algo parecido. Que María Corina Machado, como buena señora bien de derechas, es una señora bien, pero que aquí no pinta nada. Y que ya han pactado con la otrora vicepresidenta Delcy Rodríguez que se quede al mando para que la transición —de empresas petroleras chinas a empresas petroleras norteamericanas— se haga de buen grado. Como nadie le tose a Trump, todo le ha salido perfecto.
Ahora ha recordado las partidas al Risk y se ha dado cuenta de que, si controla toda América del Norte, cobraría cinco ejércitos por turno, o algo así. De ahí que Estados Unidos deba “adquirir” Groenlandia. Entiendo que para cobrar esos cinco ejércitos (le faltarían Canadá y México, pero eso es poca cosa). Y amenazan al Gobierno de Dinamarca: o venden Groenlandia o simplemente la tomarán por la fuerza. Si nadie le tose a Trump, todo le habrá salido perfecto.
Está claro que lo de Groenlandia nos afectará a los españoles mucho más que lo de Venezuela por un motivo sencillo: una acción hostil de un miembro de la OTAN contra otro miembro de la OTAN dentro de territorio OTAN sería el final de la Alianza. Y quizá el final de la UE, dividida entre partidarios del apaciguamiento y partidarios del enfrentamiento con Trump. Habrá Chamberlains y Daladiers, pero también Churchills y De Gaulles. Y en ese enfrentamiento interno no sé si la UE podrá resistir. Y tal vez, después de Groenlandia, vengan las Islas Canarias, porque total: están en el Atlántico, tienen muchos hoteles y Trump también tiene hoteles. Mientras tanto, en Rusia y en China quedarían legitimados para invadir a los vecinos que consideren, porque, total, nadie les va a toser.
Solo espero que el próximo presidente del Gobierno español no haya tenido relaciones en el pasado con el narcotráfico ni existan pruebas gráficas suyas en el barco de un narco. Simplemente para evitar que la CIA o los Delta Force pasen a detenerlo tras asesinar a todo el personal de La Moncloa. Para mí, como asesor político, la vida de los asesores políticos importa.
2 comentarios en “Jugando al Risk todos los días”
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El Risk es. en efecto, muy pedagógico. Yo siempre fui muy partidario de intentar atrincherarme en América del Norte: son muchos ejércitos los que obtienes por controlar ese continente, que solo puede ser atacado por tres fronteras. Ademas esas fronteras solo pueden ser atacadas desde un único territorio exterior. Por lo tanto, ahi tres buenas barreras te permiten un buen reclutamiento e ir a por más. También el aislamiento de Oceanía resultaba muy favorable, ya que a diferencia de América del Sur, solo podía ser atacado desde una frontera, pero el número de ejercitos que recibías -2- no era suficiente para llegar lejos.
Por contra Europa siempre fue un dolor de cabeza. Podía ser atacada desde cuatro territorios asiáticos, dos africanos y desde Groenlandia, sin que ello se tradujese en grandes aportaciones de ejércitos. Asia, siendo más grande y más dificil de conquistar por su tamaño, era mucho más defendible. Solo era necesario concentrar ejércitos en la vecina Ucrania, en Oriente Medio y en la mítica Kamchatka, puerta de entrada al continente americano.
La disposición del Risk anticipa el futuro, con una Europa acosada desde América y Asia y con flujos de personas desde el norte de África hacia los paises del sur. También anticipa a Trump, pues señala el despliegue del poderío americano, permanentemente aprovisionado de ejércitos, que genera una ventaja inalcanzable al resto.
Pero como buen jugador de Risk Turmp quiere que la realidad sea exactamente igual al juego y para eso ha de conquistar los territorios canadienses (Territorio del Noroeste, Alberta, Ontario…), América Central y Groenlandia. También debe asegurar su dominio sobre América del Sur para generar tantos ejércitos como los que proporcionaría una unificada Asia. Con la ventaja de ahora dispone de armamentos y metodologías de ocupación mucho más sofisticadas que las diseñadas por Lamorisse.
“Solo espero que el próximo presidente del Gobierno español no haya tenido relaciones en el pasado con el narcotráfico ni existan pruebas gráficas suyas en el barco de un narco. Simplemente para evitar que la CIA o los Delta Force pasen a detenerlo tras asesinar a todo el personal de La Moncloa. Para mí, como asesor político, la vida de los asesores políticos importa”.
Genial.