David Rodríguez Albert
Muchos son los informes publicados en los últimos meses sobre el incremento de las desigualdades a todos los niveles. En febrero salía a la luz un estudio sobre las diferencias existentes a nivel mundial, y en mayo otro sobre la inequidad en el caso de España. Hay que agradecer a Intermón Oxfam la realización de estos trabajos, que desde mi punto de vista deberían ser centro del debate político en estos momentos. Sin embargo, como suele suceder en tiempos de crisis política y civilizatoria, la inmensa mayoría de medios de comunicación ocultan estos datos y sitúan la discusión en otros asuntos que dan alas a la ideología neoliberal e incluso a los postulados de la extrema derecha. Por fortuna, aquí podemos escribir sin estos condicionantes y tratar otros temas que deberían ser más cercanos al interés general del que tanto se habla.
Con motivo de la celebración de la COP 29 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), que se va a celebrar en Bakú este mes de noviembre, Intermón Oxfam ha dado a conocer hoy un ilustrativo informe bajo el título “La desigualdad de las emisiones de carbono mata”. Uno de los titulares más llamativos que se ha abierto paso (discretamente) en algunos medios hace referencia a las emisiones de los multimillonarios a través de sus aviones privados. Por ejemplo, el aclamado Jeff Bezos genera en un año el mismo volumen de carbono que un trabajador medio de Amazon en otros 207 años. Sin embargo, este dato, siendo sangrante, puede ser llamativo pero ni mucho menos es el más significativo a nivel global, como trataremos de comentar a continuación.
Más allá de sus jets o de sus yates, las inversiones de los principales multimillonarios tienen efectos devastadores. Desde 1990, las emisiones del 1% más rico han provocado un descenso de 2.9 billones de dólares en la producción mundial. Y, como no podía ser de otra manera, mientras los países de renta alta se verán beneficiados por estos negocios, en las naciones de renta baja y media-baja el PIB acumulado experimentará una reducción estimada del 2.5% entre 1990 y 2050.
Más allá de los efectos sobre la producción global, esas emisiones de los más pudientes han provocado pérdidas de cosechas que podrían haber proporcionado calorías suficientes para alimentar a 14.5 millones de personas entre 1990 y 2023, cifra que alcanzará los 46 millones hasta el año 2050. Finalmente, se calcula que el 78% de los fallecimientos futuros debidos al calor extremo se centrarán en los países calificados como de “renta baja y media-baja”. Con estos datos, queda plenamente justificado el título del informe: “La desigualdad de las emisiones de carbono mata”.
Resulta evidente que la dignidad y la vida de millones de personas en el mundo no importan demasiado a nivel mediático. Cada persona puede analizar en conciencia cuál es y cuál debería ser la difusión de estos datos tan trágicos. Cada ser humano puede considerar si los titulares actuales se corresponden con los valores éticos que deberían regir una sociedad mínimamente justa. Mientras tanto, la realidad seguirá siendo la que nos muestran estos informes tan significativos, no la que se trata de construir desde otros lugares.
Añadido final: mientras acabo de escribir este artículo, nos están llegando noticias sobre el desastre provocado en algunas zonas de España por la reciente DANA, uno de los muchos fenómenos meteorológicos extremos que venimos padeciendo últimamente en el mundo. Aunque las líneas de más arriba hablan sobre desigualdades climáticas, ya es conocido que la proliferación de estos episodios violentos nos afecta a todos y a todas. Ahora hay que lamentar lo sucedido, pero urge hablar también de medidas radicales contra el calentamiento global y de medidas de prevención mucho más adecuadas ante estos acontecimientos.
No me creo ni una palabra de este informe (?) por la falta de proporcionalidad en las comparaciones .
¿ Un inversor que produce pérdidas tan abultadas ?
Esto merece una explicación , entrar en detalles .
Es como resumir la revolución cubana del 59 con una anécdota : « La Habana tarda 65 años en lograr que colapse su sistema eléctrico . ¡ Por fín no hay luz en Cuba !»
Para aclararlo mejor, debería haber dicho «las emisiones derivadas de dichas inversiones». Adjunto informe completo si se quiere ver la metodología:
https://policy-practice.oxfam.org/resources/carbon-inequality-kills-why-curbing-the-excessive-emissions-of-an-elite-few-can-621656/
En otro orden de cosas, me quedé corto en la suave insinuación de falta de previsión del gobierno valenciano. Creo que en estos momentos ya podemos hablar de una gestión negligente que ha provocado decenas de muertes que eran evitables.
La gestión del presidente valenciano es de juzgado de guardia. Pero no se preocupen que la fachosfera dirá que es culpa de Sánchez, en ello está el amigo de Marcial Dorado.