Verónica Ugarte
Querida Claudia,
Tenemos de nuevo la tensión en el aire. La sentimos en todo momento porque conocemos a los vecinos, tal vez de una manera mucho más profunda, productiva y dolorosa que nadie puede imaginar. Si tienes tiempo para perder leyendo a los intelectuales europeos, confirmarás que nadie puede ser más osado al realizar un ensayo, un atrevimiento de explicación de lo que ocurre en América (el continente), desde una perspectiva europea.
Ya empecé a no querer saber nada de periodismo cuando en la televisión catalana entraron en errores comunes al abordar la Doctrina Monroe. La misma que los internacionalistas están hartos de oír mencionar, y mucho menos de querer explicar.
Luego han venido las sesudas explicaciones de por qué ahora Venezuela, y cuáles son los siguientes en la lista de un loco megalómano. Un arribista en varios sentidos al que, de momento, has logrado frenar en varios frentes, porque eres mucho más cerebral y fría que todos tus predecesores, muchos de los cuales más de una vez se inclinaron ante el ocupante de turno del Salón Oval.
Has exigido a Trump muestras de cooperación dando cuentas de cómo, cuándo y por dónde los narcos llevan a México armas de gran calibre. Exiges también saber qué sucede con el fentanilo cuando pasa a EEUU. ¿Dónde están los laboratorios? ¿Qué pasa con los compradores? No has recibido respuestas claras y sabes bien que no las recibirás.
Te has negado frontalmente a la cooperación que te han propuesto a través del Secretario de Estado para que el ejército de EEUU pise suelo mexicano con la excusa de arrestar clanes, y desmantelarlos. No habla solo una estadista, sino una mujer que sabe que la Constitución mexicana lo prohíbe, y que de hacerlo, tu Gobierno caería irremediablemente, para gozo de la derecha mexicana.
Una derecha como debe ser, católica, racista, poderosa en lo monetario y despreocupada en lo moral. He estado leyendo los diarios mexicanos, todo el arcoíris de ideas, videncias, amenazas, ignorancia. Pero nada de esos textos van hacia ti. Van hacia el lector que sigue enfadado después de seis años de López Obrador, y que, una vez más, solo ve su propia parcela de vida y mira con envidia la vida en Texas, NY, Chicago.
Para poder escribirte, una vez más he tirado de biblioteca y filmoteca. Tres meses antes de morir, Cortázar recordó que todo se mueve por dinero, y cuando EEUU habla de re instaurar la democracia, miente automáticamente. Solo les importa tener gobiernos que protejan sus intereses, y la Sra. Kirkpatrick y su Doctrina eran en esos años, la mayor hipocresía republicana que se podía escuchar cuando defendía el papel de la Contra, en Nicaragua.
Trump al menos es honesto en este punto. Claramente dice que quiere la cabeza de quienes han osado faltar al respeto a su amado país. No disfraza nada. Y a cara descubierta el tablón lo tienes más difícil, porque sabes, recordando nuestra Historia, que todo y nada puede suceder.
De momento, los Demócratas tratan de hacer entrar en razón a algunos miembros del Gabinete estadounidense. Un movimiento en contra de México se pagaría muy cargo. Años de reconciliación diplomática se irían a la basura. Y lo más importante: es un bocado demasiado grande. ¿Qué sucedería después?
Por otra parte, he leído con atención las críticas por el envío de petróleo a Cuba. Desconocer el lazo histórico y afectivo que une a ambos países es un fallo. Suponer que no tomarías medidas para poner de nuevo al país en el centro de las políticas con Cuba, volver a ser el hermano mayor que siempre riñó a Sudamérica en foros internacionales por su apoyo al inhumano bloqueo que sufre la isla. Te han dado más piezas de las que pensaban y sin darse cuenta.
Pero ahora mismo todo está en el aire, una vez más. En el Siglo XIX ese país sufrió varias invasiones. Perdió la mitad de su territorio. Durante la Revolución, EEUU ordenó elecciones; defenestró al traidor Victoriano Huerta (es que no se ha inventado nada en cuanto a injerencias, violentas o no), y cuando el General Cárdenas nacionalizó el petróleo, nos salvó la Segunda Guerra Mundial de las garras de Europa y EEUU.
Todo eso ya lo sabes. Como sabes que tienes mucho en contra, mucho a favor. Europa te ha dejado sola, como de costumbre, porque la NATO no puede fracturarse. Has estado informando cada día de cuántos narcos han caído, cuánta droga ha sido confiscada. Has llegado a subir el salario mínimo, el nivel de vida, la seguridad. Sigues inaugurando escuelas y Universidades, concentrando fuerzas en abrir oportunidades para los más oprimidos históricamente. Sin embargo, te exigen que soluciones en seis años lo que nadie ha hecho en 80.
No puedo pedirte nada puesto que me exilié hace años. Solo puedo admirarte y no tener esperanzas. Eso no sirve en política. Sirven los hechos, las decisiones. Y el dinero. Este 2026 no será solo el Mundial para México. Aumentan los retos.
Muy agudo el artículo, en lo que a las relaciones entre México y Estados Unidos se refiere. Todos los países que tienen frontera con Estados Unidos tienen motivos para sentirse preocupados por las amenazas del sheriff. También los que no le bailan el agua. En el caso de México, se dan las dos circunstancias de forma simultánea.