Senyor G
No sé cómo será en otras ciudades, pero cada vez hay más perros y menos niños. No tendría por qué ser malo, hasta que uno se hace padre y el conflicto estalla. No se crean que no quiero a los animales. No tengo ningún perro, entre otras cosas porque considero que es una responsabilidad. Hay que cuidar de ellos, darles un sitio adecuado, y sobre todo no confundirlos con personas. No lo son. Al vivir en Sants los pisos no son muy grandes, habrá de todo, pero viendo algunos tamaños de canes y su número no me creo que haya tantos pisos suficientemente grandes y que eso sea bueno para ellos.
Hace unos años en un proceso participativo se reformó el parque más cercano a mi casa, el de la Espanya Industrial. Entre otras cosas se amplió el pipi-can y se puso un sitio más central y bonito. Un poco se consolidó lo que ya era uso por así decirlo y para encauzarlo. Me pareció bien, un pipi-can más grande para que estuviesen allí los perros y sus propietarios. Pero ya volvemos a estar como con los manicomios, hay más perros fuera que dentro del pipi-can en muchos momentos, pero justo encima de la teórica zona de hierba por allí sueltos pastando. Entiendo que a los propietarios de perros no les gustan los otros perros o sus propietarios o algo así, pero tú anónimo vecino tienes que adorar al suyo. Por allí andan y cuando hay chavales cerca por allí, o adultos, corriendo tienen que tener cuidado que no le den un susto. Cosas que pasan. No corras niño (en un parque) que pensará que quieres jugar con él.
Al otro lado del parque hay un amplio canal con patos y también (teórica) zona de hierba, donde también campan los perros y alguna vez también les han dado un susto a los ánades que intentaban también campar. Son propietarios que quieren a sus animales, a los de todos pues los quieren como al resto del espacio público. Estuve pensando en dejar un par de quejas sobre este tema de los perros en el parque y me da la impresión que tendré más interés del ayuntamiento por el impacto de los perros sobre los patos que sobre los chavales. Estoy por hacer el experimento. En cualquier caso la conclusión está clara, al final los niños estabulados y los perros campando.
Los espacios de (teórica) hierba, tienen cada uno un letrero prohibiendo los perros, y también a las personas es verdad, y cada uno dentro del parque y fuera es otro espacio para perros. Quiten los letreros si no se los cree nadie o hagan como en la Rambla de Badal, que pusieron barras ligeras y aún así han entrado los perros. O pensemos el sentido de poner determinada hierba en Barcelona y no dejar pasar, pero sólo a las personas y los patos de todo tamaño.
Empieza a haber cierta confusión ambiental en algunas personas que hablan con los perros razonando, como si fueran personas. Y con frases como “los perros son mejores que las personas”. Pues señor, cambie de amigos. Insisto, a los animales hay que cuidarlos y nadie que no haya tenido un perro lo ha abandonado antes. Y bueno me ahorro los chistes que podría hacer sobre amar a un Animal y castrarlo y darle pienso para comer. ¡Lo mínimo es comer y follar joder! Pero ya entiendo que es lo mejor. Sin contar las ventajas que tenían los animales domésticos como era la eutanasia por enfermedades graves y hasta eso han perdido.
No es algo nuevo, no es una nueva moda, es algo totalmente consolidado. De hecho, ya comenté cuando trabajaba en la otra punta de la ciudad del Parque de l’Estació del Nord, que era también un inmenso pipi-can justo al lado de una comisaría de la Guardia Urbana. Era 2013, así que han pasado todo tipos de alcaldes y gobiernos pero así seguimos. De tanto en tanto se cambia la normativa del civismo, o como con las motos se dice que se va a empezar a aplicar una campaña molona, con ruedas de prensa, y faldones en las farolas y luego pues quedó en eso, en otra maldita campaña. Ya entiendo que no vamos a poner un guardia en cada esquina, pero un algo quizás haya que hacer. Tenía claro que podría escribir con mi verdadero nombre contra la OTAN, el imperialismo, Trump, Israel, VOX o Alianza Catalana, pero con esto de los perros mejor con pseudónimo. Seguro que sí.
Bon dia,
Líbreme Trump de criticar su barrio, pero años de Trías y Colau pasaron y el Parc de l’Espanya Industrial hicieron que diese miedo pasar por ahi.
Los que viven como dioses, as usual, son los nenes de l’Eixample. Peatonales y con carril bici.
En mi barrio tenemos niños, perros y empiezan a aparecer guiris. Lo que odio la gentrificación.
Bueno, a mi miedo no me da, vengo de los 80’s y 90’s 🙂 en otros barrios cercanos. Del Eixample merece otro tema a parte el Parc Joan Miró (o del Escorxador), macro-pipican que ahora está trozeado para unir los FGC entre Espanya y Catalunya, o del uso ¿no-apropiado? del terreno para poner «provisionalmente» a los bomberos. Pero vamos pipican al fin y al cabo.
Yo es que no sé si yo gentrifico (informático) o desgentrifico (de l’Hospitalet).
Igual las reformas de l’Eixample han ayudado a bajar la contaminación en la ciudad. Pero vamos las pacificaciones para los peatones, sí que es verdad que se convierten en terrazas por doquier.
Le invito a escribir un articulo acerca de los 80 europeos. Los míos fueron de otra tinta y de otra edad
Es bueno recordarlos porque el otro día dije que me sentía Ruiz Mateos contra Boyer y nadie me entendió.