Aborto espontaneo versus aborto provocado

Verónica Ugarte

Hemos sido testigos de la reciente Cumbre del G7, de cuya declaración final ha sido eliminada cualquier referencia explícita al aborto, ya que, para la delegación italiana encabezada por Georgia Meloni, tocar el tema del aborto era una línea roja, algo que no estaba dispuesta a permitir.

Eliminar el aborto de la declaración le ha costado un enfrentamiento directo con el Presidente Macron, cuyo país aprobó en 1975 la Ley Veil donde se despenalizaba el aborto, y es el único país que consagra este derecho en su Constitución.

Ni el aborto es un juego político ni se debe aceptar el dogma católico donde se considera persona al momento que es concebida. De acuerdo con la Ciencia, estamos hablando de un feto al que se considera persona al momento de nacer.

Al ser nombrada Ministra de Sanidad a principios de los 70, a Simone Veil se le hace el encargo de conseguir la Ley de despenalización del aborto. Se trataba de un tema de sanidad, de garantizar medios médicos y seguros para que una mujer no pusiera en riesgo su vida o terminase en la cárcel.

Antes de tan importante ley cuando a una mujer era llevada al hospital debido a complicaciones derivadas de un aborto ilegal su futuro estaba en manos del médico. Si éste decidía indicar en la ficha aborto espontáneo, la mujer podía irse a casa; en cambio si se decidía por el aborto provocado, la mujer iba a la cárcel.

Georgia Meloni es el paradigma de la crisis de valores europeos que vivimos. El lema de su partido de extrema derecha, “Dios-Familia-Patria”, está haciendo estragos en la vida de las mujeres italianas. El aborto en Italia fue despenalizado en 1978, pero, recientemente, el Parlamento italiano aprobó una Ley que permite y financia (con fondos europeos) que las organizaciones Provida entren en las clínicas abortivas, añadiendo más estrés a la situación de las mujeres que han decidido abortar.

Esto significa una vulneración los derechos básicos de las italianas en cuando a la libre elección sobre su cuerpo. Estamos delante de un problema no solo sanitario sino también de libertad. Meloni quiere pasar ya no solo por encima de las italianas, sino también de las europeas con sus elucubraciones repugnantes. ¿Es esta la Europa que necesitamos? Se comienza recortando un derecho y ya conocemos el camino que sigue.

Pero no nos quedamos sin lucha. La diputada por el Movimento 5 Stelle Gilda Sportiello no dudó en enfrentarse a Meloni recordando algo básico: la maternidad no es una obligación, es una elección. Sportiello es madre de dos hijas y en un momento de su vida decidió abortar. Lo dijo delante de todo el Parlamento y con ello habló, no solo en nombre de las italianas, sino de todas las mujeres del mundo a quienes se les niega ese derecho sobre su propio cuerpo.

Oriana Fallaci escribió un gran libro: “Lettera a un bambino mai natto”. Quien lo haya leído sabrá que es un libro difícil y doloroso, pero afronta el tema sin tabúes y hace sentir el sufrimiento de una mujer.

Que el aborto sea legalizado no significa que todas las mujeres abortarán. Significa que tendrán derecho sobre su cuerpo y garantizada una protección sanitaria. Significa que tendrán el derecho a decidir por si mismas.

Antes de la Ley Veil una joven universitaria fue llevada al hospital por complicaciones después de un aborto ilegal, sin medios sanitarios, que pusieron en riesgo su vida. Gracias a que el médico que la atendió decidió indicar en su ficha “aborto espontaneo”, esta joven pudo continuar sus estudios universitarios, realizar una brillante carrera literaria y recoger el Nobel de Literatura en 2022.

El cuerpo de una mujer no es propiedad de nadie, salvo de ella misma. Recordemos que es la mujer quien vive el embarazo y sus posibles complicaciones. Quien puede o no morir pariendo o abortando.

4 comentarios en “Aborto espontaneo versus aborto provocado

  1. Es probable que en la era de crecimiento de las denominadas extremas derechas el aborto vuelva a ponerse en el punto de mira, pues deben nutrir sus rasgos ideológicos apelando más al hígado que a la Razón.

    Resulta oportuno, pues, evocar la realidad pasada y no dejar que el nombre de Veil se borre de nuestra memoria. Ahora bien, si lo hemos de fiar todo a la potencia discursiva del otro lado del arco ideológico lo llevamos claro. Habrá que hacer algo más como sociedad en su conjunto para que, más allá de quién gobierne, no nos hundamos éticamente ni socialmente. Pero la creencia que el mejor o el único antídoto para el voto es eso, nos confunde….

  2. … Creer que el único antídoto para eso es el voto, nos confunde, quería decir

  3. Como todo derecho , este que nos ocupa también se encuentra sujeto a condiciones y límites mediante una ley de plazos , intervinientes y acreditaciones .

    Y de la misma manera que se protege la libertad de conciencia se protege a los demás de la conciencia de los vecinos ; de hecho , es muy raro que se pregunte en un juicio sobre el estado de conciencia de alguien a no ser que se asimile a los aspectos médicos que dirigen la voluntad de acción .

    Por eso mismo el derecho es un arte pacificador y cultural propio de las sociedades avanzadas . A los sesgos autoritarios – como el de nuestro presidente – este tipo de afirmaciones no le cabe en la cabeza , y no porque no aprecie otras opiniones sino porque no concibe restricciones a su voluntad volátil , incandescente como pluma al viento , hoy esto mañana esto otro y luego aquello .

    Le encanta prohibir y también obligar ; el Decreto Ley es su espada .

    Quien defiende el derecho al aborto y la libertad de disponer de su cuerpo puede entrar en contradicción si pretende abolir la prostitución o el tráfico de estupefacientes .

    Por eso el derecho es una obra de arte . ¿ Se dan cuenta ? Y desde luego no se pueden dar amnistías ni financiaciones singulares a lo tonto . Ley , orden , debates y consensos .

  4. El Tribunal Constitucional ha avalado la reforma de la ley del aborto que permite interrumpir el embarazo a las personas de entre 16 y 17 años sin consentimiento familiar. Además, para poder llevar a cabo el citado aborto, establece los hospitales públicos como centros para desempeñar dicha función.

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