Juanjo Cáceres
“En esas circunstancias parece que todo se vuelve una cuestión de matar o morir. No hay término medio. La cuestión crucial es saber elegir el lugar y el momento del enfrentamiento final.”
Es martes 28 de marzo de 2023 en Debate Callejero. Ni el 28M ni el 23J han tenido todavía lugar, pero el polémico y enconado proceso de formación de la coalición andaluza ya ha dejado en evidencia hasta qué punto están deterioradas las relaciones entre el espacio de Yolanda Díaz y Podemos. Las sospechas de que en ese momento ya se ha atravesado un punto de no retorno están bien fundamentadas y el devenir de los ocho meses siguientes no hará más que demostrar todo el distanciamiento y encarnizamiento ya existentes.
Basta con asomarse a las redes estos días para comprobar cómo, parafraseando al locutor de radio José María García, un espacio que pretendía ser histórico, se ha convertido en histérico. Los principales referentes de la formación morada, con nombres tan conocidos como el de Pablo Echenique, emiten una y otra vez descalificaciones contra Sumar y contra el recientemente investido presidente del Gobierno. Hay relevantes cargos orgánicos autonómicos tuiteando compulsivamente con ese mismo objetivo. También la propuesta de designación de Nacho Álvarez como ministro, que ha acabado con su renuncia a ocupar cargos institucionales u orgánicos, denota dramáticamente que el deterioro de las relaciones entre los que hasta hace poco eran compañeros de proyecto o aliados políticos es del todo irreversible.
Mas nada de lo acontecido la última semana es nuevo. El no contar con las ministras de Podemos en el ejecutivo es una decisión tomada desde hace muchos meses, como bien reiteran periodistas de cierta solvencia. Todos los ofendidos lo saben, por lo que lo vivido estos días y lo que se vivirá en los días venideros no es más que la puesta en escena de una obra escrita un tiempo atrás. Nunca hubo la más mínima posibilidad de que Irene Montero y Ione Belarra volvieran a formar parte del Gobierno y eso es algo que Podemos sabía en el momento que accedió incorporarse a la coalición de Sumar y a transaccionar honorabilidad y honestidad política, por recursos económicos asegurados del futuro grupo parlamentario y por un escaso número de representantes institucionales.
En el transcurso de estos meses, han sucedido muchos acontecimientos y se han tomado algunas decisiones llamativas. Hace algunas semanas una cosa parecida a una conferencia política de Podemos acordaba el veto a la doble militancia, lo cual merece una explicación detallada para los no iniciados. En Podemos ha tenido, tiene y tendrá doble o triple militancia hasta el gato. La misma fue auspiciada en diferentes momentos y a diferentes niveles, tomando como punto de partida unos documentos políticos y unos estatutos que una y otra vez legitimaban la doble militancia si está se producía en el ámbito de las “fuerzas hermanas”. Así fue como, por ejemplo, militantes de Catalunya En Comú e Iniciativa inundaron los censos de Podemos en Cataluña; militantes anticapitalistas o de Izquierda Unida los de Podemos en el conjunto del Estado, y como también lo hicieron un largo etcétera de militantes de otras organizaciones políticas. Así fue, también, como para el Consejo Ciudadano estatal, principal órgano entre asambleas, se promovió la presencia en listas oficialistas de personas que ya habían mostrado ampliamente que su único compromiso político real era con esas “fuerzas hermanas”, mientras sucesivas limpiezas internas mediante expediente disciplinario retiraban la condición de militantes a personas leales al proyecto. Hace ya mucho tiempo que futuros dirigentes alcanzan pactos en la sombra con miembros de esas “fuerzas hermanas” para intentar asegurarse la victoria en los procesos internos -es decir, en las memorables primarias.
La sinrazón de tolerar y seguir tolerando la militancia múltiple en un espacio político tan propenso a tensionarse y confrontarse, es un rasgo fundamental para comprender la esquizofrenia actual, en la que prosiguen las limpiezas internas, tal y como trascendió hace unos días en el caso de Cataluña. Pero llegados al momento presente, estos hechos ya no son más que el resultado de escaramuzas entre pequeñas facciones que quedan todavía en pie. Y lo cierto es que ni quien firma el expediente ni el que lo sufre suele estar libre de haber acompasado sus movimientos trazando relaciones peligrosas con “fuerzas hermanas”. Tampoco debe obviarse que todo este rasgarse las vestiduras sobre la doble militancia por parte de la dirección estatal, resulta especialmente gracioso cuando hasta que esta no ha visto seriamente amenazada su posición y ha dejado de encabezar el bloque “a la izquierda del PSOE”, ha tolerado todo tipo de abusos generados desde dentro de su propio partido u orquestados desde las oficinas de las organizaciones “hermanas”.
Pero sin duda tiene mucha más trascendencia lo anunciado estos días de investidura y formación de gobierno. La autonomía de la que advierte Podemos que se va a dotar a partir de ahora nos habla de un partido en posible disposición de pasar al grupo mixto, pero que no da el paso porque le supondría una merma en sus ingresos mayor de la que la que le supone quedarse en Sumar: ese 23% de los ingresos a través de las subvenciones de partidos con representación y de las asignaciones a los grupos parlamentarios es bastante más de lo que le correspondería en el grupo mixto. Y, al fin y al cabo, los resultados políticos que obtendría serían semejantes. Aunque también puede llegar el momento en que alguien les enseñe la puerta de salida del grupo de Sumar, así que ya veremos.
También hay un evidente deterioro en las altas esferas. En medio de las desenfrenadas palabras de estos días se empiezan a vislumbrar fisuras en espacios hasta fechas recientes muy compactos: véase el caso del artículo publicado por Monedero este pasado fin de semana, donde no faltan los reproches velados a Irene Montero y Pablo Iglesias por la situación generada. Monedero ha sido considerado un miembro privilegiado del búnker, pero en los últimos meses lo hemos visto perder posiciones. De hecho su pérdida de protagonismo ha sido progresiva a lo largo del tiempo y se ha ido viendo cada vez más relegado a realizar escaramuzas en territorios, a su entender, desafectos. Porque, en efecto, por si hubiera alguna duda, no hay que confundir ese artículo ni ningún otro con ningún acto de lucidez: si alguien tiene trayectoria conspirativa y un extenso currículum en caldear círculos, territorios y el conjunto de la política española, ese es Monedero.
De todas estas cosas se habla estos días en la prensa especializada, si bien son asuntos que no interesan demasiado nadie. Lo que realmente inquieta y preocupa es hasta qué punto esos cinco insignes diputados de Podemos pueden desequilibrar las balanzas parlamentarias y frustrar el desarrollo de leyes, presupuestos u otras iniciativas. Pues bien, capacidad tienen y capaces son, pero su trayectoria reciente apunta que son más dados al berrinche que a hacer cosas. Al final se sometieron a la coalición andaluza, a la coalición de Sumar para las generales y esta misma semana, han anunciado que se quedan en el grupo parlamentario. Mucho se habla estos días sobre una posible candidatura a las Europeas, pero si esa candidatura se produce, va a ser más porque sea imposible asegurar plaza al nombre que la dirección de Podemos quiera, que por una voluntad real de lanzarse al ruedo electoral. Más que nada porque una cosa es intentar hegemonizar las redes y otra muy distinta lograr votos yendo al choque contra Yolanda Díaz.
También está el contexto. La última ilusión de la dirección es reconstruirse políticamente a costa de una legislatura fallida, pero no son muy conscientes de que con lo que han disparado a todo el mundo y con el estropicio causado en general morados y “fuerzas hermanas”, sus principales figuras están quemadas ante una inmensa mayoría de electores, lo que lastra seriamente las posibilidades de resurrección. Es posible también que ahora mismo, gente como Monedero y muchos otros, ansíen un escenario en que Irene deje de ejercer el poder interno y Pablo el poder externo, de modo que, con una renovación efectiva de las cabezas visible, incluyendo o no a Ione, surja una dirección “virginal” con la que jugar de nuevo y con la que alargar una vida política que para muchos no tiene futuro en ninguna otra parte.
El tiempo dirá si todo esto es la recta final o algo mucho más largo, que sorprendentemente adentre la política española en experiencias todavía inexploradas…
Podemos se hizo el harakiri el día que Irene Montero no apoyo la reforma de la ley del Si es Si ,que planteaba el PSOE.
No hay mas que decir.
Claro que hay más que añadir , por ejemplo , que la reforma de la ley del sí es sí salió adelante con los votos del PP previa aceptación por el PSOE de cinco enmiendas, y todo ello a pesar de la indolencia proverbial de Pedro y la banda de jueces “ prevaricadores sumisos “” en el Gobierno , los cuales , increíblemente no vieron ( Santa Lucía les conserve la vista ) los efectos indeseados de la Ley obligando al Torrente Vasco Patxi López , el brazo tonto de la Ley , a emitir una nota para que “ los jueces supieran por dónde había que ir más o menos ”.
Por supuesto los jueces aplicaron la ley y sus efectos indeseados porque nadie está por encima de la ley .
Dura lex, sed lex.