La reforma mundial del sector financiero: ¿será posible?

Sicilia

Hace año y poco, en plena vorágine de planes de intervención en los sectores bancarios y financieros en la mayor parte de las economías principales del mundo, creció el debate paralelo de cómo aquello que nos había llevado hasta aquí no debía permitirse que sucediese de nuevo.

Unos meses después las aguas parecían volver a su cauce; tras los primeros calentones verbales la tibieza de nuevo se enseñoreaba del discurso principal y las miradas se dirigían de nuevo hacia los posibles excesos fiscales de los diferentes gobiernos, hacia los niveles de paro, hacia los niveles de déficit, hacia los endeudamientos, y la reforma del sector financiero de nuevo parecía salirse del cuadro para tranquilidad de aquellos que vieron peligrar su tradicional modo de vida, de muy buena vida en muchos casos.

Como en tantas otras ocasiones la urgencia del último y penúltimo dato y, por ende, la incapacidad de soslayar la agenda diaria, parecían aliarse para no afrontar cuestiones complejas, espinosas y nada sencillas de explicar, pero de importancia capital. Vivimos en una economía donde el sector financiero es clave para que todo funcione, desde luego, y donde su evolución ha contribuido al beneficio económico global, pero también vivimos en una economía donde lo financiero ha alcanzado un tamaño desmesurado, donde en muchas ocasiones hemos observado un alineamiento del discurso económico imperante entre lo que son meramente intereses de un sector frente al interés global más allá de lo que el sentido común, como luego ha demostrado la realidad, debiera haber permitido. Sigue leyendo