El espíritu del vino

Julio Embid

En 1993 salía publicado el tercer y mejor disco de mis paisanos rockeros maños Héroes del Silencio, encabezados por Enrique Bunbury y que vendía la asombrosa cifra de 600.000 ejemplares. Se titulaba El espíritu del vino y contaba con temazos como Sirena Varada o Flor de Loto. A mí un niño de escuela de diez años, este disco, me lo enseñó un compañero del cole, Javi Marta, al cual se lo había dejado su hermano mayor. Desde entonces, descubriendo que el vino tiene alma y procediendo de la siempre heroica y vitivinícola Augusta Bilbilis, mi pasión por los Héroes y por el buen vino no ha ido sino en ascenso.

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