Agotados

Julio Embid

Tengo un amigo que está harto de hablar de política. Está hastiado de que según salga por la puerta de mi casa, sus vecinos le pregunten con quién va a pactar el PSOE. Está muy quemado de que sus familiares le digan si ha escuchado las últimas declaraciones de Pablo Iglesias o de Pablo Casado. Está muy cansado de que sus amigos le pregunten cuando va a ser el debate de investidura en lugar de preguntarle qué tal está. Está muy harto de encender la tele y ver a seis tipos en una tertulia jugando al Pactómetro, al Españolisto y al Chimpum Control Plus explorando las diversas coaliciones de investidura que puede haber. Hace días que cuando llego a casa sólo ve Pasapalabra y los programas de bodas o de jotas. Está exhausto de explicar las distintas posturas de los partidos a gente que no tiene ninguna gana de escuchar y que sólo quiere reforzar su propio mensaje. Está aburrido de escuchar a gente que no vota al PSOE decir que no va a volver a votar al PSOE si pactan con Podemos, o si pactan con Ciudadanos, o si pactan con los nacionalistas, o si pactan con los zentraedis. En definitiva, está harto de la política y las tácticas. Y es una verdadera putada cuando se dedica temporalmente a ello.

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Firmeza

Julio Embid 

En Aragón existe una expresión muy utilizada en el mundo político, en la calle o en el deporte denominada “No reblar” que significa no rendirse y ser firme en sus condiciones. Se usa en eslóganes, en conversaciones, en los medios, y realza el papel de nuestro estereotipo de cabezones y de mantenerse siempre firme. Tras meses deshojando la margarita, por fin los militantes del partido anticapitalista catalán Candidatures de Unitat Popular (CUP) decidieron rechazar aquello que durante toda la campaña decían que harían: Votar en contra de Artur Mas como presidente de Cataluña. En un mundo como el político, demasiado acostumbrado al digodieguismo todavía queda gente firme en sus convicciones y en sus decisiones.

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El portal de tu casa

Julio Embid

Le voy a contar la historia de una pareja de refugiados sirios. Él artesano, ella sin ningún tipo de formación, ama de casa. Vivían felices hasta que ella se quedó embarazada. Como siempre la guerra les hizo huir de sus casas. Entre los bombardeos de las potencias extranjeras y el fanatismo religioso, montaron en su destartalado vehículo y huyeron para siempre de su ciudad. Cuando llegaron a una ciudad, en pleno invierno, buscaron un alojamiento para pasar la noche, pero en ningún sitio les quisieron acoger. Les decían que el establecimiento estaba lleno o les pedían un dinero que no tenían. Al final terminaron pasando la noche en el portal de un edificio, entre cartones, junto a tres emigrantes: un rumano, un pakistaní y un senegalés. Ella rompió aguas, pero por miedo a ir al hospital y que les pudieran deportar, terminó dando a luz allí al primero de sus hijos.

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¡Y las olivas!

Julio Embid
Hace poco me contaron una reunión de la dirección provincial de cierto partido político comentando la convocatoria de elecciones generales por parte del presidente del Gobierno Mariano Rajoy Brey. El tema principal era la fecha escogida del 20 de diciembre, antevispera del día de la Lotería de Navidad, cuatro días antes de Nochebuena y con las luces y belenes ya montados, los villancicos por la radio y los anuncios de colonias y juguetes todo el día en la televisión. Allí reunidos los próceres de dicho partido de cuatro letras empezaron a exponer sus pegas en contra del día escogido por el registrador de Pontevedra.

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El chotis y el Gran Hermano

Julio Embid

Cuentan los historiadores que, en el Madrid del siglo XIX, la clase alta, como siempre, despreció a la clase trabajadora y a sus creaciones culturales. Mientras los primeros acudían al Teatro Real a escuchar ópera a catorce reales, las clases populares de los barrios de Lavapiés y Chueca acudían a la zarzuela, más corta y con música bailable, a tan sólo un real de precio. Los puristas despreciaron a este tipo de teatro, la zarzuela,con el nombre de “género chico”, un entretenimiento vulgar para paletos. La música agarrada que bailaban los madrileños se llamaba schottisch (escocés en alemán) pero terminó pronunciándose como chotis y convirtiéndose en un símbolo regional.

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El velociraptor de la Vega

Julio Embid

Hace 22 años en 1993 se estrenaba la película Parque Jurásico marcando a todos los críos de mi generación empezando por un servidor. A mediados de los 90 todos los niños nos memorizamos los nombres de los dinosaurios, jugamos con ellos, los coleccionamos en álbumes de cromos y sabíamos diferenciar un diplodocus de un braquisaurio por el tipo de pisada que dejaban. Con todo, pronto aprendimos que el dinosaurio más peligroso de todos era el temible velociraptor. Este año 2015 se estrenó la cuarta parte, Jurassic World, que trataba de lo mismo, con el mismo argumento, pero esta vez con tablets y smartphones en lugar de walkmans. Los dinosaurios se volvían a escapar y a comerse gente, y el de Mapfre encargado de asegurar el parque no ganaba para disgustos sabiendo lo que les iba a tocar pagar.

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Una hamburguesa con queso, por favor

Julio Embid

En 1997 los periodistas de la revista británica The Economist decidieron hacer una investigación no científica para calcular el poder adquisitivo de los países. Para ello inventaron el Índice Big Mac que consistía en preguntar el precio en dólares de la hamburguesa Big Mac de los restaurantes McDonalds, la cual es artificialmente idéntica, en cada uno de sus establecimientos. Después se convertía a dólares y se podía comparar por ver que monedas locales están sobrevaloradas sobre el dólar estadounidense o ver dónde el precio de la vida es mayor. Así, el mismo Big Mac, una hamburguesa redonda con dos piezas de vacuno picado y una capa intermedia de pan de molde con pepinillos, queso y cebolla, vale en Suiza 6,50 francos suizos (6,51 euros) frente a las 19 grivnas (1,04 euros) que vale en Ucrania. Temas cotidianos para explicar la economía monetaria mundial. Me apunto a ello.

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El hueco y la independencia

Julio Embid

El pasado noviembre de 2014 escribí un artículo en eldiario.es sobre el Partido Socialista de Madrid (PSM) titulado Mind the Gap, (Cuidado con el hueco) dónde advertía de lo que podría suceder si Tomás Gómez seguía siendo el candidato socialista para la Comunidad de Madrid frente a un Antonio Miguel Carmona, que como candidato socialista para el Ayuntamiento de Madrid, entonces pintaba bien en las encuestas. Sigue leyendo

¿Y si fuera verdad?

 Julio Embid

Cuenta el presidente de la diputación provincial de Valencia y alcalde de Xátiva Alfons Rus que la persona que está contando billetes en valenciano (dos milions de peles), procedentes de una comisión ilegal en un coche, mientras una vaca muge de fondo, no es él. Tal vez únicamente era una persona jugando al Monopoly, que tras comprar Bravo Murillo decide edificar una casita verde en Avenida de América y estaba contando los billetes para pagar a la banca. En fin, que no es su voz. ¿Y si fuera verdad?

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El espíritu del vino

Julio Embid

En 1993 salía publicado el tercer y mejor disco de mis paisanos rockeros maños Héroes del Silencio, encabezados por Enrique Bunbury y que vendía la asombrosa cifra de 600.000 ejemplares. Se titulaba El espíritu del vino y contaba con temazos como Sirena Varada o Flor de Loto. A mí un niño de escuela de diez años, este disco, me lo enseñó un compañero del cole, Javi Marta, al cual se lo había dejado su hermano mayor. Desde entonces, descubriendo que el vino tiene alma y procediendo de la siempre heroica y vitivinícola Augusta Bilbilis, mi pasión por los Héroes y por el buen vino no ha ido sino en ascenso.

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