Alberto Penadés
 Creo que a todos nos parece socialmente correcto afirmar que las mujeres y los hombres son iguales respecto al deseo sexual; y posiblemente serÃa bueno que fuera cierto. Sin embargo, en la medida en que hay datos, los datos dicen que existen diferencias bastante apreciables. Para bien o para mal.
 No estoy seguro de si estas diferencias son preocupantes en sà mismas, si revelan que la libertad sexual es muy imperfecta, o por el contrario son parte inevitable de la felicidad e infelicidad del mundo. Sà que tienen algunas consecuencias prácticas que resultan controvertidas, como la afición de muchos hombres a pagar por el sexo, algo de lo que hemos discutido a veces en este blog.