Barañain
Sería excesivo descargar sobre la espalda de Pedro Sánchez toda la responsabilidad en la decisión de que los nuevos eurodiputados socialistas españoles votaran contra la designación de Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea, pero el interesado la ha asumido como propia y así debe valorarse. Igualmente es compartida, con los dirigentes territoriales socialistas, la rápida decisión de enfriar el compromiso sobre la celebración de primarias abiertas para la candidatura al gobierno y eso mismo –su interés en conseguir la complicidad de los llamados “barones” -, ya es en sí mismo llamativo. Seguramente es prematuro ver en esas decisiones una muestra del estilo que caracterizará su liderazgo, pero estos primeros pasos ejemplifican bien algunos riesgos o peligros que acechan a los socialistas en esta etapa que ellos quisieran de resurrección política.