Jaque y… ¿mate a la clerecía islamista?

Arthur Mulligan

Los ciudadanos de las democracias occidentales, sobre todo en Europa, no quieren la guerra ni sus muertos; en esto coinciden con los mercados y si a pesar de sus deseos esta se produce, cuanto menos dure, mejor.

Decía Maquiavelo de las guerras que se sabe cuando empiezan pero es muy difícil determinar su final, máxime en este caso dada la naturaleza del ataque y la falta de claridad de su propósito y objetivos aunque no de discreción.

Después de eliminar el primer día del conflicto al Ayatollah Ali Khamenei, este régimen de clérigos islamistas de carácter cuasi hereditario ha respondido con un despliegue de ataques con una estrategia deliberada de escalada horizontal: incendiar Oriente Medio dañando desde plantas desaladoras hasta aeropuertos de sus vecinos árabes e israelíes, incluyendo también las bases americanas de la región para secuestrar la economía mundial golpeando directamente los complejos industriales de producción de hidrocarburos en toda la región y paralizando la distribución de gas y petróleo especialmente necesaria en numerosos países de Asía.

Si en EE.UU. Trump ha sido atacado rápidamente por no haber consultado a nadie, sobre todo al Congreso, antes de embarcarse en una guerra potencialmente «sin fin», en Europa se daban lecciones de derecho internacional «dejando a los americanos e israelíes hacer el trabajo sucio», en expresión del canciller Merz, cuando no se apelaba ritualmente a un alto el fuego por parte de la Vice-presidente de la Comisión encargada de la pretendida política extranjera de la Unión, Kaja Kallas.

Entre tanto, Inglaterra, Francia y Grecia acudían simbólicamente en socorro de Chipre, un país miembro de la UE que a su vez era el primero que resultaba ser atacado por su flanco sur con misiles disparados desde el Líbano por Irán a través de Hezbollah.

Más ambicioso y enigmático, Emmanuel Macron a bordo del portaviones Charles de Gaulle, anunciaba la preparación de una misión para asegurar el paso de los estrechos de Bab -el-Mandeb y de Ormuz pero de carácter «estrictamente defensivo porque Francia es una potencia de equilibrio y no participa en esta guerra» (no vaya a ser que los intervinientes consideren esta misión como un acto de guerra).

España aprovecha el momento para retomar la posición flamenca más ajustada a la situación: sobre fondo de colores nacionales no tarda en adoptar una grave actitud heroica atendiendo a las circunstancias, un No a la guerra reivindicando el mantenimiento del orden internacional amparado en el derecho internacional con el envío de una moderna fragata en misión defensiva como escolta del defensor principal en portaviones.*

*La misión sigue siendo una idea en preparación, no un despliegue operativo. Francia y sus socios quieren organizarla cuando baje la intensidad del conflicto.
Mientras tanto, se discute en el G7 y entre aliados cómo garantizar el flujo de petróleo.

Después de 47 años, el pueblo iraní ha sido secuestrado y con él la totalidad del Medio Oriente por un poder teocrático. Tras haber liquidado por medio de una violencia increíble cualquier veleidad de oposición en Irán, estos fanáticos han envenenado el mundo árabe con la ideología islamista.

El régimen de los mulás ha tratado de estrangular literalmente al Estado judío mediante tentáculos en Siria, Líbano, Irak, Yemen y Gaza, todas filiales del régimen islámico, ampliamente financiadas y armadas con miles de misiles y drones fabricados en Irán.

El terrorismo, a través de «proxys» o intermediarios, así como la toma de rehenes, son instrumentos rutinarios de la política exterior del régimen islámico. En estas condiciones, la desaparición de este régimen totalitario no es solo una cuestión existencial para Israel; lo es para todo el mundo occidental y para Europa en particular, que se ve directamente afectada por la importante inmigración musulmana llegada desde finales de los años setenta, una población susceptible de verse adoctrinada por la interpretación terrorista del islam que promueve el régimen de Teherán.

En estas circunstancias, el único objetivo de guerra que tendría sentido, y que justificaría el esfuerzo emprendido hoy por Estados Unidos e Israel, no podría ser otro que la erradicación de ese régimen y su sustitución por un gobierno surgido de un pueblo muy joven, que solo aspira a vivir en libertad e integrarse en la economía mundial. Al destruir sistemáticamente los programas nuclear y balístico de Irán, así como sus milicias en el extranjero, la guerra pretendería romper el candado de la prisión del pueblo iraní para permitirle abrir de par en par la puerta que lo mantiene encerrado. Pero para alcanzar ese objetivo en un país de 90 millones de habitantes, tres veces más extenso que España, una semana de bombardeos aéreos seguramente no bastaría y, en consecuencia, una guerra librada a medias, o interrumpida, no podría sino provocar un inmenso caos.

Porque los fanáticos que controlan el país no tendrían más que una idea en mente: vengarse del ataque estadounidense-israelí. Esos mismos retomarían acelerando con toda seguridad su programa nuclear y balístico, tratando por todos los medios de desestabilizar a las potencias de la región a las que acaban de atacar, y más aún a los Estados europeos o a los Estados Unidos, mediante el terrorismo.

Respecto a la situación interior de Irán, el terrible balance de la sangrienta represión de las manifestaciones de enero con decenas de miles de muertos y un número similar de encarcelados sólo ha podido debilitar un régimen marcado por el amplio rechazo de la población.

En el plano diplomático, Irán está completamente aislado, salvo por Rusia, que quiere apoyarlo pero no puede hacerlo plenamente, y China, que podría ayudarlo pero no desea implicarse más allá de vender, a alto precio, inteligencia y sistemas de armas.

Hoy mismo ambos países se han abstenido en una votación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que condenaba los ataques iraníes con misiles y drones contra varios Estados de la región, exigiendo a Irán que detenga inmediatamente esos ataques, afirmando que esas acciones amenazan la paz y seguridad internacionales, y pide garantizar la libertad de navegación, especialmente en el estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial del petróleo y gas (13 países a favor, 0 en contra y las dos abstenciones mencionadas). La abstención evita asumir el coste de un veto, mantener una posición equidistante, y preservar relaciones en Oriente Medio.

No obstante, para Estados Unidos la guerra solo puede ser breve: existen tensiones en los arsenales de misiles, el coste alcanza mil millones de dólares al día, la ley de poderes de guerra de 1973 obliga a obtener aprobación del Congreso después de 60 días de operaciones, solo el 27 % de los estadounidenses la apoya y existe el riesgo de estanflación mundial debido al impacto en el mercado de hidrocarburos y en el transporte marítimo.

Es Israel quien encarna la mayor racionalidad estratégica, con una alineación sólida entre la visión a largo plazo de Benjamín Netanyahu, la planificación de las Fuerzas de Defensa de Israel (Tsahal) y la movilización de la sociedad en torno al objetivo de destruir la República Islámica y a Hezboláh, sin importar el coste ni la duración de la guerra.

El objetivo era provocar una ruptura entre el alto clero y los militares, dando al mismo tiempo una oportunidad a la sociedad civil y a la oposición iraní. Pero el régimen, tras 47 años de mentira y terror, sigue siendo resiliente y difícil de derribar sin el despliegue de tropas terrestres. Solo existen dos rebeliones potenciales: la kurda y la baluchí, con el riesgo de una guerra civil y de la fragmentación del país.

La gran amenaza estratégica que representa el régimen de los mulás para Israel, las monarquías del Golfo y las democracias occidentales, queda plenamente confirmada.
Irán sigue siendo el único país que ha desarrollado un programa nuclear no como disuasión, sino con el objetivo de destruir otra nación: Israel, que no lo amenaza y se encuentra lejos de sus fronteras.

En la era de los imperios, donde la fuerza prevalece sobre el derecho, Estados Unidos recuerda al mundo -incluidos China y Rusia- que sigue siendo la única potencia global gracias a sus capacidades militares. Pero también queda claro que esas capacidades no son ilimitadas. Además, la apelación ritual al derecho internacional pierde sentido frente a Estados basados en el terror interno y externo. En el mundo inestable, violento y sin reglas del siglo XXI, solo cuenta el poder duro.

Los Estados Unidos de Donald Trump se juegan su liderazgo mundial en una especie de ruleta: el éxito de una guerra corta, pero sin estrategia clara para gestionar una posible escalada. Todo ello bajo la vigilancia cada vez más inquieta de la opinión pública, los actores económicos y los mercados financieros.

Rusia pierde otro aliado, después de la Siria de Bachar Al Asad y la Venezuela de Nicolas Maduro, aunque se beneficiará de las dificultades de suministro de armas a Ucrania y de la subida de los precios de los hidrocarburos.

China continúa construyendo metódicamente un mundo posoccidental, presentándose como símbolo de estabilidad, promoviendo un nuevo multilateralismo alrededor de BRICS y rechazando intervenciones armadas exteriores – salvo la eventual anexión de Taiwán, que considera un asunto interno.

Europa, por su parte, sigue siendo espectadora de las transformaciones del siglo XXI. Está dividida: desde Alemania, que apoya a Estados Unidos, hasta España, que prohíbe el uso de sus bases. Permanece paralizada por su negación de la realidad, llamando a la negociación y a la desescalada incluso cuando se ve afectada.

También está atrapada en sus contradicciones, como Francia, que adopta una postura de neutralidad pese a haber firmado acuerdos de defensa con Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, uno de los primeros objetivos potenciales de Irán tras Israel.

Cuanto más se acerca la guerra a Europa -en Ucrania o en Chipre-, más insiste el continente en considerarse alejado de ella. Así demuestra a todos los depredadores que es una presa que ya ha asumido su propia derrota.

Sobre el paraguas nuclear europeo, la propuesta de Francia y el rol de España

Lluís Camprubí

Ahora hace un año escribía lo siguiente acerca de la cuestión en un escrito largo sobre “el rearme europeo”:

“Disuasión y paraguas nuclear europeo

La disuasión es la única manera de evitar el nuevo aventurerismo militar ruso y esa será la base para cualquier posible diálogo diplomático efectivo y sin chantajes sobre seguridad. Y esta disuasión tiene que ser tanto convencional como no convencional. En lo convencional requiere que los países fronterizos dispongan de una fuerza terrestre suficiente y de activación rápida (en este informe que circula se detallan las magnitudes de lo que estamos hablando atendiendo a la sustitución de las aportaciones norteamericanasasí como de respuesta aérea solvente. La rapidez y aseguramiento de su respuesta es esencial ya que uno de los principales riesgos es que Rusia vaya testando la respuesta y límites incrementalmente (pequeñas incursiones en un país concreto y ver qué pasa y a partir de ahí continuar o ajustar…). 

La segunda pata de la disuasión es el paraguas nuclear europeo que, sin poder llegar a tener la integralidad del que generaba el norteamericano, debe ser suficiente. Un paraguas de protección/disuasión nuclear para el conjunto de Europa y de base europea es necesario ahora que es posible que desaparezca la cobertura norteamericana. En este sentido, hay que responder positivamente al ofrecimiento de E. Macron de abrir una discusión estratégica en profundidad para defender (disuadiendo de ser atacados por actores hostiles) al conjunto de Europa con sus armas nucleares. Respetando que la última decisión sobre su uso sigue estando en manos de la presidencia francesa y entendiendo el punto de ambigüedad estratégica, debemos promover que esta protección quede vinculada al artículo 42.7 del TEU. Así mismo, podría ser de utilidad para la plena vinculación de todos los países, proponer un Consejo Asesor para la disuasión nuclear formado por los jefes de gobierno europeos de apoyo y orientación al respecto a la presidencia francesa. Es importante atender a la urgencia de los tiempos. Se requiere una discusión rápida y un acuerdo lo más pronto posible tanto para evitar permanecer en una situación indefinida de protección durante mucho tiempo como para evitar tentaciones de proliferación nuclear de otros países europeos (bálticos, polacos y nórdicos están abriendo ya la discusión de disponer de sus propias armas nucleares) que se sienten amenazados por una agresión rusa. Ello debería ser compatible con esfuerzos multilaterales de reducción del armamento nuclear, sin perder de vista que es Rusia que usa el chantaje nuclear.”

Creo que en lo fundamental el análisis y propuestas siguen siendo válidos, en especial la doble razón para acoger proactivamente y en positivo la cuestión desde España: la necesidad de no dejar descubierta o degradada ni que sea temporalmente la disuasión nuclear para el continente (con las dudas e incertidumbres que vienen del compromiso norteamericano) y el evitar las pulsiones -comprensibles- de proliferación nuclear disuasiva por parte de los países más próximos a Rusia (bálticos -en su acepción amplia-,  y nórdicos tienen un debate público muy serio al respecto).

Durante este año el debate sobre la cuestión se ha europeizado, ha ido cogiendo fuerza y sensación de más urgencia. Valga como síntesis este buen informe sobre las (5) opciones  nucleares europeas. Y, hace unos días, Macron desarrolló en una importante intervención, una actualización de la doctrina nuclear francesa: la “disuasión avanzada”. Se puede leer aquí (vale la pena). La mayoría de analistas (en publicaciones en  Chatham House, Encompass Europe o el Egmont Institute por ejemplo) señalan la significación del discurso, con algunas consideraciones clave: a) Queda oficializado como doctrina la dimensión europea de los intereses franceses a ser protegidos por la disuasión nuclear francesa (lógicamente descrita con ambigüedad estratégica) ; b) se institucionaliza el diálogo y cooperación con algunos países europeos al respecto (entre los que no está España); c) se ofrece la posibilidad a algunos países de alojar activos nucleares; d) se reforzará la capacidad nuclear francesa, que seguirá siendo únicamente estratégica; y e) la titularidad y la decisión sobre el lanzamiento seguirán exclusivamente en manos francesas.

En general, podemos estar orgullosos de la política exterior, de seguridad y defensa españolas. Ha tenido una posición internacionalista, coherente y alineada siempre con el derecho Internacional sea en Ucrania, Gaza, Venezuela, o ahora en Irán. Y, de hecho, en el caso de Irán especialmente, además con una rapidez de reflejos envidiable y que ha generado mucha simpatía global. Aunque algunas decisiones tuvieran costes relacionales importantes respecto a Estados Unidos. Sin embargo, esa valentía y rapidez no ha estado presente en un par de casos cuando implicaban activos o tropas propias: 1) el mirar hacia otro lado y esperar mientras otros países enviaban tropas (hecho cualitativamente muy relevante y que requería agilidad) a Groenlandia para asegurar la disuasión frente las amenazas norteamericanas; y 2) arrastrar los pies en la discusión y necesidad de enviar tropas que garanticen y den garantías a un hipotético alto el fuego en Ucrania.

Desafortunadamente, con lo visto hasta ahora, parece que en el caso de la disuasión nuclear europea estamos en un tercer caso de mirar para otro lado sabiendo que otros ya se encargarán de esta necesidad.

Creo que en el actual contexto no tiene mucho sentido práctico, político ni militar/geográfico que España albergue armas nucleares (o sus vectores). Diría que nadie lo plantea ni está en discusión. Pero contribuir a la europeización de la disuasión nuclear tiene muchos otros aspectos -más relevantes de hecho- en los que España debería proactivamente contribuir. Y, para eso, es fundamental que España muestre interés y esté entre los países en diálogo bilateral y multilateral con Francia. Para empezar, hay por supuesto posibles aspectos de soporte logístico y de acompañamiento/apoyo militar convencional a las fuerzas nucleares. En segundo lugar, hay que explorar las posibilidades de contribuir a sufragar los costes financieros franceses de la europeización, actualización y ampliación de su fuerza nuclear. Hasta dónde yo sé – a pesar de su delicada situación presupuestaria- Francia no ha mostrado interés (por razones de blindar su soberanía) en que otros países contribuyan a su financiación. Pero creo que sería interesante explorar que hubiera aspectos que pudiesen financiarse mancomunadamente en la UE (de forma comunitaria). Ello -asumiendo que el “botón nuclear” seguiría en manos exclusivamente francesas- podría legitimar el impulso de foros y espacios consultivos multilaterales o comunitarios sobre la materia y que de forma práctica el paraguas vaya formando parte de las posibilidades del 42.7. Y, finalmente, lo más fundamental, es importante fomentar un diálogo político al más alto nivel sobre la cuestión. Es necesario que las más altas representaciones comunitarias y de los estados miembros puedan dialogar y compartir visiones sobre esta cuestión central en la defensa y disuasión europeas. Es fundamental acercar muy distintas culturas (o inculturas) estratégicas, ir unificando percepciones sobre lo que puede ser interés europeo y la mejor manera de defenderlo, mientras se van creando los vínculos para hacerlo posible. En este sentido, disponer pronto de una institucionalidad (de diálogo y consultiva) estable puede ser un apoyo fundamental. Y, además, puede ser de más fácil impulso en “frío” que no con las urgencias de una escalada.

¿Que harías tu ante un ataque preventivo de EEUU?

Marc Alloza

La semana pasada fui testigo una conversación que fue así más o menos:

– En el cole dicen que nos van a bombardear.

– ¿Cómo? ¿Y quién nos va bombardear? ¿Irán?

– No, Estados Unidos

– ¡Pero qué dices! tan malos son ahora, si son colegas jeje… ¿Y por qué nos iban a bombardear?

– Porque Pedro Sánchez ha dicho que…

– Buff, ¿y quién te ha dicho eso, alguno del grupito ese que…?

– No, la Tal.

– Pues vaya!

Estaba claro que ninguno se lo tomaba en serio pero tampoco se trataba de una broma jocosa. La persona adulta sosegó el tema y los protagonistas continuaron con otros temas sin dar mayor importancia. Hace un año y medio no creo que nadie concibiera esta conversación pero hoy quizás hay sido motivo de sobremesa en más de un hogar.

La pregunta clave es si existen planes de resiliencia ante esta hipotética eventualidad. En caso de desastre, lo primero con lo que supongo que nos enteraríamos, es que no cargaría google, ni spotify, ni tiktok porque no habría internet y además de repente nos quedaríamos sin cobertura y/o luz. Ya hemos visto que un zero eléctrico es posible hasta sin querer por lo que es posible que con un sabotaje en una o unas pocas centrales generadoras sería suficiente. Luego vendría lo que tuviera que venir de fuera o incluso de dentro.

Estos días se ha hablado mucho de las bases operadas por los EE.UU. en España. Uno de los indicadores de que algo va mal sería que se empezaran a despoblar, especialmente de civiles. Y que empezaran a superpoblarse de militares, buques y aviones las bases cercanas. Aunque parece burdo, ya el 17 de febrero el despliegue de efectivos estadounidenses por la zona ya presagiaba “más profundidad y sostenibilidad que los contingentes de fuerza organizados para Venezuela o Martillo de Medianoche el año pasado. Está diseñado para sostener un enfrentamiento y contrarrestar todas las respuestas potenciales contra los activos estadounidenses en la región y, por supuesto, Israel». (Leer artículo bbc)

El portaviones nuclear USS Lincoln junto tres destructores por un lado; dos destructores capaces de realizar ataques de misiles de largo alcance y tres buques especializados para combatir cerca de la costa en la base naval de Bahréin; dos destructores cerca de la base de Souda Bay en el Mediterráneo oriental, uno más en el mar Rojo; acumulación de cazas F-15 y EA-18 en la base militar Muwaffaq Salti en Jordania; aviones de carga estadounidenses y aeronaves de reabastecimiento y comunicaciones de camino desde Estados Unidos y Europa. Todo ello aderezado con informes que indicaban que el buque de guerra más grande del mundo, el USS Gerald R Ford, estaría por la zona en unas semanas. No habían ido para hacer unas maniobras.

Al final es como cuando en el Risk estás en Oceanía disfrutando de las olas de Papua Nueva Guinea o Australia de Este y el de Australia de Oeste empieza a acumular gente allí y en Siam. En ese momento sabes que tus tres ejecitillos de retén tendrán que apelar a la épica de los seises para llegar al siguiente turno.

Otro indicador aunque otorga menos margen de tiempo pueden ser las casas de apuestas. Según Bloombergenlínea Seis cuentas nuevas en Polymarket ganan millones apostando al bombardeo de EE.UU. en Irán Todas estas cuentas se crearon en febrero y solo habían apostado sobre cuándo podrían ocurrir los ataques, con algunas de sus acciones compradas horas antes de que se informaran las primeras explosiones en Teherán.

He echado un vistazo a ver si se apostaba algo sobre España y algo hay. La que tiene más bote sería la de si Trump corta el comercio con España antes del 31/03/2026.

Parece que el tema se ha enfriado pero igual a final de mes puede haber un ¡zas! y forrarse unos pocos.

Está también la apuesta de si habrá elecciones generales este año o las de que Pedro Sánchez deja de ser presidente a final de mes o a final de año. En estas últimas se especifica que:

“El primer ministro Pedro Sánchez será considerado destituido del poder si anuncia su dimisión, es destituido, detenido, inhabilitado o, de otro modo, pierde su cargo o se le impide cumplir con sus funciones como primer ministro de España dentro del plazo de este mercado.” No me queda muy claro los límites de los conceptos “detenido” y “de otro modo” por lo que mejor no darle muchas vueltas.

Para terminar con el tema apuestas, comentar la de si Zapatero será detenido o no antes de final de mes. En esta hay más literatura acerca de que se considera detenido y que no. Apostar a sí (sólo 2%) puede aportar pingües beneficios si se diera el caso.

Pero no le demos más vueltas, en principio todos tranquilos que no va a pasar nada por lo que “business as usual” como dicen nuestros amigos, nobles y leales aliados. Yo os dejo que me he de bajar al búnker y allí no tenemos cobertura ni wifi ni red ni nada, además hoy nos ha llegado la Janicki Omniprocessor de segunda mano y hay que montarla y probarla.

Sin plan, sin objetivo

Carlos Hidalgo

Llevamos más de una semana de ataques a Irán y está todo lleno de contradicciones. Tras matar al ayatolá Jamenei, una semana después nos enteramos de que ha sido sucedido por el ayatolá Jameni (hijo).

Mientras que Trump y Hegseth hacen declaraciones bravuconas, insistiendo sin parar en que están en guerra, llegando a decir tonterías como que Estados Unidos está en guerra con Irán desde 1949, los representantes y senadores republicanos evitan la palabra guerra a toda costa. Entre otras razones, porque la Constitución estadounidense deja muy claro que solo el Congreso de los Estados Unidos puede autorizar que el país entre en guerra y, claro, después de rechazar una moción de los demócratas para limitar los poderes del presidente en el asunto de Irán de acuerdo con la Constitución, decir la palabra “guerra” dentro del Capitolio evidenciaría que Trump, una vez más, ha actuado de espaldas a las leyes fundamentales del país que gobierna.

Dentro de las cosas que aparentemente tampoco se pueden decir, es que siete militares estadounidenses han muerto. Aunque el Pentágono ha confirmado las muertes y Trump ha asistido (tocado con una gorra de béisbol de propaganda) a la repatriación de seis de los siete fallecidos, tanto Hegseth como la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, han interrumpido entre gritos a los periodistas que preguntaban sobre el tema, diciendo que solo “querían dejar mal al presidente”.

Tampoco está claro cuáles son los objetivos de Estados Unidos en este conflicto. Trump ha ido diciendo uno diferente cada vez que se le ha preguntado acerca del tema; evitar que Irán tuviera armas nucleares, evitar una posible represalia contra los EEUU por un ataque de Israel, vengarse por un supuesto intento de asesinato que estaría planeando un comando iraní, controlar el petróleo de la región o incluso nominar al sucesor de Jamenei.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, y el propio Trump mantienen que van a ganar la guerra (recordemos que ellos sí que dicen la palabra) simplemente mediante bombardeos y sin desplegar tropas sobre el terreno. Lo que pasa es que, mientras que los estadounidenses están agotando su arsenal y las empresas de defensa se lamentan de que no pueden producir misiles y bombas al ritmo al que son lanzadas, los iraníes están racionando las suyas y disponen de abundantes drones de ataque, considerablemente más baratos que los misiles que se usan para interceptarlos.

Además, los recortes del famoso DOGE de Elon Musk han dejado al Departamento de Estado sin recursos para repatriar a los cerca de 8 000 estadounidenses que siguen atrapados en la zona, que están a merced de carísimos vuelos privados o de que les evacúen contratistas privados de seguridad.

Mientras tanto, los engranajes del régimen iraní siguen girando. Aparte de encargarse de reponer a los cargos muertos en el primer ataque, sus cuerpos represivos siguen manteniendo las opresivas leyes de los ayatolás, la gente no se ha levantado en armas contra la tiranía y hasta los kurdos se lo están pensando.

Irán, en su respuesta, está represaliando al resto de países del Golfo y sigue cortado el acceso al estrecho de Ormuz, cortocircuitando el comercio de petróleo que, en el momento en el que escribo estas líneas, ya ha superado los 100 dólares por barril.

Israel, por su parte, tampoco tiene problemas en extender el conflicto y ha vuelto a cerrar Gaza y está atacando también al Líbano, por lo que las acciones bélicas, lejos de estar contenidas, parece que se están yendo de las manos. Tal vez no para Israel y para Irán, pero sí para los Estados Unidos.

Los dos recursos claves de la zona: plantas petroleras y de desalinización, de las cuales dependen casi toda el agua potable de la zona, ya están siendo atacadas.

Este progresivo descontrol está afectando al resto del mundo, arrastrándonos a un conflicto que no deseamos, siguiendo con su rosario de destrucción, muertes y sin que los que lo han iniciado parezcan querer ponerle freno, entre otras cosas porque no saben lo que quieren lograr con esto, aparte de engordar su vanidad personal y distraer la atención de sus problemas personales.

Las movilizaciones de la educación en Catalunya

David Rodriguez Albert

El pasado miércoles 11 de febrero, los principales sindicatos docentes convocaron la que ha sido la mayor movilización educativa en Catalunya durante los últimos años. El hartazgo ante la situación del sistema educativo ha estallado con un seguimiento masivo de la huelga, cortes de carreteras y una gran manifestación en Barcelona, y se prevén nuevas protestas para la semana del 16 al 20 de marzo.

Los recortes antisociales realizados desde 2009, especialmente centrados en la época de Artur Mas y los sucesivos gobiernos del nacionalismo de derechas, han provocado una pérdida de poder adquisitivo del profesorado que se sitúa entre un 20 y un 25%. Pero estas protestas van más allá del tema de los salarios y recogen la insuficiente financiación del sistema educativo catalán, las elevadas ratios, la falta de atención a la diversidad y el exceso de cargas administrativas asignadas al profesorado.

La inversión pública educativa en Catalunya alcanza a duras penas el 4% del PIB, muy lejos del 6% que representa la media de los países de Europa Occidental. De hecho, Comisiones Obreras ha presentado una Iniciativa Legislativa Popular para alcanzar progresivamente ese indicador del 6% y, de este modo, homologarnos a la situación de nuestro entorno socioeconómico más inmediato.

De este modo, no es extraño que la ratio de alumnos por aula se sitúe en la mayoría de aulas de la ESO alrededor de 29-30 alumnos, mientras que las estadísticas de la OCDE ofrecen unos datos para la Unión Europea que oscilan entre los 21 y 23 alumnos por aula. Esto sitúa a las aulas catalanas significativamente por encima de los estándares medios europeos, hecho que dificulta enormemente la atención pedagógica.

Pero uno de los aspectos que más ha impactado en el sistema educativo catalán durante los últimos años ha sido el sustancial aumento del alumnado con necesidades específicas de aprendizaje y apoyo, que se ha duplicado en sólo tres años, pasando del 18,6% en 2022 al 36,6% en 2025. El impacto de la pandemia y el incremento de las desigualdades económicas explican este fenómeno tan delicado, que nos lleva a afirmar que actualmente uno de cada tres alumnos requiere atención específica en Catalunya. 

Desde mi punto de vista, este es el elemento que más ha tensionado a la comunidad educativa en estos últimos tiempos, ya que las exigencias en las aulas han incrementado de manera ostensible sin recursos suficientes para atender esta diversidad. Esto no solo está teniendo efectos visibles en los resultados educativos, sino en la fragilidad psicológica que está afectando a toda la comunidad educativa, de manera que ahora mismo la situación es prácticamente insostenible en algunos centros.

Por si fuera poco, la desafortunada legislación que se ha impuesto, tanto desde España como desde Catalunya, ha disparado los requerimientos burocráticos exigidos al profesorado. El rechazo de la comunidad docente es frontal, no solo ante el aumento de tareas no remuneradas que deben realizarse, sino ante el distanciamiento absoluto de la tecnocracia frente a la situación real de nuestras escuelas. En momentos de enorme complejidad, desde los gobiernos de España y de Catalunya se ha mirado hacia otro lado y se ha desviado la atención de los verdaderos problemas, acordando una hiperplanificación de tareas que alcanza el ridículo e impide el correcto desarrollo de las funciones pedagógicas.

Estos han sido los motivos de la participación mayoritaria del profesorado en las movilizaciones, que ha desbordado la previsión de los propios sindicatos convocantes. La situación actual es inaceptable, y así lo han reconocido las autoridades educativas que, en un primer momento, han lanzado una propuesta de una tímida subida salarial, sin entender que las reivindicaciones van mucho más allá. En efecto, la complicada situación del sistema educativo catalán no se solventa con medidas cosméticas y sistemáticamente graduales, sino con cambios estructurales y, en algunos casos, con políticas de choque que respondan a situaciones que realmente lo requieren.

Sálvame a la izquierda

Sergio Patón

Me parece que a todos los participantes de este foro todo nos pilla a desmano o destiempo. ¿A quién con sentido común y un mínimo de bondad le van a pillar bien los bombardeos e intervenciones del presidente de Estados Unidos? Y más para pensar y opinar de política. Trump es algo entre la caricatura que haríamos las izquierdas de un presidente de su país y directamente lo que es un presidente del imperio sin caretas ni ornamentos. En crudo.

Pero llevo días que quiero decir algo sobre el debate sobre la unidad de la izquierda que ha venido sucediendo en las últimas semanas y cae lo que cae. Yo milito en la versión catalana de Izquierda Unida que ha ido tocando fondo desde el 99. Más de un cuarto de siglo ya. Y digo militando, lo cual incluye desde ir a mítines, reuniones de todo tipo, que te den la chapa, dar la chapa en versión evangelizadora, colgar carteles y servir mesas o lo que se tercie en fiestas de barrio. Ahora todo con más calma en mi caso, ya no intento evangelizar, me conformo con que no me den la chapa sin sentido y que simplemente me dejen pensar y hacer cómo pienso que es lo correcto. Así que en este cuarto de siglo, como militante me han dicho de todo, que sí, que unidad de la izquierda, cómo a poner a caer de un burro a Iniciativa en su momento con lo que era un mínimo ponerse de acuerdo. He puesto en todo esto tiempo y dinero. Sí, mi tiempo y mi dinero.

Que sí, que unidad. No lo duden, ¿pero con qué programa? ¿OTAN sí u OTAN no? ¿Sanidad plenamente pública o concertación? ¿Ir hacía el fin de los conciertos educativos o seguir con ellos si no hay ánimo de lucro? Debate estos sobre la concentración que como catalán son importantes aquí, y me sorprende siempre que se hable como si todo esto lo hubiese inventado Ayuso. No sólo estética hippy o punki o mueble madera nórdico.

Y todo el mundo tercia y me dice lo que tenemos que hacer. Oye, pues vente a una reunión y lo articulamos, con paciencia. Es que te salen tertulianos y opinadores, y mira que muevo la radio a lo que suene a tertulia. No les conozco su participación en “cosas con otras gentes”. Aquello que dicen que dijo Enrique Berlinguer de tener el culo de hierro u hojalata. No entiendo muchas cosas que dicen, esto de la izquierda no es ser tertuliano, es acompañar lo que dices y lo que haces. Por lo menos en la medida de lo posible. Lo mismo nos aconsejan a los militantes lo que tenemos que hacer, o bueno quizás directamente lo dicen a los jefes, como que vuelven a echar la culpa de la desproporcionalidad del sistema electoral a la PROPORCIONAL ley d’Hondt, como se la echan a los nacionalismos periféricos, como piden distritos uninominales y segunda vuelta para evitar pactos nosesabequé. Me dais lo mismo.

No deja de ser curioso que esto salga de un diputado de Barcelona y otro de Madrid, al final la política Española puede ser esto, uno de Madrid y uno de Barcelona diciendo al resto lo que hay que hacer. ¿Se me permiten bromas, no? Porque, a ver en que se concreta todo esto, y como damos pasos y tal. Me llegaron cosas que se dijeron allí y de cómo se dijeron, pero ¿se pusieron de acuerdo en el modelo fiscal?

Y a todo esto, si es por generosidad y por estar por la unidad, ¿no ha dado muestras sobradas Izquierda Unida de todo esto que nos piden? ¿No nos merecemos una oportunidad? Nos la merecemos, sí. Como el reconocimiento de ser una columna principal de lo que tenga que ser. Uno de mis miedos cuando nació la última hornada de nueva izquierda es que se arrasara con todo y después del fervor y el hervor nos hubiesen arrasado y partiésemos de nuevo desde la nada más absoluta. Y encima con tantos rencores y gente tan quemada como la que he visto.

Unidad de la izquierda, sí, pero sin engaños ni rollos de ser el más molón, con acuerdos y reconociendo los desacuerdos. Con reuniones, documentos y personas. Menos estética, que me está viniendo todo el rato a la cabeza la destitución de Del Bosque por Florentino Pérez, y lo acabo confundiendo con Cayo Lara.

La política es injusta, las hacemos las personas. Esas mismas personas que igual no hubiesen votado candidaturas conjuntas como si votaron candidaturas separadas en Aragón. Que ojo los votantes también sois muy iguales.

Y la política se hace con lo posible, con lo mimbres que se tienen. Y ahí apoyo al presidente Sánchez, le hemos negado las bases militares al Señor Trump y ya nos ha amenazado. No hacía falta, cualquier persona informada sabe cómo se las han gastado de siempre. Amenazas para empezar y luego las campañas y lo que venga.

Feijóo no ha tardado en poner su servicio, y no al de nuestra soberanía y las normas internacionales, las escritas.

Teleyectores y aviones de pasajeros

Julio Embid


El pasado 21 de febrero fallecía el escritor estadounidense de ciencia ficción Dan Simmons a los 77 años. Si usted no es aficionado a este género literario, tal vez su nombre ni le suene; sin embargo, para los seguidores del género era y será un referente. Fue autor de numerosas obras, aunque, con diferencia, las más exitosas fueron la serie de cuatro novelas conocidas como “Los Cantos de Hyperion”. Déjenme perfilarles brevemente la trama y conectarla con la realidad.

En “Hyperion”, la primera de las novelas, publicada en 1989, la humanidad se ha expandido por toda la galaxia gracias a dos elementos: su relación con unas Inteligencias Artificiales que han adquirido conciencia propia y los llamados teleyectores, puertas que permiten viajar de un planeta a otro de manera instantánea dentro de la llamada Red de Mundos. En un planeta sin teleyectores, Hyperion, aparecen las misteriosas Tumbas del Tiempo, incomprensibles desde el punto de vista científico, donde el tiempo transcurre al revés y donde habita un ser demoníaco de cuatro brazos llamado Alcaudón.

Siete peregrinos (un sacerdote católico, un soldado árabe, un poeta, un profesor judío, el capitán de la nave, una detective y un cónsul procedente de un planeta paradisíaco al borde de la destrucción) emprenden una peregrinación en una nave espacial con forma de árbol hacia las Tumbas del Tiempo mientras relatan sus historias personales. Cuando la leí de joven, me impresionó profundamente. Años después, al ver la película “Los odiosos ocho” de Quentin Tarantino, en la que cada personaje desvela su historia antes del desenlace, comprendí que aquella estructura narrativa del western no era tan original como yo había pensado.

En esta obra visionaria se abordan muchas cuestiones que la ciencia aún no puede explicar, pero hubo dos ideas que me marcaron especialmente. La primera: si la humanidad depende cada vez más de las Inteligencias Artificiales, las inteligencias naturales tenderán a menguar. La segunda: sin autosuficiencia alimentaria, los planetas que no produzcan sus propios alimentos perecerán de hambre y guerras si los teleyectores fallan. Es cierto que los países, como construcciones políticas de carácter permanente, no son economías cerradas. Sin embargo, yo siempre preferiría vivir en un lugar capaz de producir más alimentos de los que consumen sus habitantes. Por eso la Unión Europea debería ser capaz de garantizar la producción de alimentos para sus 450 millones de ciudadanos.

La Red de Mundos que imagina Simmons es un lugar maravilloso para vivir… hasta que algo falla. Como ciertos emiratos del Golfo Pérsico, donde la población disfruta de salarios altos, impuestos bajos y aire acondicionado constante, hasta que empiezan a caer bombas de unos y otros. Ni con todo el dinero del mundo es fácil escapar hoy de Qatar o de Dubai cuando el espacio aéreo se cierra. Si los aviones dejan de volar, o si los teleyectores fallan, todo cambia en cuestión de horas.

Escribo esta columna para recordar a Dan Simmons el mismo día que sale a la venta mi primera novela de ciencia ficción, “Guerras Lunares” (escrita junto a J. C. Plaza y publicada por Editorial Trántor) y a la que les invito a leer. Y también para agradecerle a Simmons su trabajo y sus obras. En la ciencia ficción, muchos autores imaginan un futuro peor que el presente. Trabajemos para que no sea así. Las páginas en blanco del Word de nuestras vidas aún están por escribirse.

El premio FIFA de la paz está un poco devaluado

Carlos Hidalgo

Yo quería hablar de la desclasificación de los papeles del 23F, que acabó coincidiendo con la muerte de teniente coronel que fue la cara del golpe. Una desclasificación que nos trajo pocas novedades, aparte de saber que la esposa de Tejero le llamó de todo por su participación en el golpe y la posterior gestión de su fracaso. Si no hubiera pasado nada más y me hubiera dedicado a escribir en esta entrada solo acerca de la desclasificación, la hubiera titulado “la desclasificación del gilipuertas”, por usar solo uno solo de los apelativos que dirigían a Antonio Tejero los miembros de su familia.

Pero no ha podido ser. Tras unas negociaciones entre EE.UU. e Irán que parecían ser prometedoras, pero que han resultado ser un paripé, los gobiernos de Trump y de Netanyahu han decidido realizar una campaña de bombardeos masivos en Irán, con el objetivo de desestabilizar a la república islámica y de matar o incapacitar a la mayor parte de sus líderes. Y así ha sido.

En la mañana de ayer teníamos la confirmación de que el ayatolá Ali Jamenei, sucesor del fundador del régimen teocrático iraní, Jomeini, había muerto como consecuencia de los bombardeos. Y junto a él, otro medio centenar de importantes cargos o miembros del sector más duro del régimen chií, como el ministro de defensa, el responsable de la Guardia Revolucionaria Islámica e incluso el expresidente Mahmoud Ahmanideyad.

Los israelís calculan que, si la campaña dura un poco más, el régimen perderá la capacidad de reprimir las protestas como venía haciendo los últimos 50 años. Pero tampoco está nada claro qué puede pasar después, porque no hay una oposición organizada en el interior del país, ni la de exilio tiene apoyo o capacidad para impulsar un cambio de régimen. De hecho, antes del ataque la CIA desaconsejaba matar a Jamenei porque todos sus datos indicaban que la muerte del ayatolá, aparte de convertirle en un mártir, solo lograría que el sector más intransigente del régimen le sustituyera por alguien más dispuesto a reprimir a la población y a redoblar las acciones hostiles a occidente que Irán desempeñaba en todo el mundo.

Está por ver hasta qué punto esto debilita o noquea al régimen iraní, lo cual tendrá repercusiones en todo Oriente Medio, una zona que ya sabemos que no es conocida especialmente por su estabilidad. Irán, como actor regional, era un contrapeso no solo para Israel, sino para todos los países árabes a su alrededor, especialmente Arabia Saudí. Los iraníes no son étnicamente árabes, sino persas y la rama del Islam por la que se rigen no es la mayoritaria sunní, sino la chií, que es considerada por las ramas más radicales de los sunníes como herética.

Además, Irán controla el estrecho de Ormuz, que es clave para el comercio de petróleo al transitar por él el 20% del suministro mundial. Y ese estrecho, desde que comenzaron los bombardeos, se encuentra actualmente cerrado. Así que esta semana que comienza va a ser tormentosa en lo que al mercado de la energía se refiere, salvo que Israel y EE.UU. consigan forzar la apertura de dicho estrecho.

A Rusia esto tampoco le ha hecho mucha gracia. El papel de Putin como garante de la seguridad del régimen iraní ha saltado por los aires y todo esto le ha dejado bastante en ridículo. Aparte de un tema no menor: a diferencia de la extinta URSS, la Rusia de Putin no inventa, ni innova; solo compra lo producido en el exterior y le cambia la marca por una rusa. Esto ha pasado con casi toda su industria pesada y pasa con su industria de drones. La mayor parte de los drones que Putin lanza contra Ucrania son iraníes que, o bien son comprados directamente, o se montan en Rusia con licencia de Irán.

Las represalias de lo que quede del régimen de los ayatolás (que por ahora es bastante) y de sus simpatizantes y grupos satélites, aún están por verse, pero el cierre de Ormuz ha dejado claro que piensan hacer todo el daño que puedan, ya sea como defensa, como venganza, o como ambas.

Trump, el presidente que quería coger un Nobel de la Paz por la fuerza, que se inventa haber acabado con guerras que no conoce y que prometió que huiría del intervencionismo de sus predecesores para reinventar la doctrina Monroe de “América para los americanos”, ha incurrido en una contradicción más. Y, aparte de tener que lidiar con el descontento de parte de sus seguidores, tendrá que lidiar igualmente con la legalidad de su ataque, pues es el Congreso de los Estados Unidos quien tiene que autorizar cualquier acto de guerra, por eso él mismo y los miembros de su gobierno evitan decir “guerra” y sería hasta gracioso que lo calificaran de “operación especial”, como hace Putin con su igualmente ilegal invasión de Ucrania.