Esperanza para Cuba

Alberto Penadés 

Fidel Castro ha dicho que el sistema cubano no funciona ni en la misma Cuba (no me pregunten dónde sí). El hombre que dijo que no daría un paso atrás ni para coger impulso, no se refiere con ello al sistema político-policial que permite gobernar a su camarilla, lógicamente, sino a la presencia del estado en la economía. Hay que suponer que se refiere a lo que él llamaría socialismo, si se tratara de mantenerla y no enmendarla.

Los cambios en Cuba han venido siempre muy forzados por las circunstancias. Sólo tras el hundimiento provocado por la desaparición de la URSS, a la que la economía cubana estaba intubada, se avinieron a celebrar, al menos, simulacros electorales. La disidencia existe de forma semiorganizada, en pequeños grupos, justo desde entonces. Como señal de que algo también cambiaba en la economía puede tomarse el dato de que la proporción de empleados públicos empezó a retroceder desde casi el 100% al 75% aproximadamente.

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Lo que gana un investigador

Alberto Penadés 

Aunque hoy está sucediendo el debate del estado de la nación me siento incapaz de añadir gran cosa sobre lo que todavía estoy escuchado. Lo que me gustaría compartir hoy para abrir la tertulia tiene que ver con la universidad, pues me encuentro de regreso, por unos cuantos días, en la que solía darme trabajo. El reencuentro ha vuelto a convencerme de mi muy sentida animadversión hacia la “autonomía universitaria”, principio lamentablemente inserto en la Constitución y que mientras allí siga se podrá siempre invocar para hacer impensables reformas muy necesarias. El día que se abra eso que los periodistas gustan llamar “el melón” -me pregunto por qué- yo lo aligeraría muy a gusto de esa pepita. 

Un buen indicador comparativo de la capacidad investigadora, lo dan las ayudas de Consejo Europeo de Investigación. En cuatro convocatorias del CEI (se trata de ayudas individuales, no a las instituciones, y son enormemente selectivas) España ha obtenido el 6,5%,  algo que, si uno mira la situación de la universidad, es un verdadero logro, aunque nos sitúa no sólo a bastante distancia de las potencias científicas europeas, sino por detrás de algunos, por su tamaño, más modestos, como Holanda y Suiza (los datos se publican en la web del CEI (ERC en inglés)). Es indudable que en España hay gente con talento, imaginación y capacidad de trabajo, no son cualidades “nacionales” ni el tenerlas ni el carecer de ello. ¿Se puede ir más lejos que el 6,5%? Posiblemente no mucho, al menos sin grandes reformas.  Sigue leyendo

Algunos datos de opinión sobre el PP y la memoria histórica

Alberto Penadés 

El domingo pasado Javier Cercas traía un poco de sensatez en el último episodio del debate periodístico sobre la “memoria histórica”, el que ha suscitado un artículo de Leguina (Enterrar a los muertos) de hace unas semanas. No tengo especial simpatía por el autor del segundo, y entiendo que la atmósfera está muy cargada por la inicua persecución al juez Garzón, con la que Leguina simpatiza al parecer, pero, con todo, me ha sorprendido la rabia con la que algunos cargan contra algunas cosas que escribe. 

Una es que una parte de la izquierda era contraria a la democracia en los 30, como la mayor parte de la derecha. No sé cuáles serían las proporciones, pero en términos generales no me parece ningún disparate decirlo así. Es cierto, como dice Cercas, que fue la izquierda la que la defendió, (hay que añadir que junto con una pequeña parte de la derecha) y por eso los que tomaron esa causa fueron “políticamente buenos”. 

Cercas distingue la moral de la política para construir un argumento según el cual lo que lo que puede ofender a cierta derecha es la implicación de que quienes fueron políticamente malos lo fueran también moralmente, implicación que le parece evitable. Para ello trae el caso de un pariente falangista que fue moralmente bueno. Viniendo de Cercas no es extraño que el argumento se apoye en la figura de un héroe. Más difícil es el caso de algunos villanos que, por elección de bando,  fueron “políticamente buenos”, como el traído y llevado compañero socialista Agapito García Altadell, tema que en el argumento de Cercas queda suelto. Este es un tema lo bastante hondo como para dedicarle otro post, si llega el caso. Me quería ocupar ahora de otra afirmación de Leguina, y es su rechazo a la identificación del PP con el recuerdo y la añoranza del franquismo, porque sobre eso tenemos algunos datos.

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La encuesta de intención de voto y las mentiras sobre el CIS

Alberto Penadés

 Como ustedes saben, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un organismo autónomo dependiente del Ministerio de la Presidencia, realiza desde el año 1996 un barómetro trimestral en el que se incluye la pregunta por la intención de voto de los ciudadanos, así como otras preguntas de tipo político más o menos fijas (desde los años 70 hasta 1996 estas preguntas se hacían con una periodicidad menos regular, pero más fecuentemente). Los resultados de  las encuestas que contienen intención de voto, de acuerdo con la ley de que regula el CIS desde1995, deben ser publicados quince días después de la fecha de grabación de datos (lo que sucede poco después de su recogida en una muestra representativa de hogares). El lunes pasado se dieron a conocer los datos de abril, con malas noticias pare el gobierno y peores para la oposición, lo que ha dado lugar a reacciones ridículas y furiosas por parte de algunos portavoces y adalides de la segunda (y un prudente silencio de muchos otros, por cierto). Como en este caso se han dicho cosas que son muy afrentosas para el CIS y quienes trabajamos allí, y que son mentira, pues me permito aprovechar esta ventana para hacer un comentario que puede ser útil para quienes no estén muy al tanto de estas cosas.

 Los barómetros políticos y las encuestas electorales son las actividades más conocidas del CIS, aunque representan una fracción modesta de su trabajo, que incluye la investigación social y de opinión pública sobre los temas más variopintos, casi siempre encaminada a recoger información útil para algún organismo de la administración, pues esa es su obligación legal. Desde enero de 2009 los datos completos de todas las encuestas del CIS son accesibles para cualquier ciudadano, de forma gratuita, a través de su página web. Puede parecer más o menos pintoresco que el CIS se encuentre en el Ministerio de la Presidencia y, no por ejemplo, junto al INE o al CSIC, y el hecho no es trivial, pero tampoco es una singularidad. Por ejemplo, en el marco de la UE, el Eurobarómetro es una división de la Comisión Europea y se encarga, al igual que el CIS, de realizar tanto barómetros regulares como encuestas sociales y de opinión a demanda de los distintos servicios de la Comisión, para facilitar la formulación de políticas; el Eurostat, por su parte, es el equivalente europeo al INE y el Eurobarómetro no forma parte del mismo. El origen remoto de esta separación es claro en el caso del CIS, pues el Insituto de la Opinión Pública del último franquismo fue su precursor inmediato, pero su actual emplazamiento en la estructura de la adminsitración no está necesariamente mal. Entre otras cosas, porque hace que los datos sociales y de opinión que recoge la administración, mientras lo haga a través del CIS, terminen siempre en manos de los investigadores, periodistas o ciudadanos en general. Sin faltar ni una coma y sin pagar un euro.

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Sexo y sexos

Alberto Penadés

 Creo que a todos nos parece socialmente correcto afirmar que las mujeres y los hombres son iguales respecto al deseo sexual; y posiblemente sería bueno que fuera cierto. Sin embargo, en la medida en que hay datos, los datos dicen que existen diferencias bastante apreciables. Para bien o para mal.

 No estoy seguro de si estas diferencias son preocupantes en sí mismas, si revelan que la libertad sexual es muy imperfecta, o por el contrario son parte inevitable de la felicidad e infelicidad del mundo. Sí que tienen algunas consecuencias prácticas que resultan controvertidas, como la afición de muchos hombres a pagar por el sexo, algo de lo que hemos discutido a veces en este blog.

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De nuevo los impuestos: ¿qué piensa la gente?

Alberto Penadés 

Me temo que lo que piensa la gente no es lo más importante, y tampoco voy yo a ser el portavoz del público en unas líneas, pero siempre vale la pena preguntarse por la opinión de los ciudadanos. A primera vista, al menos, pasan cosas paradójicas, como que los más ricos creen que se paga poco, mientras que los menos pudientes dicen lo contrario; que todos creen que se paga injustamente; que todos creen que habría que gastar más… Vamos por partes. 

Según los barómetros de Opinión Pública y Política Fiscal del CIS,  la presión fiscal percibida es ahora la más baja en las dos décadas para las que hay datos comparables. Desde 1992, cuando el porcentaje que pensaba que en España se pagaban “muchos impuestos” llegaba al 77%, la cifra fue descendiendo de año en año hasta 1999, quedando en 56%. De pronto, durante toda la siguiente legislatura, ascendió en 10 puntos, con el primer gobierno de Zapatero bajó unos 7 puntos y, en 2009, ha vuelto a bajar un poco, hasta el 54%. Evidentemente, la percepción de la presión fiscal está mediada por muchas cosas, y su evolución refleja la influencia de esos factores más bien que las variaciones de dicha presión. Con todo, primer dato, la presión se percibe ahora como históricamente baja.

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Torelancia

Alberto Penadés 

Los toros se prohibirán tarde o temprano, especialmente a medida que vayan cayendo en desuso, como han caído en cierto desuso en Cataluña, razón que explica tal vez más que otras el posible éxito de la iniciativa que busca prohibirlos allí. También se han ido prohibiendo, en nuestras sociedades, cierto tipo de experimentos con animales, ciertas formas de caza, se han desterrado prácticamente algunas vestimentas, se han establecido cosas parecidas a una carta de derechos “otorgada” para algunos animales especiales, como el Proyecto Gran Simio, y todo esto es indudable progreso en general.

Se puede pensar así y pensar que algunos adalides de los derechos de los animales a menudo tienen la mente más confundida que un sacristán carlista, o que lo que impulsa a algunos a borrar del mapa el toreo es una mezcla de convicciones políticas y sociales que no siempre mejora en mucho a la de quienes defienden más ranciamente la fiesta brava. (Sin la cuestión identitaria de por medio, es difícil que el resto de los argumentos, por buenos que sean, que algunos lo son, cuaje políticamente; y que la cuestión identitaria es clave me parece bastante fuera de duda, o no sé si se imaginan que si el nacionalismo vasco no pide la abolición de los sanfermines es por déficit comparativo de ecologismo).

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Por qué sabemos tan poco sobre la prostitución

Alberto Penadés   

¿Cuántas prostitutas hay en España? Un informe de Médicos del Mundo de 1998, muy repetido en la prensa, dio la cifra de 300.000. Estimaciones más antiguas, que también se citan, originadas en medios conservadores (una de ellas publicada en Razón y Fe) la elevaban a 500.000. Pero a esas cifras también se apunta ANELA, la patronal de clubes de alterne, que cifra el número de profesionales en 400.000, en su empeño por llamar la atención sobre los beneficios fiscales de una adecuada regulación del sector. Nadie lo sabe exactamente, algunas personas juiciosas han seguido la pista al debate (véanse los blogs de Malaprensa y Wokapistas muy especialmente) y parece razonable suponer que a estas cifras tal vez les sobre un cero a la derecha, como poco.

 Lo esencial es que ninguna de estas aseveraciones tiene el respaldo de un método contrastado. Están dichas porque sí. Y el hecho de que se les dé crédito dice algunas cosas, en mi opinión, sobre la cantidad de prejuicios y la poca sensibilidad empírica (y, en mi opinión, no solo empírica) con la que se trata este asunto.  Sigue leyendo

El aborto, la opinión pública y la infancia

Alberto Penadés 

¿Divide el asunto del aborto a los españoles, como afirma Rajoy? Bueno, inevitablemente, en éste como en cualquier otro, hay división de opiniones. El dato más reciente del CIS (que ya es antiguo, febrero de 2008) indica que un 24% de los españoles no están de acuerdo “en ningún caso” con el aborto, mientras que un 38% sí están de acuerdo, aunque algunos digan tener reservas. El 35% afirma estar de acuerdo “en casos específicos”.  Así pues, es evidente que hay una inmensa mayoría que acepta, al menos, la lógica de los supuestos, y el grupo más numeroso lo acepta sin ceñirse a esa lógica. Con todo, se podría decir que uno de cada cuatro sigue siendo mucha gente que se opone, pero oponerse no quiere decir que, necesariamente, que se requiera que se legisle y persiga de acuerdo con la propia conciencia.

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Una ley para el derecho al libre acceso a la información

Alberto Penadés

¿Se han preguntado alguna vez qué se gasta el dinero la SGAE? ¿O cuánto gasta en alquileres el ministerio de justicia? ¿O cuántos ciudadanos extranjeros han sido expulsados en un año? ¿O a cuántos jueces se les ha abierto expediente? ¿O qué terrenos del ministerio de defensa han sido sometidos a compraventa? ¿O cuánto cuestan las felicitaciones navideñas del Ayuntamiento de Madrid? 

No se lo pregunten, no se lo dirán. La Organización Info Access Europe hizo la prueba hace ahora un año de lanzar múltiples preguntas como estas a las administraciones. Los resultados fueron, en su inmensa mayoría, silencio o negativas: Los informes de la SGAE “no forman parte de un expediente”, el ministerio de defensa niega toda información por principio, el Ayuntamiento de Madrid ni siquiera abre las cartas, y así sucesivamente.

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