Frans van den Broek
Una de las experiencias más duras que pueda sufrir una mujer ha de ser la del aborto. No me refiero solo a la experiencia clínica en sí, que dependiendo del estado del embarazo puede ser simple o complicada, sino a la demanda emocional que supone. Pero si esto es así, no es muy difícil imaginarse el trauma que constituye el realizar el aborto en condiciones de ilegalidad y clandestinidad, faltas de higiene y hasta de respeto. Pues esto es lo que quieren promover ciertos legisladores de corte evangelista en el Perú, inspirados por vaya uno a saber qué ideas religiosas.