Julio EmbidÂ
En el año 2007, solo seis meses después de ganar las elecciones el Primer Ministro británico Tony Blair presentó su dimisión como inquilino del 10 de Downing Street, dejando su puesto a su compañero y rival Gordon Brown, sin pasar por el engorroso proceso de unas elecciones anticipadas. Esta lucha fraticida entre escoceses (Blair es edimburgarra y Brown es glagoweño) se saldó con un cambio de gobierno, de jefatura en el Partido Laborista, de manera de hacer polÃtica y sobre todo de intención de voto, cayendo los Labor a niveles de comienzos del siglo XX.
 Este acto que fue considerado una tomadura de pelo por los medios de comunicación británicos, podrÃa ser el escenario resultante en España después de las Elecciones Municipales y Autonómicas del próximo Mayo de 2011. Tras la última encuesta del prosaico y prisaico diario El PaÃs, la intención de voto al Partido Socialista se encuentra dieciocho puntos por debajo de la del Partido Popular si se celebrasen elecciones generales este mismo mes y esto deberÃa suponer un buen dolor de cabeza a todos aquellos que no nos gustarÃa volver a ver un gobierno en mayorÃa absolutÃsima del Partido Popular. El primer toque de atención fueron las elecciones al Parlamento de Cataluña del pasado mes de noviembre, donde los socialistas perdieron más de 225.000 Votos con respecto a las elecciones anteriores y más de un millón de votos con respecto a las elecciones generales de 2008 donde Zapatero ganó en las cuatro circunscripciones con mucha distancia sobre el segundo partido y ya no digamos sobre Mariano Rajoy. AsÃ, y si pintan bastos para la izquierda la próxima primavera y los socialistas pierden un par de gobiernos autonómicos y media docena de alcaldÃas de capitales de provincia será necesaria una reacción visceral y enérgica para evitar una debacle en 2012 como fue lo del año 2000 (IV Año Triunfal del Aznarato). Sigue leyendo
