Señor_J
“Vous êtes inculpés d’homicide volontaire avec préméditation”, le espeta Jean-Louis Trintignant una y otra vez, a los diferentes cargos militares que desfilan, uno tras otro, ante él, en calidad de juez, hacia el final de la inolvidable “Z”, aunque la película dista de tener un final tan justo y honorable. No tenemos constancia de que en nuestro querido país los militares sean responsables o cómplices de ningún asesinato político reciente (no tan recientes, creo que de unos cuantos), pero es alarmante la incontinencia verbal con que progresivamente se manifiestan amenazas poco veladas de intervención armada sobre el territorio catalánico, sin que se produzcan respuestas severas por parte del gobierno del estado. Tampoco abundan las muestras de solidaridad o indignación ante tales exabruptos allende de los límites del reducto traidor, ni las reflexiones sobre quién diablos son los compañeros de viaje en ese discurso de “España es una porque lo dice la Constitución”.