Pedro Luna
El día de Navidad de 1836 se publicó Horas de invierno, artículo en el que Mariano José de Larra dejó escrita su celebre sentencia sobre el azaroso ejercicio literario: “Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como una pesadilla abrumadora y violenta. Porque no escribe uno ni siquiera para los suyos. ¿Quiénes son los suyos?¿Quién oye aquí?” Con el tiempo bien es sabido que la cita de Larra se convirtió en aquello de “Escribir en España es llorar”, quizás por esa manía de identificar a Madrid con España y viceversa, pero algo, que en cualquier caso nunca dijo ni escribió Larra. Como de costumbre, de las citas que pasaron a la historia extraemos su cuerpo y el contexto del que surgieron para quedarnos con su esqueleto, con lo efímero. ¿Pero qué quiso expresar Larra en ese arranque de dolor? Quizás su soledad, la de un escritor que sentía el vació a su alrededor, que se desgarraba ante el cainismo de las tertulias y la petulancia de la academia. Escribir es llorar cuando al otro lado no hay nadie que escuche ni lea, cuando has dejado de escribir para los tuyos porque ni siquiera reconoces quiénes son los tuyos. Sigue leyendo →