Las alertas valen para alertarse

Carlos Hidalgo

El desastre que ha asolado la provincia de Valencia sigue descargando agua al publicarse este artículo. El Gobierno de la Comunidad Valenciana ha lanzado alertas a los móviles de las zonas afectadas a través de sus servicios de protección civil. Y algunas de las zonas que se inundaron el 29 se están volviendo a llenar de agua, como si la naturaleza estuviera castigando deliberadamente esas poblaciones. Afortunadamente, el pronto aviso y la terrible experiencia que siguen viviendo han hecho que esta vez la gente se haya refugiado y se logre evitar nuevas tragedias.

No se logró lo mismo el martes 29, cuando la Agencia Estatal de Meteorología, tras avisar desde la semana anterior y emitir siete avisos ese mismo día, desde las siete menos diez de la mañana hasta las seis menos cinco de la tarde. Alguno, prácticamente rogando que la gente se pusiera a salvo, porque ya había inundaciones desde las 11 de la mañana.

No fue hasta las ocho y diez de la tarde, cuando todo estaba ya inundado, cuando protección civil de la comunidad valenciana emitió la alerta móvil. Para entonces ya había muerto gente y muchas personas recibieron el aviso cuando el agua les cubría hasta el pecho.

El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón (PP), ha explicado esa tardanza diciendo que todo se debe a una serie de complicados protocolos y que por ello no se pudo avisar antes. Sigue leyendo

De la catástrofe

Juanjo Cáceres

La lluvia dejó tras de sí un desolador paisaje de devastación. La fragilidad de nuestros sistemas de respuesta y auxilio en caso de catástrofe por inundación, cuando esta se produce en varios puntos simultáneamente, quedaron tremendamente al descubierto y durante unos días no entendimos muy bien cuál era la función del ejército en tiempos de paz. Entretanto las imágenes de Paiporta transmitían esa sensación de población en soledad, casi abandonada a su suerte entre el fango y la devastación.

España se enfrentaba a finales del mes de octubre a vivencias propias de países en vías de desarrollo y no le fue mucho mejor. La cifra de víctimas es del todo inaceptable: lo era cuando se habían contabilizado una cincuentena y lo era aun más cuando esa cifra se multiplicó por tres dos días después. Durante las horas de la catástrofe abundaron las conductas temerarias: desde un gobierno autonómico que no solo no daba la señal de alerta sino que se distanciaba de la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología, hasta grandes empresas que no cesaban sus actividades. Fueron demasiado pocos los ámbitos donde se adoptaron medidas preventivas, en un contexto, el de Levante, donde las inundaciones no son nada nuevo, ni sorprendente, y donde se sabe, como en cualquier parte, que los fenómenos meteorológicos extremos se han ido intensificando. Sigue leyendo

Iñigo Errejón, el último de los mohicanos

Arthur Mulligan

Era un personaje híbrido, a mitad de camino de novela de Balzac y de una crónica de ideas, una comedia de vodevil que nos cuenta en un tono falsamente neutro la creación de un movimiento de indignados en la plaza pública, una copia fantástica de una Sierra Maestra urbana pero más reducida, más íntima por su manera de sugerir una guerra mediática que cualquier movilización social, una enésima formulación local de la famosa hegemonía cultural de Gramsci.

La comedia nos habla de una batalla ideológica y cultural que se desarrolló en los estudios de televisión y en las plazas españolas después de la crisis de 2010 frente a un partido socialista en descomposición.

Una visión del mundo, del pueblo, de la casta, de los privilegiados, en la que el miedo gracias sobre todo a los que dirigen la batalla va a cambiar de bando porque el pueblo, nuestro pueblo, ha cambiado de abogados. Sigue leyendo

El pequeño superhombre

Carlos Hidalgo

Mucho se está hablando estos días sobre lo sucedido con Íñigo Errejón, el que hasta ahora era el personaje preferido de toda esa izquierda burguesa que veía al PSOE como demasiado rodado e impuro y a los comunistas y a los de Podemos como demasiado toscos y poco civilizados. Errejón era el favorito de toda la izquierda que pela mandarinas con cuchillo de postre y siempre tenía un asiento reservado en las mesas de acomodados periodistas y opinadores de la progresía, a los que deslumbraba con su rapidez mental, su cara de niño bueno y sus frases llenas de subordinadas y esdrújulas.

Los que coincidimos en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid con ellos sabemos que, pese a sus buenas caras en público, tanto Iglesias como Errejón como Ramón Espinar, entraron en la vida adulta como machitos de asamblea y chulitos de pasillos de facultad, amparados por la impunidad que les confería ser los elegidos de los profesores Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y el entonces vicedecano Heriberto Cairo, todos próximos entonces a Izquierda Unida. Daba igual lo que hicieran o cómo lo hicieran, allí estaba el benéfico Cairo para templar gaitas, desactivar crisis y encargarse de que la academia nunca tomase medidas, ya fuera reventar clases, insultar a alumnos o alumnas o intentar agredirles. Como solíamos comentar otros alumnos, si Errejón, Espinar o Iglesias te dieran un puñetazo por el pasillo, era más fácil que te echasen a ti que a ellos. Sigue leyendo

De las generaciones perdidas

Juanjo Cáceres

Si alguna duda había de que la cuestión de la vivienda se ha situado en el centro del conflicto social, las movilizaciones de unos días atrás contribuyeron a despejarlas. En ese país de propietarios llamado España, hay un importante sector de población que no lo es. Dicho sector se divide entre aquellos que no están emancipados a pesar de su voluntad de estarlo y aquellos que conforman la España de los inquilinos. Unos inquilinos que, si viven en una de las dos grandes ciudades del país, parecen asumir que no heredarán, ni podrán convertirse en propietarios, en siete de cada diez casos.

Bien podríamos decir que en 2024 esto nos dibuja dos Españas completamente diferentes: la de los que no tienen que preocuparse de este problema, porque ya tienen su vivienda o porque cuentan con los recursos para financiar su compra, y la de los que viven con una espada de Damocles sobre ellos, porque en cualquier momento pueden perder su hogar en beneficio de población de paso o porque, pese a leyes y regulaciones de dudosa eficacia, pueden ser incapaces de responder a una escalada de los precios de alquiler.

El problema principal que vive este sector social es sobradamente conocido. A una oferta ya endémicamente precaria de alquileres, se habría sumado en los últimos tiempos la fuga de la oferta hacia los pisos de temporada o pisos turísticos, lo que habría comprimido aun más el mercado y habría dejado sin opciones habitacionales a un gran número de personas. Entretanto, la implantación de la regulación de los pisos de alquiler, al menos en Cataluña, habría logrado contener el crecimiento de los precios y posiblemente a mejorar la estabilidad de los contratos, pero las sospechosas caídas de los contratos de alquiler y la ausencia absoluta de capacidad inspectora por parte de la administración, hacen pensar que la realidad que esconden las estadísticas podría ser algo distinta de lo deseable. Sigue leyendo

ETA está más muerta que nunca. Afortunadamente.

Carlos Hidalgo

Ayer se cumplió el decimotercer aniversario de la rendición de ETA que, acorralada, con un menguante apoyo social y eclipsada por otros tipos de terrorismo, como el islamista, depondría las armas y terminaría por disolverse oficialmente unos años más tarde.

Todavía quedan numerosos asesinatos y atentados por esclarecer, en muchos casos debido al desbordamiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad o a la saturación del poder judicial, que en ocasiones a duras penas tenían tiempo o capacidad material y humana para investigar todos los delitos cometidos por la banda terrorista. Con el paso del tiempo y unas tácticas concentradas en la obtención de inteligencia y en la prevención de la violencia terrorista, estos fallos fueron cada vez menos frecuentes y la capacidad operativa de los terroristas se fue viendo inexorablemente menguada.

Trece años después ETA parece el recuerdo de un mal sueño para todos los españoles que no experimentaron directamente la violencia terrorista y un mito para parte de la juventud, que ha llegado a la vida adulta sin la presencia ominosa de la banda y que les parece un elemento más de los llamados mitos de la Transición. Sigue leyendo

El bucle melancólico

Arthur Mulligan

Hace unos días en el transcurso de un debate entre ex compañeros de universidad, uno de los asistentes lanzó a bocajarro la pregunta bienintencionada de si tal vez había llegado en nuestra opinión, el momento de no retorno sobre la posibilidad de compartir una visión de la realidad política actual por muy fragmentaria que pudiera llegar a ser, algo que nos pueda salvar de nuestros más persistentes y cada día más abundantes desencuentros, inmersos en la asfixiante circularidad de los temas y personajes en presencia.

Nos conocemos desde hace medio siglo y salvo dos trostkistas que habían leído la vida de León – armado y desarmado -, un lujo en su momento, las demás recibimos doctrina en el PC al que agradecimos de corazón el tiempo que nos dedicó en aquel erial del 71. Los profesores apenas nos llevaban tres o cuatro años de edad pero la distancia era enorme y, aún así, leímos un resumen de El Capital adaptado por un voluntarioso alumno de la Facultad de CC. Económicas, dando por hecho que todo estaba bien, más o menos como la fórmula del volumen de una esfera, bellísima en sí misma y más asombrosa aún con el ingenio matemático del gran Arquímedes de Siracusa y sin calculadora. Ese era el tono de la época, un estado de ánimo vital que ya anunciaba grandes cambios. El partido por entonces todavía respiraba optimismo y nosotros apenas conocíamos obreros a pesar de las descripciones del responsable político. Llegamos a celebrar alguna reunión en el monte con muy mal tiempo hablando en medio de la ventisca de la primavera de Praga y que hoy recordamos con una mezcla de melancolía no exenta de vértigo habida cuenta de la abundancia de predicadores a confrontar. El PC, con todo, era un admirable partido de orden, un lugar seguro para los cadetes. Sigue leyendo

La guardia urbana en la Copa América (de Vela)

Senyor G

Durante las dos semanas que pasan entre entrega y entrega tengo un montón de cosas que explicar y sobre todo criticar, luego llega el día que toca y se me ha comido la lengua el gato del día a día. El gato del trabajo y las tareas domésticas. ¿Los grandes hombres y mujeres de nuestros tiempos tienen el día a día de mi gato? ¿Limpian el lavabo, hacen la compra? ¿Piensan en las necesidades de sus hijos y del AFA de su centro educativo? Por ahí hace tiempo que me ronda la idea de pedir un capitalismo totalitario; que te digan todo lo que debes hacer de una vez y no a trozos. Quiero decir que un día te dicen que la prioridad debe ser el trabajo y que si es necesario te mudas y otro día como que no cuidas de tus padres; ¡No! que te lo digan todo a la vez.

Cuadro al óleo.

Tenía pensado hablarles de la guardia urbana en Barcelona y hacerlo como si hubiesen pintado un cuadro y yo fuese el guía del museo, quizás del MNAC. Algo así como miren este magnífico óleo de claro estilo realismo socialista barcelonés. Son más que reconocibles los amplios espacios en las estrechas aceras ocupadas por las motos y el padre que debe bajar a la calzada porque no puede seguir con el carrito de su hijo. Y el público pregunta ¿y la guardia urbana? Y sigo hablando de los perros sueltos en el parque, como se puede ver en el centro del cuadro, que corren tras un niño que juega a pelota y otro persigue a los patos que descansan al lado del estanque, destacando el trazo del pintor para darnos la visión de movimiento de los tres grupos de mascotas y el precioso plumaje del ánade. ¿Y la guardia urbana no pasa por el parque? Pero yo con gestos y mi habitual sonrisa sereno el ambiente y continuó hablando de la obra que se puede apreciar en el lateral, se ve dibujado un aparte de vallas y una grúa en el medio, que no deja pasar a nadie en condiciones. Y una vez más el grupo de amantes del arte me preguntan por la guardia urbana. Sigue leyendo

Ruidos internos

Carlos Hidalgo

El PSOE no sería el PSOE si no tuviera ruidos internos, intrigas, corrillos y militantes protestando por todo. Esos ruidos se hacen más potentes de cara al próximo Congreso, que los socialistas van a celebrar en Sevilla el próximo mes de noviembre. Ya se barruntan movimientos en las federaciones socialistas de Cantabria, Madrid, Extremadura, Aragón y puede que Castilla y León.

En el caso de Cantabria es porque el partido lleva demostrando debilidad demasiado tiempo y desde Ferraz se están buscando alternativas para intentar dinamizar un poco la federación. En Aragón lo que ocurre es que, aparte de querer acabar con las incesantes críticas de Javier Lambán (que no opta a la reelección) y de su entorno, se quiere poner a alguien que dé una imagen más joven y moderna, como es el caso de la actual ministra de educación, Pilar Alegría. Aunque los medios afirman no saber a quién colocarían los “lambanistas” enfrente de Alegría, la persona que parece postularse “de facto” y a quien Lambán trata como su sucesora (al menos de momento) es la exconsejera Mayte Pérez, actual secretaria general de la provincia de Teruel. Lo malo es que Pérez no parece despertar simpatías unánimes ni en su propia provincia y mucho menos en las provincias de Zaragoza y Huesca, tradicional opositora a Lambán. Sigue leyendo

La Barcelona del 47 toma los cines

Alfons Salmerón

El pasado fin de semana la película española El 47 superó los 300.000 espectadores situándose entre las películas más taquilleras en lo que va de año. El film de Marcel Barrena basada en la historia real de Manolo Vital se sitúa como la primera en el ranking de las películas en Catalunya. El público ha abarrotado las salas en Barcelona y provincia desde su estreno, sobre todo gracias a espectadores sénior, y ha desbancado a películas de mucho más presupuesto como la nueva entrega del Bitelchus de Tim Burton.

¿A qué se debe ese éxito? La película remueve y agita la memoria colectiva de varias generaciones y nos interpela sobre el momento actual del país. Toda mi familia y el entorno de amistades más cercano ha visto la película. El boca a oreja ha funcionado como nunca. No conozco a nadie que no me haya dicho que El 47 le ha conmovido profundamente.

Fui a verla el fin de semana de su estreno sin demasiadas expectativas y ya me sorprendió encontrar la sala extrañamente llena. Me gustan casi todos los trabajos de Eduard Fernández y Clara Segura y conocía la historia del secuestro del 47 a través del testimonio de Javier Pérez Andújar. Aguanté las casi dos horas que dura la película con un nudo en la garganta que acabó de estallar en un caudal de emociones encontradas con la última escena. Salí de la sala con una mezcla de rabia y de orgullo. Sin duda la película me interpelaba, hablaba de mí, de nosotros. Sigue leyendo