Lobisón
La cosa había empezado con la abolición de la educación para la ciudadanía y el paso de la religión a asignatura computable a efectos de curriculum y becas, lo que en estos tiempos de becas evanescentes no deja de tener su inri. Pero la gran campanada ha sido el proyecto de ley de Gallardón sobre el aborto. Un proyecto tan absurdo y reaccionario sólo tiene dos posibles explicaciones, una demencia precoz del ministro —incluso en la variante egótica de creer que así podía ser aceptable como sustituto de Rajoy— o la apuesta para movilizar a los electores integristas del PP ante sus malas perspectivas en las elecciones europeas.