Los sudores de Peter Thiel

Carlos Hidalgo

Peter Thiel es, junto a otros inversores (entre ellos Elon Musk) una de las personas que se hizo casi milmillonaria con la fundación y posterior venta de PayPal. Es uno de los empresarios más poderosos de estados Unidos y un reconocido conservador, que no tuvo problemas en dejarse ver con Donald Trump desde los primeros días de su primer mandato.

En una entrevista que le hizo el muy conservador periodista británico Piers Morgan, en un formato diseñado a la medida de Thiel, en un contexto amable y en el que el magnate estaba seguro de que estaba a salvo de todo mal, Morgan le preguntó sus opiniones sobre el asesinato de Brian Thompson, consejero delegado de United Health, muerto presuntamente a manos de Luigi Mangione, un chico de buena familia que, por lo que parece, se ha vuelto literalmente loco de dolor.

La respuesta de Thiel fue ponerse visiblemente pálido, ponerse a sudar delante de las cámaras y balbucear una respuesta que fue algo así como: “el sistema sanitario [estadounidense] está muy mal, pero la respuesta no puede ser asesinar gente”. Sigue leyendo

De Trump y la desesperanza

Alfons Salmerón

Esta mañana, una amiga me enviaba una foto desde la ventana de su despacho en el 22@, el moderno distrito económico de Barcelona en el que se instalaron algunas de las empresas tecnológicas internacionales más punteras. En la foto se observa un campamento de chabolas que ha ido creciendo en los últimos meses que contrasta con la modernidad cool de trabajadores precarizados del sector tecnológico que van a la oficina en bicicleta eléctrica y almuerzan en diez minutos la comida basura envoltorio que ofrecen los establecimientos gastro vegan que han ido sustituyendo a los restaurantes de menú que daban de comer a los obreros de las naves del Poblenou. Ya no hay donde comer unas buenas lentejas en la ciudad, pero ese es otro tema, aunque no del todo.

Hace unos días, una pareja de amigos me planteaban su dilema ético. Ambos son propietarios de sendas viviendas en la ciudad vecina, L’Hospitalet, que pusieron en alquiler cuando decidieron irse a vivir juntos a una casa con jardín en las afueras. Si nos pasamos al alquiler turístico, me decían, podríamos multiplicar por cinco nuestros ingresos, hecho que nos permitiría plantearnos, incluso, que uno de los dos dejara de trabajar. No lo harán por principios, por suerte, algo queda de la vieja cultura militante, aunque la tentación del sálvase quien pueda está ahí. Sigue leyendo

Frente al presidencialismo

Julio Embid

Los regímenes presidencialistas y no parlamentarios son una mierda. Y no lo digo yo, lo dicen los hechos. El pasado lunes el presidente de Corea del Sur Yoon Suk-Yeol proclamaba la Ley Marcial y enviaba a quinientos soldados a tomar la Asamblea Nacional Surcoreana y disolver el parlamento al que acusaba de ser agentes encubiertos de Corea del Norte. Mediante este decreto quedaban prohibidas todas las actividades políticas, incluidas las de la Asamblea Nacional; todos los medios de comunicación y las publicaciones estarán bajo control del Mando de la Ley Marcial; también quedan prohibidos “todos los actos que nieguen o intenten derrocar el sistema democrático liberal, así como las noticias falsas, la manipulación de la opinión pública y la propaganda falsa”, según el texto. Quedan igualmente prohibidas las huelgas, los paros laborales y las concentraciones que inciten al caos social. Los infractores podrán ser arrestados, detenidos y registrados sin orden judicial.

Resulta que Yoon, del partido conservador PPP, fue elegido en 2022 por el 48,5% de los votos y 16.394.000 votos frente a su rival Lee Jae-Myung del Partido Democrático que obtuvo el 47,8% y 16.147.000 votos. Pero dos años después, y tras numerosas acusaciones de corrupción en torno a la mujer del presidente (¿Les suena?) y unas acciones en bolsa y una descontrolada inflación, el presidente Yoon perdía las elecciones legislativas de abril de 2024 obteniendo su partido PPP tan sólo 108 de los 300 escaños de la Asamblea Nacional frente a la oposición demócrata que obtenía 173 escaños. Sigue leyendo

Opiniones [quizás] impopulares

Lluís Camprubí

Recientemente me he visto en algunos ámbitos teniendo que explicar algunas posiciones sobre aspectos de política internacional. Las comparto por aquí esperando que sean de interés.

BRICS. Alguien planteaba la necesidad de seguir más atentamente los trabajos/desarrollos de los BRICs. Ya que a veces se confunden el interés analítico y el aspiracional, esto fue lo que dije: “Analíticamente, sí que deberíamos ir siguiéndolo. Aunque con escepticismo respecto a la posibilidad que lleguen a construir una alternativa al dólar. Quizás diferimos en si tiene que ser algo aspiracional/deseable/simpático. No por tener voluntad contrahegemónica es inherentemente positivo. Es una alianza de países en su mayoría autoritarios y nacionalistas/reaccionarios que pretenden construir un mundo más multipolar (no confundir con multilateral, en lo que nos podríamos encontrar) con sus respectivas áreas de influencia, y sin ningún apego al derecho internacional ni a los valores universales/derechos humanos. Ninguna duda que un mundo bajo un orden BRICS sería peor que el decrépito orden liberal internacional”.

Permitir que armamento occidental sea lanzado por Ucrania sobre territorio ruso. Aunque es una decisión que llega tarde y tendrá menos impacto del supuesto… yo personalmente estoy a favor de que los países suministradores de armas de alcance largo en Ucrania le permitan utilizarlas contra objetivos militares dentro de Rusia. Es una necesidad militar y de protección civil debilitar a los almacenes/puntos logísticos desde donde se coordinan, se conectan, preparan, y se inician los ataques rusos contra Ucrania. Ucrania debe tener la mejor posición de fuerza negociadora (anticipando además la debilidad que supondrá Trump) cuando considere que es tiempo para la diplomacia. Nunca hay que menospreciar los riesgos de escalada y en cualquier decisión deben ponderarse, pero ya que hace tres años que Putin utiliza el espantajo nuclear para bloquear cualquier soporte, deberíamos valorarlo desapasionadamente. Actualmente Rusia ya practica ataques híbridos/sabotajes contra países europeos. Nada hace pensar que tenga intención ahora mismo (o en el corto plazo) de lanzar un ataque cinético/convencional contra territorio OTAN. Y no utilizará armamento nuclear ya que le supone la pérdida del soporte chino y le complica mucho la complicidad estratégica con Trump. Sigue leyendo

En el nombre de nadie

Verónica Ugarte

Una de las más deplorables demostraciones de arrogancia es llamar a cualquier guerra “justa”. Es el adjetivo que Benjamín Netanyahu ha utilizado para calificar el genocidio que comete contra Gaza desde hace poco más de un año. Pero el Primer Ministro israelí no solo ha declarado una guerra sin límite moral alguno contra palestinos, sino también contra periodistas y contra cualquier organismo que pretenda llevar ayuda médica o alimentaria a la población. La misma que muere ya sea bajo los misiles de Israel o las bombas de Hamas.

Demasiado tarde ha llegado la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra este hombre y su ex Ministro de Defensa. Desde enero del presente año el mundo se ha dividido entre población y gobiernos. Los primeros, con manifestaciones en contra de la guerra y la exigencia del alto al fuego; los segundos, rebasados por las circunstancias y sin una brújula hacia el decoro para exigir no solo el cese de hostilidades, sino también que la ayuda humanitaria entre en la Gaza ocupada. Sigue leyendo

Algo va mal

Arthur Mulligan

Así se titula en español el importante y valiente manifiesto del historiador Tony Judt en defensa de la socialdemocracia europea y su contribución a la creación de esa extraordinaria forma de vida colectiva cuya sostenibilidad según algunos de sus partidarios solo puede ser cuestionada por sus críticos mediante una dosis de mala fe.

El valor que tuvo al escribir este texto político, expresión concentrada de las preocupaciones de toda una vida en medio de las condiciones dramáticas que le imponía su enfermedad, merece nuestro respeto y admiración por su coraje cívico sin que ningún tipo de condescendencia por los estragos que la esclerosis lateral amiotrófica, «una suerte de condena sin redención posible» en sus propias palabras, afectara a la alta calidad de una narrativa alrededor del Estado de bienestar.

No obstante, como en toda obra humana, por mucho que se admire ésta, las ideas tienen que pasar por el tamiz de la crítica una vez que la biografía de su autor y nuestras simpatías tomen acomodo en la sombra. No hay contradicción en ello.

Y lo primero que destacaría en este libro singular es un poderoso sentimiento de nostalgia que refrenda, en mi opinión, alguno de los títulos de los seis capítulos en que se divide la obra: El mundo que hemos perdido; La insoportable levedad de la política; ¿Adiós a todo esto?; ¿Qué nos reserva el porvenir?

Existe una disonancia primigenia entre los valores predicados en su momento dulce, aquel en que se hace realidad por primera vez el Estado de bienestar surgido en Europa después de la II Guerra Mundial basado en un ideal de vida austera, honestidad, pedagogía del esfuerzo, meritocracia o el trabajo bien hecho, y la evolución real del Estado de bienestar. Sigue leyendo

La venganza de los mediocres

Carlos Hidalgo

El líder del partido popular europeo, Manfred Weber, se ha aliado con Alberto Núñez Feijóo para llevar a cabo una venganza conjunta. Weber se va a vengar de Úrsula von der Leyen por no ser él el presidente de la Comisión y Feijóo se venga de Sánchez por haber reunido más apoyos parlamentarios que él. Ninguno de los dos tiene el más mínimo remordimiento de alinearse con la extrema derecha para ello.

Y es que parece que Weber, al contrario que su homónimo Max, que tenía el interés del Estado en la cabeza, está dispuesto a poner en riesgo la estabilidad europea en un momento particularmente delicado. Con los rusos redoblando sus ataques en nuestra frontera y con los Estados Unidos a punto de tener de presidente a alguien a quien, siendo muy benévolo, se le puede denominar como simpatizante de las dictaduras. Al político alemán eso le da igual, si con ello consigue asegurarse los votos de los populares españoles para ser reelegido líder del PPE y tratar de neutralizar los movimientos dentro de su propio partido (la CDU) así como de los populares polacos y griegos para debilitarle o sustituirle. Sigue leyendo

Interference and stupidity, our middle name

Outis

«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Umberto Eco.

No ha tenido lugar todavía la toma de posesión del segundo mandato de Trump. No, todavía tenemos esperanza de que llegue Tanos, pero no nos libraremos.

Con una euforia digna de quien ha estado en barra blanca, el dueño de X (o Twitter, o como se le quiera llamar) ha hecho gala de su falta de preparación y le ha hecho un muy flaco favor a la Meloni. Sigue leyendo

El fin del pudor

Julio Embid

El pasado martes el candidato del Partido Republicano de los EE.UU. Donald Trump venció en las elecciones presidenciales de ese país por 72,6 millones de votos y 295 electores a la candidata del Partido Demócrata Kamala Harris que obtuvo 67,9 millones de votos y 226 electores. A falta de recontar algunos últimos Estados el señor Trump será Presidente de los Estados Unidos durante el periodo 2025-2028.

¿Es esto el fin de la democracia? Claro que no, pero desde luego no habrá el asalto de una turba enfurecida (y armada) a la sesión de investidura ni tampoco habrá numerosas acusaciones de tongo por redes sociales como ocurrió hace cuatro años.

Estos días estamos viendo alarmados como desde el ABC se publica sin pudor alguno una columna de un reconocido escritor y contertulio de la Cadena SER, llamado Juan Manuel de Prada, donde literalmente decía: Sigue leyendo

Algunos hombres huecos

Alfons Salmerón

Soy de combustión y procesamiento lentos. Empecé a pensar en este artículo justo cuando estallaba el caso Errejón, y cuando ya casi todo estaba dicho y me había podido crear una opinión propia al respecto, ocurrió la tragedia de la DANA en la Comunidad Valenciana. Sigo en estado de shock con todo lo que ha ocurrido, veo las imágenes y no me lo acabo de creer, siento tristeza, rabia e impotencia y no puedo dejar de pensar en el dolor de todas esas personas que han perdido a sus seres queridos, su casa o su negocio y pienso en el sentimiento de abandono que deben experimentar en mitad de todo ese terrible caos. Mientras tanto, siguen vertiendo opiniones perfectamente claras al respecto, opinadores por doquier que tienen perfectamente claro lo que ha ocurrido y señalan sin ambages a los culpables. Yo sigo estupefacto, incapaz apenas de reaccionar cuando se cierra el escrutinio en Estados Unidos con la contundente victoria de Donald Trump y el mayor fracaso demócrata en 35 años con Michael Dukakis. Pienso, medio aturdido, que mi mundo se derrumba y no consigo salir de mi estupor.

No, éste no va a ser un artículo con demasiadas respuestas. Ocurre que mi andamiaje ético y moral, se resiente ante demasiadas situaciones que lo violentan. Mi gestión de las expectativas es nefasta porque he sido programado para esperar una respuesta determinada y lo que sucede es justamente lo contrario.

Mentiría si dijera que no me extrañaron para nada las denuncias contra Errejón. Los testimonios de las mujeres que han denunciado en redes o ante un juzgado no pueden dejarnos indiferentes. Se trata de violencia, sin eufemismos. Sus consecuencias penales las determinará un juez pero desde el punto de vista de la razón ética, como sujeto humano, y moral, al tratarse de un responsable político, su comportamiento es completamente inaceptable. Celebro su dimisión pero no es suficiente. Su carta me repugna. Es la justificación de un perverso. Detesto a su vez la cultura de la cancelación porque en mi imaginario de lo que deben ser una comunidad humana y la justicia bien administrada todo el mundo ha de tener derecho al perdón, a una segunda oportunidad. Lo que ocurre es que no puede haber perdón sin reparación. Y su carta lejos de reparar nada, y asumir como un adulto las consecuencias de sus actos, se escuda de manera torticera en una construcción intelectual. Primera decepción respecto a mis expectativas. Sigue leyendo