En el pedir está el dar

Verónica Ugarte

Declarada oficialmente la guerra de aranceles por parte de la nueva administración de EEUU, las declaraciones europeas, encendidas y ofuscadas, no han tardado ni medio minuto. Si esperaban que Trump dejara detrás la idea de aplicar aranceles extras, vuelvo a reafirmarme que Europa es un barco sin rumbo. Sin timón, sin capitán y en el que algunos reman en dirección contraria.

El modo teatral en que Donald mostró la lista negra fue triste, ridícula, todo lo que es el personaje. A mi entender, no parará hasta destrozar la economía estadounidense, y sin ser consciente de ello. O ciego. O simplemente quiere lo que quiere: un teatro, un público, y millones de aplausos.

Hace unos días se indicó en DC que EEUU es un país peculiar a los ojos de los europeos. Estoy de acuerdo si se trata del pueblo llano. Tratar de entender a un país glorificado a través de películas, series y actores es un ejercicio absurdo. Pero si se habla de quienes tienen al menos una educación de alto nivel, responsabilidades que obligan a un aprendizaje más profundo, disiento entonces. Sigue leyendo

Lo que se hecho y lo que se quiere hacer

Carlos Hidalgo

El genio del ajedrez Gary Kasparov suele decir que los dictadores mienten mucho sobre lo que han hecho, pero que suelen decir la verdad sobre lo que van a hacer. Y el premio Nobel de Economía Paul Krugman la ha recordado a la hora de explicar el impacto que han provocado los absurdos y arbitrarios aranceles que ha decidido poner Trump, basándose en una ley de emergencias que invocó cuando Biden le había dejado unas cifras que ya hubiera querido cualquier otro país del mundo.

Y es que la emergencia económica en la que se basa el presidente estadounidense es tan falsa como su tupé. Es, como otras tantas emergencias que invoca, una excusa para poder ejercer el poder de manera arbitraria y sin rendir cuentas al Senado y a la Cámara de Representantes, pese a que aún dispondría de cómodas mayorías en ambas.

Tampoco existen los “enemigos extranjeros” de la ley que invoca para detener arbitrariamente a extranjeros, incluso a los que tienen los papeles en regla o incluso la nacionalidad, adquirida gracias al servicio militar o al matrimonio. Esa ley, hecha en su día para poder expulsar a británicos cuando el Reino Unido aún trataba de guerrear con su antigua colonia, se usa para detener a niños camino del colegio, para separar a matrimonios en aeropuertos y fronteras y, en general, para expulsar a una mano de obra que mantiene en funcionamiento los tan cacareados cimientos de la economía estadounidense. Sigue leyendo

De los Estados Unidos

Juanjo Cáceres

Estados Unidos siempre será un país peculiar a ojos de los europeos. Para aquellos que emigraron allí décadas o siglos atrás, no fue fácil adaptarse. La recordada serie “Los Soprano” aludía al hecho de que, aun hoy en día, a los estadounidenses de ascendencia italiana se les seguía percibiendo, principalmente, como asociados a actividades mafiosas, lo cual en una historia de gánsteres podía resultar casi gracioso, pero en la realidad del que lo vive no tiene gracia alguna.

Hablando de “Los Soprano”, se trata de una serie recordada por muchas cosas, pero sobre todo por su capítulo final, que desemboca en una extensa escena bajo la música de Don’t Stop Believin’. Al final de esta, Tony Soprano empieza a saborear unos aros de cebolla y tras levantar levemente la vista en dirección a la puerta por la que debería estar a punto de entrar su hija y mostrar una mirada indiferente, la pantalla queda en negro y aparecen los títulos de créditos. A ese final abierto le siguieron años de tinta y de discusiones sobre el sentido que tenía aquello y lo que había pasado realmente, que con el paso del tiempo fueron relativamente zanjadas por su creador. ¿Se pudo elegir un mejor desenlace? Sin duda alguna sí. Aquella fue una mala conclusión para una serie que, aunque a ratos tenía su atractivo, estaba y está tremendamente sobrevalorada.

Decir que “Los Soprano” es una serie sobrevalorada, como decir, por ejemplo, que también lo está “The Wire”, es un anatema, aunque baste mirarla durante un rato para que salten a la vista sus evidentes deficiencias de factura, argumentales y de calidad de las interpretaciones. “Los Soprano”, además, lo subrayó de forma muy clara ese decepcionante final, pero ni por esas deja de ser pecaminoso poner en duda este referente de la época del gran despegue de las series televisivas, y eso sucede por tres motivos: porque a veces nos pierde el lenguaje, porque también nos pierde la fe y porque su origen es estadounidense. Sigue leyendo

Europa está sorda

Verónica Ugarte

En el contexto internacional actual, diarios, gobiernos y organizaciones europeas se centran en el rearme ante una “posible” guerra. Se anticipa, considera que el Presidente ruso golpeará con furia a Europa con tal de mantener vivas sus ideas expansionistas, gravemente atacadas desde que empezó la guerra de Ucrania.

Tenemos ya a Bruselas trabajando contra reloj para conseguir 800,000 millones de euros para financiar dicho rearme. Trabajando a un ritmo frenético también están los lobbies militares y la publicidad. Bastante inmoral querer dar un punto cómico a la presentación del kit de supervivencia por parte de la Comisaria Europea para la Gestión de Crisis. Pretenden que nos riamos un poco para no dramatizar y que los europeos no pierdan los nervios y tengamos reacciones alarmistas.

Europa se centra en si misma desde que Trump volvió a la Casa Blanca. No pudieron ni supieron contener sus extravagancias, faltas de respeto y decoro, y regresa con sed de venganza y nulos propósitos de tender puentes. Ha dejado claro que esta vez nadie se ríe de América y que como Presidente tiene todos los derechos para, simplemente, proceder como le parezca. Sigue leyendo

¿Malvados o incompetentes?

Carlos Hidalgo

Así titulaba uno de sus boletines el premio Nobel de economía Paul Krugman. Muchas personas, empeñadas en racionalizar las políticas de Donald Trump, de su gabinete y de su primer ministro no oficial, Elon Musk tratan de desviar la atención de esa pregunta, tratando de encontrar una lógica superior.

Hay personas que cobran enormes cantidades de dinero en las grandes consultoras, en los gabinetes de estudios de los bancos y en los medios de comunicación que han dedicado enormes cantidades de tiempo y energía a intentar convencernos de que había lógica, racionalidad y un plan oculto en las decisiones de Trump. O peor: que realmente no pensaba hacer lo que no hacía más repetir una y otra vez que haría. Yo me replantearía seguir confiando en esas personas, pero claro, si les perdonaron lo de Enron y los falsos análisis de la crisis de las “subprime” también les perdonarán esto.
Lo que Krugman explica y creo que no le falta razón, es que tanto Trump como Musk son personas aquejadas de dos males:
El primero es el llamado “cerebro de millonario”, que es un mal que aqueja a las personas exitosas, que creen que ya saben todo lo necesario, que se equivocan menos que los mortales y que no necesitan saber o aprender nada más, porque podría alterar a sus inexistentes dones naturales.
El segundo es que tienen un ego tan frágil que creen que si reconocen un error estarían sometidos a una humillación insoportable. Por lo que siguen adelante con sus meteduras de pata, tratando de que la realidad se acomode a sus opiniones a base de golpearla y de maltratarla. Sigue leyendo

Sobre la cuestión del rearme europeo y el gasto militar y el debate en algunas izquierdas

Lluís Camprubí

En el debate público ha aparecido con toda su crudeza, urgencia y complejidad la cuestión de la Defensa europea. No es nuestro tema preferido pero es uno de los que nos marca la época. Desafortunadamente algunas izquierdas han empezado la discusión por el final y han quedado atrapadas en la cuestión del incremento del gasto militar, fijando planteamientos de oposición por principios a cualquier incremento, desde una posición moral apriorística sin ninguna voluntad de atender al contexto. Para intentar ser útiles y dar respuesta a las preguntas adecuadas, propongo hacerlo al revés, a la manera clásica. Primero analizar el contexto global, y a partir de ahí los riesgos y amenazas. Con ese análisis, podemos entonces diagnosticar las necesidades, tanto estatales como europeas. Y con esas necesidades o “gaps” descritas ya discutir sobre los recursos necesarios y su financiación. Por último, creo importante no obviar algunas consideraciones sociales y políticas.

Contexto geopolítico cambiante

Es ya sentido común que las relaciones internacionales y el contexto geopolítico están en un cambio histórico, en un cambio de época. Con profundas afectaciones para la UE. Hay una Rusia imperialista y revisionista que está invadiendo a Ucrania y que plantea una amenaza latente sobre otros países de la UE y/o de la OTAN. La administración Trump por su parte asume también e impulsa una visión del mundo basada en zonas de influencia (la suya sería el hemisferio americano) y relaciones de vasallaje con terceros. El multilateralismo, el derecho internacional y el sistema Naciones Unidas son obstáculos a esta lógica multipolar. Superada la ilusión de la UE de lidiar con Trump a lo transaccional (a través de favores comerciales principalmente), se impone una discusión si tendrá una relación con la UE neutral/aséptica o confrontacional. Lo que sí parece claro es que la UE debe hacerse cargo de su seguridad y defensa (el paraguas de protección norteamericano se ha evaporado de hecho) y a la vez hacer frente a la pinza Trump-Putin. A través de distintos métodos, ambas administraciones comparten la voluntad de debilitar, desagregar y desnaturalizar la UE ya que ésta choca con su agenda geopolítica, sus intereses comerciales y sus valores ideológicos. Sigue leyendo

De lo de defenderse

Juanjo Cáceres

Dentro de algo menos de 18 meses se cumplirán 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Unos atentados que conmocionaron al mundo y cuyas consecuencias fueron múltiples y severas, hasta el punto de cuestionar la calidad democrática de los Estados Unidos y de poner patas arriba el orden global mediante la denominada “guerra contra el terror”.

En el plano interno, la mejor expresión del clima de persecución al que siguieron los atentados fue la Patriot Act, proclamada el 26 de octubre de 2001 y que incluso el propio Obama renovó en mayo de 2011. Entre sus aportaciones a la convivencia se encontraban las plenas facultades que adquiría el gobierno de invadir la esfera privada, de espiar cualquier tipo de comunicación y sobre todo el dar cobertura a lo acontecido en lugares como Guantánamo, Abu Grahib y cualquier lugar del mundo que la CIA convirtiese en un lugar de reclusión. Hay que señalar que bajo su manto se producían detenciones sin cargos, sin periodos establecidos, sin defensa legal, y que, naturalmente, durante esos periodos de reclusión se produjeron todo tipo de torturas y vejaciones, en un clima de total impunidad y de suspensión de las disposiciones de la Convención de Ginebra sobre el trato a prisioneros.

El ataque en suelo estadounidense convirtió a la primera potencia militar del mundo en un Estado con muchos rasgos totalitarios, pero todo ello también tuvo una clara expresión militar, en la medida en que en, menos de un mes, ponía en marcha la campaña sobre Afganistán, un Estado del cual no ostentaba la nacionalidad ninguno de los autores de los atentados. Los Estados Unidos pusieron en fuga al régimen de los talibanes a base de bombardeos, bajo la premisa de liberar el país, si bien no pasarían demasiados años para que los Estados Unidos dejasen de nuevo el país a su suerte. En su momento se estimó que dichos bombardeos causaron 4.000 bajas civiles. Sigue leyendo

El racismo es racismo y los políticos, despreciables

Verónica Ugarte

A veces me resulta imposible constatar la miseria que acompaña a ciertos sectores políticos. En el caso catalán, Junts, la antigua Convergència, es tan cobarde y oportunista como lo ha sido siempre. Entre todas las competencias que han conseguido de un Gobierno central cada vez más débil han logrado las de inmigración y el reparto de menores migrantes.

Míriam Nogueras, con su sempiterna beligerancia y cero vergüenza, se ha atrevido a enarbolar de nuevo la tan usada frase del nacionalismo catalán, “Catalunya ha sido la nación más solidaria al momento de acoger menores”. No se trata de “solidaridad”, se trata de algo tan básico como la empatía y decencia humana.

Nadie sobra en España, y menos si hablamos de menores que han sido expulsados de sus casas, sus países. Con la mirada puesta en una Europa que promete y no cumple, arriesgan sus vidas con tal de llegar a costas europeas. ¿De qué infierno vienen, se ha preguntado más de un voluntario, cuando arriesgan su salud, sus pies destrozados, pasan hambre, sed, violaciones? Sigue leyendo

Preguntas

LBNL

¿Prefieres una España que sea un miembro de pleno derecho de la Unión política, democrática y social europea o una península aislada presa de nuestras propias rencillas y anclada en el subdesarrollo político, económico y social como antaño?

Asumiendo que prefieres que España sea un miembro de pleno derecho de la Unión Europea ¿qué sentido tendría dejar el presente y futuro de la defensa de Europa en manos de EE.UU., especialmente ahora que está gobernado por una panda de exaltados de todo tipo?

A sabiendas de que la guerra es lo peor y no tiene nada bueno y de que las carreras armamentísticas suponen derrochar recursos escasos en vez de atender a prioridades como la educación, la salud, la ciencia o la atención social ¿por qué sería más pacifista seguir dejando en manos de EE.UU. la defensa de Europa que asumirla directamente? Sigue leyendo

Trump divide al poder económico de su propio país

David Rodríguez Albert

La propuesta económica de Donald Trump está poniendo patas arriba un orden económico internacional que ya viene de lejos, y que ha tenido su última etapa en la globalización neoliberal que se ha desarrollado durante las últimas décadas. Todavía es pronto para saber cómo va a configurarse la nueva economía mundial, ya que hay muchas incertidumbres y numerosos actores en juego: Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, China y los BRICS. Pero es bueno resaltar las contradicciones que ya se está encontrando el presidente estadounidense durante sus primeras semanas de mandato, incluso dentro de su propio país.

La subida de aranceles prometida por Trump ha de tener su punto culminante el próximo día 2 de abril, aunque ya ha sido anunciada y posteriormente pospuesta en diversas ocasiones. Más allá de los efectos de esta medida sobre México, Canadá y la economía mundial, la propuesta está resultando muy controvertida dentro de los propios Estados Unidos. Más allá de las críticas que han llegado desde los demócratas, en el propio seno de la clase capitalista más conservadora existe una división con pocos precedentes. Entidades como UBS Global Wealth, Management Capital Economics o el Instituto Pearson, han cuestionado abiertamente la generalización de los aranceles, pero la reacción más contundente ha llegado desde el Wall Street Journal, que en su editorial ha hablado textualmente de la “guerra comercial más tonta de la historia” y ha añadido que “autarquía no es el mundo en que vivimos o uno en el que queramos vivir, como Trump probablemente aprenderá pronto”. Es evidente que buena parte de las empresas que dependen de las importaciones rechazan esta política comercial, que además comporta el riesgo de una subida evidente de los precios para los consumidores, que puede frenar la demanda interna e incluso llevar a una recesión a los Estados Unidos, según algunos de los analistas mencionados. Sigue leyendo