Doble timo criminal

LBNL

Por si no lo sabe, le han timado, a Vd. como a mí, y encima pretenden volvernos a timar. ¿No lo tiene claro? Se lo explico y, sinceramente, creo que vale la pena porque lo que es a mí, cuando lo he visto claro se me ha puesto una cara de tonto que pa qué, que rápidamente ha evolucionado a una mala leche de impresión.

Nos han engañado durante casi cuatro décadas convenciéndonos –a la clase media- de que cada vez vivíamos mejor mientras que los pobres tenían sus necesidades más básicas cubiertas. Mientras nos solazábamos en nuestra pretendida prosperidad creciente, los más ricos se enriquecían de verdad, ensanchando en progresión geométrica la diferencia de renta con la clase media. Su avaricia rompió el saco en 2007 y el tinglado estalló, al mismo tiempo que se desvanecía el afán que le tenían a la protección a ultranza de la propiedad privada durante los años de enriquecimiento. Ahora es al revés, tenemos que socializar las pérdidas porque si no, quebraría el sistema. Seguramente es irremediable, al menos en parte. Ahora bien, lo que no tiene pase es que encima pretendan que nos creamos que la solución a sus desmanes consiste en socavar todavía más las bases de nuestra convivencia social, asentadas en el New Deal de Roosevelt acuñado en los años treinta del siglo pasado.

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Confianza

Lobisón 

Frente al nuevo subidón de la prima de riesgo, Mariano Rajoy ha anunciado que si gana las elecciones su plan es restaurar la confianza externa e interna. No ha dicho cómo piensa hacerlo, y eso nos deja con varias dudas. A su favor juega el principio de que los inversores pueden confiar más en un gobierno conservador que en un gobierno socialista, y que muchos electores también creen que es mejor un gobierno de derecha para gestionar una crisis (el propio Rajoy, en cambio, suscita poca confianza incluso entre una buena parte de sus electores).

El problema podría surgir si ese efecto inicial fuera insuficiente para refrenar a unos mercados de deuda claramente desbocados y muy poco previsibles. Los manuales dicen que en estos casos lo que procede es anunciar un paquete contundente de medidas que muestren ambición y arrojo político por parte del nuevo gobierno. Para ello debería existir ya un plan un poco elaborado, que tendría que ir más allá de las vaguedades apuntadas en el programa electoral del PP y durante la campaña.

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Más pobres, pero sólo algunos

José S. Martínez

La crisis ha supuesto una disminución de nuestra riqueza. En el gráfico que acompaña a este post pueden ver la evolución del PIB per cápita en euros constantes (de 2010). Disponemos ahora de la riqueza de 2006. No éramos muy pobres en ese año, y la tasa de paro estaba en torno al 8%. Ahora con el mismo PIB per cápita estamos por encima del 20% de paro. Es decir, los que se han quedado trabajando son más productivos que en 2006.

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El sobresalto griego

Lobisón

El pánico que ha provocado el anuncio de referéndum en Grecia sobre las condiciones del rescate pactadas por la UE ha demostrado varias cosas. La primera, inesperada pero bastante previsible, es que Yorgos Papandreu, sometido a las presiones de la troika (la Comisión, el BCE y el FMI) y enfrentado a una fuerte y a veces violenta resistencia social, ha terminado por perder la chaveta.

Ciertamente hay un orden en su locura: pretende que la oposición griega deje de lavarse las manos. Pero el órdago del referéndum no sólo parece que va a provocar elecciones anticipadas, sino que ha dividido al PASOK y además probablemente le convierta a él, hasta ahora objeto de casi universal simpatía por la que le había caído encima, en blanco de la ira de todos los gobernantes europeos, nacionales o de la Comisión.

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¿Mariano en el país de las maravillas?

Sicilia

Bien es verdad que los programas electorales no suelen ser el paradigma del detalle y la concreción. Decía Clausewitz aquello de que “no hay estrategia que resista el contacto con el enemigo”, y es lógico que los partidos políticos se den un cierto margen a la hora de especificar con exactitud todas y cada una de las medidas que van a tomar a lo largo de la legislatura, hasta que vean lo que hay. Pero hombre, con la que está cayendo, y después de llevar cuatro años responsabilizando punto por punto al gobierno presente de todos y cada uno de los males de la tierra, parece posible haberlo hecho mejor en vísperas electorales.

Y es que leyendo el programa popular y las medidas que se esbozan, podría decirse que un 75% de lo que pone, sobre todo en materia económica es una generosa ración de generalidades y abundamientos de líneas que se llevan aplicando desde hace 30 años, más otro 20% de poner farolillos y manos de pintura, y sólo en un 5% se aparece alguna propuesta con un color más decidido.  Da la impresión de que fuese un programa de transición para una economía que va  más o menos como siempre en lugar de ser un cañonazo para dar la vuelta a la situación.

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A la tercera… la volvemos a cagar (con suerte)

LBNL

Tediosamente, no cabe sino escribir sobre Europa, sobre la cumbre europea. A la hora de escribir estas líneas, los titulares son espantosos. No hay garantía de que se llegue a un acuerdo, la reunión de ministros previa a las Cumbres (la del grupo del euro y la de todos los jefes de gobierno) se ha cancelado por desacuerdo sobre un párrafo de las conclusiones, Berlusconi llega con un remedo de acuerdo sobre las reformas a acometer que no es ni lo que se esperaba ni creíble, los que están fuera del euro reniegan del mismo pero quieren meter cuchara en las decisiones del eurogrupo y los que están dentro se afanan por convencer a Alemania de aceptar supuestas soluciones que en realidad no lo son.

Porque ese es el tema. El miércoles, seguramente –ojalá- nos acostaremos con la noticia de que otra vez “in extremis” nuestros líderes consiguieron evitar el abismo y consensuaron un nuevo paquete de emergencia. Como en ocasiones anteriores, los mercados reaccionarán positivamente, no tanto ante la calidad del acuerdo como ante el hecho de que se haya llegado a alguno.  Y dentro de una semana, diez días, dos semanas todo lo más, las primas de riesgo de Italia y España volverán a dispararse y cada vez estaremos más cerca de la revisión de la calificación crediticia de Francia, en diciembre, y su cada vez más probable pérdida de su triple A.

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La cizaña contra el impuesto a las transacciones financieras

Ricardo Parellada

 El pasado 28 de septiembre la Comisión Europea presentó su propuesta de un Impuesto a las Transacciones Financieras, conocido popularmente como tasa Robin Hood. Como la Comisión Europea no puede improvisar, esta propuesta viene precedida y acompañada por estudios técnicos de viabilidad, posibles problemas de implementación, medidas para minimizar riesgos (deslocalización de capitales, esquivación del impuesto) y estimaciones de las cantidades que se podrían recaudar. Pero, por encima de todo, la Comisión deja claros sus objetivos: (1) que el sector financiero, cuyas prácticas abusivas desencadenaron la crisis en 2008, devuelva a la sociedad parte de los recursos públicos que se han tenido que dedicar a sostenerlo; y (2) que la Unión Europea y los estados miembros dispongan de una fuente adicional de financiación ante los graves apuros presupuestarios, debidos en buena medida a esos planes de rescate. La Comisión estima que con tasas pequeñas de un 0.1% sobre compraventa de acciones y bonos y un 0.01% sobre derivados se podría recaudar 50.000 euros al año.

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Hacia un segundo rescate bancario

Lobisón 

Durante la crisis de los años setenta, que quizá no fue tan mala como la actual, pero sí bastante complicada, uno de los gobernadores de la Reserva Federal, preguntado por la vigencia de las políticas keynesianas, respondió: ‘Mire usted, Keynes decía que a largo plazo todos muertos, pero el que se murió fue él y a nosotros nos toca lidiar con el largo plazo’.

Bueno, pues en mayo pasado Trichet advirtió que la democracia no soportaría un segundo rescate bancario. Pero ahora él sale del BCE y a la democracia se le viene encima el segundo rescate bancario. Claro que Trichet hablaba de un segundo rescate a consecuencia de la falta de reformas en la banca, y el que puede producirse en breve va a ser consecuencia de decisiones políticas.

Joaquín Estefanía apuntaba el pasado domingo a una de las claves de la nueva situación: para inyectar fondos en la banca los gobiernos nacionales no tienen que ir a una penosa cadena de ratificaciones parlamentarias, y el gobierno alemán no está supeditado a las posibles objeciones de su Tribunal Constitucional. Así que, en vez de intentar que un uso más contundente del fondo de rescate, incluyendo una nueva ampliación, para comprar deuda griega, Alemania apuesta por una quita del 50% de esta deuda.

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Es el crecimiento, hombre

José D. Roselló

“¡Es la economía, estúpidos!” fue el célebre exabrupto que, según cuentan las crónicas, lanzó J. Carville, asesor de Clinton en la campaña del 92 que acabaría llevándoles a la Casa Blanca.

En un estilo similar, solo que menos faltón, puede decirse que cada vez más, se percibe como único rumbo razonable de política económica -que no aplicado todavía- aquel que empiece a preocuparse, y de manera palpable, por relanzar el crecimiento económico.

Pero en fin, sucintamente, a fin de no caer en repetir lo que puede leerse todos los días en la prensa, el consenso generalizado de peces grandes y chicos en esto de la prospectiva económica, es que el mundo se encamina a un periodo de fuerte reducción del crecimiento y Europa tiene, por un lado , varios de sus miembros afrontando una crisis  basada en el coste de la deuda pública importante, y por otro se enfrenta a la muy cierta posibilidad de caer en una segunda recesión durante el año que viene.

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Alquilar sin dudar

LBNL

Como defender las acertadas palabras de Durán sobre los abusos del PER y el enquistamiento del PER mismo podría percibirse como demasiado provocador en el glorioso Día de la Hispanidad, voy a centrarme en una cuestión menos controvertida tal como las perspectivas del mercado de la vivienda en España.

En nuestro país en general se entiende que, a poco que se pueda, conviene comprar vivienda antes que tirar el dinero en alquiler. Alquilan los que no tienen más remedio, antes los que no podían ahorrar y ahora también los que no acreditan la solvencia que nuestros queridos bancos consideran suficiente para agraciarles con el dudoso privilegio de concederles una hipoteca.

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