Juanjo Cáceres
En los hechos que vivimos desde hace algunos meses o años se detecta un punto de fractura como no lo habíamos visto en décadas. El mundo avanza hacia una profunda revisión de sus liderazgos, modelos políticos, modelos de país o formas de entender las relaciones sociales. Estados Unidos, por ser la primera potencia militar del planeta donde esos nuevos liderazgos están ejerciendo su poder, está mostrando ya alguno de los frutos de esa revisión en forma de decisión políticas de calado, con amplias ramificaciones sociales, económicas y militares, pero las tentativas de impugnación de políticas y consensos se está produciendo a escala global.
El complejo sistema de contrapoderes existente en los Estados Unidos ha facilitado la respuesta desde el ámbito judicial o desde otras esferas a las primeras decisiones tomadas por Donald Trump. También son varios los politólogos que ven esta segunda mitad de la década como un tramo cronológico donde las cosmovisiones derechistas se impondrán y generalizarán, dejando, por sus efectos, al otro lado del arco la posibilidad de recuperar terreno de combate en los albores de la década de 2030. Pero las visiones menos pesimistas sobre el alcance temporal y sobre nuestras vidas que tendrán todas estas impugnaciones parecen dejar de lado los profundos cambios sociales coadyuvantes, donde una vez más la tecnología cobra un gran protagonismo. Sigue leyendo