Intervencionismo económico

Miguel Sebastián

No resulta extraño escuchar voces que piden la intervención del gobierno para atajar problemas económicos como la escalada de los precios, la caída del poder adquisitivo de los salarios o la subida de las hipotecas. Hemos oído a políticos “liberales” exigir controles de precios ante la subida de algunos alimentos básicos y hemos visto a presidentes autonómicos “liberales” abrir más canales de televisión pública. También algunos empresarios exigen la intervención pública, las llamadas “ayudas”, cuando sus negocios flaquean o sus monopolios peligran. Pero, en general, ha calado en la opinión pública la idea de que el intervencionismo gubernamental en la economía no es bueno. Comparto plenamente esta idea y me alegro de vivir en un país donde la gente piensa así. Pero el intervencionismo, como casi todo en economía, es un concepto relativo, no absoluto, y la cuestión es si hay ahora más o menos intervencionismo del que había hace 4 años.

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Jeremy Rifkin, un soplo de aire fresco

Econcon 

El otro día nuestra distinguida co-bloguera Sara me incitaba a bajarme de los abruptos riscos del rigorismo y la ortodoxia y a mancharme un poco las manos con ideas concretas. Como me sentí provocado por su intervención, cumplo a medias, y traigo algo que, si bien no es mío, creo que se ajusta a los requisitos de ser más concreto, y además, refrescante.

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PIB español: ¿por qué no encallas?

Miguel Sebastián

 

El próximo martes, 4 de diciembre, se cumple un año desde que abandone la Oficina Económica del Presidente del Gobierno. Un año intenso para mí. Para otros, parece que hace mucho menos. Para otros, que sigo estando aún ahí. Yo sigo callado. Trabajando. Dando mis clases. Escribiendo mis artículos, en clave positiva, como el que os adjunto. No me meto con nadie.

 

Solo me da rabia no tener más tiempo para poder estudiar más. Al leer algunos editoriales de periódicos relevantes descubro cuáles son los verdaderos «problemas capitales» de la política económica española. Y los economistas, sin enterarnos. Nada, ¡a seguir estudiando!

 

Un abrazo a todos.

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Déficit de la Balanza de Pagos. ¿Qué es y por qué «asusta»?

Econcon 

Dado que ha habido “peticiones del oyente” sobre las particularidades de un déficit comercial en un área con moneda única, he escrito lo siguiente; pretendía en su origen ir en forma de “post”, pero por la enjundia que iba cogiendo creo que este formato es más apropiado.

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A vueltas con el tipo único

Aitor Riveiro

El País publicaba el pasado sábado un artículo de Miguel Sebastián en el que el profesor de la UCM se reiteraba en uno de sus caballos de batalla: el tipo único en el IRPF. Desde hace tiempo vengo observando que desde sectores de la izquierda se defiende esta postura; gente que considero inteligente y progresista ha tratado de convencerme de los parabienes de la medida y el propio Miguel Sebastián ha escrito en este ‘blog’ alguna que otra defensa apasionada de la misma.

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“Macro-errores” de previsión

Miguel Sebastián

Universidad Complutense de Madrid

Los economistas, sobre todo los que se dedican a la Econometría y a las predicciones, están acostumbrados a obtener errores de previsión que son “ruido blanco”. Es decir, que, además de tener suma cero, no guardan ninguna relación temporal entre sí. Sin embargo, y para el caso de la economía española, se detecta un interesante sesgo temporal en los errores de previsión del crecimiento del PIB español de los últimos años. Antes de 2004 los errores de previsión eran sistemáticamente al alza. Es decir, los analistas pronosticaban un crecimiento económico superior al que posteriormente tenía lugar. Por el contrario, a partir de 2004, los errores de predicción son a la baja. Es decir, el crecimiento económico español pronosticado es sensiblemente inferior al que finalmente tiene lugar en la realidad. El gráfico a continuación es bastante elocuente al respecto.

 

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Un vistazo sobre el hombro

Econcon

Las palabras que siguen pretenden ir al hilo del articulo de Ignacio Urquizu, y tratan de poner en línea lo que fue la política económica de la primera etapa socialista y de la etapa popular y enlazarla con las líneas maestras del gobierno actual. En 1982 la situación de la economía española era, a todos los niveles, la de un país en vías de desarrollo. La renta per capita no llegaba a los 5000 dólares y el paro se había disparado merced a las sucesivas crisis del petróleo (había pasado de los 600.000 parados en 1976 a los 2.286.000). Debido sobre todo a que la capacidad de captar ingresos por parte del Estado era muy escasa (aún tras la reforma de fiscal del 77 -por cierto, encabezada por Fernández Ordóñez-), la dotación de infraestructuras era pobre, deficiente y absolutamente desequilibrada en lo territorial. Los servicios públicos esenciales como sanidad y educación se prestaban con una calidad paupérrima (sobre todo el primero) y aún no se habían universalizado, y lo mismo ocurría con las pensiones. En los años siguientes podrá argumentarse que los gobiernos socialistas no los crearon, pero desde luego no puede negarse que los generalizaron, los pusieron verdaderamente a funcionar y salieron enormemente mejorados.

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Las cuentas de Solbes y los cuentos de Rajoy

Jelloun

Vista la oposición que ha ido desarrollando el Partido Popular a lo largo de la legislatura no debe extrañar que no haya encontrado mejor munición contra el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE)  para 2008 que la del agravio comparativo entre Comunidades. Eso, después de ensayar críticas, más bien vacilantes y poco creíbles, contra las partidas de gasto social que han acaparado titulares de prensa en las últimas semanas. 

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