Basura orgánica

Julio Embid

No soy una persona rencorosa. Se me pasan pronto los enfados y, por lo general, suelo estar casi siempre de buen humor. Tengo un buen trabajo donde se me respeta, una bonita casa a las afueras, una pareja que pertenece a Los Vengadores y prácticamente los mismos amigos desde hace veinte y treinta años. Y de salud, aparte de estar un poco gordo, no me puedo quejar. Me va bien en la vida, y que dure.

Sin embargo, hay pocas figuras que me produzcan más rechazo que los obispos, sacerdotes, gurús y comerciantes de la fe. No sólo los católicos: no hago distinciones entre credos ni mitologías. En España abundan los primeros, pero, dado el declive constante del catolicismo en Europa Occidental, no descarto que pronto lleguen otros profetas con barba a dictarnos qué está bien, qué está mal y qué normas redactadas hace más de mil años debemos seguir al pie de la letra.

Uno de los que más logra sacarme de mi paz interior es el antiguo obispo de Alcalá de Henares, hoy retirado por el recientemente fallecido papa Francisco: el excelentísimo y reverendísimo señor Juan Antonio Reig Plá. De vez en cuando, los medios nos despiertan con alguna de sus homilías en las que vuelve a recordarnos lo de siempre: que la salvación pasa por seguir al pie de la letra unos evangelios escritos hace dos mil años. Suele señalar a divorciados, homosexuales, lesbianas y, esta vez, le ha tocado a las personas con discapacidad.

Dijo Reig Plá en misa que la discapacidad es “herencia del pecado” y “desorden de la naturaleza”. Entenderán ustedes que gritase de rabia. Nunca se le oyó al señor obispo alzar la voz contra los miles de casos —supuestamente aislados— de abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica. Ni contra el fraude fiscal de quienes comulgan todos los domingos y se saltan el séptimo mandamiento cada día. Pero esta vez ha ido demasiado lejos, y somos muchos los que estamos hartos. El ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy, ha denunciado sus palabras ante la Fiscalía General del Estado, y ojalá la Justicia golpee al clero donde más le duele: en la cuenta corriente.

No le deseo nada malo a Reig Plá. Que viva muchos años, con salud y paz. Pero por su bien, espero que lo que predica no sea cierto. Porque si lo es, tal como dice el evangelio de San Juan (5, 28-29): “vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron el bien saldrán a resurrección de vida, mas los que hicieron el mal, a resurrección de condenación”. Y ese día, San Pedro, en la balanza, pasará la tarjeta municipal, se abrirá el contenedor y lo echará al marrón, el de la basura orgánica y luego se limpiará las manos con un trapo.

Los bulos y exageraciones sobre la ocupación de viviendas

David Rodríguez Albert

La ocupación ilegal de viviendas es uno de los asuntos que nos está inundando de noticias en los últimos tiempos, generando una sensación de desasosiego general que lleva a mucha gente a demandar una mayor seguridad al respecto. Más allá de que el Gobierno acaba de aprobar la aceleración de los desalojos bajo determinadas circunstancias, es importante situar esta problemática en su auténtica medida, que está bastante lejos de la desmesura apocalíptica que algunos tratan de darnos a entender.

Según datos del Ministerio del Interior, en 2023 se registraron 15.289 denuncias por ocupación ilegal de viviendas, cifra que representa un 0,06% del conjunto de las existentes en España, y un descenso del 8,8% respecto al año anterior. Además, la mayoría de los casos hace referencia a la usurpación, que consiste en la ocupación de viviendas deshabitadas, la mayoría pertenecientes a bancos o grandes propietarios. En cuando al allanamiento de morada, es decir, la ocupación de viviendas habitadas, se registraron 3.646 casos.

Adicionalmente, hay que tener presente que, en el caso de allanamiento de la residencia habitual, la policía puede proceder al desalojo inmediato de los ocupantes sin necesidad de una orden judicial, que solamente es requerida si han pasado más de 48 horas desde la ocupación: en tal caso se tarda entre una semana y un mes. Si se trata de lo que hemos llamado usurpación, el plazo estimado es de entre 2 y 12 meses.

Por tanto, no se puede decir que se trate de una realidad inexistente, pero está claro que su importancia se ha visto sobredimensionada a través de exageraciones y de bulos acerca del problema. Esto puede comprobarse en diferentes webs que tratan del asunto, como por ejemplo (y entre otras) https://www.newtral.es/tag/okupas/, que como podemos observar tiene incluso un apartado específico sobre la materia.

La primera razón por la que algunos medios y redes sociales exageran hasta la saciedad esta cuestión es de carácter ideológico. Como ya hemos mencionado más arriba, la creación de un relato de inseguridad permanente es el mejor caldo de cultivo para qué la extrema derecha introduzca sus ideas reaccionarias, cuestionando las libertades básicas en favor de una ficción de supuesta seguridad pública. Esto explica que incluso en Vox se hayan difundido noticias abiertamente falsas como la ocupación de la vivienda de una anciana por parte de una cuidadora migrante y otras joyas por el estilo: https://www.elplural.com/sociedad/difundio-vox-bulo-cuidadora-marroqui-resultaba-inquilina-domicilio_273817102

Un segundo motivo para generar este ficticio estado de alarma es de índole económica y hace referencia al pujante negocio de la seguridad privada. Una de las empresas más beneficiadas es Securitas Direct, líder nacional en instalación de alarmas, y una de las que más invierte en publicidad en España. En 2022, ocupó el tercer lugar en el ranking de marcas por volumen de inversión publicitaria, destinando 29,14 millones de euros, lo que representó un incremento del 8,33% respecto al año anterior. Además, ha sido el mayor anunciante en radio en España durante varios años. La vinculación entre esta compañía y los medios difusores de noticias “exageradas” sobre la ocupación se explica perfectamente en el documental “El cuento de los medios”.

Finalmente, la señalización de la ocupación como fuente de todos los males sirve como perfecta maniobra de distracción para evitar el debate fundamental sobre la vivienda. Según la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales realizada por la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), vinculada a Cáritas Española, más de 4,6 millones de hogares en España sufren dificultades relacionadas con el acceso y el mantenimiento de la vivienda en 2024. Compárese este dato con el de los allanamientos (3.646 casos), la mayoría resueltos por la policía en las primeras 48 horas, y tendremos una idea mejor de cómo se desvía la atención de los abusos cometidos por los bancos, los mercados y los grandes propietarios (las personas con más de cinco viviendas en propiedad controlan el 40% del parque inmobiliario en Barcelona). Es el manual de estilo de la extrema derecha: dividir a la población, señalar al migrante y proteger los intereses de los más poderosos.

Monrovia y Jerusalén

Carlos Hidalgo

En 1822 la Sociedad Americana de Colonización (ACS, en sus siglas en inglés) compró terrenos a Sierra Leona y comenzó a trasladar a afroamericanos nacidos libres o a los que habían sido liberados a una zona a la que llamaron Liberia, por ser la tierra donde se esperaba que los afroamericanos y los afrocaribeños pudieran vivir y prosperar en libertad.

Pronto, los afrodescendientes estadounidenses se dieron cuenta de que no tenían nada que ver con los nativos de esas tierras y, tras varios desencuentros y escaramuzas, terminaron por imponerse a ellos.

Las primeras casas de la colonización de Liberia son iguales a las mansiones de las plantaciones del sur estadounidense. Y no solo reprodujeron eso, sino que los colonos estadounidenses terminaron usando a la población nativa como mano de obra esclava, igual que los blancos habían hecho con ellos en su país de origen.

Cuando Liberia se independizó, en 1847, se organizó como un Estado democrático, copiando también el sistema y las instituciones de los Estados Unidos, pero en la práctica, la minoría de origen estadounidense siguió marginando a los nativos, a los que consideraba ignorantes, incivilizados, violentos y difícilmente asimilables mediante la educación y la religión.

Ese estado de cosas solo llevó a un desorden creciente, a un mayor grado de corrupción de la élite gobernante, al hundimiento de la economía, a la erosión y posterior desaparición de la democracia y finalmente a dos guerras civiles, de las cuales, aun décadas después, el país se sigue recuperando.

Resulta tristemente humano que unas personas que se libraron de la opresión la hubieran asimilado tanto que terminaran reproduciéndola en cuanto ellas mismas fueron libres. Digan lo que digan los relatos religiosos, el martirologio, la pobreza, el sufrimiento y los abusos no santifican a las personas, sino que les dejan una huella tan profunda que en muchos casos siembran en ellos las semillas de esos mismos males.

Parece inevitable pensar también en Israel. El proyecto de Tierra Prometida, ese país que creció mediante colonos cooperativistas en kibbutzs, el país de Golda Meir, Shimón Peres o Issac Rabin, es ahora un país gobernado por un primer ministro corrupto, aupado por una constelación de partidos minoritarios ultraderechistas, que han hecho del abuso su programa político y que han respondido a un ataque bárbaro de una facción de los palestinos con una guerra de destrucción y terror en la que se mata a civiles por miles, se alienta la violencia civil contra los disidentes, se ataca la separación de poderes, se militariza la sociedad y se deshumaniza a la población civil palestina a la que se roba y se masacra sistemáticamente; o directamente se les mata de hambre.

Israel no es Liberia y sus ciudadanos no tienen la vocación misionera de los colonos liberianos. Pero el sendero hacia el abismo parece igual de claro en ambos casos.

Pensamiento simbólico en crisis: neoliberalismo, autoritarismo y la deriva cultural contemporánea

Alfons Salmerón

El pasado sábado, en el marco del encuentro mensual que mantenemos un grupo de profesionales de la salud mental, tuvimos el privilegio de contar con la presencia de Steven Forti, politólogo y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, especializado en teoría política contemporánea y movimientos de extrema derecha. Su enfoque, deudor tanto de la tradición crítica marxista como de los estudios culturales británicos, nos ayudó a iluminar las formas en que la ideología autoritaria penetra en los tejidos más cotidianos de nuestra vida social y subjetiva.

Forti planteó que el auge de la extrema derecha no puede analizarse únicamente desde parámetros electorales o discursivos, sino que es también un fenómeno de subjetividad, una cristalización de afectos, resentimientos y vacíos simbólicos. Su intervención me llevó a una reflexión que resuena con fuerza en nuestra práctica clínica: la creciente dificultad que experimentamos como sociedad para sostener el pensamiento simbólico y construir espacios de una intersubjetividad creativa.

El proceso simbólico —esa capacidad para elaborar sentido, construir narrativas y tolerar la ambigüedad— parece estar hoy severamente erosionado. El sujeto contemporáneo, moldeado por décadas de hegemonía neoliberal, ha sido educado para la eficiencia, el consumo rápido de información y la respuesta emocional inmediata, en detrimento de la reflexión crítica. Como apunta Byung-Chul Han, vivimos en una “sociedad del cansancio”, donde el sujeto neoliberal se explota a sí mismo en nombre de una supuesta libertad, cayendo en una paradoja que lo lleva al agotamiento psíquico y a la pérdida de horizonte colectivo (Han, La sociedad del cansancio, 2010).

Este proceso de descomposición simbólica no es solo clínico, sino también político. Según Wendy Brown, el neoliberalismo ha transformado no solo las instituciones, sino también nuestras formas de subjetividad, promoviendo un tipo de racionalidad que debilita la ciudadanía democrática y refuerza la adhesión a soluciones autoritarias frente a la inseguridad existencial (Undoing the Demos, 2015). Es decir, el neoliberalismo no solo gobierna lo económico: gobierna el alma.

En esta línea, la psicoanalista Lola López Mondéjar ha explorado en profundidad esta transformación subjetiva en su ensayo Sin relato (2018), donde plantea que vivimos una época caracterizada por la desaparición de relatos articuladores, tanto individuales como colectivos. Esta falta de relato, de simbolización del malestar, deja a los sujetos desamparados frente a una realidad fragmentada y acelerada, y por tanto más vulnerable a formas identitarias autoritarias, que prometen orden y pertenencia sin pasar por el proceso de elaboración subjetiva. Como dice Mondéjar, “el relato se interrumpe cuando el sujeto no puede nombrar su sufrimiento; ahí es donde empieza a operar el síntoma”. Este “sin relato” no solo se expresa en la clínica, sino también en la política: la adhesión al autoritarismo es, muchas veces, una forma de suplencia imaginaria ante una falta radical de sentido.

En este contexto, una noticia reciente —la afirmación de que el coeficiente intelectual promedio ha descendido cinco puntos en las últimas décadas en algunas regiones del mundo desarrollado (Norwegian Ragnar Frisch Centre, 2018)— no puede leerse en clave biologicista, sino cultural. ¿Qué tipo de cultura estamos produciendo cuando la complejidad, la duda o el pensamiento abstracto se ven desplazados por respuestas binarias, inmediatas y emotivas?

Esto se conecta de manera directa con el resurgimiento de movimientos de extrema derecha en Europa y América. Como bien expone Enzo Traverso, el nuevo fascismo ya no necesita uniformes ni retórica militarista: le basta con apelar al miedo, al resentimiento y a la nostalgia de un orden perdido (Las nuevas caras del fascismo, 2019). Este “fascismo postmoderno” se alimenta de una ciudadanía desposeída de herramientas críticas, inmersa en una narrativa de competencia y exclusión.

Pero esta adhesión autoritaria no surge en el vacío. En los barrios obreros del siglo XXI, especialmente en las periferias urbanas castigadas por la desinversión y la precarización, el fracaso de las democracias liberales para responder a las demandas básicas ha abierto espacio para discursos anti-inmigración, no tanto por convicción ideológica, sino como forma reactiva de gestión del malestar. Pierre Rosanvallon ya advertía que sin una “igualdad relacional” —una experiencia compartida de dignidad, no solo de ingresos—, la democracia se vacía de sentido (La sociedad de los iguales, 2011).

En este clima de confusión simbólica y desplazamiento emocional, la cultura mediática opera como un teatro de proyecciones ideológicas. Esta semana, en España, se ha viralizado la teoría de que la mala posición de Melody en el festival de Eurovisión (antepenúltima) fue una represalia política por la postura del Gobierno español respecto al genocidio en Gaza. Más allá de la veracidad del argumento, su mera circulación como posibilidad revela el nivel de simplificación con el que se procesa lo político: una lógica de causa-efecto inmediata, sin mediaciones, sin análisis. El discurso se ha convertido en espectáculo.

Y bajando al terreno de nuestras condiciones materiales cotidianas, al día siguiente de la charla con Steven Forti, en una comida en casa con amigos de la infancia procedentes del barrio obrero de La Florida, en L’Hospitalet de Llobregat —el mismo barrio donde me crie—, la conversación giró en torno a la progresiva degradación que ha sufrido la zona a lo largo de las últimas tres décadas. Compartimos nuestra preocupación sobre la pérdida de poder adquisitivo del nuevo proletariado, el empobrecimiento del parque público de vivienda o la desaparición del tejido comercial, en un proceso de sustitución demográfica que ha convertido el barrio prácticamente, y por más que nos duela decirlo, en un gueto. El barrio sigue siendo el territorio en el que se incardinan y se expresan todas las consecuencias del neoliberalismo.

La Florida es uno de los barrios con mayor densidad de población de Europa, con más de 30.000 habitantes en apenas 0,38 km², y una renta per cápita de 8.641 euros, la más baja de L’Hospitalet. Esta alta densidad y baja renta han contribuido a una creciente vulnerabilidad social y económica, exacerbando las tensiones y facilitando la propagación de discursos excluyentes.

Frente a esta deriva, el trabajo psicoterapéutico cobra una dimensión ético-política. No se trata solo de sanar al individuo, sino de crear condiciones para que emerja un sujeto capaz de pensar, simbolizar y disentir. Como bien advierte Mondéjar, uno de los retos actuales de la clínica es precisamente reinstaurar la posibilidad del relato, de historia personal frente al caos del discurso social. En ese sentido, la función terapéutica es también una la labor de reconstrucción del lazo simbólico y político.

Hoy más que nunca, recuperar el pensamiento simbólico no es solo un objetivo terapéutico: es una urgencia civilizatoria.

De lo blaugrana y de lo blanco

Juanjo Cáceres

Hace mucho tiempo que la máxima categoría de fútbol español se ha convertido en un duelo entre dos equipos, el FC Barcelona y el Real Madrid. Y no porque sea imposible que lo consiga un tercero, sino porque hace mucho tiempo que no aparece ningún otro rival competitivo que sea capaz de mantener a largo plazo dicha capacidad.

En la última década, el Barça ha conseguido 5 títulos ligueros, el Madrid 4 y una única vez la ha ganado un tercer equipo, el Atlético de Madrid. La cosa no cambia sensiblemente si revisamos las cuarenta últimas ediciones: en tres ocasiones ha ganado el Atleti, en dos el Valencia y en una el Deportivo de la Coruña. Los otros 34 títulos han sido para los dos grandes. De hecho, el periodo 1981-1984 marcó un primer punto de inflexión, en la medida que la Liga dejó de ser un campeonato dominado casi siempre por el Madrid, para encadenarse cuatro títulos repartidos entre los equipos vascos (Real Sociedad y Athletic de Bilbao). Le seguiría después un lustro de dominio blanco a manos de la blanquísima Quinta del Buitre, cuatro títulos consecutivos del Barça de Cruyff y, ya desde entonces, un campeonato con dos claros dominadores que, por lo general, se han ido turnando al frente del mismo.

Este duelo permanente entre dos equipos no ha sido fruto solamente del poder económico que han ido adquiriendo, sino también de la excelencia deportiva alcanzada por ambos. Ello se ha manifestado muy claramente en las competiciones internacionales, donde el Barça consiguió por fin su ansiada primera Copa de Europa hace 32 años y donde el Madrid ha exhibido un gran dominio. En concreto, en los últimos 10 años el Real Madrid ha conseguido 5 títulos de Champions, que es ni más ni menos que la principal competición de clubes del mundo, y 4 más desde su actual ciclo victorioso iniciado en el año 1998. Por su parte el Barça, desde su estreno en el año olímpico (1992), ha logrado 4 títulos más, lo que supone que conjuntamente han sumado 14 títulos en las 34 últimas ediciones disputadas.

La excelencia futbolística ha alcanzado también al combinado nacional, al que el Barça ha aportado el modelo y los jugadores necesarios para conseguir dos Eurocopas y un Mundial en el periodo 2008-2012 y, más recientemente, la edición de la Eurocopa de 2024. Y también han logrado impregnar al resto de clubes españoles, que no solo han elevado la competitividad y conseguido resultados europeos meritorios, sino que también han disputado campeonatos de liga memorables -siendo el último mejor ejemplo el del Girona el año pasado- y han entregado talento y afán competitivo al combinado nacional. Es por todo ello que no me canso de repetir que la Liga española, sus jugadores y sus equipos son una de las expresiones más brillantes del país, uno de sus grandes atractivos y uno de los que lo hacen más reconocible e identificable en el exterior. Pero es, además, un escenario donde se cuecen grandes historias y grandes ejemplos.

En este último sentido, es inevitable referirse a lo acontecido este último año, que resume mejor que ninguno las paradojas y capacidad de sorprender que ofrece el fútbol. En ese campeonato casi siempre de dos, el Madrid venía de conquistar Liga y Champions en 2024 y el pasado verano se había hecho con el -muy discutiblemente- mejor jugador del mundo. Por su parte, el Barça venía de una debacle institucional y deportiva sin precedentes. Pero ni los logros del Madrid, ni la potencia del Barça pasaron desapercibidas y un entrenador alemán, de nombre Hans Flick, advirtió a los responsables del equipo que tenían una plantilla muy desaprovechada y con la que se podía llegar lejos. También que no todo era fichar y sufrir más de la cuenta por cumplir las reglas salariales de la Liga.

Se podría añadir que ahí empezó todo y que lo que vino después ya es historia. Flick firmó como entrenador del primer equipo del Barcelona, lo convirtió en una espectacular máquina de jugar al fútbol y se quedó a dos pasos de ganarlo todo. Asimismo, arrebató los tres títulos nacionales al Real Madrid -Liga, Copa y Supercopa- y lo derrotó en los cuatro encuentros que disputaron. El patito feo y desquiciado se convirtió, así, en un cisne armado hasta los dientes y poseído por un instinto asesino capaz de golear a cualquiera, con el mérito añadido de hacerlo con una plantilla compuesta por jugadores insultantemente jóvenes y formados en las categorías inferiores. Esto último, en términos blaugranas, es ni más ni menos que el cénit de su ideal futbolístico, frente a un Real Madrid más inclinado a irrumpir en el mercado y a fichar a las mayores estrellas mundiales, tanto emergentes como consolidadas.

Desde el punto de vista del deporte y de la gestión deportiva, esta es una historia mayúscula, pero ni mucho menos aislada, sino encadenada a una trayectoria de cuatro décadas con dos claros protagonistas, los cuales han transformado el fútbol español y que se deben mucho más el uno al otro de lo que nadie es capaz de reconocer. Este último es quizás uno de los aspectos más negativos de la vivencia del futbol en España, un forofismo absurdo y vergonzoso, que domina medios propios y ajenos, que incide negativamente en la conducta de los aficionados y que ofrece un buen número de situaciones lamentables.

En un país condenado a sufrir unas narrativas mediáticas en el ámbito deportivo que parecen escritas por francotiradores, cualquier logro o grandeza deportiva se intenta diluir señalando asuntos tales como el ventajismo arbitral e hipotéticos sobornos. Este es además un mundo habitado por personajes de oscura procedencia que pretenden gobernar las instituciones del fútbol español y las federaciones como si fueran una tiranía griega, tanto en el fondo como en las formas.

De todas estás miserias, conductas y miradas podridas debería liberarse el fútbol español. Aprender a reconocer el enorme merito que tienen las Champions conseguidas por el Madrid o la revolución futbolística aportada por el Barça en el último año es lo que todo aficionado, deportista y representante de los estamentos deportivos debería hacer. Cuidar este potencial, proteger a los jugadores que lo hacen posible -especialmente en las convocatorias nacionales- y poner en valor lo que suma el conjunto, en detrimento de la confrontación entre sus partes, es un trabajo pendiente para todo un país

Pero es un trabajo de país porque encaja igualmente en otros retos más amplios, en particular el de la integración de su diversidad territorial en un modelo de estado aceptable y aceptado. Hemos visto, además, como esa carencia se manifiesta igualmente en el futbol cuando en las finales de Copa se silba el himno de España o en el menosprecio a la contribución de jugadores de la periferia ibérica al combinado nacional, donde precisamente el protagonismo de los del Real Madrid suele brillar por su ausencia. Pero también en la negación de los méritos de los dos grandes, apelando a designios oscuros y desmereciendo sus estrategias y logros.

La forma como en un mismo espacio conviven la excelencia futbolística admirada por toda Europa y la zafiedad y bajeza que tanto describe Arturo Pérez Reverte en sus novelas como característica de este país, podría considerarse una paradoja, pero es una realidad incuestionable. Y para muestra el partido que proclamó campeón al Barcelona este jueves, que empezó con un atropello masivo en el exterior del estadio del Español y acabó con la activación de los aspersores sobre el equipo campeón, mientras este iniciaba una tentativa de celebración.

Pero por suerte hay o puede haber experiencias para construir una historia mucho mejor y mucho mayor, que además vaya bastante más allá del fútbol. Y ahí es donde las nuevas generaciones, lideradas por un singularísimo Lamine Yamal, pueden marcar un antes y un después para todos nosotros y para los que vendrán. Porque su trabajo en el campo de fútbol y su trayectoria vital van de la mano y nos recuerdan que abordándolo todo desde otra perspectiva no estamos condenados a no ser nada que no queramos ser.

Roma con Papa (y II)

Arthur Mulligan

Ha sido un cónclave acorde con la aceleración de la historia: muy rápido, elegante, pleno de dignidad, justo lo que el mundo esperaba pero sin llegar a la perfección de la Corona Británica. El humo blanco, las campanas, el desfile del minúsculo ejército imposible de camuflar, el camarlengo, las hermanas y un Espíritu Santo inspirado obraron el milagro. La aparatosa estufa con chimenea ha trabajado poco y atrás queda la sonoridad grave del latín.

León XIV parece un hombre amable y amante de los protocolos de la Iglesia milenaria, un tanto alejado de ese populismo latinoamericano de un catolicismo de la contrarreforma, según contaba a Maite Rico, Loris Zanatta, catedrático de historia de América Latina en la Universidad de Bolonia. Resumiendo la excelente entrevista, este intelectual sostiene que el catolicismo europeo terminó por híbridarse con las corrientes ilustradas, o sea, con la revolución científica, el racionalismo, el liberalismo. En cambio, el catolicismo argentino al que pertenece Bergoglio y que encontró en el peronismo su confluencia política, considera una traición el entendimiento con el liberalismo.

Es un catolicismo de cristiandad y por encima de las instituciones seculares de la democracia, de la separación de poderes, está la catolicidad del pueblo, y ese pueblo está representado en primer lugar por la Iglesia, que tiene un derecho implícito a tutelar el orden político y social. En los viajes por el sur global, que fueron la mayoría, Bergoglio se dedicó primero a oponer el sur religioso y sus pueblos pobres, puros y virtuosos al norte irrecuperable, descristianizado, secularizado, pecaminoso.

Y en segundo lugar, advertir a esos países del sur en contra del progreso, que implicaría sucumbir a la colonización ideológica, como decía él del norte desarrollado. La iglesia nunca ha sido devota de la economía de mercado, pero el discurso de Bergoglio era especialmente rudimentario con esa concepción de la economía como un juego de suma cero. Una de las grandes influencias de Bergoglio fue Hernán Benítez, un jesuita argentino que le escribía los discursos a Eva Perón.

Benítez decía que el peronismo era un comunismo de derechas por su rechazo visceral de la economía de mercado y claro, la Biblia está llena de citas que pueden servir para esto. La idea es que el mercado alimenta el egoísmo, la codicia y la pobreza es virtuosa y preserva de la corrupción. Este pobrismo radical era la visión de Bergoglio, aunque sus consejeros economistas en el Vaticano le suavizaron los últimos discursos, porque era demasiado primitivo y no es casual que Argentina a partir del peronismo haya sido un caso mundial de decadencia económica. Es curioso que tenga fama de progresista y es sintomático que haya sido adoptado como ídolo por la izquierda más reaccionaria, comunistas, bolivarianos, etc.

Muy duro en su crítica, considera que en términos de reforma de la Iglesia no ha habido ninguna revolución y sí, muchas palabras y mucha astucia porque siempre fue un hombre extraordinariamente astuto, pero la huella que él deja y que considera preocupante es haber acelerado la desvinculación del catolicismo de sus raíces culturales europeas: «Un catolicismo anti ilustrado que apunta para su futuro a la religiosidad popular, pongamos africana o latinoamericana, amenaza con ser un catolicismo empobrecido y mucho más permeable a formas políticas irracionalistas».

Con razón señalaba nuestro particular histrión populista, el tabernero Pablo Iglesias, que Bergoglio y él compartían trinchera, ambos eran autoritarios y verticalistas, apenas respetaban el pluralismo y al igual que con Podemos, cuando pasen estos días de idolatría, comenzarán a salir a flote las broncas que han quedado dentro de la Iglesia que está profundamente dividida tanto en términos doctrinarios como en estilo de gobierno.

La teología es incapaz de mover masas por sus dificultades filosóficas intrínsecas que le restan fuerza polémica pero es el muro inatacable que ofrece la Iglesia, la dimensión vertical del Evangelio: el culto y el amor a Dios, la defensa de la verdad y la fe. A los no creyentes, en distinto grado, nos parece una alteración de la conciencia que adquiere proporciones enormes de incredulidad con el paso del tiempo, aún admitiendo el potencial liberador y de esperanza que sus promesas de redención contienen. Ratzinger consideraba que la mayor amenaza para la Iglesia era la “dictadura del relativismo”, es decir, la tendencia contemporánea a considerar que no existen verdades absolutas y todo es negociable.

En su primera homilía como decano del colegio cardenalicio antes de ser elegido Papa, advirtió sobre este peligro y defendió la necesidad de una fe clara y definida, rechazando cualquier apertura que pusiera en cuestión los dogmas fundamentales del catolicismo. Esta postura se tradujo en una gestión que priorizó la pureza doctrinal y la claridad en la enseñanza de la fe. Naturalmente se opuso a innovaciones litúrgicas y a revisiones en temas como la sexualidad, el divorcio, el papel de la mujer en la iglesia y el matrimonio homosexual. Fue un crítico severo de la teología de la liberación, especialmente en su vertiente marxista, y defendió la superioridad doctrinal de la Iglesia Católica frente a otras confesiones cristianas, lo que dificultó el diálogo ecuménico en algunos momentos.

Consideró que la solución a los problemas de la Iglesia no estaba en modificar sus estructuras, sino en profundizar en la vivencia auténtica de la fe y la caridad. Para él, el cristianismo debía mantenerse alejado tanto del liberalismo como del marxismo, que veía como amenazas a la integridad de la fe y la moral católica. En su original regresión conservadora, reconoció la legitimidad y riqueza de la liturgia anterior al Concilio Vaticano II (misa en latín). Defendió la necesidad de solemnidad, belleza y continuidad con la tradición, oponiéndose a la improvisación y a la fragmentación de los ritos. Lamentó el abandono de la belleza artística y musical en la liturgia, considerando que la belleza humaniza y acerca a dios. Insistió en la importancia de la música sacra tradicional y la arquitectura digna de los templos. Sostuvo que la liturgia debe entenderse como algo, recibido de la tradición y no como una creación arbitraria de la comunidad. Defendió el desarrollo orgánico de la liturgia, es decir, cambios que surgen de la tradición viva y no de rupturas radicales.

La muerte de las catedrales es un ensayo breve escrito por Marcel Proust en 1904, en el contexto del debate sobre la separación de la Iglesia y el Estado en Francia y la consiguiente expropiación de bienes eclesiásticos, incluidas las catedrales. Proust lamentaba que con la secularización y la pérdida de influencia de la Iglesia, las catedrales quedarían desprovistas de su vitalidad y significado original; quedaría por tanto el riesgo de convertirse en simples monumentos vacíos, privados de la vida comunitaria y del sentido espiritual que les dio origen. Su muerte no es la ruina material, sino la pérdida de su función como centros de vida y fe. Sostenía que las catedrales no pertenecían únicamente a los creyentes sino a toda la nación y que su desaparición simbólica supondría una pérdida irreparable para la cultura y la sensibilidad colectiva francesa.

De una forma dogmática y otra artística, tanto Ratzinger como Proust nos hablan sobre la fragilidad del patrimonio espiritual y artístico ante los cambios sociales y políticos y una llamada a reconocer el valor universal de las grandes creaciones humanas capaces de trascender su contexto religioso para convertirse en símbolos de identidad y continuidad cultural.

Desde mi reconocida falta de fe me siento inclinado a oír una misa, cualquier misa de Bach, Mozart o Fauré, en latín y en una Catedral junto a creyentes y no creyentes de cualquier otra religión sabiendo de paso que defiendo una influencia genuina de nuestro común patrimonio cultural europeo sin perjuicio de nuestro conquistado laicismo pacificador.

Algunas recomendaciones de lecturas y podcasts

Lluís Camprubí

Últimamente florecen muchas iniciativas y aportaciones a la reflexión y el análisis para orientarse en este nuevo escenario geopolítico y en policrisis. Quisiera compartir las que me han resultado de mayor interés reciente:

*Podcast “Margen de Maniobra”. Impulsado por tres de las cabezas más brillantes de la izquierda (ecosocialista) de este país, José Luis Rodríguez, Xan López y Carlos C, genera un espacio de debate y reflexión reposado y profundo sobre las principales cuestiones de las que hacerse cargo. El primer episodio es “Descrifrando el Trumpismo” y el segundo es “Lo de lo woke”. https://podcast.circulobellasartes.com/podcast/margen-de-maniobra/

*Newsletter/blog “De Siria a Soria”.  Espacio de Jorge Tamames, desde la profundidad analítica y la escritura ligera, sobre [geo]política internacional. De momento tiene dos entradas. La primera “Cuatro seguridades” para pensar para Europa todas las seguridades, sin olvidar ninguna: 1) Defensa (con una palabra clave: Disuasión); 2) Económica; 3) Climática; y 4) Social. Y la segunda, “Tres febreros”, sobre la evolución honesta de su marco analítico sobre la cuestión ucraniana. https://de-siria-a-soria.ghost.io/

*Podcast/charla/entrevista a Oriol Costa: “Herbívors en un món de carnívors? La UE en el món de Trump, Putin i Xi Jinping” (en catalán). Parte de los tres factores de los que dependía la Seguridad europea y que ahora ya no están: 1) las interdependencias como garantía de Seguridad (ahora son fuente de vulnerabilidad); 2) una URSS y después Rusia que desde el 1945 hasta el 2008 era favorable al statu quo territorial (ahora es actor imperialista, agresivo, expansivo y revisionista); y 3) el paraguas de seguridad estadounidense (ahora en repliegue siendo generosos). Y repasa los principales retos y dificultades para alcanzar la seguridad europea y su autonomía estratégica. https://www.youtube.com/watch?v=TmNQI_Uasg8&t=1142s

*Newsletter diaria: Matinal Europea. Elaborada por David Carretta y Christian Spillmann, una herramienta para ofrecer análisis, contexto y perspectiva a los interesados en la UE realizada puntualmente cada mañana. https://lamatinaleuropea.substack.com/

*Libro “El fin de la paciencia. Un ensayo sobre política climàtica”, de Xan López. Publicado hace una semana, aún no lo he acabado. Es un ensayo de teoría política aplicada a las políticas climáticas: una invitación a crear un nuevo partido del clima, más allá de siglas y fronteras. Pero ya puedo recomendarlo. Muchísimas ideas de interés en un libro de los que acaba muy subrayado. https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/el-fin-de-la-paciencia/9788433946614/NCA_90

*Libro “Hacer Mundo”, de Carlos Corrochano. Sale publicado el próximo 21 de mayo pero estoy seguro de recomendarlo preventivamente. Copio a continuación su propia descripción para abrir boca:  “Lo internacional se ha convertido en uno de los principales campos de batalla del presente. El problema, claro, es que los movimientos reaccionarios -con su defensa del aislamiento y la negación- lo han transformado en un terreno fértil para la distopía. Y, sin embargo, aunque ciertos instintos derrotistas nos lleven a pensar lo contrario, el orden global no es fruto de un gran plan meticuloso: es la suma de respuestas espontáneas y creativas a problemas inéditos. De cómo renovar nuestra imaginación geopolítica es de lo que trata Hacer mundo. Este ensayo arranca con un diagnóstico del momento crítico que atravesamos, analiza la desorientación de la izquierda, el avance de las derechas y los dilemas fundamentales del pensamiento político contemporáneo: ¿cómo repensar el universalismo?, ¿cómo repolitizar el derecho internacional?, ¿cómo construir una internacional que no repita los errores del pasado? El libro culmina con un gesto de esperanza radical y pragmatismo utópico: una carta al futuro que convierte las ideas en horizonte, y la ambición política, en una forma concreta y responsable de acción.” https://lenguadetrapo.com/libros/es-posible/hacer-mundo/

Primera Jornada de humor callejero: comunistas

Senyor G

Esta primera jornada de humor político que en su primera edición dedicamos a los comunistas era claramente una necesidad de este foro. Demasiada tensión en los últimos meses, que tampoco podemos abandonar del todo. No voy a sacar aquí chistes, humoradas o chascarrillos que haya tenido yo con comunistas que podría, o preguntas del Senyoret tipo “qué clase de comunista dices que eres tú ¿social qué? / socialdemócrata hijo, socialdemócrata”. Tampoco películas como Ninotchka, o las de Don Camillo y Don Peppone. Sino simplemente algunos chistes que recuerdo directamente sobre comunistas.

Creo que al Senyoret_U le puede interesar después de robarme el libro de Chistes contra Franco. Ya le expliqué que algunos de los chistes del libro que interpreta se podían adaptar contra cualquier otro, por ejemplo contra Pedro Sánchez. O de igual forma un chiste cualquiera se puede transformar en un chiste de comunistas. Van dos comunistas y se cae el de en medio, por ejemplo. Lo mejoramos con van dos comunistas y se cae el de en medio de vuelta al komintern. !Bah!, pero ahí se puede jugar.

Allá vamos

Desagradable anticomunismo básico patrio y monárquico.

Empiezo con uno bastante desagradable y macabro, que a otros cambiando sentidos nos llevaría cuanto menos a un juzgado. Este chiste lo explica en sus “Memorias de un liberal psicodélico” Luis Racionero, el resto serán como los recuerdo.

“¿Se puede creer todo lo que quería contar Senillosa? Yo no puedo garantizarlo. Solo cuento cosas que él me dijo. También me contó Seni que, tras una redada política, estaban interrogando, el Creix y sus secuaces, a varios progres y uno, que cantó varios nombres de cómplices, cuando lo soltaron, al llegar a la vía Layetana se dio la vuelta y subió otra vez:

-Ah, se me olvidabas y también estaba Z.”

Dice progres, pero en esa época de Creix y en el contexto del libro se sobreentiende que son del PSUC.

 Alma humana.

Por lo visto era en un momento revolucionario, creo que me decían en Checoslovaquia, quizás cuando aquello del socialismo con rostro humano, pero vayan a saber. En una asamblea el líder va diciendo, nacionalizaremos los bancos, y toda la asamblea aplaude y apoyos con gritos, especialmente uno. Así continúa con nacionalizaremos la fábrica del pueblo, y los vítores y los aplausos y los viva la revolución. Luego con los autobuses, y viva la revolución. Y luego los carros y los coches… hasta que habla de nacionalizar las bicicletas. Y ahí el más vehemente empieza a abuchear.

El líder le dice que no le entiende, que daba grandes vítores a la nacionalización de los bancos, de la fábrica, de los autobuses, de los coches… pero no a lo de las bicicletas.

Hombre, bancos no, fábrica no, autobuses no,, coche no… pero bicicleta sí que tengo.

 Clásico soviético.

Algo leí de que había trabajadores en el periódico soviético que explicaban el sistema como nosotros hacemos como que trabajamos y ellos hacen como que nos pagan.

Lenin de vacaciones en Finlandia.

Llegó una delegación del PSUC a la URSS y los llevan a visitar el museo del Hermitage en Leningrado. El guía se planta delante de un cuadro llamado “Lenin de vacaciones en Finlandia” y les empieza a explicar con su español con acento ruso el lienzo. En este cuadro podemos ver la habitación del camarada Lenin y su compañera Krupskaia, con la típica cama rusa y su humilde manta. Se puede ver la nieve fuera a través de la ventana con el fino pincel del nuestro camarada pintor. Fíjense en los dos pares de pies que asoman, los que miran hacia arriba con los de Krupskaia y los que miran hacia abajo son los de traidor a los trabajadores del mundo, a su revolución proletaria, el renegado Trotsky.

Y el jefe de la delegación del PSUC, pregunta, Krupspakia vale, Trotsky vale… pero ¿y Lenin?

¿Lenin? Lenin de vacaciones en Finlandia.

Comunismo en el caribe.

Y acabamos con uno de Fidel, creo que lo leí en alguna columna de El País, y diría que incluso antes de su muerte. Muere Fidel Castro, y contra todo pronóstico le recibe San Pedro en el cielo muy sorprendido de que ande por allí. Fidel insiste o es un fallo administrativo pero pasa y no solo eso, sino que con su lengua y don de gentes consigue reunirse con Dios. Después de seis horas se les ve salir a los dos juntos cogidos por los hombros y Dios diciéndole que sí, que tiene razón y que el cielo se tiene que regir por un sistema socialista, en esto y en los 21 principios de acuerdo. Pero lo que no acaba de entender es por qué Fidel tiene que ser el secretario general y líder de la revolución celestial y socialista.

Asamblea participativa.

Seguro que ustedes pueden ampliar este abanico e incluso mejorar la forma e incluso empezar a enviarnos audios con las mejores interpretaciones. No se corten.

Mai piu la guerra

Verónica Ugarte

Primer domingo del nuevo Papa. Primera misa y en la Plaza de San Pedro se rompe la multitud en aplausos ante la declaración, con tono humilde “mai più a la guerra”. Cierto que desde hace decenios el Vaticano quiere paz mundial, olvidando un pasado donde el Vicario de Cristo tuvo un papel fundamental en romperla, provocar y liderar guerras, boicotear y chantajear gobiernos y monarquías.

La máquina de marketing del único Estado donde no duermen mujeres (.) es absolutamente perfecta. Si todo va bien, es la Providencia Divina. Si todo va mal, los caminos del Señor son inescrutables. De esta misma manera y después de los Tratados de San Juan de Letrán, y la pasividad de Pío XII ante el fascismo y el nazismo, el poder de ese pequeño Estado se ha reducido enormemente. No estamos hablando de la época de los Borgia, o de Julio II. Hablamos de tiempos donde la pedofilia dentro de la Iglesia fue protegida por Juan Pablo II. Donde el aumento de feligreses protestantes en Iberoamérica ha preocupado a tres Papas, no solo por la pérdida de presencia, sino también por la pérdida de ingresos.

Y yo me pregunto, ¿qué hay de quienes no profesan la fe católica? Ya han pasado 500 años desde el cisma de Lutero tras el que media Europa dejó de reconocer al sucesor de Pedro. Al mismo tiempo, estamos obligados a dar voz a las otras dos religiones monoteístas, las cuales consideran a Cristo un profeta y no el hijo de Dios: el Islam y el Judaísmo. Si seguimos idealizando y apoyando la maquinaria vaticana, la cual no solo deja al margen a quienes no cumplen con los requisitos de la llamada “Familia tradicional”, sino que sigue llamando paganos a quienes no siguen sus preceptos, estamos condenando a una parte del mundo a no tener la voz que debe tener en los foros internacionales.

El genocidio que se comete en Gaza actualmente debe ser frenado y Bibi y sus ministros llevados ante La Haya. Pero esta cuestión debe ser dirigida desde el punto de vista humanitario y no religioso. Desde la política y el poder, pero con consciencia.

Occidente tiene una larga tradición de pensar que solo existen en el mundo sus valores, su Historia, su fe, lo cual es una perpetuación de una irresponsabilidad histórica no sola para sí mismo, sino para el resto del mundo, del cual dice sentirse responsable y ser un activo vigilante, amigo y apoyo.

Todo esto deja de serlo al ignorar activamente que existe un mundo fuera. Que debemos ser imparciales en nuestras posiciones, todo lo que pueda ser posible, porque de la parcialidad han venido las decisiones más irracionales y absurdas que han concatenado siglos de inmadurez.

Se ha elegido en la Sixtina de manera express a un nuevo Papa. La poca vergüenza del periodismo lanzando rifas para algo tan absurdo como qué nombre escogería el nuevo Pontífice da más respuestas a porqué el periodismo como se le creía en tiempos no lejanos pierda credibilidad, y seamos muchos quienes optemos por algunas redes sociales y al mismo tiempo nos enteremos de nuevo material de lectura para comparar y contrastar.

Ahora mismo ya suenan las campanas del blanco. Del blanqueamiento de la figura de León XIV. Videos en pleno covid para comparar las imágenes de Francisco en el 2020 en San Pedro. Un obispo peruano que es misionero y agostino.

Yo tuve la gran fortuna de hacer la catequesis fuera de horario escolar, y en el sitio donde se debe realizar: los sábados en la iglesia. Los Oblatos, otra orden de misioneros, no pudieron sembrar en mi la fe cuando en la escuela me enseñaban la Ciencia. Con todo, aprendí el valor del respeto a la fe ajena. Pero en el caso de los Papas, me siento incapaz de respetar todo un sistema que hace lo imposible por manipular para continuar en el poder.

No hago apuestas acerca de lo que vivirá este nuevo Vicario. Solo estoy de acuerdo con Woody Allen: “Dios no ha muerto, solo se dedica ahora a un proyecto menos ambicioso”.

De los papas Leones

Juanjo Cáceres

El ser humano siempre ha rellenado los espacios en blanco, porque nuestra mente nos empuja a buscar una explicación, aunque carezcamos de ella. La necesidad de entender lo que nos rodea nos empuja explicar, de una u otra manera, hechos, fenómenos y motivaciones, incluso sobre aquello de lo que no tenemos información real. En estos días de funerales y cónclave lo hemos vivido abundantemente, cuando durante los días antes se han puesto una multitud de nombres sobre la mesa periodística y los pronósticos no se han cumplido en absoluto. Es bueno recordarlo ahora, cuando algunos se afanan a asegurar que Robert Prevost era uno de los que sonaban o incluso -no se rían- que ya les habían dicho que lo iba a ser, si bien en el momento de poner candidatos sobre la mesa, su nombre no apareció hasta el mismo día de iniciarse ese solemne acto. Búsquenlo, por ejemplo, en esta lista de 20 candidatos papales  -nada menos- publicada por la Vanguardia, a ver si lo encuentran.

El propio mecanismo de elección y su carácter secreto convierten en una temeridad el pretender adivinar el nuevo papa y presumir de fiabilidad. Aquello que no se explica específicamente resulta siempre difícil de adivinar y además el secreto de los apoyos es, probablemente, un elemento clave para asegurar el éxito de la designación. Pero nada detiene a los adivinadores ni a los intérpretes de la realidad, que tampoco se han resistido a un mayor lucimiento con la interpretación de la razón de la elección del nombre de León XIV. Lo digo porque se atrevieron a asegurar que su nombre sería un homenaje a León XIII y a su identificación con la encíclica Rerum Novarum, de 1891, cuyo contenido condena los abusos patronales en plena era industrial.

La verbalización del motivo el pasado sábado por el Santo Padre, me induce a pensar que era algo que él mismo habría anticipado de algún modo o que alguien habría filtrado, pues de lo contrario extraña tanta precisión. Al fin y al cabo, ¿cuánta validez tendría esa correlación, cuándo, por ejemplo, existen muchas otras encíclicas similares? ¿Por qué el Papa no eligiría, por ejemplo, el nombre de Juan XXIV, por identificación con la encíclica “Mater et Magistra” de Juan XXIII? Con su precisión sobre la Inteligencia Artificial, todo cobró mayor sentido, pero a esa asociación tampoco nadie había llegado antes.

También nos hubiéramos podido plantear que lo eligiese por un motivo asociado a un “León”, que no fuera el número 13. En este sentido es importante recordar que el primero así denominado fue León I el Magno, aquel papa que se decía que había disuadido a Atila de invadir Roma en el año 452 y que es considerado uno de los papados fundamentales en el tránsito del Imperio Romano al periodo de dominio germánico de Europa Occidental (no en vano es uno de los únicos tres papas denominados “el Magno” o “el Grande”). Cualquier analista sin otra información debería haber tenido presente esta importante figura en la elección del nombre.

Habrá que esperar al siglo VII para que llegue el siguiente León, León II, cuyo pontificado durará un año y se extinguirá en 683. Algo más de un siglo después llegará León III, que fue, ni más ni menos, que el papa que proclamó emperador a Carlomagno -primera proclamación romana de un nuevo emperador en el periodo medieval- y también fue sujeto y objeto de todo tipo de tramas y conspiraciones. En 847 fue designado León IV, papa de hechos no demasiado relevantes, y a principios del siglo X, León V, del que se sabe bien poco. Poco después llegará León VI, en un periodo de profunda crisis de la institución y de vidas papales disolutas, que moriría asesinado, y también León VII, otro papa estrechamente dependiente del poder nobiliario. En ese mismo siglo también ejercerá León VIII, un hombre de acción nombrado por el importante emperador Otón I para deponer a Juan XII, quien luego volvería con un ejército para deponerlo a él, pero que años después sería de nuevo designado por dicho emperador.

Ya en el siglo XI fue el turno de León IX, que daría los primeros pasos en la muy necesaria reforma que culminaría, sobre todo, Gregorio VII y al que también le tocó lidiar con el Cisma entre las iglesias occidental y oriental. Hay que saltar al siglo XVI para hallar el siguiente León, León X, hijo de Lorenzo de Medici y de una época muy tempestuosa en Florencia, cuyo gobierno abandonó para asumir el papado y al que le tocó condenar las tesis luteranas, publicadas durante su pontificado. También León XI ejercería en ese mismo siglo una carrera eclesial alineada con la Contrarreforma, pero su papado duró menos de un mes y ya en el siglo XIX, León XII estuvo al frente de un pontificado bastante poco memorable.

Queda así claro que, con la excepción de León I el Grande, la trayectoria de los leones no da para mucho, siendo probablemente León III y León XI los más relevantes, al menos en su tiempo histórico. Y es también, sin duda, León XIII, otro de los que cabe considerar como papa importante. En parte por sus 25 años de pontificado, pero también por el ejercicio de una importante dimensión política y diplomática, más relevantes, seguramente, que la encíclica Rerum Novarum, que, de hecho, fue elaborada por un papa enemigo del socialismo y poco afectuoso con el sindicalismo y las democracias liberales.

En cualquier caso, a mí Robert Prevost me parece un papa muy distinto a Francisco Bergoglio. Tanto las señales que envía su nombre, como sus gestos -vestimenta- y algunos elementos de sus primeros mensajes, hacen pensar en un papa con una visión más antigua del papado. Si realmente su referente es León XIII, hay bastantes elementos inquietantes en esa figura, como también los ha habido en otros papas recientes en los que puede que también busque inspiración, pero no nos engañemos: todo esto no son más que conjeturas, porque si hay algo realmente secreto en un papa es lo que en verdad se propone hacer.

El tiempo dirá cuál es su labor, como siempre sucede, y pensemos también que aunque demos a las cosas un significado trascendental y una justificación singular, tampoco tienen más importancia que la que que los seres humanos le queremos dar: al fin y al cabo, un nombre es tan solo un nombre.