Juanjo Cáceres
Puede considerarse que el mundo está cambiando de sentido y que nos adentramos en una era tenebrosa: la victoria de Trump, la primacía de Elon Musk, el ascenso de la extrema derecha europea, la indefensión ante las catástrofes, la crisis moral de Occidente… Macrofenómenos que producen inquietud y desasosiego inundan nuestras fuentes comunicativas, mientras por debajo la vida transcurre, sin que nos preguntemos lo bastante si algo más se está transformando. Personalmente no albergo duda alguna de que asistimos a un profundo cambio cultural, del cual los hechos citados anteriormente no son el resultado, pero sí en cierto modo una manifestación que guarda cierta relación. No vengo hoy a demostrarlo, tan solo a sugerirlo, porque mi propósito es adoptar una perspectiva micro y hacerlo con un singular caso de estudio que me ha llamado estos días la atención.
En Barcelona existe la pretenciosa y casi siempre poco creíble idea de realizar procesos participativos asociados a los presupuestos municipales, a través de la plataforma Decidim. Mi desconsideración hacia este tipo de procesos tiene que ver con el hecho constatable de que son teledirigidos por fuerzas políticas y sociales y que tan solo interpelan a una minoría muy minoritaria, pero no es extraño que cuando existe algún conflicto vecinal, surja la oportunidad de degustar esa época en la que vivimos y en la que viviremos cada vez más. Vamos a hacerlo a través de un escrito que ha aparecido en no pocas viviendas de cierta zona de l’Eixample barcelonés.
Proyecto “Renéixer la Plaza de Jardins de Montserrat (JM)”, los vecinos hemos creado un proyecto ante el Ayuntamiento para su aprobación en los presupuestos participativos. Sigue leyendo