Jugando al Risk todos los días

Julio Embid

En 1957, el director de cine francés Albert Lamorisse diseñó un juego de mesa para jugar en familia, vagamente inspirado en las campañas napoleónicas. En un tablero con el mapa del mundo, se movían tropas y se conquistaban territorios tirando dados. El juego permitía crear alianzas, abstraer campañas militares y aceptar que el éxito o el fracaso dependían tanto de la posición inicial como de las probabilidades matemáticas. Lo llamó La Conquête du Monde (La conquista del mundo) y vendió sus derechos a la juguetera estadounidense Parker Brothers, que cambiaría el título por el nombre con el que se conocería en todo el mundo: Risk.

El pasado 3 de enero, en una operación más propia del Call of Duty que del Risk (porque no hubo ejércitos implicados, sino 150 aviones y un puñado de helicópteros), Estados Unidos bombardeó instalaciones militares venezolanas en Caracas y La Guaira. Los Delta Force mataron a los escoltas y al personal de la vivienda donde se encontraban el entonces presidente Nicolás Maduro y su mujer, lo detuvieron y lo trasladaron en helicóptero a un portaaviones frente a la costa y, después, a territorio estadounidense para ser juzgado por narcotráfico. El Ministerio del Interior venezolano, dirigido por el oscuro Diosdado Cabello, ha declarado que murieron un centenar de personas —“mártires de la revolución”, los llama pretenciosamente el Gobierno de Cuba— entre militares venezolanos, militares cubanos y civiles.

Trump salió bailando y proclamando que ahora en Venezuela manda él. Que, cuando se haya reestablecido el flujo de especia en Dune, los Harkonnen organizarán elecciones democráticas o algo parecido. Que María Corina Machado, como buena señora bien de derechas, es una señora bien, pero que aquí no pinta nada. Y que ya han pactado con la otrora vicepresidenta Delcy Rodríguez que se quede al mando para que la transición —de empresas petroleras chinas a empresas petroleras norteamericanas— se haga de buen grado. Como nadie le tose a Trump, todo le ha salido perfecto.

Ahora ha recordado las partidas al Risk y se ha dado cuenta de que, si controla toda América del Norte, cobraría cinco ejércitos por turno, o algo así. De ahí que Estados Unidos deba “adquirir” Groenlandia. Entiendo que para cobrar esos cinco ejércitos (le faltarían Canadá y México, pero eso es poca cosa). Y amenazan al Gobierno de Dinamarca: o venden Groenlandia o simplemente la tomarán por la fuerza. Si nadie le tose a Trump, todo le habrá salido perfecto.

Está claro que lo de Groenlandia nos afectará a los españoles mucho más que lo de Venezuela por un motivo sencillo: una acción hostil de un miembro de la OTAN contra otro miembro de la OTAN dentro de territorio OTAN sería el final de la Alianza. Y quizá el final de la UE, dividida entre partidarios del apaciguamiento y partidarios del enfrentamiento con Trump. Habrá Chamberlains y Daladiers, pero también Churchills y De Gaulles. Y en ese enfrentamiento interno no sé si la UE podrá resistir. Y tal vez, después de Groenlandia, vengan las Islas Canarias, porque total: están en el Atlántico, tienen muchos hoteles y Trump también tiene hoteles. Mientras tanto, en Rusia y en China quedarían legitimados para invadir a los vecinos que consideren, porque, total, nadie les va a toser.

Solo espero que el próximo presidente del Gobierno español no haya tenido relaciones en el pasado con el narcotráfico ni existan pruebas gráficas suyas en el barco de un narco. Simplemente para evitar que la CIA o los Delta Force pasen a detenerlo tras asesinar a todo el personal de La Moncloa. Para mí, como asesor político, la vida de los asesores políticos importa.

Más allá de Venezuela: petróleo, dólares y China

David Rodríguez Albert

Si alguien creía que la fase imperialista de la historia estaba superada, los Estados Unidos de América vuelven a demostrarnos que para ellos sigue bien vigente. Con toda la impunidad y prepotencia que le caracterizan, Donald Trump ha lanzado una agresión contra Caracas que ha causado decenas de muertos y ha secuestrado al presidente Maduro. Organismos internacionales como la ONU, gobiernos de países como España y grupos por la defensa de los derechos humanos han criticado la violación de la legislación internacional y del principio de no intervención, pero la Casa Blanca ha vuelto a demostrar que el derecho internacional no tiene efecto si no existe quien lo garantice y si se impone el primitivo pero efectivo principio de la ley del más fuerte.

El pretexto inicial del narcoterrorismo se ha demostrado completamente falso y sin fundamento desde el primer momento. Aparte de la ausencia total de pruebas y del esperpento organizado en Nueva York, cabe volver a recordar la doble moral estadounidense a este respecto. Hace solamente un mes, Trump concedió un indulto presidencial completo al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, liberándolo de una condena federal en Estados Unidos por narcotráfico de 45 años de prisión. Este indulto fue anunciado en plena campaña electoral hondureña, con Washington respaldando públicamente al candidato conservador Nasry Asfura, aliado de Hernández.

Por si había alguna duda de que el narcoterrorismo ha sido una excusa, el autócrata Trump ha expresado de manera contundente que su objetivo es el control de un recurso estratégico como el petróleo. En el imperialismo gobernado por la extrema derecha ya no es necesario plantear justificaciones o engaños del tipo “extender la democracia”, “detener el terrorismo” o “poseer armas de destrucción masiva”. Estos subterfugios ya han sido superados, y en su lugar se instala un discurso claro, contundente y chulesco, más propio de organizaciones criminales y, por ende, más en concordancia con los rasgos distintivos del nuevo gobierno de los Estados Unidos.

Pero profundicemos un poco más en el objetivo real de la administración norteamericana. Recordemos que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo y apuntemos también que el comercio internacional del mismo se realiza mayoritariamente en dólares, fruto del acuerdo de los Estados Unidos con Arabia Saudí en 1974. Así nacía el sistema basado en los petrodólares: la Casa Blanca ofrece protección militar y apoyo político a algunas dictaduras exportadoras del crudo, y los excedentes obtenidos por el comercio se invierten en bancos y deuda estadounidense. Este mecanismo permite reforzar la hegemonía financiera de Washington, financia sus enormes déficits públicos y permite el control político sobre naciones dependientes del dólar. En este contexto, los intentos de Maduro por diversificar mercados o usar otras monedas para el intercambio han representado una amenaza inadmisible para Donald Trump.

A todo esto hemos de añadir el agravante de que Venezuela ha pretendido la desdolarización del comercio del petróleo precisamente aumentando las exportaciones a China en yuanes. Obviamente, el ejecutivo estadounidense no puede permitir el crecimiento de la influencia del gigante asiático sobre su patio trasero, y más cuando Pekín está incrementando su presencia en América Latina mediante inversiones, acuerdos energéticos y financiación de infraestructuras. Así pues, la agresión a Venezuela ha trascendido cualquier consideración ideológica y se ha centrado en el frío terreno del cálculo económico, situando como elementos clave el control de los recursos energéticos, su comercialización en dólares y la disputa contra la creciente pujanza de China.

Durante estos días estamos comprobando que el imperialismo de la administración Trump no va a limitarse a Venezuela, apuntando a diversos frentes del tablero geopolítico mundial. El control del hemisferio americano comporta recurrentes amenazas a países como Cuba, Colombia, México o Canadá. Todo ello sin olvidar otros frentes, como Groenlandia (que centra el debate mediático actual) o Irán (que lo centraba hace unos meses). Los movimientos futuros de la Casa Blanca son impredecibles, pero la grave amenaza que representa el mandatario estadounidense para el mundo entero es más que evidente.

Marruecos: elecciones 2026

Sergio Patón

Curiosamente y no sé dónde ni cómo en un especial de temas importantes de cara al 2026 se hablaba de que habría elecciones este año en Marruecos. No sé cuándo fue pero fue antes de “lo de Venezuela”.

Curiosamente cuando llevo tiempo dándole vueltas sobre mi desconocimiento sobre el sistema político y especialmente electoral de ese país, y eso qué como lector asiduo de este blog se me supone cierto interés y más cuando compartimos tantas cosas empezando por la cercanía.

  • Distancia Lisboa –  Madrid: 502,50 km. Ruta de conducción: 627,84 km
  • Distancia Rabat – Madrid: 763,82 km. Ruta de conducción: 964,41 km
  • Distancia Paris – Madrid: 1.052,76 km. Ruta de conducción: 1.266,81 km

No sé sí debería medir desde Barcelona, pero curiosamente los datos le iban bien a mi tesis, esto debe ser nuestro petróleo, las distancias. No sé. 

Más curiosamente debatiendo en Tiempo de Juego de la Cadena COPE, esa cadena, sobre una foto del presidente de la FIFA, Infantino I el Justo, durante la Copa de África los periodistas, aunque deportivos periodistas, y otros comentaristas no tenían claro si el jefe del estado de Marruecos era el rey Mohammed VI o Hassan II o vete a saber quién. Esta sí que me la sabía, Mohammed VI, pero no sé qué decir de que en mi programa de referencia deportivo (futbolístico vamos) no lo tuviesen claro y que puedo pensar cuando afrontan otros temas vinculados a la probabilidad meteorológica sobre los que también opinan con facilidad y gracia algunos de ellos.

Tenía claro que era Mohammed VI como aficionado a las noticias de sociedad (prensa rosa) pues a uno le llegan cosas sobre el rey de Marruecos y sus amistades, que por lo visto está más lejos de Rabat o Casablanca que de París. Y claro cosas del padre y alguna cosa de opositores y bidones en su momento, y “la captura” y eliminación de opositores como Ben Barka en Francia sabía. Creo que Ben Barka era de la Unión de Fuerzas Socialistas, diría que es un partido ahora mismo con implantación electoral, pero no sé qué significa esto que digo. Las cosas de la Marcha Verde y “lo del Sáhara” y lo de pasarse por el forro lo que diga la ONU cada vez con más gracia, salero y dirección clara y afortunada al respecto.

Esta curiosidad se me inició leyendo El Periódico de Catalunya en las últimas elecciones que hubo allí, ya que sólo le dedicaron una noticia con los resultados. Diría que no eran los definitivos, y que no hubo seguimiento previo de la campaña, programas y esas cosas como por ejemplo sí que pasa con Francia y con Portugal. Sobre todo con la primera. Me pareció muy curioso cuando leí la noticia no haber tenido un seguimiento similar a estos dos países o al de otros países. ¿Hubo verificadores internacionales? ¿Reconoció los resultados la Unión Europea? ¿Qué partido o coalición de ellos obtuvo el gobierno? ¿Con qué programa y hasta dónde pueden llegar?  Busqué algún mapa de esos de organizaciones que dan nota a las democracias, peor color que nosotros, pero mejor que otros países. Desde entonces tenía pensado investigar el sistema electoral de Marruecos y cuatro conceptos del peso de su parlamento y homologación.

Estos días, a raíz de otros inmigrantes, tengo la nueva duda de cómo debemos considerar a los vecinos marroquíes que tenemos en nuestro país, si como emigrantes económicos o como exiliados, o eso dependerá de lo comprensivo que tengamos que ser con su sistema político atendiendo a “las necesidades” del “bloque occidental”. Y me acuerdo de la película “En construcción”.

Así que me pongo cómo deberes, ir dándome respuesta a algunas de estas preguntas y dudas que tengo sobre la política interna y la democracia marroquí. Aunque igual con suerte algunos de los comentaristas de este blog aportan luz y no sé si taquígrafos.

BSO: https://open.spotify.com/playlist/59DY66kmhaZgKJfODqPqUu?si=18f7616e471d4a95

Se vende régimen Maduro

Carlos Hidalgo

Desde el principio se nos había advertido por la gente que conoce más a fondo a la Administración de Trump que realmente no tiene un programa político, sino que en su segundo mandato iba a debilitar los controles y contrapesos democráticos y ejercer el poder como un mafioso de Queens, su barrio natal en Nueva York.

Trump no tiene doctrina de relaciones internacionales, sino que lo basa todo en transacciones: tú me das algo o me regalas algo y yo te protejo… de mí mismo. Por eso no tiene ningún problema en detener a Nicolás Maduro por traficante de drogas y a la vez indultar a otros traficantes de drogas o delincuentes que le han hecho llegar regalos o donaciones. Y, la verdad, su política doméstica se basa en los mismos principios.

En cualquier caso, mientras Trump trata de desviar la atención acerca de su relación con el pederasta Epstein, se ha embarcado en una guerra contra las drogas sin amparo por el derecho internacional, ni autorización por el Congreso de su país, como manda la Constitución estadounidense. La espectacular detención de Maduro, en la que Trump tenía una pantalla con redes sociales delante, en su improvisada sala de crisis en su club de golf en Florida, la detención, decíamos, iba a ser el momento Bin Laden de Trump, en el que acabaría con una amenaza contra su país, detendría a un villano y, según afirma, provocar un cambio de régimen.

Por lo que sabemos, según la narración de Trump y lo que han declarado a los medios, mientras casi centenar y medio de aeronaves se encargaban de bombardear las defensas antiaéreas de Caracas, dos helicópteros de asalto con miembros de la Delta Force aterrizaron en una base militar en la que Maduro pernoctaba, asaltaron la residencia en la que se encontraba, evitaron que huyera a un búnker o sala del pánico, les metieron a su esposa y a él en un helicóptero y se lo llevaron a un buque de la Armada y finalmente le trasladaron a una prisión neoyorquina, donde se encuentra ahora.

Aunque los bombardeos han causado unas 80 muertes, entre militares venezolanos y vecinos caraqueños, ni el ministro de defensa venezolano, ni los estadounidenses han dejado claro cuántas de esas bajas corresponden a la guardia presidencial de Maduro.

Tampoco ha habido un cambio de régimen. A Maduro le ha sucedido su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que ya ha jurado el cargo y que, según parece, al Gobierno de Estados Unidos les parece más aceptable que la oposición democrática, que además aportó pruebas de haber ganado las últimas elecciones. Según Trump, María Corina Machado, la líder de la oposición, no tiene “ni el respeto, ni el apoyo de su pueblo”. El sistema represivo del régimen bolivariano sigue intacto y algunos de los elementos más violentos y radicales de este, como Diosdado Cabello, siguen en sus puestos.

Como bien indicaba el New York Times al narrar lo ocurrido, el gobierno de Trump considera más aceptable a Delcy Rodríguez, que fue la artífice de pasar de un sistema económico “comunista y corrupto a otro de libre mercado igualmente corrupto”. Trump, que afirma que los Estados Unidos se harán cargo de la administración venezolana, no tiene a nadie en el terreno para poder hacerlo y cree firmemente en que puede controlar a distancia Venezuela mediante instrucciones y amenazas.

Por otro lado, sabemos que la operación fue planificada por la CIA, que tiene “fuentes de alto nivel” en el régimen chavista y la ausencia de imágenes y de pruebas de que los Delta hubieran hecho frente a ningún tipo de resistencia armada en tierra al capturar a Maduro es un poco sospechosa. Da igual que los cargos chavistas salgan ahora envolviéndose en la bandera y blandiendo el sable de Bolívar.

Uno podría preguntarse si esta operación tan “limpia” es una transacción más. El chavismo vende a Maduro a cambio de su permanencia y los Estados Unidos consiguen que China deje de comprar petróleo en Venezuela.

La oposición seguirá en el exilio y en la cárcel, nadie se acordará de las 80 personas fallecidas y la vida del pueblo venezolano que no ha podido huir de su país no va a mejorar sustancialmente.

Y sí, es muy preocupante que Trump se salga con la suya, porque lo que ha hecho para quedarse con Venezuela lo puede hacer igualmente para tomar Groenlandia, por efecto, o para subvertir el resultado electoral en países donde no le guste lo votado. Es un desastre que el orden internacional creado después de la Segunda Guerra Mundial y que fue inspirado por los propios EEUU, que trajeron al mundo la etapa más larga de expansión de la democracia y pusieron normas al ejercicio del poder de todos los países, salte ahora por los aires a manos del peor gobierno que han tenido desde que los británicos abandonaran su territorio.

Debateros de guardia

Alguien

Un año más llega la Navidad y cerramos el chiringo hasta el lunes 5 de enero, para que nuestros articulistas puedan descansar sin la tensión del folio en blanco y las ideas por pasar a limpio antes de que llegue la hora comprometida para la entrega.

Está la cosa calentita en lo político y muy fresquita en cuanto a la temperatura ambiente, así que extremen las precauciones en las comidas y cenas con cuñados porque el recurso de salir a pasear quizás no esté disponible.

En todo caso, ¡que pasen todos unas felices fiestas y vuelvan con las pilas recargadas para el nuevo año!

Empieza el via crucis

Carlos Hidalgo

Los resultados de las elecciones de Extremadura no han sido buenos para la izquierda. Ni siquiera son buenos para la derecha, puesto que la ultraderecha les va a tener bailando a su son toda la legislatura, salvo que María Guardiola, en otro arranque de fingir una personalidad que ha demostrado no tener, se decida a no formar gobierno y tras agotar los plazos y procesos que fija el Estatuto de Autonomía, se convoquen nuevas elecciones, lo cual parece harto improbable.

Mientras tanto, Gallardo será juzgado dentro de su propio partido no por la campaña realizada, ni por el proyecto que haya defendido frente al electorado extremeño, sino por cómo se juzgue su cercanía o no a Pedro Sánchez. Y de hecho, lo más posible es que mañana mismo la delegación cacereña en su ejecutiva vaya a la reunión con los cuchillos entre los dientes, como los piratas de las películas.

Si el PSOE en su momento supo lidiar con las tonterías de Podemos sin convertirse en Podemos, dejando que ellos mismos se anudaran la soga al cuello, en el PP no parece que vayan a ser capaces de hacer las mismas jugadas con Vox, a los que las noticas de su corrupción, división interna y escándalos no parecen afectarles. Tampoco la de su extrema incompetencia y desprecio a la ley en los sitios donde gobiernan, que parece hacer más daño al PP que al partido de ultraderecha. Y eso ata cada vez más a Feijóo, que confiaba en exportar el modelo gallego de ignorar a Vox entre el aplauso constante de los medios afines, pero que se está viendo cada vez más arrastrado a discursos que no sólo van en contra de la política que tradicionalmente han defendido los “populares”, sino que chocan incluso con el texto constitucional. Y todo esto sin ser presidente del Gobierno. Porque no ha querido, dice él.

Mientras tanto el reloj corre para el PSOE en Aragón, que celebrará sus elecciones en enero, en Castilla y León en marzo y en Andalucía en abril. En las tres regiones se presentan candidaturas avaladas por Ferraz y sin embargo parece que los resultados pueden no ser muy diferentes de lo que hemos visto ayer en Extremadura. En dos de esas federaciones se presentarán ministros del actual gobierno y tras un periodo en el que se ha podido adecuar el organigrama regional para esté perfectamente alineado con Ferraz, por lo que veremos de qué manera se les juzga en caso de que se repitan los resultados electorales de ayer. O unos parecidos.

No sé hasta qué punto este gobierno y el partido que lo conforma mayoritariamente puede permitirse el duro “vía crucis” que le espera a lo largo de estos meses, pero tampoco me atrevo a hacer predicciones. Pedro Sánchez todavía tiene dos cosas que nadie más en nuestro panorama político tiene: más valor que el resto y una infinita capacidad de sorprender y redirigir la agenda a su favor. De momento, habrá que abrocharse el cinturón y ver a dónde nos lleva toda esta deriva.

La izquierda contra Sánchez

Arthur Mulligan

Distraídos con los bajos fondos del sanchismo militante, unos impresentables socios que enérgicamente cogen la puerta y se quedan aliviados porque piensan que lo fundamental es seguir haciendo cosas (?) por la gente, y entre bostezo y bostezo, esperamos nuevas noticias del FBI, la UCO, la Intervención General del Consejo de Ministros, etc., ninguna de Moncloa, menos del Congreso y el cero absoluto del Senado ¿hay alguien ahí fuera que piensa en lo que está sucediendo, y que además opine desde la academia, y que tenga solvencia reconocida?

Pues sí, alguien como Ignacio Sánchez -Cuenca, Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Carlos III, dentro del Departamento de Ciencias Sociales.

El 16 de Diciembre escribía un artículo en El País «El que resiste… puede perder», en el cual identificaba los cuatro elementos fundamentales que permiten interpretar lo que está sucediendo ahora:

“En primer lugar, hay un gobierno progresista que presenta una buena hoja de servicios, sobre todo, si se compara con la que hubo antes de la llegada de Sánchez al poder.

Frente a los recortes de entonces (en gasto social, en pensiones) y frente a la desregulación del mercado de trabajo, tenemos ahora una reforma progresista de las pensiones, un mercado de trabajo más justo y eficiente, nuevas políticas sociales, etc.”

Si se abre la referencia se observa que los datos se ocupan de los recortes de Zapatero ante la amenaza del rescate de Europa por el desastre de su gestión. Sigue con la situación en Cataluña gracias a la ley de amnistía – algo que negaba antes de las elecciones- y que naturalmente mejoraba al concederse las exigencias nacionalistas para asegurar el voto de investidura.

En el “debe”, el Ejecutivo de Sánchez no ha conseguido apenas nada en materia de vivienda y hay varios indicadores de desigualdad y pobreza que no mejoran. Además, en esta última etapa, el Gobierno sufre una gran debilidad parlamentaria, el bloque de investidura se ha quebrado (distanciamiento de Junts y Podemos) y por eso en esta legislatura no se han aprobado presupuestos ni una sola vez:

«En segundo lugar, hay una oposición exaltada que habla más de prostíbulos y de la familia del presidente que de políticas y alternativas. Ha creado una burbuja política, la del antisanchismo, que saca los peores humores de la sociedad y que, con la colaboración indispensable de medios y columnistas echados al monte, ha llevado el enfrentamiento y la crispación a cotas desconocidas. Todo esto ocurre en medio de una derechización evidente de la sociedad (al igual que ocurre en otros muchos países del mundo) y no cabe descartar que la suma de PP y Vox alcance una mayoría absoluta en las próximas elecciones.»

En tercer lugar, hay una ofensiva judicial contra el Gobierno. Hace unos días, en este diario, Jordi Nieva-Fenoll hacía un repaso lúcido e impecable del activismo político del Tribunal Supremo a lo largo del presente ciclo político, lo que me exime de tener que entrar en detalles. El Supremo ha establecido una especie de “barra libre judicial” gracias a la cual algunos magistrados estén actuando como francotiradores, instruyendo causas estrafalarias que se estudiarán en el futuro como ejemplos de lawfare.

En cuarto lugar, han salido a la superficie unos cuantos escándalos de corrupción que son una verdadera carga de profundidad para un Gobierno que se presentó ante la ciudadanía como remedio contra el PP de la Gürtel y la policía patriótica. Dos secretarios de organización del PSOE (uno de ellos exministro), un expresidente de la SEPI, una fontanera del partido involucrada en varias tramas…, más múltiples casos de comportamiento machista y acoso sexual, algunos protagonizados por personas muy próximas al presidente. Este reguero de escándalos resulta demoledor para el Gobierno y especialmente para el PSOE.»

De todo ello, deduce que nos dirigimos a un fin de ciclo parecido a los de González y Rajoy. Es decir, el partido se ata al líder y este le arrastra a una crisis futura prolongada.

«Por mucho juego sucio e intereses bastardos que haya, y es evidente que los hay, los escándalos que están apareciendo suponen una crisis de credibilidad innegable para el Gobierno y, especialmente, para el PSOE. En lugar de entretenerse con cálculos sobre las ganancias de convocar ahora o más tarde, el presidente debería cumplir las expectativas propias de una democracia exigente.»

De modo que El País, ha cruzado una línea clara: ha pasado de defender al Gobierno frente a la derecha a exigir la asunción de responsabilidades de Sánchez por el coste que su resistencia tiene para el PSOE y para la izquierda.

Desde la lógica del sanchismo, niega la épica de la resistencia y le dice que “el que resiste… puede perder”, cuestionando directamente su estrategia y su continuidad, a la vez que reclama un estándar de democracia exigente que incluye asumir responsabilidades políticas más allá de lo penal.

Con un rigorismo moral propio de un calvinista, Sánchez Cuenca se muestra como un aliado extremadamente exigente: no cambia de caballo para apoyar a la derecha, pero sí pide sacrificar al jinete para evitar que se hunda todo el caballo (el PSOE) y el establo (la izquierda institucional).

El que paga manda y Oughourlian, un financiero que respeta el producto que vende, habla de reforzar la credibilidad mediante una línea más crítica con Sánchez, sin abandonar el marco “progresista”. El problema es nuevamente el Presidente.

Al igual que en Marzo de 2025, el propio grupo se presentó con un editorial y textos internos reivindicando “libertad editorial e independencia”, en un contexto de choque abierto con Sánchez por el fallido proyecto de “Tele-Pedro” y la presión del Gobierno sobre el grupo.

Oughourlian es quien explicita la necesidad de “marcar más distancia crítica” con Pedro Sánchez y quien impulsa la destitución de Pepa Bueno y el nombramiento de Jan Martínez Ahrens, movimientos leídos en todo el sector como un cambio de etapa editorial.

Este hecho aísla aún más a Sánchez y ya despunta su imitación en RTVE, endureciendo un poco su tono crítico después de críticas de sindicatos, oposición y parte de la plantilla por vulnerar la neutralidad.

Caso distinto es la evolución de Antonio Elorza quien viniendo del Partido Comunista de Euskadi con el tiempo se distanció del comunismo y del proyecto de IU, pasó a defender abiertamente la Constitución de 1978 y el carácter “indisoluble” de la nación española, adoptando una posición que combina elementos socialdemócratas (defensa del Estado social de derecho) con un fuerte énfasis en el marco estatal y la legalidad. Hacia 2008 se definió como “simpatizante legitimador” de UPyD, lo que ilustra su tránsito hacia una izquierda liberal‑socialdemócrata muy crítica con los nacionalismos periféricos y partidaria de un reforzamiento del Estado democrático.

Así que quienes peinan canas desde la Universidad abandonan el imposible viraje “radical lefts” de un Sánchez más estrellado que celeste, incapaz de alimentarse con el engrudo indigesto de autores y dirigentes ligados a Syriza, La France Insoumise o Die Linke, encarnación de proyectos pos-socialdemócratas que combinan justicia social, soberanía democrática y europeísmo crítico, y mucho menos aún con la racial mala hostia que anula en su sectarismo los constructos adocenados de ese mosaico disperso de filósofos, economistas críticos y dirigentes-intelectuales ligados a experiencias místico-concretas de partido o movimiento.

Solo puede competir con Caritas, el Padre Ángel, rebajando entradas de cine, compra de artefactos de juegos visionarios, patinaje artístico en museos y cosas por el estilo.

Gramsci, Laclau /Mouffe y un marxismo heterodoxo de matriz académica española con un complemento económico keynesiano y de crítica a la desigualdad es lo que se consume en dosis homeopáticas más que un aparato teórico nuevo o sistemático mientras se piensa más en como resituarse ante el sunami que se avecina con los nuevos tiempos.

Buena parte de la familia socialdemócrata europea sostiene que estos proyectos no han construido estructuras estables ni bases sociales duraderas y que, cuando han gobernado (Syriza, Podemos en coalición, etc.), han terminado gestionando el mismo marco económico, pero con más conflicto simbólico y menos resultados materiales.

Y lo que es peor, varios análisis señalan que, al renunciar a una agenda económica claramente socialdemócrata y refugiarse en un lenguaje moralizante contra “la casta”, estos proyectos dejan el terreno libre a la ultraderecha para disputar al mismo electorado precarizado con identidades excluyentes.

Late en el fondo del corazón, la exigencia de una izquierda moderada creíble que ofrezca seguridad material tangible en vivienda y trabajo a quienes sienten que el modelo neoliberal solo les ofrece alquileres imposibles y empleo precario, sin necesidad de abrazar propuestas maximalistas de ruptura.

Sí, es muy difícil, pero mucho menos difícil de arreglar que aquel panorama con el que se encontraron los supervivientes de la II Guerra Mundial.

El PSOE, de nuevo en ebullición

Guridi

Hacía mucho que el PSOE no daba titulares por sus revueltas internas, la “Pax Pedrista” alcanzada al llegar al gobierno tras descabalgar a Rajoy en la primera moción de censura en triunfar en la democracia, está dando síntomas de agotamiento.

Como ya se ha comentado aquí antes, muchos de los pedristas de primera hora han tenido que ir siendo sustituidos, pues eran buenos para ganar unas primarias, pero malos para gobernar España.

Aun está por verse en su totalidad el daño causado por Santos Cerdán y José Luis Ábalos, que colocaron a muchas personas en puestos clave donde aún permanecen. Siendo Leire Díez una de ellas. Si no fuera suficiente el daño causado por ellos dos, la cántabra parece que se las basta sola para seguir dañando al partido por el cual tanto ha presumido por hacer.

Para colmo, la decisión de poner a ministros a liderar candidaturas no está dando los resultados esperados. No entiendo cómo a alguien se le puede ocurrir que el mero hecho de haber ostentado una cartera ministerial te concede inmediatamente el carisma necesario para provocar vuelcos electorales.

Las incompetentes interferencias de Ferraz en las federaciones regionales, además, han provocado que en sitios donde podría haber existido la posibilidad de hacer tambalearse al PP, como en Castilla y León, ello quede más lejos. En lugar de trabajar para reforzar a los aparatos regionales y locales, donde el PSOE puede sacar más fuerzas, se ha trabajado para dividirlas, impugnar las decisiones de la militancia y promocionar a personas que estaban relegadas a la segunda o tercera línea por buenas razones.

Obviamente todo ello ha enfadado a una militancia desanimada, quemada y menguante, que asiste al ascenso de aquellos que tengan capacidad para liarla en redes sociales y a la perpetuación de personas con décadas de experiencia en ganar asambleas, pero perder elecciones.

El llamado “caso Salazar” ha empeorado las cosas. Abusos machistas de poder y acoso sexual a militantes que firmaron para que España avanzara mediante un proyecto progresista, no para estar sometidas al ego de un sátiro cateto.

Todas las vías prometidas en su momento para que la militancia socialista tuviera interlocución directa con su líder han resultado ser callejones sin salida. Y la excusa de la interferencia de los malvados barones regionales ya no puede usarse, porque todos ellos (salvo Page, que también debería ejercer más la prudencia y la sensatez de las que presume pero que no ejerce ante un micrófono).

Los resultados de las próximas elecciones autonómicas y su gestión por parte del partido van a ser decisivos para ver si el enfado y el hartazgo de la militancia van a más o pueden ser apaciguados devolviendo al partido a la vida y no confundiendo la paz con la desolación.

Hanukkah

Verónica Ugarte

“La Hanukkah es una fiesta judía, que consta de ocho días, y cuyo fin es conmemorar la rededicación del Segundo Tempo de Jerusalén. También es conocida como La Fiesta de las Luces”.

Rafah Abu Jazar era su nombre. Sus padres sufren cada día y cada noche los misiles, las bombas provenientes de los soldados de Israel. Desde el 7 de octubre del 2024, Palestina arde en llamas.

Rafah Abu Jazar tuvo padres, vecinos, abuelos, ancianos, niños a su alrededor que corrían hacia los camiones que logran atravesar Gaza para lanzar comida, la cual llega, la mayor parte de las veces, destruida, o no es suficiente, nunca es suficiente, para paliar el hambre que padece una parte de la Humanidad, una vez más, lejos de los focos de atención.

Rafah Abu Jazar no pudo escuchar los gritos de sufrimiento, horror y desesperación. Los hospitales se quedan sin luz ni agua. Los medicamentos escasean, o se nos quieren hacer creer, ya que es muy posible que no quede ni uno solo. Es por ello que los médicos, dejando de lado el Juramento prestado, amputan sin anestesia.

Rafah Abu Jazar no era una terrorista. Nació en tiempos de guerra cruda. Nació en una tierra maldita. Nació en Palestina, donde los británicos, perfectos colonizadores y destructores, dejaron a todo un pueblo a su suerte cuando llegaron las víctimas de la Shoa. Cuando el mundo pensó que el mal se había acabado y los judíos al fin tenían una tierra para llamar suya.

Rafah Abu Jazar era palestina. Ese pueblo que un día es apoyado por Jordania y Siria, y al otro es abandonado a su suerte. Los palestinos siempre han sido considerados como árabes de quinta clase. El mismo Corán indica piedad y amor al prójimo. Otro libro sagrado que fue escrito mirando un cielo y tratando de entrever la sombra de algo tan magnifico y luminoso que los mortales no podemos ver.

Rafah Abu Jazar es una víctima más del Gobierno de Israel. Su Primer Ministro no será arrestado y es la muestra del cinismo, una vez más, y de la cobardía e intereses, una vez más, que se juegan y se discuten en despachos con tapices dorados, un buen whisky y un puro (y que sea cubano, al fin y al cabo Occidente hace lo que le apetece).

Rafah Abu Jazar no tendrá jamás una voz propia que se lance a luchar por sus derechos y los de su pueblo. Esa voz que sí tienen las víctimas del bárbaro atentado en las playas de Australia, cuando miles de jóvenes vivían una vida plena, y entre ellos, varios judíos, quienes comenzaban a iluminar las luces para el inicio de la Hanukkah.

Rafah Abu Jazar no tiene a los Jefes de Estado y de Gobierno más importantes del planeta exigiendo justicia. Las voces que siguen defendiendo a los palestinos son calladas, como en el Reino Unido, con cárcel, humilladas y censuradas como en Italia, abucheadas como en EEUU. Tengamos raciocinio. Europa no hace lo que debería. No lo hizo hace treinta años en Sarajevo. No lo hace hoy en Gaza.

Rafah Abu Jazar no sabrá nunca cuándo acabó el genocidio al que es sumido su pueblo. Murió a los ochos meses de edad debido al hambre y al frío.

Última oportunidad para Pedro Sánchez

LBNL

La acción de gobierno de Pedro Sánchez es, a la luz de datos objetivos, bastante notable, si acaso sobresaliente: crecimiento económico sostenido y más potente que el de nuestros vecinos, inflación contenida, gasto social creciente (salario mínimo, becas), pacificación social, estabilidad territorial (Cataluña, País Vasco), etc. No solo no ha acabado con el Estado de Derecho y la separación de poderes como se bramó tras el pacto Junts-PSOE, sino que la policía y los jueces investigan sin cesar a cargos socialistas que los imputan y detienen y la caverna mediática se queda diariamente sin adjetivos y adverbios para calificar la supuesta dictadura bolivariana que dirige el demonio sanchista. Que por supuesto está ahí gracias a la (extinta) ETA…

Pero Pedro Sánchez ha errado, gravemente, y si no acierta, su próxima jugada podría ser la última. A su favor, la necesidad de que la moción de censura tenga que ser constructiva y el suicidio político que supondría para Junts, o el PNV, votar conjuntamente con el PP y por ende Vox. Pero la disidencia interna crece en el seno del PSOE y podría hacer la situación insostenible si no arregla el entuerto creado por él mismo.

Porque fue Pedro Sánchez quién escogió a Ábalos como Secretario de Organización, número 3 del PSOE, y Ministro de Transporte, cargo desde el que cada vez está más claro, robó a manos llenas, con la ayuda de Cerdán, escogido por Pedro Sánchez para reemplazar al anterior en la Secretaría de Organización. Tenía a todos engañados, al parecer, pero era conocido que había sido Cerdán quien había traído de Navarra a Koldo, que ya se sabía era cómplice de Ábalos, y de Cerdán según se supo después. Pero no quedó ahí la cosa. En la Ejecutiva de renovación que se formó tras saltar el escándalo de Cerdán, Salazar iba en puesto de cabeza, como Secretario de Organización o vicesecretario. También hombre de confianza de Sánchez, que seguramente no tenía ni idea a esas alturas de lo zafio y guarro que era con sus subordinadas en Moncloa, víctimas claras de acoso sexual repetido. Pero sí debía saber que había compartido piso en algún periodo con Cerdán. Alguien filtró el bagaje sexual de Salazar la víspera lo que le obligó a dar un paso al costado.

Quién sí entró en la Ejecutiva fue Antonio Hernando, otrora compañero de Sánchez en Ferraz como “Blanco boy” junto a Oscar López, luego traidor cuando el golpe palaciego de Susana Díaz, luego comisionista junto a Pepiño en Acento y finalmente recuperado para la causa junto a Oscar López como números 1 y 2 de Moncloa, en donde constaba la cercanía y ascendencia demoscópica de Salazar con el jefe.

A la cabeza, como Secretaria de Organización, él y Salazar situaron a Rebeca Torró, tras varios intentos fallidos de catapultarla a la cima, hasta entonces siempre frustrados por la Federación socialista valenciana en la que no gozaba de mucho crédito, más bien al contrario. Y le pusieron dos vicesecretarios, una Anabel Mateos, la mujer de Hernando, y otro, Borja Cabezón, que Salazar había presentado previamente a Torró, a la sazón Secretaria de Estado de Industria, para que le colocara como consejero en ENISA, empresa pública dependiente de ella.

No es de extrañar que con semejante cúpula que tanto le debía a Salazar, la investigación interna sobre su presunto acoso sexual se haya demorado tanto. El confidencial informe final dice que fue imposible contactar con Salazar durante los cinco meses transcurridos porque estaba de viaje y tal y tal. Pero Pilar Alegría, muy cercana también a Hernando y a Salazar, no tuvo problema en quedar a comer con este último durante ese periodo. Dijo que fue un encuentro privado pero que yo sepa no ha explicado qué le llevó a mantener un encuentro privado con un personaje acusado de tan grave y zafio comportamiento. Por supuesto que puede hacer lo que quiera con su tiempo libre pero a mis ojos al menos queda invalidada como socialista de pro y más aún como feminista.

Como también cualquiera otros que hayan mantenido comiditas y cenitas privadas con Salazar tras el escándalo, que haberlas las ha habido pese a que, ¿quizás?, no haya fotos que lo demuestren. Pero es significativo que en hasta dos ocasiones durante su reciente conferencia de prensa, Rebeca Torró esquivara las preguntas sobre por qué no había conseguido contactar con Salazar desde el escándalo (como sugirió Diario.es citando “fuentes de la dirección socialista de máxima solvencia”), escudándose en el carácter confidencial del informe, que obviamente no entra en sus encuentros privados, sola o en compañía de todos o de algunos de los mencionados en estas líneas.

Pedro Sánchez puede ampararse en que si dimitiera, facilitaría al PP y a VOX la toma del gobierno para deshacer lo andado y volver a los tiempos del Procés y demás. Puede ampararse también en que a diferencia del PP, el PSOE ha apartado ipso facto a todos los afectados por escándalos, imputaciones y demás acusaciones, Salazar incluido, con el que ha roto todo contacto pese a su cercanía, desde el escándalo. Y puede argumentar que lo que le afecta personalmente – su mujer y su hermano – son principalmente manipulaciones mediático-judiciales que a la postre quedarán en nada.

Lo que no puede hacer Pedro Sánchez es reconstruir la credibilidad del PSOE en términos de honestidad y feminismo con ese grupito formado por ex comisionistas nepotistas de una parte y, de otra, arribistas promovidos por Salazar desde hace años, incluso si no han protegido a este último. El que la hace – robar o acosar sexualmente – la tiene que pagar y los que toleran manteniendo la amistad personal con los que la hacen o, peor aún, protegiéndole, también.

Hay muchos militantes de bien en el PSOE, de hecho, la inmensa mayoría. Militantes que están dispuestos a trabajar por el bien de España y el ideario progresista y social demócrata. No hay por qué seguir confiando la gestión del partido a lo peor de cada casa. Entre otras cosas porque volverán a cagarla. Y ya no habrá más oportunidades.