Sánchez en Borderland

Juanjo Cáceres

En el último episodio de la tercera temporada de la serie japonesa de Netflix, el alter ego de Sánchez, Arisu, debe decidir si se deja llevar por el vórtice o si por el contrario elige un camino que le lleve de vuelta a las numerosas penalidades de la vida. Su proponente, que podría ser el alter ego de periodistas famosos, miembros de partidos rivales o tal vez de opositores y enemigos internos, le anima a elegir el vórtice, pero Sánchez solo sabe elegir o solo puede seguir un camino: el de mantenerse a flote.

Con los hechos acontecidos en las últimas semanas se han redoblado los llamamientos a que pase algo. A que de algún modo se reconozca la gravedad de la situación y se adopten una serie de medidas para sostener lo que, según opinión de muchos, no puede sostenerse por más tiempo. “¿Pero qué son las opiniones, más que opiniones? ¿Y quiénes son esos muchos?”, se pregunta Sánchez, desde ese lugar situado a medio camino entre la vida y la muerte, en el que el tiempo transcurre más despacio: “¿Aliados de gobierno que solo miran su propia conveniencia? ¿Enemigos íntimos? ¿Practicantes ahora y siempre de fuego amigo? ¿Opositores acérrimos? ¿Gacetilleros que hacen pasar lo obvio por idea propia y confunden un razonamiento necesario con el gusto de escucharse a sí mismos decir cosas solemnes?”.

Y tiene razón, porque son todo eso y más aún. Lo insostenible de la situación de Sánchez y lo inviable de seguir así durante más tiempo se presentan como conclusiones objetivas, cuando justamente su permanencia nos confirma cada día lo contrario: que se trata de afirmaciones subjetivas y contradictorias con lo que realmente sucede. Porque no hay ningún otro mecanismo posible de finalización del mandato de Pedro Sánchez, que no sea su voluntad o la moción de censura. De esos dos caminos, ninguno parece que vaya a recorrerse, y si la memoria no menudeara tanto, sabríamos que eso no es más que lo normal.

Por lo general, en España, los presidentes han tenido poca prisa en convocar elecciones y cuando se han convocado con anticipación, la causa a menudo ha obedecido a factores tácticos, siendo las últimas, en 2023, un perfecto ejemplo de ello. Menor aun ha sido su disposición a someterse a mociones de confianza, especialmente cuando el resultado no está garantizado por una mayoría absoluta, porque ese paso confiere tal poder de negociación a los posibles apoyos, que proponerlo en un contexto de fragmentación y disensiones como el actual no sería más que una majadería. Una cosa es engañar a los partidos para alcanzar una investidura mejor que la que ofrecería el candidato alternativo y otra darles una espada para decapitar al presidente. Todos los que han propuesto y siguen proponiendo una moción de confianza lo saben perfectamente.

Queda, pues, solamente, la moción de censura, precisamente el mecanismo de control parlamentario mediante el cual Pedro Sánchez se convirtió en presidente. Recordemos el contexto: un Partido Popular salpicadísimo por casos de corrupción, un Mariano Rajoy que no tenía ningún problema en mantenerse en el poder y una oposición que tuvo que modificar sus posiciones de partida para forjar el acuerdo. Precisamente si decimos que el poder legislativo tiene poder de control sobre el ejecutivo es porque puede hacer cosas como ésta. Lo que pasa es que en la España de hoy en día los partidos del hemiciclo no saben hacerlas, al menos con la capacidad suficiente para alcanzar los 176 apoyos. No en vano ello implicaría salir de la trinchera, una mínima capacidad de acuerdo, poner por delante algo que no sea el “yo, yo y yo” y entenderse con partidos que son diferentes y que piensan diferente. Imposible con el material humano que tenemos entre manos.

La única opción, pues, es que Sánchez sea voluntarioso y opte por el abandono, lo cual es algo que depende estrictamente de él, pese a la presión atmosférica para que ese deseo, que en realidad es el de muchos, se cumpla. Pero en el terreno de las subjetividades solo te afecta lo que dejas que te afecte y también aquello en lo que crees -o que crees que te afecta. Y si la presión no es lo bastante grande como para no querer cambiar de vida, no eliges el vórtice. Al fin y al cabo, sobre tus hombros cargas con la vida de tus compañeros – su vida en la serie – pero sus cargos y carrera política en la vida real. E incluso te puedes sentir un héroe si crees que tras de ti viene el caos, traído por una gente sin demasiados escrúpulos, que además llegará con el ánimo de atrincherarse de veras y dejar su huella en el BOE.

Esta es la realidad, pero no por ello la prensa del pasado domingo se evitaba algún titular en dirección contraria, como el generado por La Vanguardia en la entrevista a Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal: “Cuestión de confianza, moción de censura o ir a elecciones”. Esas son las opciones del presidente, según el arzobispo de Valladolid, pero no desarrolla demasiado el porqué de cada una de ellas. Simplemente se refiere al estado de bloqueo en el que se encuentra el Congreso, constatado en su caso, según dice, ante la dificultad encontrada para impulsar una ILP sobre la regularización de personas inmigradas.

Pero quizás lo más llamativo de esta entrevista no sea el fallido mix de opciones propuesto en el titular, sino el interés del medio en destacar las opiniones de un obispo en un contexto de crisis de credibilidad de las instituciones de gobierno. Por un lado, porque ese medio no hace más que referirse de múltiples maneras al resurgir de las religiones y de la nueva mirada que se está dando al cristianismo por parte de las generaciones más jóvenes – más allá de Rosalía, por si alguna duda hubiera. Por el otro, porque pese al titular engañoso, el perfil aparente de este arzobispo se encuentra bastante alejado de otros ejemplares de ingrato recuerdo (Rouco-Varela) y de sus palabras se deduce tanto una visión democratacristiana clásica, como un alineamiento claro bajo los postulados del recientemente estrenado papado de Prevost. Un papado, por cierto, que apunta que será muy parecido al de Ratzinger, en el sentido que se encontrará más marcado por la ingeniería interna y la renovación doctrinal, que por los baños de masa de Bergoglio o Wojtyla.

El caso es que ese perfil moderado y atemperado que ofrece Argüello para moderar a las derechas no es casual, sino que responde a la necesidad que muchos perciben de formular cordones sanitarios frente a las extremas derechas. Pero generarlos de forma invisible, de modo que esas extremas derechas no tengan más remedio que adentrarse en el vórtice o retroceder en sus postulados, y ser de paso un instrumento útil para las instituciones cristianas tras la crisis de los partidos democratacristianos. Meloni, que tiene muy cerca geográficamente a gente parecida, lo asume y se va adaptando, pero en España es ahora cuando llegan avisos parecidos a los que ya ha recibido Trump del propio Prevost: “La Iglesia dice que, una vez que alguien esté entre nosotros, hemos de acogerle, promoverle, integrarle”, asegura Argüello. ¿Puede que alguien esté apostando claramente por un enfoque distinto para contener el impacto de las extremas derechas y que estas sean las primeras melodías de un tipo de voces, moderadas y contenidas, con voluntad de incidir y de condicionar un gobierno de colores conservadores a partir de 2027? Suponiendo que no esté Sánchez, claro, que siempre es mucho suponer.

Root Cause (Causa Raíz)

Marc Alloza

Conocer la causa raíz de un problema es básico para solucionarlo. De hecho, si se conoce la causa raíz dejaría de ser un problema para ser un error conocido hasta que éste no tenga una solución definitiva. Un error conocido puede tener alguna solución provisional o parche (workaround) que minimice su impacto, se entiende que mientras, se busca una solución definitiva.

No “necesariamente” un error conocido debe ser resuelto con una solución definitiva en función de su impacto. Así como a veces una solución provisional puede convertirse en definitiva tras azarosos cambios de criterio, perspectiva, etc…

Si una causa raíz está mal diagnosticada, lo más probable es que no se pueda obtener una solución definitiva al problema y que además las soluciones provisionales no solucionen nada.

Hay millones de ejemplos en multitud de campos sobre todo tipo de casuísticas relacionadas con las causas raíz.

Causa raíz desconocida o a veces ni investigada, por ejemplo la dislexia y la discalculia cuando yo iba al colegio. En mi colegio había dos líneas de 35 alumnos por clase y no había ningún estudiante con ninguno de estos dos trastornos específicos del aprendizaje y de hecho tampoco con ningún otro. Si bien es cierto que no es una cosa que se vaya comentando, a ninguno se lo llevaban los profesores aparte salvo que la hubiera liado, y tampoco había exámenes con distinto formato o ninguna otra adaptación. Más adelante hablando con alguno de la época que le costaba horrores aprobar, me comentó que a raíz de que algún hijo/a o sobrina/o le han diagnosticado se ha dado cuenta de que a él, lo que le pasaba, y en menor medida ahora le pasa, es que tiene alguno de estos trastornos específicos del aprendizaje. El tema era que entonces no se buscaba causa raíz de porqué esta persona lee tan entrecortado o por qué comete tantas faltas o le cuesta entender lo que lee. Simplemente se tiraba para adelante y ya era cada uno quien debía hacer sus workaround como academias, clases de repaso o refuerzos sin conocer porqué, a pesar de esforzarse más, sacaba menos.

Otro caso es el de la falsa o equivocada causa raíz. Aquí hay que distinguir entre intencionada o no intencionada. El sentido de que sea intencionada puede ser con ánimo de lucro, manipulación, burla etc.. con lo que la causa raíz entiendo que sería falsa. Si no hubiera un sentido ya no habría intención y diría que entonces es equivocada. Estos días de gripe y covid masivos se camuflan síntomas de otras enfermedades que hace que el diagnóstico sea erróneo y que la recuperación, por consiguiente, se alargue y en el peor de los casos provoque daños mayores. En este ejemplo se opta por lo más probable como en general.

Pero también estos días de peste porcina africana y bocadillos de chopped, hemos visto que se ha dado inicialmente por buena una causa error menos probable. Cuando lo lógico es que si alrededor de la zona zero hay un laboratorio de nivel de seguridad 3 sobre 4, que precisamente estudia y experimenta con este virus, quizás es más plausible o quizás no que haya podido propagarse. Cerrando el margen de probabilidad quizás fue, como han insinuado algunos, fruto de un ataque biológico con distintas finalidades como la de infligir un daño económico o incluso provocar un cambio de tendencia en el consumidor y que este se vuelque en el consumo de alimentos generados en 3D. Dado el punto de la causa de partida, supongo que todo está abierto menos el acceso al medio natural de 91 municipios alrededor de la zona de detección.

Esta semana he visitado la exposición del World Press Photo 2025. Conmovedoras imágenes e historias detrás de estas que no dejan indiferente. Felizmente no todas las seleccionadas son de problemas, pero sí que muchas recogen, año tras año los mismos problemas en distintos puntos o en los mismos.

La migración de personas en la zona fronteriza entre Colombia y Panamá en donde principalmente hay venezolanos, ecuatorianos, peruanos, haitianos, cubanos pero también chinos, afganos o nepalíes. Para ellos, los problemas en sus distintos países les obligan a buscar una solución, cuya intención seguramente sea, a veces utópicamente, provisional hasta que la situación mejore en sus países. En los países a los que se dirigen son identificados cada vez por más gente como la causa de múltiples problemas. En los países destino para resolver lo que ellos interpretan como un problema, se construyen grandes muros, se acuerdan deportaciones exprés a terceros países etc… Mientras que la causa raíz que llevó a estas personas a salir de sus países, a menudo bien conocida, no hay atisbo de que se esté trabajando por resolver ni desde fuera ni desde dentro. Así que como parche cronificado estos países achican su población en una espiral de degradación sin fin.

En la exposición aparecen evidencias causas directas como la colección de cuerpos de mujeres como campos de batalla acerca de la violencia en la zona fronteriza de Eritrea, Etiopía y Sudán y las atrocidades cometidas sobre la población por parte de ejércitos “regulares” y/o milicias armadas, en este caso mediante el testimonio de Mujeres. El 71% de mujeres etíopes son víctimas de la violencia en algún momento de sus vidas.

Encontrar la causa raíz no es fácil, uno se puede quedar con unas típicamente aceptadas sin ir más allá como las de un asesinato: Ajuste de cuentas y en su día juego de rol. O directamente sin más explicación, el Amazonas se seca porqué sí o porqué así lo quiere Dios. O con la más absoluta indiferencia como la de este artículo Los motivos por los que nadie advirtió que un hombre llevaba 15 años muerto en su piso de Valencia.  Encontrar la causa raíz de forma honesta es la mejor manera de empezar a resolver un problema de forma definitiva.

Lecturas de interés sobre la National Security Strategy (USA, 2025) y un apunte sobre el qué hacer en defensa europea

Lluís Camprubí

Hace unos días la administración Trump ha publicado su Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), un documento marco sobre su visión global y acción en su política exterior, de Seguridad y de Defensa. Es un documento con profundas implicaciones para la política global y para la lucha contra el cambio climático, y requiere especial atención lo que plantea sobre Europa y la UE (ruptura de hecho de la condición de aliados, empuje del debilitamiento de la UE y su vaciamiento liberal y sustitución de gobiernos estatales a través de la promoción de las extremas derechas domésticas). En definitiva, para la UE significa que EEUU deja explícitamente la condición de aliado firme en materia de seguridad y defensa (y pasa a ser asociado, facilitador o mediador); es competidor en todas las dimensiones comerciales y para la mayoría de cadenas de valor; y es rival sistémico para lo global (desmontaje del orden liberal y la transición energética) y lo doméstico (cambios de gobierno/régimen reaccionarios y antiilustrados).

A continuación, listo algunos de los análisis y comentarios que me han parecido de más interés al respecto y acabo con un apunte sobre el qué hacer en política de Seguridad y Defensa.

*Resumen The Guardian con opiniones distintos analistas: https://www.theguardian.com/world/2025/dec/08/europe-leaders-no-longer-deny-relationship-with-us-changed

*La civilización europea y sus descontentos (Jorge Tamames): https://de-siria-a-soria.ghost.io/la-civilizacion-europea-y-sus-descontentos/

*The White House’s rupture with the western alliance (The Financial Times Editorial Board): https://www.ft.com/content/e05535aa-4dbb-4cb5-998b-7495e96c59a9

*Allies and Rivals (Sven Biscop): https://www.egmontinstitute.be/allies-and-rivals/

*The NSS That Could Destroy the NATO Alliance (Max Bergmann) https://www.csis.org/analysis/nss-could-destroy-nato-alliance

*America has identified its greatest enemy: Western Europe (Henry Farrell):

https://www.programmablemutter.com/p/america-has-identified-its-final

‪*Europe Needs A New Strategy Too (Minna Ålander): https://minnalander.substack.com/p/europe-needs-a-new-strategy-too

*Does Europe Finally Realize It’s Alone? (Nathalie Tocci): https://foreignpolicy.com/2025/12/05/national-security-strategy-2025-trump-europe-russia-ukraine-war

Trump’s America and a clash of civilisations with Europe (Gideon Rachman): https://www.ft.com/content/953635f0-4b87-41a4-a087-e8b1d71470b6

*Hilo de BlueSky de Ulrike Franke: https://bsky.app/profile/rikefranke.bsky.social/post/3m7a7isvxvs2e

*The New US National Security Strategy (Phillips Obrien):  https://phillipspobrien.substack.com/p/the-new-us-national-security-strategy

Con todo esto, parece obvio que la UE tiene que activar con la máxima urgencia y en todas las dimensiones lo que la haga avanzar hacia la autonomía/independencia estratégica. Resume bien Sven Biscop sobre el qué hacer: “Decide once and for all that we are an independent pole of the multipolar world – a great power. Translate that independent mindset into military independence by building a complete European pillar in NATO – now. Assertively defend our economic sovereignty against everyone, the US included. Stay the course on Ukraine, alone if necessary. Actively block any outside interference in our domestic politics, including from the US”.

Esto tiene importancia especialmente en las cuestiones de Seguridad y Defensa, donde Europa aún es dependiente de Estados Unidos en algunas capacidades (convencionales en inteligencia, “command and control”, logísticas, ataque en profundidad…) y en disuasión nuclear. Y por lo tanto es vulnerable al chantaje de la desconexión unilateral en un contexto de amenaza rusa.

En los próximos cinco años se dan tres circunstancias temporales que requieren que no quede ningún descubierto temporal en las capacidades de defensa y disuasión: a) Rusia dentro de este periodo puede recuperar y disponer las capacidades convencionales en caso que decida atacar localmente, exploratoriamente o incrementalmente un territorio europeo/Otan; b) al menos hasta 2029 hay mandato de Trump/MAGA; y c) aunque las primeras estimaciones sobre el tiempo para que Europa adquiriese las capacidades en defensa y disuasión que proporcionaba Estados Unidos eran alrededor de 10 años, visto el contexto algunas voces plantean que al menos se disponga de 5 años para disponer de unos mínimos con garantías.

De aquí la importancia de -en la medida de lo posible- negociar con la administración americana una transición/sustitución ordenada que garantice coberturas y compromisos, mientras se adquieren de forma acelerada las capacidades europeas propias, algunas de ellas a ser coordinadas a través del pilar europeo de la OTAN, otras a través de las instituciones comunitarias, y quizás algunas otras a través de coaliciones extendidas a terceros países.

Lo que lleva a plantear cuál debe ser la necesaria estrategia negociadora con esa pulsión de la administración Trump -quizás menguante- que opera en clave transaccional. Es fundamental como condición previa que aquellos actores europeos liberal-democráticos más acomodaticios con Trump debido a la dependencia extra en defensa y a la mayor percepción de amenaza existencial en caso de ataque ruso adquieran consciencia de la pérdida de facto de la condición de aliado y del poder confiar plenamente en que sea garante último de la seguridad europea.

Si bien la gestualidad conciliatoria y reverencial, las concesiones en campos como el comercial y el apaciguamiento han podido permitir ganar tiempo en el corto plazo (algo no menospreciable, en particular con las urgencias que se tienen en Ucrania) esto no es sostenible en el largo plazo, y menos al quedar tan claras las intenciones de fondo de la administración Trump. Es por esto que quizás la mejor manera de negociar la sustitución/superación de las dependencias en Seguridad y Defensa de los Estados Unidos es desde la fortaleza, la autonomía y la firmeza:  a) convirtiendo en realidad las cuatro dimensiones que plantea Biscop; b) acelerando la desvinculación de las dependencias; c) asegurando las capacidades propias; y d) incluyendo en la nivelación todas las palancas negociadoras disponibles, también las regulatorias y comerciales. Europa tiene que dotarse de la agencia para que su autonomía estratégica pueda resistir los designios que la administración Trump le asigna en su NSS.

Europa, de este a oeste, cueste lo que cueste

Julio Embid

Esta semana he pasado unos días pateando Transilvania, en el corazón de Rumanía. Visité Cluj-Napoca y Sibiu, dos ciudades vibrantes y limpias, llenas de estudiantes, cultura y vida urbana. También pude descender a las impresionantes minas de sal de Turda, un prodigio de ingeniería de los tiempos del Imperio Austrohúngaro, hoy transformado en atracción turística.

La impresión que me llevé es nítida: Rumanía es un ejemplo perfecto de lo que la Unión Europea es capaz de transformar cuando funciona bien. Desde su entrada en la UE en 2007, el país ha avanzado a una velocidad sorprendente. El crecimiento económico sostenido, la modernización de infraestructuras, el desarrollo urbano y el dinamismo tecnológico -especialmente en ciudades como Cluj, hoy uno de los polos digitales del este de Europa – son visibles a simple vista. No hacen falta estadísticas: basta caminar por sus calles peatonales, observar la vida universitaria o comprobar la calidad del transporte y los nuevos espacios públicos.

Rumanía demuestra que, cuando se ofrece un marco sólido, la capacidad de transformación de un país se multiplica. Y por eso necesita una Unión fuerte, estable y ambiciosa. Igual que la necesitamos en Europa occidental, incluida España.

Porque la alternativa a una UE robusta no es una versión “más ligera”, sino un continente más fragmentado, más vulnerable y con menos peso en el mundo. Hoy, por primera vez en la historia, los gobiernos de Estados Unidos y Rusia actúan abiertamente desde las redes sociales para favorecer a los partidos europeos de extrema derecha y antieuropeístas. Su objetivo es claro: debilitar la Unión desde dentro.

Y está a la vista de cualquiera que a Cluj o a Sibiu no les habría ido mejor sin la UE. Pero tampoco a Burgos, Teruel, Móstoles o Alicante. La Unión Europea es una potencia que ya existe, que ya funciona y que debemos proteger.

¿Más libros, más libertad?

Verónica Ugarte

Dicen la ignorancia es atrevida. Peligrosa, agregaría yo. La ignorancia ha causado, y sigue causando grandes males. La falta de conciencia de clase; la falta de empatía hacia los males ajenos; los apoyos a quienes saben manipular todo un escenario, toda una nación.

Hannah Arendt murió hace cincuenta años y, quienes hemos leído su obra, sabemos lo duro que fue para ella volver a Israel después de haber escrito “Eichmann en Jerusalém”. No se ciñó a lo dictado por el Gobierno y pueblo de Israel. Se estaba juzgando a la mano ejecutora de la Shoa. Pero Arendt supo ser crítica. No faltó a su formación académica, la cual le exigía neutralidad en sus razonamientos y pensamientos. Esa imparcialidad le costó amistades y apoyos. Pero fue libre en su conciencia.

Desde el final de la guerra, cines, libros, relatos, propaganda pro Israel, propaganda antinazi ha aterrizado en miles de hogares, colegios. Hemos sabido de los horrores de los campos de exterminio. Están ahí para recordarnos un horror que no debía volver a suceder.

¿Cómo llamaremos al genocidio en Gaza? ¿Tendrá un altar donde alguien vaya a pedir perdón por falta de conciencia hacia el sufrimiento humano? De un lado y otro se utilizado durante décadas a los palestinos como árabes de quinta y como usada de cambio para grandes negociaciones que se hacían en su nombre pero no en su beneficio.

De Europa hace tiempo que no se puede esperar nada. Si el Canciller de Alemania, firmante del Tratado de Roma para el Tribunal Penal Internacional ha visitado Israel, limitándose a pedir, no el primer canciller en hacerlo, perdón por los pecados cometidos, ahora tiene otra responsabilidad histórica: el no haber hecho nada por Gaza y detener la masacre en nombre de un pueblo elegido por un dios que no puede existir. Me niego a creer que exista algo tan cruel y siniestro que permita genocidios y quede cruzado de manos.

Pero volviendo a la ignorancia, alguna vez leí por algún lado que los libros nos hacen libres, porque el conocimiento abre tus perspectivas y puedes ver más allá del mundo que pisas y la realidad que te ha tocado vivir. He dejado de estar de acuerdo con ello.

Los libros no son todo. Falta el rigor del razonamiento, de la comprensión lectura, del debate. España está a la cola (una vez más) de todo esto. Fallan las escuelas y los padres; gana la inteligencia artificial. Si abrimos la app, tecleamos “La banalidad del mal” aparece un resumen muy bueno para aprobar un examen con un cinco raspado.

En mis tiempos, allá en el medievo, el método era comprar el libro, fotocopiarlo y leerlo entre diez. Diez que no entendían lo que leían, diez que no razonaban, diez que no debatían ni reflexionaban. Añadamos que era la época donde era casi imposible comprar la versión original sin subtítulos, sin pasar por las manos del traductor (honrada profesión) y empaparse de dos herramientas a la vez: la voz original del autor y sus reflexiones.

Con la estupidez digital esto es ya una catástrofe. Estamos agravando la ignorancia y sus consecuencias a niveles que debemos, como sociedad, como padres, como Gobiernos, frenar. Personalmente la evito y sigo leyendo todo lo posible para que mi cerebro no se anquilose, y para que mi conciencia pueda saber por qué se enfada cuando se hace publicidad a bombo y platillo de la nueva versión de “Núremberg” y ninguna de “La voz de Hind Rajab”.

No hay muerte que sea menos dolorosa que otra. No hay vida que valga más que otra. Parece que este mundo no sabe de lecciones. No importa que nos indignemos, salgamos a manifestarnos, no votemos. El Poder sabe que tiene cada día más poder y que con él puede hacernos creer, si lo permitimos, que es bueno y vela por nosotros.

Los hombres imprescindibles

Carlos Hidalgo

Hay varias cosas que me dan rabia de lo ocurrido con Paco Salazar y cómo el PSOE actual ha gestionado la crisis derivada. Una de ellas es que el partido tal vez se haya dejado llevar por ese espejismo tan de las organizaciones de proteger a los “hombres imprescindibles”. Mucho se ha hablado del talento de Salazar para la estrategia electoral y para la demoscopia, pero se ha hablado menos de que las mujeres que le tenían que sufrir en la Moncloa eran mujeres extraordinariamente preparadas, con varias carreras en muchos casos y trabajando con absoluta dedicación todos los días y casi a todas horas. Y, sin embargo, parece que para proteger a un activo como Salazar hubo gente que no quiso ver que las mujeres a las que él sometía a baboseos y humillaciones también eran activos muy valiosos y se las estaba quemando y dañando para proteger a un gañán. Si tal y como cuentan Esther Palomera y José Enrique Monrosi en El ElDiario.es, en lugar de investigar lo sucedido se trató de hacer una caza de brujas para identificar a las dos denunciantes anónimas y se hicieron reproches públicos acerca de “destrozar la vida a compañeros”, pues las cosas se entienden menos todavía.

Lo ocurrido con Salazar no es exclusivo del PSOE, claro. En el PP estas cosas llevan ocurriendo desde el “Caso Nevenka”, hasta la salida entre aplausos del exconsejero de la Xunta de Galicia Alfonso Villares, tras presuntamente drogar y violar a una mujer. Tampoco es que sea exclusivo de la derecha, pues con Íñigo Errejón también se encubrieron comportamientos asquerosamente machistas con la excusa de proteger a un presunto activo insustituible.

Pero me duele especialmente porque creo (tal vez ingenuamente) que desde el PSOE de Zapatero y el de Rubalcaba esta clase de comportamientos se gestionarían de manera más decidida, investigando con rapidez y actuando de manera fulminante contra quienes incurren en ellos. De hecho, pude comprobar con mis propios ojos como en uno de los casos sucedidos en aquella época se expedientaba y expulsaba a un acosador sin dilaciones y sin miramientos. Y eso que en aquella época no había protocolos de ninguna clase, tan solo los estatutos y reglamentos del PSOE de aquellos momentos.

Pero insisto: si algo nos han demostrado los 48 años de democracia es que no hay nadie que sea imprescindible y que el talento de las organizaciones vale más que el de los individuos providenciales. Por eso me da una rabia especial que se haya ninguneado a mujeres jóvenes y se haya minimizado hasta el último momento la gravedad de sus denuncias para proteger a alguien que era considerado insustituible… hasta que se le sustituya y se vea que no pasa absolutamente nada. Un Paco Salazar no vale más que dos denunciantes. O, dicho de otra manera: una mujer no vale menos que un hombre, tenga este la posición que tenga y sea cual sea la reputación de la que presuma.

Salazar presumía de ganar siempre “por lo civil o por lo criminal”. Que es el tipo de frase que uno no espera de un cargo progresista, que debería estar más ocupado en combatir las injusticias que en presumir de haber salido impune de cometerlas.

Lo que ocurra de ahora en adelante con este caso no va ni a solucionar, ni a perpetuar las injusticias que sufren a diario las mujeres, pero sí que puede ayudar a dar pasos para que, por lo menos, dejen de verse como algo normal.

Parálisis Politica en España: Crisis de Gobernanza ante Desafíos Estructurales

Arthur Mulligan

Informe de análisis de la situación, institucional, política y socioeconómica de España (Diciembre de 2025)

Este es el título del informe solicitado por este articulista a la IA Perplexity y cuyo resumen ejecutivo, dice así: “España atraviesa una crisis de gobernanza, caracterizada por la parálisis legislativa, la fragmentación parlamentaria extrema y presiones socioeconómicas crecientes. A pesar de indicadores macroeconómicos comparativamente positivos (crecimiento del 3,0 %, en 2025), el país enfrenta bloqueos estructurales que impiden la aprobación de presupuestos, reforma fiscal y políticas públicas esenciales. Esta situación confluye con desafíos demográficos, laborales y de exclusión social que amenazan la cohesión territorial y la estabilidad institucional.”

Terminando de este modo: “Aunque indicadores macroeconómicos demuestran crecimiento relativo (3,0% en 2025), este dinamismo enmascara vulnerabilidades críticas: precarización laboral de casi la mitad de la población activa, pobreza infantil del 29%, tasa AROPE del 25,8%, y deuda pública en trayectoria creciente.

El rechazo de presupuestos para 2026-2028 (178 votos en contra) perpetúa ciclos de prórroga presupuestaria que impiden reforma social ambiciosa. La ausencia de regulación en áreas clave (reforma electoral, reforma judicial, política migratoria integrada) genera vacuos que amplían conflictividades estructurales.

La confluencia de fragmentación parlamentaria + presión social creciente + debilidad institucional + vulnerabilidad externa (aranceles Trump, volatilidad energética) configura un escenario de riesgo. La viabilidad de gobernanza depende de la capacidad de construir consensos alternativos a la polarización actual, tarea políticamente inmediata pero institucionalmente compleja.”

Acompañan el informe 12 referencias de calidad:

[1] OCDE. (2025). Perspectivas Económicas 2025. París: OCDE. https://www.oecd.org

[2] Congreso de los Diputados. (26 de noviembre de 2025). Votación sobre objetivos de estabilidad 2026-2028. Diario de Sesiones.

[3] Yahoo Noticias España. (2025). Parlamento español rechaza plan de gasto del Gobierno.

Recuperado de https://es-us.noticias.yahoo.com

[4] BBVA Research. (2025, diciembre). Situación España: Previsiones de crecimiento e in

[5] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. (2025, septiembre). La OCDE eleva la previsión de crecimiento y de la in

[6] BBVA Research. (2025, 2 de diciembre). BBVA Research eleva la previsión de crecimiento del PIB de España al 2,4% en 2026. Madrid: BBVA.

[7] USO (Unión Sindical Obrera). (2025). Pobreza y exclusión social en España: El informe FOESSA revela crisis estructural. Madrid: USO.

[8] EAPN España. (2025). El Estado de la Pobreza: Informe AROPE 2025. Madrid: EAPN España.

[9] Instituto Nacional de Estadística (INE). (2025, noviembre). Estadística Continua de Población: Tercera trimestre 2025. Madrid: INE.

[10] Ipsos. (2025). Estudio «Coste de la vida» 2025. Madrid: Ipsos. Realizado entre 22 de agosto y 5 de septiembre de 2025 (23.772 encuestados).

[11] Eurostat. (2025). Estadísticas de deuda pública en la Eurozona. Luxemburgo: O Publicaciones de la UE.

[12] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. (2025, septiembre). Aranceles de EE.UU. y su impacto en economías europeas. París: OCDE.

Es decir, nada que no tenga nuestro Presidente sobre su mesa todos los días del año, en desarrollos subrayados en diversos tamaños de cuerpo para distintos auditorios, incluidos aquellos definidos para la opinión sincronizada propia de esos ministerios adheridos por necesidades de sus socios de gobierno.

La carpeta voluminosa que acabamos de resumir se llama: ESPAÑA VA COMO UN COHETE, así mismo y sin entrar en detalles. Pero como es debido, las tertulias de Radio y Televisión apenas se detienen en la ciencia lúgubre de la economía y sí en los detalles escabrosos de sátiros dirigentes socialistas nombrados por el UNO cuya virtud principal es su perfecto desconocimiento de los responsables que nombra o más exactamente  de su vida secreta, porque en realidad Pedro Sánchez solo se ocupa de la vida pública y en contadas ocasiones, de su vida privada.

Entonces, si el gobierno no gobierna al carecer de presupuestos que financien proyectos salvo que pensemos mágicamente que se puede llamar a un conjunto de bailarinas amodorradas sobre inmensos canapés un cuadro del lago de los cisnes, ¿a qué diablos se dedica la conversación pública y más en concreto sus representantes oficiales, y entre ellos, a qué se dedica la izquierda taciturna afincada en los pastos del poder?

En ausencia de hechos contrastables imposibles de propagar en razón de su parálisis sobrevenida, cantan salmos en torno a su pasado emborronado de tanto moverse en filigrana solidaria por los terrenos baldíos de viejas batallas, como la Cuba descrita por Jorge Ferrer (El Mundo 23/11): « Apagada, desierta, enferma y rotundamente desventurada, Cuba vive las peores horas del peor de sus tiempos. Decenas de hoteles vacíos parecen faros de luz en un paisaje de oscuridad y desaliento. Los cubanos no los miran con embeleso, porque ya solo tienen fuerzas para escapar u odiar. Muchos se preguntan qué falta para que el poder cubano sea declarado un «Estado fallido». Tal vez apenas un ínfimo extravío en su ya manifiestamente fallido estado.»

Todo parece indicar que la izquierda latino americana seguirá existiendo con fuerza, pero no en formato revolucionario ni autoritario, sino en formatos mixtos, moderados y pragmáticos, donde el objetivo será la gobernabilidad y la estabilidad fiscal con programas sociales medibles. Quiere esto decir que afortunadamente los destinos de la solidaridad revolucionaria se alejarán de occidente y sólo quedarán muestras amalgamadas con nacionalismos inadaptados pero de frustración llevadera.

En un mundo así el odio no cotiza y entonces ¿qué podrá hacer Pedro Sánchez, o mejor, que deberán hacer sus seguidores menguantes?

Sin duda, rectificar, disfrutando de agradables tardes en el suave discurrir de los nuevos tiempos, sin chusma lumpen, sin braguetas abiertas extraviadas.

Séptimo

Juanjo Cáceres

El inicio del proceso de privatización de uno de los clubes más importantes del fútbol español ha empezado de forma atronadora, aunque simuladamente discreta, mediante el inicio de un proceso de privatización de un porcentaje relevante de dicho club.

En efecto, lo que de forma más o menos encubierta ha hecho el Barça endeudándose hasta las orejas y sometiendo su poder de decisión a las exigencias de sus acreedores, Florentino lo ha hecho ruidosamente, en una intervención donde su decadencia personal se hizo muy evidente, dado el mal tono y comentarios despectivos empleados y sus disparos a diestro y siniestro.

En efecto, hace tiempo que se aprecia que Florentino (78 años) ya no es el mismo. También que los años pasan y que el Madrid debe pensar en un futuro sin Florentino, pero la inexistencia de proceso electoral alguno tras un mandato de casi 20 años, parece haber acabado derivando en una confusión entre el patrimonio colectivo y el suyo, tras empezar a tratar lo que es de todos como si fuera suyo propio.

Cabe preguntarse, no obstante, si la estructura clásica de un club puede soportar los envites del fútbol moderno de élite. Si en el marco del fútbol global, incluso los más grandes se hacen pequeños y pueden no disponer de las estructuras financieras necesarias que el competir con las multinacionales futbolísticas exige. Algunas de las dificultades que estamos viendo en los campos últimamente, tanto por parte del Barça como del Madrid, parece venir dada en parte por un desequilibrio de talento hombre por hombre. Así, aunque los dos grandes equipos nacionales cuenten con parte de los mejores jugadores del mundo, no es extraño que los partidos se hagan muy largos y que al producirse los cambios, mientras los nuestros empeoran, los otros saquen jugadores tan buenos o más que los titulares. He aquí el milagro de los petrodólares.

Con el balón rodando no demasiado a favor suyo y con las acuciantes deudas generadas por la renovación del estadio Santiago Bernabeu, el Real Madrid ha dado un paso al frente y la pregunta natural es: ¿Qué hará el Barça, cuyos niveles de endeudamiento son atroces y su dependencia de lo que los acreedores digan y bendigan es inevitable? Es una pregunta interesante de plantear, ahora que empiezan a bailarse los primeros compases de una precampaña presidencial barcelonista que será larga y que da signos de traducirse en elecciones en la primavera del año que viene.

Con el presidente actual habiendo hecho la puesta de largo de la renovación del campo y con el equipo poseído por las virtudes de Flick, el único temor deportivo real de Laporta es que el equipo profundice sus dificultades y se derrumbe de forma estrepitosa coincidiendo con su convocatoria, pero ni siquiera eso le preocupa mucho. Sus dos flancos débiles son la situación financiera y el agujero sin fondo de las obras del Spotify Camp Nou, así como la posibilidad de que el astro Leo Messi aparezca de la mano de alguna candidatura con posibilidades. No es este último un factor que históricamente haya cambiado nunca mucho las cosas, electoralmente hablando, pero pocas figuras vivan quedan en pie y sin duda una de ellas no es Xavi Hernández, quien vuelve a ser visto junto a la candidatura de Victor Font.

Pero todo esto venía para mencionar la posibilidad que el modelo de club se aborde en serio en esta campaña, es decir, que de una vez por todas se abra la posibilidad de avanzar también en la privatización del club. El potencial económico del Barça no es nada desdeñable y la posibilidad de poner los números en orden se asemeja bastante a la de reducir a 0 la deuda soberana de España. Por lo tanto, más pronto o más tarde, con más imaginación o menos, de forma más visible o disimulada y dentro o fuera de un proceso electoral, tendrá que plantearse. Quién le pondrá el cascabel al gato, cómo será la forma del cascabel y qué será del fútbol, son preguntas que el futuro habrá de responder.

La COP30 no detiene el desastre climático

David Rodríguez Albert

El planeta ya ha cruzado un umbral que durante años se presentó como un límite infranqueable. El famoso 1,5 °C, convertido en línea roja y mantra político, está prácticamente superado. No lo dicen activistas apocalípticos, sino el propio Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). Con las políticas actuales, el mundo se encamina hacia un calentamiento que lo superará en la próxima década. Y, sin embargo, seguimos actuando como si bastaran pequeños ajustes, declaraciones solemnes o nuevas promesas para detener lo que ya es un proceso global de desestabilización.

Porque el problema ya no es solo la temperatura media, sino el equilibrio general del sistema climático. Y ese equilibrio está quebrándose. Islandia lo dijo sin rodeos hace apenas unas semanas: el posible colapso o fuerte debilitamiento de la AMOC (la gran cinta transportadora de calor que estabiliza el clima atlántico) es una amenaza existencial para su seguridad nacional. Si la AMOC se ralentiza, el norte de Europa podría sufrir inviernos más duros, alteraciones agrícolas, riesgos energéticos y colapsos en infraestructuras que nunca se diseñaron para cambios extremos. Mientras tanto, el sur de Europa, y en particular el Mediterráneo, seguirá sobrecalentándose. Lo que hoy vemos como veranos “excepcionales” (temperaturas que superan los 45 °C, sequías sostenidas, incendios que avanzan a una velocidad incontrolable) será la nueva normalidad. Un continente fracturado climáticamente, con frío extremo arriba y calor insoportable abajo.

En este contexto, la COP30 celebrada recientemente en Brasil tenía una nueva oportunidad de demostrar que la política global estaba a la altura de la emergencia. Pero volvió a dejar esa sensación amarga de tantas cumbres anteriores: avances parciales, cifras que no transforman, mucho lenguaje diplomático y poca realidad. Se habló de financiación climática, de adaptación y de protección de bosques. Pero lo esencial, la reducción real y rápida del uso de combustibles fósiles, quedó una vez más enterrado bajo compromisos futuros, hojas de ruta que nadie cumple y marcos “voluntarios” que dependen, en última instancia, de la buena voluntad de los mismos actores que llevan décadas retrasando decisiones.

Porque la política internacional del clima no está fracasando por falta de información, ni de tecnología, ni de alternativas. Está fracasando por una concepción de la política subordinada a intereses económicos que siguen operando con una lógica del siglo pasado: maximizar beneficios hoy, aunque eso implique destruir el mañana. Gobiernos que hablan de transición energética mientras aprueban nuevas licencias de explotación de petróleo y gas. Empresas que anuncian objetivos de cero emisiones mientras invierten miles de millones en seguir expandiendo infraestructuras fósiles. Y un sistema financiero que continúa premiando los sectores que aceleran la crisis en lugar de apoyar a los que podrían frenarla.

La crisis climática es también una crisis de desigualdad. Y hoy esa desigualdad es más visible y más cruel. Quienes menos emisiones han generado (comunidades rurales, países del sur global, barrios pobres de las grandes ciudades) son quienes pagan los impactos más duros: desplazamientos forzados, pérdida de cosechas, aumento del precio de alimentos, enfermedades vinculadas al calor extremo. Mientras tanto, los grandes emisores siguen negociando márgenes, tiempos y excepciones para no alterar su modelo económico.

Cada día que pasa sin una transformación real, la brecha entre los discursos internacionales y la experiencia trágica de millones de personas se amplía. La pregunta ya no es si tenemos la capacidad técnica para actuar. La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a cambiar un sistema político y económico construido para proteger privilegios, no para garantizar la supervivencia común. La COP30 no ha detenido el desastre climático. Pero lo más preocupante es que tampoco ha creado las condiciones para que el mundo empiece a detenerlo. Seguimos atrapados en una política que prefiere gestionar la crisis en lugar de evitarla, que se mueve al ritmo que permiten los lobbies, no al ritmo que exige la ciencia.

Las advertencias de Islandia, los datos del UNEP y la experiencia directa de los fenómenos extremos no dejan espacio para dudas. La crisis climática no espera, sino que actúa, golpea y hace daño. La historia nos está ofreciendo las últimas oportunidades para decidir qué tipo de civilización queremos construir. O empezamos a cambiar ahora o el problema se intensificará con un clima fuera de control. No podemos posponer más la oportunidad de actuar mientras todavía queda algo para defender.