Nunca más

Verónica Ugarte

“… no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, de algún modo, en su cómplice.” Jorge Luis Borges

La tragedia y humillación que, en términos de popularidad y liderazgo representó la pérdida de la Guerra de las Malvinas, hizo caer el gobierno de facto de las Juntas Militares, las cuales gobernaban a la Argentina después que éstas, mediante golpe de Estado, hiciesen caer el Gobierno de María Estela Martínez, viuda de Perón.

A tal propósito, derrocar un Gobierno elegido en las urnas, se unieron Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Si bien los derechos humanos durante el mandato de la segunda esposa de Perón fueron mermados y violentados, dando inicio a la llamada expulsión de rojos y comunistas de la Argentina, mediante la Ley de Aniquilamiento, las tres ramas de las fuerzas armadas argentinas vieron todo ello insuficiente, y al derrocar a María Estela, ocho años de desapariciones, secuestros, torturas y muerte empezaron.

Con el retorno de las elecciones, el nuevo Presidente, Raúl Alfonsín, dejó claro que uno de los propósitos para seguir adelante, y reconciliar a los argentinos era sentar bases sólidas de la democracia mediante la justicia. El nuevo Presidente sabía que la transición democrática hacia una paz duradera pasaba porque el país se estableciera sobre el Estado de Derecho, sobre el principio democrático básico: la igualdad de todos ante la Ley. Esto se traduce como justicia para todos, y llevar a juicios a quienes utilizaron la muerte como herramienta política. 

Los argentinos reclamaron esa justicia, pero a través de un proceso judicial. Darle a los verdugos lo que ellos no dieron a sus víctimas: un juicio. Ese juicio no era contra las fuerzas armadas. Era contra quienes, dentro de ellas, habían sembrado el terror, las desapariciones de padres, hijos, hermanos… Quienes habían expulsado del país a intelectuales y a jóvenes. Quienes mediante los llamados vuelos de la muerte, los subterráneos de la Escuela Superior Mecánica de la Armada, asesinos nocturnos o diurnos, a ellos, se les dio un juicio civil, no militar, todo un hito en la Historia de la Humanidad.

El Juicio contra las Juntas era imperativo. No es posible que una democracia funcione adecuadamente si se pierde la confianza en la Justicia, ya que ésta es el garante de la Constitución y del Estado de Derecho. Sin ellos, no puede existir una democracia constitucional. 

Raúl Alfonsín pensó en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones, y por ello su valiente acto y decisión política fueron clave para la reconstrucción de un país herido.

Los cabecillas del terror escucharon los testimonios de pocas de los millones de víctimas que ocasionaron con su infierno, con la obsesión por retirar del suelo argentino todo lo que para ellos era subversivo. Buenos católicos se declaraban. Patriotas al mismo tiempo. ¿Qué clase de locura y sin razón yace en el cerebro de quien mata a jóvenes que acaban de dar a luz y roban a sus hijos? ¿Qué clase de cristiano ferviente tortura mediante una cadena de deconstrucción humana?

A pesar de los todas las amenazas, el fiscal Julio César Strassera logró que los Jueces condenasen a Videla y a Massera a cadena perpetua. Cierto es que no era suficiente. Cierto es que Alfonsín tuvo que realizar concesiones ya que los militares golpeaban las mesas y el miedo volvía.

Pero el acto de justicia se había logrado. El camino iniciaba de nuevo. Los indultos debían realizarse, pero en la medida de una inteligencia que, de no haberla en el pasado, ni tan solo los juicios se habrían realizado.

En los años 2000 el presidente Kirchner inició el cuestionamiento judicial de la constitucionalidad de los indultos. Gracias a ello, éstos fueron declarados nulos y los condenados en los juicios cumplieron las condenas impuestas.

Desde 1983, Argentina vive en Democracia. Nos gusten sus presidentes o no, los argentinos tuvieron el arrojo que otros países no tuvieron, con ello perdiendo una oportunidad que pasó de largo.

En el principio, Borges, ese padre del Boom, apostó por los militares al hacer caer el Peronismo, pero pronto se dio cuenta de su error, convirtiéndose en una figura incómoda para las Juntas al criticarlas abiertamente en el extranjero. Asistió a uno de los juicios, escuchó con horror las palabras de un torturado, quien explicaba los cuatro años de detención como si fuese una cosa normal. Había perdido el alma durante su lucha.

Afortunadamente, Argentina no pierde la suya.

La profecía autocumplida de Juan Carlos

Carlos Hidalgo

Hay obras literarias y teatrales en las se da la dramática situación en la que un personaje teme tanto una situación que al final, trágicamente, termina dando todos los pasos para terminar cayendo en ella.

He podido hablar con casi una decena de personas que trataron a Juan Carlos de Borbón, antes de que fuera rey, mientras lo fue y todos comentan que el ahora rey emérito (o “honorario”, usando el término que prefiere él) siempre decía que no quería acabar como su abuelo, Alfonso XIII, expulsado de España por corrupto, o como su padre, Juan de Borbón, viviendo en el extranjero con estrecheces (para ser de la familia real), merced a la caridad de los monárquicos españoles y de las migajas ofrecidas por otras familias reales.

Y Juan Carlos terminó yéndose de España por corrupto, precisamente por acaparar dinero para evitar las “estrecheces” que sufrió en su infancia. Tras pasar varios años en Abu Dabi, el rey padre nos va a obsequiar ahora con un libro de memorias en el que, por lo que se va filtrando, deja bastante claro lo desagradecido que es y lo poco que conoce a su pueblo. No le culpo tampoco. En mis muy escasos tratos con la gente de la nobleza, o que vive de rentas, he notado un patrón bastante común: por un lado, es gente que está desesperada por ser escuchada y comprendida por los demás. Por otro, se creen con perfecto derecho a hacer cualquier cosa y entienden cualquier intento de someterles a la ley como un gesto de desagradecimiento, pues consideran su mera existencia un acto de bondad hacia los demás. Eso puede verse, no sólo en las declaraciones del padre y el abuelo de Juan Carlos, sino también en la de algunos Grandes de España, como miembros de la familia de Alba, o de nobles extranjeros, como las torpes declaraciones del Príncipe Andrés de Windsor, que aún no entiende que hiciera nada malo relacionándose con Jeffrey Epstein y teniendo relaciones sexuales con menores de edad. Todos rayan la desesperación en su intento de ser comprendidos, pero ninguno termina de entender que lo que han hecho está mal.

Juan Carlos, con suerte, no cae dentro de esos casos tan extremos. Y hay que reconocerle su papel en la transición, el saberse rodear de personas brillantes en algunos momentos críticos, como Torcuato Fernández-Miranda o el general Sabino Fernández Campo. También supo aceptar su papel en la nueva democracia y trabajar para afianzarla. A su manera.

Pero también abusó de sus privilegios para cometer excesos personales y sacar tajada del creciente papel de España en la economía mundial. Y por su propia culpa, la presencia empresarial española en ciertas partes del mundo ahora se encuentra en duda.

El rey Juan Carlos se queja de que es “el único español” de su edad que no cobra pensión. Lo que no parece tener en cuenta es que él tiene un capital que ronda los dos mil millones de euros. Pensemos que bastan unos ocho millones para vivir solo de las rentas, así que uno no termina de entender de qué se queja Juan Carlos, salvo que esté un poco desconectado de la realidad.

Se queja igualmente el emérito de que nadie le agradece haber traído la democracia a España, cuando es lo que todo el mundo le agradece a lo largo de su reinado. Aunque también tendría que entender que esa labor ya se estaba poniendo en marcha por parte de algunas élites del franquismo, que sabían que el régimen no podía perdurar en aquel momento y que querían algo muy parecido a la oposición democrática: que España fuera un país homologable a los de su entorno.

Juan Carlos tampoco parece hacer mucho examen de conciencia con sus trapacerías en los negocios y menos, del error que cometió con Corinna Larsen, a la que (supuestamente ciego de amor) puso a gestionar sus asuntos solo para terminar parcialmente desplumado por la francfortesa.

De lo que tendría que lamentarse Juan Carlos es de su propia y trágica ceguera: que, por pretender evitar el destino de sus antepasados, acabó haciendo lo mismo que ellos. Si se hubiera limitado a desempeñar su papel, el papel que la Constitución le concede, solo una minoría de españoles hubiera deseado su salida de España y seguramente aún conservaría el trono y el respeto de su pueblo.

Una lectura

Arthur Mulligan

La huella de Sánchez. El régimen de 2018. Los años de la destrucción. José Antonio Zarzalejos. La esfera de los libros

Al siempre estimulante autor de Bilbao le seguíamos en las páginas de El Correo bajo el seudónimo de Vicente Copa y apreciábamos la lucidez de sus análisis aunque bajo el marchamo de un conservadurismo distante pero eficaz. Eran piezas breves a la vez que intensas e introducía autores de los que no habíamos oído hablar, como Raymond Aron, acostumbrados como estábamos a la centralidad del marxismo histórico y sus últimos representantes españoles, franceses e italianos. 

Analítico y reflexivo, a duras penas se le puede calificar de hombre perteneciente a la facho esfera por su defensa de la convivencia democrática, el respeto mostrado en los debates hacia sus adversarios y la calidad de sus argumentos, recibiendo muchos galardones entre los que destaco su condecoración con la Orden de la Legión de Honor por el Gobierno francés.

Ya en la introducción y sin más preámbulos nos dice: «Concluya cuando concluya la gobernación de Sánchez, lo cierto es que sus mandatos ya han creado usos derogatorios esenciales de la Constitución de 1978 y han establecido las condiciones de un modelo de régimen personalista y arbitrario. Ha podido permanecer en el poder sin presentar los presupuestos generales del Estado; ha logrado mantenerse en la presidencia del gobierno sin mayoría parlamentaria; colonizado las instituciones y organismos públicos sin la más mínima resistencia del sistema; ha validado sus decisiones mediante la intervención de un órgano de garantías constitucionales infiltrado de colaboracionistas que, con una serie de sentencias estratégicas, ha alterado la naturaleza normativa de la Constitución; ha mentido impunemente al electorado, pactando para ser investido todo lo contrario de lo que le prometió cumplir y, entre otros muchos comportamientos jurídicas y políticamente impúdicos, a dinámico la exigencia de la responsabilidad política. Con todo ello, ha creado un capital de mores (costumbres) que dejan sin efecto los mandatos constitucionales, sustituyéndolos por medidas que se legitiman en los recursos dialécticos del populismo: el mayoritarismo y el decisionismo del líder.»

Tras un capítulo que recoge el ascenso al poder de Sánchez que concluye con el discurso de investidura en noviembre de 2023, en el que anunció su propósito de alzar un «muro» entre españoles, pasa a realizar un retrato de nuestro protagonista, pero no sin antes relatar la peripecia de un escalador, Alex Honnold, quien desafió todos los peligros en impresionantes ascensos. Sorprendidos médicos y científicos sometieron al deportista a un estudio neurológico, comprobando mediante imagen que la amígdala cerebral de ese chico no funcionaba porque la zona de acumulación de sensaciones de temor, miedo, angustia, no vibraba. La gran cuestión consiste en que quien no experimenta el miedo no debe superarlo, y, por lo tanto, no es valiente. 

A Sánchez solo le delata una baja emocionalidad su expresión gestual y verbal.

José Luis Álvarez, sociólogo y docente en la escuela de negocios francesa INSEAD, formula una crítica sagaz: «A Sánchez no le cuesta emocionalmente la política, pero tampoco le proporciona placer: por su narcisismo, lo que le hace disfrutar es resistir… desmentir expectativas. No pertenece a las élites jurídicas o económicas. De hecho, no pertenece de origen a ninguna élite. Es un desclasado… que quiere ser más que el Presidente del Gobierno de España.»

Tiene alarmados a los cuadros del partido, y a más de media docena de ministros, también su estilo desleal con sus colaboradores que han pasado de la adhesión al miedo. Muchos de ellos, perdida la dignidad, quemados los barcos de su reputación y sin vuelta atrás, están pendientes de aparecer en esos recados a Ábalos, víctimas de la iracundia del presidente o de su prepotencia. Nadie está allá en la clave de Pedro, el admirable y renovador social demócrata, sino en la de Sánchez, avieso, vengativo, injurioso; unos atributos que se concibieron en la tabernaria expresión de su jabalí parlamentario y trol de choque, Oscar Puente: Sánchez sería “el puto amo”.

«El personaje, sin embargo, con discursos indigestos entrelazando lugares comunes y esa suerte de neolenguaje hueco que pretende transmitir sinceridad y empatía- nunca logrado – siempre ataviado en dos versiones: con trajes de corte “slim” de pata corta y estrecha y tonos azules, preferentemente, o con cazadoras y vaqueros en los mítines y recorridos informales. Muy pendiente de su esbeltez, come austeramente y hace ejercicio frecuente. Se cubre las canas sin estridencias de tintes azabaches y cuida el corte de su pelo, apenas sin patillas. El resultado no siempre es elegante, ni mucho menos prescriptor, y resulta ligeramente hortera no solo por la indumentaria, sino también por el añadido a tanto atildamiento de unos andares en los que adelanta las caderas al tiempo que el tronco se bambolea en el paseíllo. Y la sonrisa, de serie.

La imagen comparada del Pedro Sánchez de 2018 con la del Pedro Sánchez de la crisis del verano de 2025 presenta diferencias abismales, con un deterioro físico que transparenta una tensión interior en la que se intuye más rabia que autocontrol, más rencor que responsabilidad.»

Aparecen interesantes consideraciones sobre la desactivación de la coalición creando una superestructura en la presidencia del gobierno y añadiendo al titular anterior de presidencia y relaciones con las cortes competencias críticas en materia de justicia. De tal manera que en el mismo recinto de la Moncloa se produce una concentración de poder con una capacidad decisoria que anula la operatividad del Consejo de Ministros, haciendo de la coalición un trampantojo, un montaje, un escaparate para lucir la falsa diversidad de las izquierdas. Varios de los ministerios asignados no exigirían una categoría política y administrativa superior a una Secretaría de Estado, incluso, a una mera dirección General. El tamaño es casi obsceno y la falta de solidaridad de las decisiones del conjunto del Consejo de ministros deriva con alguna frecuencia en portavoces duplicadas y contradictorias, cuando no en abiertos disensos entre la ministra portavoz y otros colegas comparecientes tras las sesiones del gabinete. En ocasiones, primero en la coalición con Unidas Podemos, pero también después con Sumar se han emitido vídeos de respuesta al relato de los portavoces autorizados de la Moncloa. La falta de credibilidad de la coalición está en el origen del desplome electoral que predicen las encuestas a las formaciones a la izquierda del PSOE, que la vicepresidenta Yolanda Díaz no ha logrado aglutinar y que se fomenta sibilinamente desde el PSOE para lograr transferencias de votantes que sujeten su suelo electoral. Es reiterado el dato demoscópico según el cual los electores de partidos de extrema izquierda valoran más y mejor a Sánchez que a sus propios líderes -ocurría lo mismo con Rodríguez Zapatero-, tendencia que ha ido decayendo a partir del estallido de los casos de corrupción protagonizados por los exsecretarios de organización del PSOE.

La opción de un frente popular que reúna a toda la izquierda en unas futuras elecciones, con un acuerdo previo con los separatismos vasco y catalán para voltear el sistema constitucional, se barajaba ya en el verano de 2025 y no es una posibilidad descartada. Una agrupación de esa naturaleza -ya ensayada en las legislativas francesas celebradas en junio de 2024 y con precedentes en las europeas en España- con una propuesta constituyente debiera ser considerada probable y las circunstancias en las que se desarrolla la legislatura que se inició en el mes de julio de 2023. La debilidad de las siglas del PSOE podría sugerir a sus dirigentes en buscarse en un frente unitario de izquierdas, tal como ha propugnado el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián.

 Un capítulo dedicado a Sanchez y la prensa, se inicia con esta cita:

«Pedro Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso». Este juicio de valor, rotundo, era el contenido nuclear del editorial de EL PAIS del 1 de octubre de 2016 titulado «Salvar al PSOE». 

Casi nueve años después, el 17 de marzo de 2025 el presidente de la sociedad editora de El País, el grupo PRISA, publicó en el periódico un artículo titulado «Mi compromiso con EL PAIS: libertad editorial e independencia». El texto también tenía una idea fuerza como el editorial de 2016: 

(…) «Sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna empresa estatal como instrumento.» 

El editorial anterior se llevó por delante al director de El País, Antonio Caño, en junio de 2018, cuando el socialista se hizo con la presidencia del gobierno mediante la exitosa moción de censura contra Mariano Rajoy. Luego fue despedido de la empresa en junio de 2021. Venganza a plazos. Inmediatamente antes de la publicación del artículo de Oughourlian, en febrero de 2025, el Consejo de administración del grupo editorial había cesado al consejero delegado de PRISA media, responsables del diario y de la Cadena SER, Carlos Núñez, y al director de contenidos, José Miguel Contreras. Y en junio de 2025 el editor franco armenio destituyó a la directora del diario que lo era desde 2021, Pepa Bueno, y la de contenidos de la Cadena SER, Montserrat Domínguez.

Este capítulo, a mi juicio, es uno de los más interesantes, dada la personalidad de los autores citados y los posicionamientos en las distintas etapas del diario.

Zarzalejos defiende al diario EL PAIS en su función organizadora de la opinión de las izquierdas moderadas desde la transición y denuncia una vez más al verdadero propietario de la máquina del fango, quién mediante el “efecto desaliento” obstaculiza el ejercicio de las libertades civiles mediante sugerencias coercitivas de diferente género: dictar leyes restrictivas que luego nunca se promulgan; avisar sobre controles a los medios; ingerirse en los sistemas de medición de audiencias; amenazar con acciones judiciales abusivas que no se interpone o que se interpone y se retiran; distribución arbitraria de la publicidad institucional y de los patrocinios públicos; discriminación en la asignación de subvenciones para la digitalización y en fin, potenciación de los medios públicos de comunicación-radio y televisión-a costa, bien de drenar el mercado publicitario, bien mediante el engrosamiento de las partidas presupuestarias para financiarlos. Trumpismo y Sanchismo no son lo mismo, pero se parecen demasiado, concluye el periodista.

El libro finaliza con un capítulo notable que trata de la mentira como corrupción y comienza por la despedida de la actividad política de Iñigo Errejón:

«Yo, tras un ciclo político intenso y acelerado, he llegado al límite de la contradicción entre el personaje y la persona. Entre una forma de vida neoliberal y ser portavoz de una formación que defiende un mundo nuevo, más justo y humano. La lucha ideológica es también una lucha por construir formas de vida y relaciones mejores, más cuidadosas, más solidarias y, por tanto, más libres. No se le puede pedir a la gente que vote distinto de cómo se comporta en su vida cotidiana.»

«Abría de este modo una perspectiva diferente para observar la falsedad de los códigos éticos de una izquierda progresista que, con ademanes inquisitoriales -la cancelación-, implantaba en nuestro país un doctrinarismo riguroso pero falsario. Porque, en el mientras tanto, hombres del núcleo duro del presidente del gobierno compraban sexo con fondos públicos, cambiaban de amiga como si de un mueble se tratara, las colocaban en empresas públicas en falsos puestos de trabajo y se expresaban al modo más tabernario de los puteros consumados y procaces. Y, sí, la banda sospechaba. Pero callaba. ¿Qué importancia podía tener en esas circunstancias extender la mentira como hábito, la mendacidad como método y la simulación como excusa en todos los ámbitos, incluidos el político, el electoral y el institucional? Ninguna.

Por eso, al mismo tiempo que el mar punitivo para la incorrección política se incrementaba, se ha introducía la latitud sancionadora para los delitos contra los valores constitucionales, primero con indultos y con amnistía, se suprimían tipos penales que amparaban bienes jurídicos intangibles, se suavizaban las penas por ilícitos como la malversación, se desactivaba la protección de las instituciones del Estado -la Corona entre ellas-, se establecía una praxis política en la que los golpistas y los terroristas formaban parte de la dirección estratégica del Estado y, en definitiva, la verdad se convertía en una opinión, mientras que la mentira dejaba de serlo para transformarse en un cambio de criterio».

«Al Partido Popular en 2004, la mentira sobre el 11-M le costó la pérdida del poder. En la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero, la mentira sobre la crisis económica arruinó al PSOE. Será la mentira -la suya, pero también la de su familia- la que le arroje del poder a Sánchez, la que propiciará su descredito en el relato de la historia reciente y el bochorno ético a los que palmearon su mendacidad.»

«Presidente, ¿por qué nos ha mentido tanto? Pregunto Carlos Alsina a Pedro Sánchez en Onda Cero. La respuesta fue: «No he mentido, he cambiado de opinión»

El libro termina con esta consideración:

«Pedro Sánchez ideó la destrucción del sistema constitucional para sustituirlo por su autocracia. Desde siempre no ha habido en la política peor corrupción que la mentira. Esa campeona del pensamiento filosófico y escrutadora del totalitarismo llamada Hannah Arendt dedicó uno de sus mejores ensayos a la mentira en la política y nos pegó la esperanza de que la verdad es irreemplazable por más que tarde en imponerse. En España llevamos ya casi una década esperándola».

Sigue siendo el rey

Marc Alloza

La nueva publicación de la lista Forbes de las principales fortunas de España deja el tema como estaba en las cuatro primeras posiciones. Amancio Ortega 109.900 M€ y Sandra Ortega, su hija, siguen siendo número uno y número dos a pesar de la caída de las acciones del grupo Inditex un 8%. Caída que también impactó en la fortuna de Dolores Ortega y Primitiva Renedo, sobrina y cuñada de Amancio, bajándolas a los puestos 56 y 63.

En tercer lugar, don Rafael del Pino Calvo-Sotelo, presidente de Ferrovial, cuyos hermanos, María, Leopoldo y Joaquín del Pino Calvo-Sotelo, se encuentran en octavo, décimo sexto y vigésimo segundo lugar respectivamente. 

El cuarto puesto es para Juan Roig de Mercadona que ha tenido 1.384 M€ de beneficios que suponen un 37% más que en 2023. Mercadona también es el origen de la fortuna de Hortensia Herrero, mujer de Juan Roig desde 1973 y que ocupa el séptimo lugar de la lista y en ascenso. Continuando en la misma órbita, Fernando Roig, el de Pamesa, hermano de Juan ocupa el décimo quinto lugar.

El top five lo completa Juan Carlos Escotet; Abanca y Banesco entre otros negocios conforman su fortuna. Mención especial para Tomás Olivo por su fulgurante ascenso de la posición 12 en 2024 a la sexta en 2025; propietario de centros comerciales y otros inmuebles con un incremento de 1.900M€.

Entre los 80 primeros de la lista, aparte de las sagas antes mencionadas de Inditex, Ferrovial y Mercadona/Pamesa, también hay otras destacables:

  • Banca March/Corporación Financiera Alba: Carlos (#17), Juan (#18), Gloria March (#64) y Leonor (#89).
  • Daurella/CCEP/Cobega: Sol Daurella (#12), Carmen Daurella Aguilera (#26). Fuera de ranking también estaria Alfonso Líbano Daurella (#84)
  • Grupo RIU: Carmen Riu (#27) y Luis Riu (#28), hermanos y copropietarios del mismo grupo.
  • Werfen (Rubiralta): De los hermanos Jordi (#43), José Luis (#48), Marc (#49) y Xavier Rubiralta (#50).
  • Almirall (Gallardo): Antonio (#45) y José (#51) Gallardo Ballart son hermanos que mantienen el liderazgo familiar generacional.
  • Santalucía (Álvarez): Carlos Álvarez Navarro (#58) y Modesto Álvarez Otero (#65) son primos y accionistas del mismo grupo.
  • Acciona (Entrecanales): Javier y Mercedes Entrecanales Franco (#74), Juan Ignacio e Inés Entrecanales Franco (#75) son hermanos/primos.

El top 10 de incremento patrimonial este año lo conforman

  1. Juan Carlos Escotet (+2.200)
  2. Juan Roig (+2.100)
  3. Tomás Olivo (+1.900)
  4. Miguel Fluxá Roselló (+1.300)
  5. Hortensia Herrero (+1.200)
  6. María del Pino Calvo-Sotelo (+1.000)
  7. Rafael del Pino Calvo-Sotelo (+900)
  8. Carlos March Delgado (+900)
  9. Juan March Delgado (+800)
  10. Javier y Guillermo Luengo (y fam.) (+700)

En total los incrementos patrimoniales de las 80 primeras fortunas según Forbes suman 14.030 M€. Curiosamente el total de los que pierden patrimonio asciende a 14.290 M€, pero es que Amancio se deja él sólo 10.300M€; aún así sigue siendo el rey

  1. Amancio Ortega (−10.300)
  2. Daniel Maté (−600)
  3. Simón Pedro Barceló Vadell (−500)
  4. Sandra Ortega (−400)
  5. Gabriel Escarrer (hijo) y fam. (−340)
  6. Francisco José Elías Navarro (−300)
  7. Alberto Palatchi (−200)
  8. Leopoldo del Pino Calvo-Sotelo (−200)
  9. Juan Luis Arregui (y fam.) (−210)
  10. Sol Daurella (−100)

A nivel global a toda la gente que estuviera preocupada por la economía de Elon Musk tras su fugaz paso por el gobierno de Estados Unidos y su tempestuosa relación con Trump, los boicots a Tesla etc…, sólo comentarles que no se preocupen. Él, a sus 54 años está bien, está fuerte, está con ganas y sigue siendo la persona más rica de mundo con un patrimonio de 497.000 M$. Este mes su patrimonio ha aumentado en 6.000M$. Hay que decir que, además, ha sido la primera persona en alcanzar los 500.000M$ de patrimonio y que incluso lo ha hecho por dos veces. Es decir, que se podría invitar a cubrir el presupuesto prorrogado del Gobierno de España (380.822 M€) y aún le quedaría un piquillo de 60.000M$ para sus cosas. Para terminar con Elon, mañana tiene un día importante. Los accionistas de Tesla votarán sobre un paquete salarial que le podría reportar hasta un billón de dólares en acciones adicionales si Tesla alcanza hitos como multiplicar por más de ocho su capitalización bursátil en los próximos diez años. Y cuidado, la presidenta de Tesla, Robyn Denholm, comentó que Elon podría dejar la empresa si la votación no le era favorable.

El segundo es Larry Ellison en incombustible fundador de Oracle que está metido en otros “fregaos” como el proyecto Stargate de Trump, la Paramount, Tesla… En total 320.000 M$.

El bronce se lo lleva Jeff Bezos de Amazon con 254.000M$ según Forbes, 22.000M$ más que el mes pasado. Supongo que eso le ha llevado a anunciar despidos masivos en todo el mundo entre 12.000 y 14.000, de los que parece que 1.200 en España.

Bueno luego vienen Larry Paige de Google, Zuckerberg, Brin (Google) hasta que en el séptimo llega Bernard Arnault de LVMH.

Entre las principales fortunas mundiales domina el sector tecnológico mientras que en España no tiene representación.

Una piedra en el camino
Me enseñó que mi destino
Era rodar y rodar

También me dijo un arriero
Que no hay que llegar primero
Pero hay que saber llegar

Quinto

Juanjo Cáceres

Conozco un chaval de 16 años que siempre hace bromas relacionadas con Pedro Sánchez. Por ejemplo: “Por decreto decido que yo he tenido la mejor nota en este examen”. Otro, de 19, asegura que lo de Pedro Sánchez no puede ser, que al principio le sacaron cosas que no eran ciertas pero que ahora sí lo son. Y que si los impuestos que pagamos… Uno más de su misma edad, cuando le mencionas a Pedro Sánchez, pone cara de malo.

Los relatos hacen mella. Para una gran parte de la sociedad la figura del actual presidente del Gobierno es la que es. Luego irán a votar o no, dirán que si Pedro Sánchez no se qué y al cabo de un rato que si Lamine Yamal no sé cuánto y que no puede seguir así, pero la percepción de signo negativo es firme y se encuentra bien asentada. De hecho, Lamine y Pedro comparten últimamente el honor de ser objeto de numerosos comentarios despectivos. Comentarios que han transformado en muy poco tiempo la opinión que se tiene del astro blaugrana, hasta hace bien poco Dios en la Tierra barcelonista y voz universal de los nuevos catalanes, y ahora hombre de vida disipada que recuerda a Ronaldinho y a Neymar.

También es verdad que estas cosas ocurren desde hace algún tiempo de otra manera. En un post reciente de un grupo anónimo de Telegram, escribían hace unos días: “Si discutes con perfiles anónimos en redes, lo más probable es que estés gritándole a una granja de bots. Literalmente: miles de cuentas falsas controladas por IA, programadas para enfadarte, dividirte y sembrar odio. No están ahí para debatir, están para manipular. Esto es rigurosamente cierto. Ahora bien, si somos lo bastante honestos, también veremos en esta comunicación emitida en ese grupo la intención de que ignoremos críticas que proceden de según qué fuentes y que nos mantengamos firmes en la creencia en un relato distinto, que tampoco deja de ser un relato. Y de hecho no puedo estar seguro si ese texto es de un humano o se ha generado por IA, porque cada día de pasa se entremezcla y se vuelve más indistinguible todo.

Hoy la complejidad de las cosas la podríamos resumir en dos palabras muy claras: menudo lío. ¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Qué determina lo que pensamos? ¿Quién trabaja para que pensemos de unas maneras y no de otras? ¿Cómo nos afecta la creciente automatización de procesos comunicativos, que se deriva de la generalización del uso de la IA y otras tecnologías de análisis y de distribución de datos? ¿Acaso son nuestras percepciones algo más que un mero espejismo, comprado en el mundo de las aplicaciones gratuitas y en las redes sociales? ¿O nuestro cerebro aun conserva cierta capacidad de generar algo, mientras nos movemos entre pantallas?

Mientras meditaba sobre todo ello aparecieron las gafas de Pedro Sánchez y el anuncio de separación de Lamine Yamal, dos eventos que tienen un lazo en común: su tremenda irrelevancia en lo que se refiere a la faceta que debería suscitar interés real, que es en un caso el ejercicio de la presidencia del Gobierno y en otro, el rendimiento futbolístico y su contribución a los éxitos del Futbol Club Barcelona. Pero es innegable el poder de ambos hechos noticiados de incidir en la forma como se divulga sobre cada personaje: en el primero, como solución contrainformativa (“hagamos que los medios hablen de las gafas y no de Cerdán con esta poderosa imagen”), y en el segundo, transmutado en mensaje subliminal de redención (“ese chico de vida disipada que se da cuenta de que debe concentrarse en el fútbol”).

Las cuestiones mencionadas se mueven entre lo anecdótico y lo inquietante, pero tal vez deberíamos sentirnos principalmente inquietos. Hoy podría haber ido a la IA y decirle que me preparase un texto, con apariencia literaria, en el que situase estas paradojas comentadas sobre las percepciones de Sánchez y Yamal. Yo creo que me habría ahorrado mucho tiempo, pero no serían las mismas ideas las que allí aparecerían: serían otras, y lo que es más importante, tendrían un fondo distinto y una razón de ser distinta. De ello deduzco que, aunque empanados, nuestra presencia sigue siendo importante. También que el que nosotros mismos seamos capaces de generar mensajes es importante, y, por lo tanto, que también lo es el que nuestra voz se escuche y suene tal y como es.

Queda pues, claro, que un primer paso necesario es el de no caer en las tentaciones peligrosas. ¿Pero cómo abordamos el segundo, ese que nos debe liberar de las redes que lanzan sobre nosotros esos relatos precocinados o automatizados? Ahí la tarea es mucho más complicada, puesto que siempre hemos sido muy sensibles a la persuasión y ahora mismo los mecanismos de persuasión existentes son muchísimo más numerosos y poderosos que nunca. Pero si no dormitamos tanto, rebrotamos. Si no compramos por impulso, ni bienes ni relatos, pensamos. Si somos conscientes de nuestros sesgos cognitivos y de que la comunicación digital es territorio de guerra, reaccionamos. Si no nos damos por vencidos, resistimos, Y si no nos rendimos, a lo mejor, algún día, hasta ganamos.

El feudo de Bezos: despidos, IA y destrucción ambiental

David Rodríguez Albert

En los últimos días, Amazon ha anunciado que planea eliminar aproximadamente 14.000 empleos a nivel mundial, lo que representa cerca del 4 % de su plantilla. Esta cifra podría llegar a 30.000 en los próximos años. En España podrían destruirse hasta 1.200 empleos entre las sedes de Madrid y Barcelona, en las que ya se ha abierto el correspondiente Expediente de Regulación. La compañía lo justifica como un proceso de “adelgazamiento” de su estructura organizativa, con el objetivo declarado de eliminar capas jerárquicas, reducir la burocracia, y “ser más ágiles” en la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial (IA).

Cabe destacar que estos despidos no obedecen precisamente a una crisis de resultados. En el segundo trimestre de 2025, Amazon alcanzó unas ventas netas de 167,7 mil millones de dólares, con un crecimiento del 13% frente al mismo periodo del año anterior. En ese mismo trimestre, el beneficio neto fue de 18.200 millones de dólares, frente a los 13.500 millones en el segundo trimestre de 2024. Por consiguiente, la situación de la multinacional es más que boyante, y sus crecientes ventas y beneficios no justifican en absoluto la ejecución de los despidos.

Mientras tanto, el patrimonio neto estimado de Jeff Bezos se eleva, según Forbes, a la escandalosa cifra de 242.800 millones de dólares. Su riqueza se ha quintuplicado desde 2015, en un proceso de concentración de capital que supera todos los registros que se hayan visto en la historia del capitalismo. Para que nos hagamos una idea, el patrimonio medio de un hogar en Estados Unidos no llega a los 200.000 dólares, hecho que significa que Bezos tiene una riqueza 1,3 millones de veces superior a la de cualquier ciudadano. Ni los más fundamentalistas defensores del sistema económico actual pueden justificar semejante diferencia en los méritos de unos y otros, en una espiral de desigualdad que supera cualquier pronóstico que pudieran hacer los economistas clásicos. Y, en este contexto, Amazon deja a miles de personas sin trabajo.

Mientras en todas las facultades de economía se transmiten los cantos de sirena de la responsabilidad social corporativa, en los hechos se practica la lógica empresarial de toda la vida en el capitalismo global: priorizar la automatización sobre el empleo humano y externalizar los costes sociales y ecológicos. En 2019 miles de empleados crearon el colectivo Amazon Employees for Climate Justice y denunciaron públicamente que la empresa generaba residuos masivos con embalajes innecesarios y destruía stock nuevo. La respuesta de la corporación fue represiva: en 2020 despidió a los dirigentes de la protesta, algo que la autoridad laboral de Estados Unidos acabó declarando ilegal. Esta secuencia lo resume todo: mientras se habla de eficiencia y se anuncian despidos, Amazon defiende un modelo que genera toneladas de basura y emisiones, y además coacciona a quienes intentan corregirlo.

Tal como sostienen autores como Varoufakis, ya no estamos solamente ante el “capitalismo clásico” (producción mercantil, competencia y trabajo explotado), sino ante un nuevo modelo donde las grandes empresas son dirigidas por los señores feudales de las infraestructuras digitales, que ya no compiten dentro el mercado, sino que representan el mismo mercado. Bezos actúa desde una lógica tecnofeudal, donde el poder radica en ser el dueño del territorio digital, extraer rentas desde el mismo y tener el control absoluto sobre los vasallos que habitan en su dominio.

La automatización no provoca solamente la destrucción de puestos de trabajo, sino también la precarización del empleo restante y la intensificación de la presión psicológica sobre quienes sobreviven en la plantilla. Dentro de esta lógica, presentar la Inteligencia Artificial como un progreso inevitable oculta que la adopción de tecnología es una decisión estratégica que favorece la rentabilidad empresarial sobre cualquier otra consideración social.

Estos procesos parecen inevitables dentro de la lógica actual del capitalismo global, pero se puede y se debe intervenir desde los gobiernos. La reducción legal de la jornada laboral es una medida clave que eliminaría la necesidad de todos estos despidos, mejoraría la salud laboral, reduciría el desempleo estructural y repartiría de forma más justa los beneficios derivados de la productividad tecnológica. Se trata de una herramienta imprescindible para la redistribución y la protección social frente al coste humano de la automatización, aunque no lo vean así los partidos de la derecha reaccionaria en nuestro país.

La práctica de despedir en masa mientras se acumulan beneficios y fortunas privadas no es un imperativo económico, sino una elección política que ampara el actual modelo de capitalismo extractivo. Frente a ello hacen falta leyes, controles y presión social que prioricen la vida digna de trabajadores y la sostenibilidad ambiental frente a la concentración del beneficio. Las empresas pueden mejorar su logística sin destruir proyectos de vida ni convertir el planeta en un vertedero.

Feijóo no puede obligar a nada a Mazón

Carlos Hidalgo

Advertencia previa: todo lo que he escrito en este momento puede caducar cuando se lean estas líneas. Me hago cargo del riesgo y asumo mi falibilidad.

Porque mientras escribo esto, la reunión entre Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular y Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana y presidente del PP de la Comunidad Valenciana, ha terminado sin acuerdo. Después de que Feijóo y Mazón comprobasen en persona que un año después de la tragedia de la DANA los ánimos de una parte importante de la población valenciana no se han calmado, sino que se han enconado aún más. Una DANA que arrasó la provincia de Valencia y que acabó con más de dos centenares de vidas que podrían haber sido salvadas si el presidente de la Generalitat hubiera hecho caso de las advertencias de la AEMET y activado los avisos de alerta, como sí que hicieron otras instituciones de su comunidad. Y, sin embargo, Carlos Mazón pasó unas horas clave en una misteriosa comida con una periodista, una larguísima sobremesa y estando básicamente ilocalizable mientras los conciudadanos a los que se debe morían y perdían todo en la catástrofe.

Mazón ha pasado el último año pretextando que está “centrado en la reconstrucción” y ofreciendo versiones contradictorias y cambiantes sobre su agenda en el día de la catástrofe. Aparte de negar lo evidente, Mazón también ha acusado a las víctimas de “politizar la tragedia”, cuando lo cierto es que el presidente de la Generalitat está politizando su supervivencia política personal. Feijóo, que ha dicho mentiras tan evidentes como las de Mazón (con la leal intención de apoyar su correligionario, supongo), se encuentra igualmente atrapado por esa ola de rabia que no cesa. Con todo lo que sabemos hoy en día, volver a escuchar a Feijóo diciendo que estuvo en contacto permanente con Mazón mientras se desarrollaba la tragedia, es un poco patético. Sobre todo, porque ya conocemos el registro de llamadas de Mazón en ese día y ninguna de ellas estuvo dirigida al líder de su partido.

Ahora, si Mazón es presionado en exceso por su partido para dimitir, este amenaza con anticipar las elecciones en la Comunidad Valenciana, un movimiento que horroriza al Partido Popular, que teme perder el gobierno valenciano o renovarlo, pero más sujeto a Vox de lo que lo está en la actualidad. Feijóo lo que quiere es que Mazón dimita, que ponga a otra persona del partido en su lugar y aguantar lo que queda de legislatura, controlando además el desarrollo del congreso del PPCV, que está pospuesto indefinidamente.

Lo verdaderamente triste es que Feijóo no puede obligar a Mazón a hacer nada de nada. Lo he expresado aquí alguna vez: en España el líder de la oposición es una figura con poder moral y con la autoridad que le quieran reconocer sus compañeros y compañeras electos. Alcaldes, presidentes, cargos autonómicos, manejan nombramientos, presupuestos y, en general, tienen y ejercen poder. Un líder de la oposición es un diputado que, por lo general, lidera la estructura orgánica de su partido. Para ser líder de la oposición es necesario dialogar mucho, tener mucha mano izquierda y ganarse todos los días la lealtad de los “barones”. Pero el pecado original de Feijóo es haber llegado a la presidencia del Partido Popular aprovechando una rebelión de una baronesa contra su antecesor.

Feijóo es presidente porque Pablo Casado se vio forzado a dimitir tras haberse enfrentado directamente a Isabel Díaz Ayuso y haber perdido la pelea. El líder gallego llegó exigiendo ser elegido por aclamación (sin votos en primarias, ni siquiera “corregidas”, como las que auparon a Casado) y con la promesa de no interferir en los territorios, dando total autonomía a las organizaciones territoriales del PP. Pretender imponerse a Mazón cuando la clave de tu liderazgo se basa precisamente en hacerte vulnerable a los caprichos de personas en su posición es tremendamente difícil.

Sí, Rajoy pudo obligar a dimitir a Francisco Camps, en su día. Pero es que Rajoy tenía otro tipo de autoridad, su encargada de organización (secretaria general del Partido Popular) era María Dolores de Cospedal, que ejercía un control férreo sobre la organización y sobre Camps pesaba una imputación judicial. Nada de eso se da en el caso que nos ocupa. Aparte de que Rajoy no era nada reacio a recortar la autonomía de los presidentes regionales de su partido y se estaba jugando la presidencia en unas elecciones generales que se celebrarían seis meses después de la dimisión de Camps.

Obligar a Mazón a cualquier precio tampoco sería bien visto por otros líderes con problemas en sus territorios, como ocurre con Mañueco en Castilla y León, con Juanma Moreno en Andalucía, con María Guardiola en Extremadura y, por supuesto, como ocurre con Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Una alianza de esos líderes regionales podría cobrarse la cabeza de Feijóo como se cobró en su momento de la Pablo Casado.

Además, el cargo de secretario general del PP está en este momento en manos de Miguel Tellado, que está más preocupado en buscar oportunidades de colgar barbaridades en los medios, que del correcto funcionamiento de la estructura de su partido. Una llamada de Tellado a un presidente “popular” tendría más o menos el mismo efecto que una llamada de Bertín Osborne: es de un aliado, se puede agradecer, seguro que desemboca en risas, pero no va a influir en el rumbo del PP en esa región.

Mañana lo más seguro es que Mazón haga únicamente lo que él crea conveniente para sí mismo y nada más. Y Feijóo tendrá que tragar, poner la misma buena cara que cuando se come los sapos que le sirve Ayuso y tratar de convencernos de que todo es idea suya.

Un soldado muerto frente a 46 niños

LBNL

Israel no aprende, más bien, no quiere aprender y no tiene ninguna intención de cambiar. Si algún palestino mata a un soldado israelí que sigue ocupando Gaza, lanza una serie de bombardeos que matan a 100 personas incluidos 46 niños y le parece lógico. En Derecho – al menos el derecho continental europeo – la legítima defensa debe ser proporcionada. Es decir, si alguien te amenaza con un cuchillo y lo matas de un tiro en la cabeza, vas a la cárcel, por asesinato u homicidio, pero vas a la cárcel porque la defensa no es proporcionada y por tanto no es legítima. Si le pegas un tiro en la pierna o le matas de una cuchillada, si sales bien librado.

No es así en todo el mundo. En EE.UU. hay Estados en los que si alguien entra en tu jardín, en tu linde, es legítimo que lo mates a tiros, aunque esté desarmado. Vienen del Far West y de los Sioux y no han llegado a nuestro estado civilizacional. La tradición jurídica israelí, en cambio, es europea. Británica para algunas cosas, algunas de aupa, como la detención administrativa (sin juicio ni causa) por seis meses prorrogable por semestres sin límite. Los más viejos del lugar recordarán a Bobby Sands, el terrorista del IRA que murió en huelga de hambre antes de que Reino Unido dejara de aplicar dicha pena a cada irlandés republicano que consideraba oportuno, sin tutela judicial alguna.

Pero el grueso de la doctrina política israelí viene de Europa continental, de los sionistas fundadores askenazíes, ilustrados y sobrevivientes al Holocausto. Y los Derechos Humanos tienen mucha protección. De ahí la democracia, la libertad de opinión, la libertad sexual o la protección social. Pero el nacionalismo pesa mucho también y el “Nunca más” acuñado tras no haberse defendido de la presión nazi, todavía más. De manera que frente a fuerzas que persiguen su desaparición como Estado, no tengan límite en su respuesta.

Me se todos sus argumentos: en 1947 los árabes rechazaron el Plan de Partición de la Palestina británica, previamente otomana, mientras que ellos aceptaron con gran dolor de su corazón porque los territorios “bíblicos” quedaban del lado árabe. En 1948 consiguieron mantenerse a duras penas cuando todos sus vecinos árabes les atacaron a una. En 1967 Israel atacó primero pero Egipto y Jordania se aprestaban a hacerles una pinza de difícil resistencia. Y en 1973 Egipto, Siria y algún otro les atacaron durante el Yom Kippur y estuvieron a punto, pero a punto, de palmar. Y encima la OLP no dejó de perseguir su desaparición hasta finales de los ochenta y Hamás lo más que les ofrece es una “hudna” o tregua indefinida pero no acepta su existencia de pleno. Por no hablar de Irán, un Estado de la región, que cada dos por tres repite que va a acabar con Israel, algo que no conozco de ningún otro Estado en el mundo respecto a un vecino cercano.

No solo me los se sino que los comparto. Los judíos han padecido toda clase de perrerías de parte de los cristianos cristalizando en el Holocausto, único caso de un Estado-nación desarrollado que pone su maquinaria administrativa al servicio del exterminio de un colectivo específico. Los nazis mataron a mucha gente – opositores, homosexuales, discapacitados, gitanos… – pero no intentaron exterminar a nadie más que a los judíos. Y consiguieron exterminar más o menos a la mitad de los que entonces habitaban el Planeta, que se dice pronto. Y los árabes, que no el Islam que tradicionalmente fue mucho más tolerante con ellos que el Cristianismo, llevan muy mal lo de su existencia como Estado propio en lo que consideran su territorio.

También me se los argumentos israelíes al respecto. Nunca hubo un Estado independiente palestino, de hecho, no hay ninguna referencia histórica a un Pueblo palestino que merezca el derecho de autodeterminación, como si la podría haber para el Pueblo kurdo, por ejemplo, distinto de las demás etnias vecinas. Pero tras la Segunda guerra mundial, los poderes coloniales – Reino Unido y Francia, Sykes-Picot – decidieron dividir el territorio que les había tocado en suerte tras la derrota de los otomanos en la Primera, y crear Estados árabes independientes, incluido uno palestino en la mitad del mandato británico. Es decir, el pueblo palestino es tan inexistente históricamente como el jordano, el iraquí o el sirio, por poner solo un par de ejemplos de “Pueblos” que tienen sus propios Estados. De lo que se deduce que hay Pueblos que históricamente podrían merecer un Estado propio por su idiosincrasia particular – étnica, religiosa, cultural – pero que no lo tienen y otros que aunque históricamente sea discutible que lo “merezcan”, lo tienen.

Pero luego está la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 242, refrendada muchas veces después, que da legitimidad al derecho de auto-determinación del pueblo palestino. Quizás no en TODOS los territorios ocupados por Israel tras la guerra de 1967, como Israel arguye basándose en las diferencias entre su versión inglesa y francesa, lo que resulta irrelevante para deslegitimar el reconocimiento por el máximo órgano de gobierno internacional de la aspiración de los palestinos a un Estado propio.

Pero Israel, adalid de la democracia interna y de los Derechos Humanos para todas las minorías – también los judíos fuera de Israel, véase su labor de vanguardia en cuanto a los derechos civiles en EE.UU. o de los judíos sudafricanos contra el Apartheid – sucumbe al nacionalismo bíblico del supuesto Pueblo elegido por Yavé, que solo enviará al Mesias de vuelta a la Tierra cuando los judíos “vuelvan” (¿lo fueron alguna vez?) a gobernar sobre el territorio del Viejo Testamento, más bien la Toráh. Y ahí entra el ojo por ojo, diente por diente, que se superpone a la legítima defensa.

No conozco la Toráh en profundidad aunque sí conozco algunos pasajes que desde luego adolecen de humanidad. Pero me cuesta pensar que la Toráh justifique matar a 46 niños del grupo del que ha matado a uno propio, incluso dejando de lado que el propio ocupaba el territorio que la legalidad internacional considera debería ser del Pueblo de los 46 asesinados sin ningún reparo.

Y ahí pasamos a un territorio más afín al de la Mafia y a los crímenes de guerra. Mafia porque, al menos en las pelis, los mafiosos matan a los hijos de los enemigos para que no vengan a vengarse en el futuro. Y sí, con lo que Israel lleva perpetrando un par de años en Gaza, es lógico pensar que las generaciones futuras buscarán venganza. Y crímenes de guerra porque matar a los no combatientes sin escrúpulos solo porque están cerca de un objetivo militar es tan horrible como matar a los viandantes que están cerca de un terrorista que escapa a la carrera. Y también porque cada vez parece más claro que, de últimas, Israel persigue que los palestinos emigren, por las buenas y como no es así, por las malas. Y eso se llama limpieza étnica.

No nos dejan otra opción estos salvajes… Sería más creíble si hubieras de verdad intentado otras opciones pero a salvajismo ganas tú, Israel, que rivalizan con éxito con Hamás. Así que no me vengas con que eres el adalid de la civilización occidental. ¡No de la mía! Putin será más carca y autoritario ¡pero mata menos civiles!

Al final, como Israel no parece que vaya a cambiar – al contrario, va a peor – la crítica a Israel por su comportamiento intolerable, el anti-sionismo y el anti-semitismo, serán indistinguibles, y será una gran tragedia moral, muy injusta para la fantástica contribución del judaísmo a lo mejor de la civilización occidental y, sobre todo, para los millones de judíos que están horrorizados con la deriva del Estado que surgió para evitar que nunca más estuvieran en peligro.

Una sociedad rota y cobarde

Verónica Ugarte

Hace pocos días nos enteramos que una criatura de tan solo cinco años estaba siendo víctima de bullying por parte de compañeros de escuela seis años mayores que ella. Le han golpeado, arrastrado por el suelo, y el colegio no activó el protocolo anti bullying.

Con pocos días de diferencia de suicidaron dos adolescentes de 15 años cada uno. No pudieron con el acoso escolar que recibieron durante años. Sus colegios tampoco activaron el protocolo y las quejas de los padres de ambos cayeron en el vacío.

Al fondo de todo, el intrínseco temor a ser llamado “chivato”, si se es testigo de este acoso cobarde. La ley del silencio por miedo a represalias, de la clase que sean. Mejor mirar hacia otro lado; mejor pensar que todo pasará y que tienes una gran suerte por no ser tu la victima. 

Activar el protocolo le cuesta a los colegios, privados, concertados y públicos, puntuación y dinero, en unos casos. En todos, la imagen queda manchada.

¿Qué imagen me pregunto yo? La imagen idílica de que en el colegio no eres un número, sino parte importante de un amplio grupo que te lleva de la mano con risas y diversión hacia el desarrollo intelectual. Donde pasas algunos de los mejores años de tu vida. Donde estás seguro porque los profesores están preocupados por tu bienestar.

España se encuentra, dentro de Europa, a la cabeza en acoso escolar, llamado de gravedad grave. ¿Qué clase de profesores, directores, no son capaces de alertar, de dar parte, de frenar semejante enfermedad que existe desde hace años, pero no por ello no debe ser erradicada? Y la pregunta mayor, ¿qué clase de personas crían a matones y no castigan, no quieren ver, no dan la educación necesaria para no escalar, aún más, esta epidemia?

Se acosa a niños pequeños, autistas, al diferente. Les meten miedo, golpes, insultos. Y hay quien dice que un solo insulto no es acoso. Así se comienza, blanqueando algo no permisible, como un insulto, para que el niñato o niñata de marras se sienta libre, junto con sus amigos y amigas, de perseguir de manera impune a la víctima. De aislarlo. De que cada amanecer sea una tragedia porque no se quiere ir a la escuela. Se quiere evitar el calvario.

Como madre, no entiendo a quien dice que no se entera a tiempo de que su hijo lo pasa mal. Que su hijo tiene miedo. Soy la diana de las críticas de que “no es tan fácil”. Pero aquí viene la raíz de las respuestas: la educación familiar.

Hace muchos años cuatro hermanos adolescentes estaban esperando a los colegas para jugar beisbol. Calentaban con el bate cuando llegó un chaval de su edad llorando, y una ristra de cobardes persiguiéndolo para pegarle. El chaval mayor simplemente le dijo “ponte detrás de mis hermanos”. Esos tres se pusieron de escudo para proteger a ambos, a la víctima y a su hermano, quien cogió el bate e hizo que llovieran hostias hasta que los cobardes imploraron perdón.

Años después su hermana pequeña llegó llorando del colegio porque un compañero de clase la había insultado y tirado de la mochila. Al día siguiente uno de sus hermanos se personó en el colegio dejando claras las cosas a la profesora: esto no lo vamos a tolerar.

Dicen que la violencia no es respuesta. Y tienen razón. Pero tampoco lo es esperar que el colegio haga algo, porque tenemos un sistema podrido, y para ellos tenemos como ejemplo a la Asociación “Trencats” (rotos), nacida en 2021, cuando una joven de veinte y un años se quitó la vida al no soportar más el bullying. Su trabajo es crear conciencia entre profesorado, alumnos, padres, y los más importante: que el Gobierno Central promueva una Ley contra el Acoso Escolar.

¿Estamos a tiempo de reeducarnos o de obtener la educación para ser padres, profesores, alumnos? Porque a veces el maltratador es un profesor, una figura dentro del centro escolar. Porque para ser padres no nos piden un carné ni nos hacen un examen. Hay quienes afirman que ser padres es una carga compleja. Y es cuando reafirmo: dentro de la familia pueden estar todas las respuestas.

Esos cuatro chavales eran mis hermanos. Esa niña que llegó llorando a casa era yo. Y cuando mi pequeño tesoro me contó que la habían insultado en clase y la profesora no había hecho nada, al día siguiente me presenté en el colegio, como mi hermano hace años, y lo dejé muy claro: esto no va a volver a suceder. No volvió a suceder. Pero mi caso fue aislado, desafortunadamente. Años después me enteré por terceros de que varios niños del mismo colegio habían sufrido acoso y uno de ellos había intentado lanzarse a las vías del metro.

¿Qué clase de sociedad es esta, que no cuida de los más débiles?

La prueba de resistencia de Mazón

Carlos Hidalgo

Día tras día vamos conociendo nuevas pruebas de la incompetencia de Carlos Mazón, de su pasividad y dejadez en la gestión de la tragedia de la DANA, de sus mentiras para justificarse y de la incompetencia de su gobierno, que no supo, pero tampoco quiso reaccionar a tiempo.

Todo es tan evidente y tan burdo que la resistencia de Mazón contra la realidad, la decencia, la ética y la vergüenza solo se explica como una apuesta personal de hacer una huida hacia adelante con la esperanza de que la gente olvide o perdone su irresponsabilidad y su desfachatez con el paso del tiempo. De que la población de la Comunidad Valenciana se resigne a que él y solo él va a permanecer en el poder. Y de que no hay alternativas al PP en el gobierno de la Generalitat, pase lo que pase. Ellos tienen el poder y no van a renunciar a él, aunque su gestión les haga responsables de cientos de muertos y poblaciones devastadas que aún tardarán años en recuperarse.

Mazón no está solo en eso. Desde que Isabel Díaz Ayuso logró convertir un caso de nepotismo en el que su hermano se benefició de la pandemia y logró descabezar a su propio partido en la negación de los hechos y por pura resistencia a abandonar el poder, marcó el camino al resto de dirigentes del PP. También, gracias al juez Peinado, logró transformar los delitos fiscales cometidos por su pareja en un disparatado proceso de instrucción contra la esposa del presidente del gobierno.

Mazón, a su vez, al mantenerse en el poder y apostar a que los resultados electorales le respalden, ha abierto el camino también a que el Gobierno de Moreno Bonilla en Andalucía gestione la crisis provocada por el defectuoso cribado de resultados de cáncer en la sanidad andaluza apostando igualmente contra la realidad; manipulando los registros y los historiales sanitarios y, por supuesto, culpando a las víctimas de politizar las cosas. Si es que parece que la gente se muere para fastidiar.

El PP, al menos desde los tiempos de Aznar, mantiene las siguientes reglas para gestionar las crisis de su gestión que provocan muertes:

  1. Negar lo evidente y mentir todo lo que sea necesario. Nunca rectificar.
  2. Culpar a otros, aunque no tengan nada que ver. Declararse víctimas de una conspiración.
  3. Acusar a las víctimas que reivindican reparación de estar politizadas o manipuladas por otros.
  4. Usar las supuestas lecciones aprendidas para acentuar las políticas que provocaron la tragedia y repartir los fondos entre entidades y empresas amigas.

Las mentiras vertidas por Mazón están perfectamente documentadas, pese a que él no reconozca ninguna e, imagino que para su propia sorpresa, la población valenciana se sigue manifestando contra él, sin que haya de momento señales de desgaste en la población.

Es esencial que Mazón no triunfe en su pulso. Por justicia para la sociedad de la Comunidad Valenciana, por salud democrática y por el propio PP, que en el fondo sabe que estas posturas cerriles y de mentiras compulsivas no estimulan a que en su partido asciendan los mejores cuadros o militantes, sino gente con tendencias terriblemente peligrosas, más parecidas a intoxicados personajes de tertulias de corazón que a los sobrios gestores que en la derecha española siempre se han preciado de ser.