Icebergs

Arthur Mulligan

Esto, la cosa y su zumbido permanente, la inabarcable desfachatez política, el negro vómito que anega los fundamentos de Occidente no tiene vuelta atrás pero tampoco avanza y parece que se ha detenido por alcanzar el mínimo espesor permitido por la física, una suerte de barrera geológica natural que se erige durante los desbordamientos al guardar la memoria de los cauces profundos. Un impasse ante el brutal desgaste de los materiales que no cumplen con los criterios de resistencia prometidos.

Se observa una erosión interna del sistema político e institucional, donde la política se ha convertido en una cuestión de supervivencia para los actores más que en un arte de convivencia o gobernanza orientada al bien común; escándalos de corrupción, luchas internas en partidos grandes, y la imposibilidad de reformas profundas contribuyen a que la política española sufra un desgaste estructural que afecta tanto a viejas como a nuevas formaciones, dando lugar al final a tensiones entre generaciones, donde el poder político está dominado por los mayores que votan más, agravando la sensación de exclusión y frustración juvenil, especialmente en temas críticos como la vivienda y la integración social.

Cansancio y crisis que a fuerza de repetirse en fórmulas simplificadoras se traduce en polarización extrema y el agotamiento de las opciones políticas existentes reflejo de problemas arraigados en la sociedad que paralizan nuestras instituciones.

La transformación de parte de los barrios en las grandes ciudades que son los primeros en sentir las nuevas formas de precariedad económica se asocia a una combinación de influencias de medios digitales y la construcción de identidades políticas en conflicto, añaden tensión que orienta a los jóvenes hacia formaciones de derecha extrema; perfiles que combinan información política, entretenimiento, emociones fuertes, controversias y llamamientos a la acción.

Además, las redes permiten la circulación de teorías conspirativas, desinformación y discursos de odio, que condicionan la percepción política y social de los jóvenes, alimentando su giro hacia opciones extremas y adversas a la política institucional convencional.

No hay día que no se alimente la confusión incluso desde personalidades veteranas de la política. Hoy mismo, a modo de defensa del Ejecutivo, Diego Garrido respetado referente del constitucionalismo y la política europea dentro de la órbita del PSOE decía en Antena 3 que la obligatoriedad de presentar presupuestos no suponía ninguna obligación de dimisión en caso de que éstos no se hubiesen presentado y que en consecuencia se podía perfectamente gobernar sin presupuestos 

La obligatoriedad sería por tanto algo deseable, lo mismo que los cambios de significado y alcance de cualquier precepto constitucional sin modificación formal del texto, esto es, sin cambiar su literalidad (Javier Tajadura Tejada) lo que se llama una mutación:

(…) «Muchas de esas mutaciones merecen una valoración muy positiva, pero el problema que plantean es el de su legitimidad: ¿es legítimo cambiar el significado de preceptos constitucionales sin seguir el procedimiento de reforma? La respuesta nos obliga a distinguir entre dos tipos de mutaciones: las legítimas y las ilegítimas. Una mutación es legítima cuando caben diferentes interpretaciones de un precepto y el cambio consiste en reemplazar una por otra. La ampliación del derecho al matrimonio a personas del mismo sexo sería un ejemplo. Pero hay otras mutaciones que deben denunciarse como ilegítimas porque contradicen expresamente la literalidad y la finalidad de preceptos constitucionales e imponen una interpretación de aquellos que no es admisible. En esos casos no cabe hablar de mutación, sino de violación o falseamiento de la Constitución (sic).

La violación del artículo 134-3 CE se enmarca en un falseamiento generalizado de la forma de gobierno prevista en la Constitución: la forma parlamentaria de gobierno ya no está vigente y ha sido reemplazada por otra que podemos calificar de «parlamentarismo negativo» (José Tudela Aranda). El reemplazo ha sido posible merced a la modificación informal de dos pilares del sistema parlamentario: procedimiento de investidura (art.99 CE) y moción de censura (art. 113 CE).

La Constitución establece un sistema de gobierno en el que la legitimidad de este se basa en la confianza del Congreso. El Ejecutivo se legitima por la existencia de un programa de gobierno que cuenta con el respaldo de la mayoría de la Cámara (art. 99.2 CE). Esto ya no es así en España. Según el perverso modelo de parlamentarismo negativo, el Gobierno no cuenta con el respaldo del Congreso en torno a un programa, sino que su única razón de ser es impedir que gobierne una determinada formación política.

En 2018 se impuso una moción claramente «destructiva» cuyo unico propósito fue poner fin al Gobierno de Rajoy sin que existiera un programa alternativo de gobierno respaldado por la mayoría de la Cámara.” (JTT)

Hasta aquí la extensa cita que me parece relevante como muestra del maltrato del Gobierno hacia el valor doctrinal de la herencia recibida que continúa con los ataques sistemáticos al Poder Judicial con personas interpuestas llegando a escándalos que comprometen a la familia del Presidente, miembros de su gobierno y altos cargos de su partido.

De modo que la situación es de parálisis y de tensa espera. Las derrotas parlamentarias continúan y las encuestas registran una invariable mayoría conservadora si hubiera elecciones. Y así como en Francia el Gobierno del empresario y centrista Bayrou fue derrotado por los extremos apoyados por el PSF después de señalar el engaño en que vivían con un Estado del bienestar imposible de sostener sin reformas, aquí continúa la baladronada del soniquete familiar en forma de cohete y crecimiento, deuda pública inexpugnable, asalariado medio con pérdida de poder adquisitivo de un 4% anual y un tercio de alumnos de primaria llegando al colegio con hambre de pobre, según un estudio de ESADE.


España ha subido su presión fiscal varios puntos porcentuales en estos años; mientras que la media de la UE o la OCDE se ha movido poco o incluso ha bajado. Por tanto, la brecha con los países de referencia se está reduciendo: España se acerca más a la media europea en términos de porcentaje del PIB destinado a impuestos + cotizaciones. Debido al aumento en España y la estabilidad o ligera caída en el conjunto de la UE, la «velocidad de subida» en España es mayor.
 

Este aumento en España se explica por varios factores: recuperación tras la pandemia, aumento de recaudación, quizá efecto “recogida de fruta madura” en la base impositiva, inflación etc. Los datos son claros: la inmigración también influye — de forma indirecta pero significativa — en la evolución de la presión fiscal en España, ampliando la base contributiva, en especial en servicios, agricultura y construcción.

España tiene una población envejecida. La llegada de inmigrantes en edad laboral mitiga la presión del envejecimiento sobre el sistema de pensiones y las cuentas públicas. La inmigración también eleva el PIB total (por aumento de población activa).

Es difícil ver los méritos en estos datos de este gobierno que “trabaja para la gente.” Pero si sabemos, o mejor dicho, sentimos un paulatino malestar reflejado en encuestas y confirmado en la caja del supermercado.


Neutralizado ya el vano intento de un envejecido Pablo Iglesias y sus agresivos llamados contra los poderes constituidos del Estado, intuimos que en el último octavo del Iceberg que transporta este gobierno infame, se oculta el horror indefinido que nos impide mirar con confianza el horizonte azul de tiempos mejores.

Tanto conservadores como socialdemócratas, las dos grandes corrientes del pensamiento político europeo, discurren sus últimas filosofías en el práctico terreno del liberalismo, sin las adiposidades y adherencias de lo peor que la Historia les ha dejado porque, en realidad, ambos sistemas de pensamiento se alimentan mutuamente para buscar su utopía en lo ya conseguido, solo que quieren rellenar ese espacio con nuevas sensaciones, nuevos objetos de deseo y, sobre todo, con una extensión estabilizadora mediante la inclusión de los más. Ambos movimientos tienen por lo común una cierta aversión por la naturaleza viva de la oposición de los contrarios: libertad/autoridad, autonomía/dependencia, pluralismo/monotonía social, experimentalismo/inmovilismo, igualdad/desigualdad, pensamiento independiente/pensamiento vigilado por una jerarquía.

Con esta historia repleta de personalidades e historia de sacrificios y éxitos colectivos ¿quien diablos quiere una flotilla sin destino?

Lecturas y podcasts de interés de estos últimos quince días

Lluís Camprubí

Procedo pues a recomendar algunos de los textos y audio-vídeos que han llamado mi atención en las dos últimas semanas.

Sobre relaciones Internacionales en general, geopolítica y el rol de Europa.

En primer lugar, la excelente entrevista a Carlos Corrochano, que lleva el destacado: “Hoy lo internacional parece proyectar los sueños de los reaccionarios y las pesadillas de los progresistas”. También a destacar la tribuna de François Heisburg: Cómo puede ganar Europa: una estrategia para contrarrestar el declive. Y vale la pena el monográfico (y todos sus capítulos) del EUISS sobre las relaciones UE-EEUU Low trust: navigating transatlantic relations under Trump 2.0

Sobre Gaza y Palestina, el alto el fuego y la posibilidad de una paz justa.

Importante el texto del Crisis Group: Gaza’s Ceasefire is Vital, but Only a Start tanto por el análisis como por las propuestas concretas. De forma complementaria, Chatham House publica los textos de dos autores con un análisis profundo del “plan de paz”, sus oportunidades y sus limitaciones, en particular para los palestinos: Trump’s Gaza plan is still not a complete peace settlement (Marc Weller) y Hamas can’t rebuild Gaza. For Trump’s plan to work, Palestinians must be given hope (Stephen Farrell). Por último, muy interesante la entrevista en profundidad a un facilitador (honesto) de las negociaciones israelí, Gershon Baskin, con una mirada y claves importantes de pasado, presente y futuro, que se pueden compartir.

Sobre la transición ecológica, y la necesidad de un ecologismo y unas izquierdas a la altura del reto del cambio climático.

Empieza a florecer un conjunto teórico-práctico-aplicado sobre cómo políticamente debemos intentar intervenir sobre el cambio climático, con unas mínimas garantías de éxito.

En primer lugar, las ponencias (video) de Emilio Santiago y de César Rendueles. Imprescindibles para caracterizar la singularidad y urgencia civilizatoria del cambio climático y los necesarios cambios en el abordaje de la izquierda. De forma muy complementaria, en este podcast-entrevista a Xan López explica las tesis de su libro “El fin de la paciencia: un ensayo sobre política climática. Y finalmente, el texto de Héctor Tejero, con un título auto explicativo: El realismo climático como esperanza práctica

Otra forma de decirlo

Juanjo Cáceres

El pasado lunes, alrededor de las doce del mediodía, una publicación de Facebook me avisaba del fallecimiento de una persona cercana. Quizás no cercana en lo espacial o en lo temporal, pero sí cercana en otro momento de mi vida. Sin su ejemplo y sus enseñanzas, no me habría interesado por algunas cuestiones, ni tampoco hubiera finalizado jamás una tesis doctoral. El que sabe cómo son los vínculos académicos, también sabe que esas relaciones son importantes. Y si con ellas no se ha entremezclado jamás ningún enfado, ningún desencuentro, ni ninguna mala palabra, perdura un vínculo entre ambas partes que solo la muerte deshace.

En algún momento pensé si este espacio podría dar pie a alguna forma de obituario, como ha ocurrido con algunos decesos recientes, pues méritos académicos había de sobras para hacerlo y van a ser pocos o apenas ninguno los que se hagan, pero no tardé en descartar la idea. ¿A quién le iba importar, al fin y al cabo, leerlo aquí o en cualquier otro lugar? Y qué inmodestia, también, intentar reseñar esa figura, cuando ya han transcurrido varios años desde la última vez que nos encontramos, precisamente en un espacio de carácter académico.

Pero me queda, no obstante, una incómoda sensación, que tal vez sí que le incumba más a este espacio. ¿Por qué me tuve que enterar, justamente, por redes sociales personales? ¿Por qué no ha existido otra forma mejor de recibir la noticia? Más directa, de persona a persona, o incluso más institucional, a través de la universidad de la que él formó parte o de las otras instituciones en las que ostentó cargos académicos de responsabilidad. Pues no, tuvo que ser por esa clase de medio y eso no es lo peor, ya que precisamente a mí no se me ocurrió otra cosa mejor que hacer una doble publicación al respecto en dos de mis redes personales, con el escaso material gráfico al que podía recurrir sin vulnerar ninguna norma.

Ciertamente no es la única incómoda sensación que me queda. Como en otras ocasiones en el pasado, vuelvo a notar ese malestar de no haber hecho algo para interrumpir esos años de falta de comunicación, para saber cómo estaba y cómo transcurría en él el paso del tiempo. No en vano ha sido ese no saber lo que hizo que el deceso me cogiera por sorpresa. Y a pesar de todo, algo sabía: que los años pasan, que el periodo pandémico había tenido efectos sobre su salud… Pero ni eso fue suficiente para activarme y averiguar algo más: de persona a persona, sin mediadores ni redes mediadoras.

Quizás recurriendo a algunas de las palabras utilizadas en otras disciplinas sea oportuno hablar de relaciones duras y relaciones blandas. Las blandas podrían ser todas esas conexiones que establecemos con otras personas en nuestras numerosas y diversas redes, aquellas que en ocasiones permiten alargar las relaciones cuando la presencialidad no es posible o se vuelve menos probable. Luego, las duras, entendidas en un buen sentido, podrían ser aquellas más constantes, las que sabemos cuidar mejor a lo largo del tiempo y que se mantienen más allá del entorno familiar, donde la estrechez de los vínculos nos viene de fábrica, porque no solo sabemos de esas personas por cosas que leemos en redes propias o ajenas.

Pero en medio de toda esa blandura de interconexiones múltiples y diversas, que fácilmente contamos por cientos o por miles, sufrimos esos vacíos. Vacíos que deja lo digital. Vacíos en lo material, que de alguna manera golpean también en lo menos material que tenemos y que acabamos describiendo bajo el concepto de malestar psicológico o material.

Es un error pensar que las relaciones blandas son ilusorias, porque existen y porque sustituyen muchas veces los vínculos duros que ya hemos perdido o que ya no cultivamos. Pero son lo que son, para bien y para mal, y nuestro gen social necesita algo más que lo que nos ofrecen. De lo que perdemos o de lo que ya no tenemos me hace cada vez más consciente el inevitable paso del tiempo.

Carlos Torres quiso dejar marca

Carlos Hidalgo

Ha fracasado la OPA hostil de BBVA sobre el Banco de Sabadell. Y ha fracasado de manera tan notable que ni los propios interesados se la esperaban. El BBVA esperaba una aceptación mínima de su oferta del 30% de los accionistas del banco catalán antes de seguir adelante y esta se quedó en un escueto 25,47%. Si el rechazo a la OPA ha supuesto un triunfo personal para el presidente del Sabadell, Josep Oliu, es también un fracaso personal para el presidente de BBVA, Carlos Torres.

Carlos Torres Vila (Salamanca, 24 de febrero de 1966) fue nombrado presidente de BBVA el 29 de noviembre de 2018, tras pasar varios años tutelado y promocionado por Francisco González, el presidente que Aznar puso a dedo en Argentaria (la antigua banca pública) antes de privatizarla con el objetivo de convertir también la banca en un campo de batalla político y de torcer el brazo a Emilio Botín, entonces presidente del Banco de Santander y poco dado a seguir órdenes de ningún presidente del Gobierno.

González no dudó en recurrir a todo tipo de tretas para afianzarse en su puesto y para tratar de adelantar al Santander. Tras fusionarse con el antiguo Banco de Bilbao, apuñaló por la espalda a sus dueños, purgó inmisericordemente a sus directivos y redujo todo lo posible su poder en las juntas de accionistas. También, presuntamente, recurrió al infame comisario Villarejo para espiar y acosar a sus rivales. Y el propio Villarejo bromeaba diciendo que quemó el edificio Windsor, en el cual la consultora Deloitte tenía la única copia del informe sobre “FG Inversiones”, que supuestamente detallaba las malas prácticas en las que habría incurrido el chiringuito financiero en el que trabajaba González antes de ser cooptado para dirigir Argentaria.

La parte del escándalo Villarejo saltó antes de que González cediera el testigo a Torres y, una vez hecho el traspaso de poderes, Torres no tuvo ningún problema en que González tuviera el mejor despacho del edificio señorial que BBVA tiene en el Paseo de Recoletos, secretaria, coche, chófer y equipo de guardaespaldas pagados por el banco.

Torres también ha tenido que lidiar con la imprudente expansión internacional del banco llevada a cabo por su antecesor, Turquía, México, Venezuela y Argentina se van turnando para lastrar la cuenta de resultados y, además, tampoco termina de despegar en EE. UU., donde su eterno competidor, Santander, sigue siendo más grande y tiene mejores relaciones con la banca de inversión de Wall Street.

Así que Torres, que lleva seis años de presidente, no ha podido hacer mucho más que gestionar su herencia y tampoco ha podido dejar su propia huella en la gestión del banco. Para colmo, la absorción de Bankia por parte de Caixabank, descendió al BBVA a la tercera posición como banco con mayor número de activos en España. Queriendo imitar a los catalanes, Torres decidió que el candidato perfecto para imitar la jugada de Caixabank era el Banco de Sabadell. Otros candidatos, como Bankinter, son demasiado grandes, y otros demasiado pequeños, como la Banca March.

Pero el delicado equilibrio de las cuentas de BBVA, a las que un mal dato de inflación en Latinoamérica les puede dar una dentellada en los balances, no permitía hacer una oferta realmente atractiva y las primeras conversaciones para hacerse con el Sabadell quedaron en nada.

Aun así, como para Torres esto era una cuestión personal, si no podía hacerse con el Sabadell por las buenas, se haría con la entidad por las malas. Y tras otra ronda de conversaciones con Oliu, en las que este volvió a decir que Torres ofrecía muy poco por su banco, Torres decidió que podría embarcar a su entidad en una OPA hostil y hacerse con la entidad catalana tirando de talonario.

Esto no fue bien acogido. Primero, por el Gobierno, a quien la concentración bancaria ya le parece excesiva y que no quería que las “sinergias” de la adquisición privaran a una parte importante de la población del acceso a productos bancarios. “Sinergias”, cuyo significado literal es “la coordinación de actividades económicas cuyo rendimiento es superior que si se realizaran por separado”, en la triste realidad de la banca significa miles de despidos y cierre de oficinas, especialmente en zonas rurales. Además de que un menor número de bancos incrementa el riesgo de abusos y cartelización, reduce la competencia y crea otro sinfín de incentivos perversos a los banqueros, que ya tienen suficientes con el estado actual de las cosas.

En segundo lugar, los accionistas de Sabadell no vieron con buenos ojos la adquisición. Viendo cómo el “clan de Neguri” del Banco de Bilbao sigue marginado y castigado (también por Torres) en BBVA, el empresariado catalán tenía motivos de sobra para creer que su banco de confianza podría convertirse en parte de un gigante que no dudaría en negarles financiación o en vender su deuda a terceros sin escrúpulos.

Por último, los fondos y los grandes inversores estaban de acuerdo en que BBVA estaba ofreciendo muy poco dinero por acción del Sabadell y, lo que es peor, que al hacerlo estaba forzando las cuentas de su entidad innecesariamente. Torres estaba ofreciendo poco y lo poco que ofrecía era casi más de lo que se podía permitir. Además, ninguna OPA hostil bancaria ha triunfado en España, lo cual aguaba bastante el optimismo que BBVA quería proyectar.

El empecinamiento personal de Torres y la numantina resistencia del Sabadell se han traducido en una guerra mediática y publicitaria que ha rozado lo cómico, por no decir lo ridículo, incluidos los cruces de declaraciones y los anuncios en marquesinas de autobús que no podían ser más irrelevantes para las personas que esperan a las seis de la mañana para ir a sus trabajos.

En privado se comenta que Torres ha hecho el ridículo. Y la tan cacareada revalorización en bolsa de BBVA y consiguiente devaluación de Sabadell también han quedado por debajo de las expectativas de los equipos de los respectivos bancos. Tras el fracaso de la OPA, la acción de BBVA subió un 6%, cuando se esperaba el doble y la acción de Sabadell cayó un 6,78%, cuando los directivos de Sabadell se habían preparado para bajadas de entre un 10% y un 30%.

Nada de esto pasará factura a Torres a corto plazo y el presidente de BBVA se va a apresurar a calmar a los accionistas con generosos repartos de dividendos y se lanzará a fingir que aquí no ha pasado nada. Cuando se juega con tanto dinero ajeno y en un mercado del que es imposible sustraerse, las pifias suelen salir gratis. Aunque no siempre. No hay más que recordar la defenestración de José María Álvarez-Pallete de Telefónica. Y es posible que los de Neguri ya estén buscando vías para recuperar poder en el que fuera su banco. Si Torres quería dejar su firma en una gran operación, lo que ha conseguido es firmar un sonoro ridículo, aumentado por él mismo.

Pentágonos

Julio Embid

Reconozco que casi me abrasé con el café cortado cuando leí la noticia de El Periódico de Aragón del pasado viernes 19-09-2025, titulada “170 metros ‘mortales’ en Zaragoza: dos asesinatos en dos bares en 151 días». En un párrafo final, completamente alarmista, se dice de manera literal: “Y las cifras de metros y de minutos todavía son más impactantes si se recuerdan tres homicidios que se cometieron en este mismo entorno del barrio Delicias, en la calle Don Pedro de Luna, en la avenida Madrid y en la calle Lastanosa en junio de 2022, en febrero de 2023 y en marzo de 2024, respectivamente. Junto a las muertes de la calle Antonio Mompeón Motos y de la calle San Rafael conforman un pentágono de 2,5 kilómetros de perímetro cuyo recorrido se completa en 35 minutos, según las mediciones de Google Maps. Es el pentágono de la muerte. Es el pentágono del crimen”.

El alarmismo en sucesos no es un asunto baladí: tiene consecuencias reales. El miedo condiciona la forma de vida. Hace que cerremos con llave. Si escuchamos constantemente, en televisiones y radios, que hay robos y ocupaciones en la playa, iremos inmediatamente a poner una alarma en nuestra segunda residencia en Cambrils o Sagunto, aunque cueste 49,99 al mes. Los nostálgicos del pasado dicen que antes no se cerraba con llave. Falso. En los 80 y 90, en Zaragoza y en el resto de España, había que poner a los coches un cepo metálico de los pedales al volante si se quedaban en la calle. Hoy no veo ninguno. Y en los parques crecían como rebollones las jeringuillas usadas. Hoy tampoco se ven. Desde luego, ni en 1965 ni en 1985 se vivía mejor que en 2025.

Las tasas de homicidios de Aragón y de España están entre las más bajas del planeta, en el mejor momento de la historia. Por comparar: en 2024 hubo en España (con 49 millones de habitantes) 348 homicidios. ¿Son muchos? En California (con 39 millones) hubo 1.666 en 2024, y es uno de los lugares más ricos del mundo. Y no quiero compararlo con países de América del Sur o África donde, independientemente de lo duro y conservador que sea su gobierno, las cifras son sensiblemente mayores porque la vida no vale nada. Entiendo que esto no consuele a los familiares y amigos de las personas asesinadas en una pelea de bar. Todas mis condolencias para ellos. Pero evitemos hablar del pentágono de la muerte y del pentágono del crimen al referirnos al barrio de Las Delicias.

Hay determinadas formaciones políticas que ganan creando alarma social y miedo. Me refiero, obviamente, a la ultraderecha. Y, por supuesto, hay determinadas formaciones que pierden con este estado de opinión: principalmente el centro derecha y el centro izquierda. No estoy en contra de que se informe de la realidad de los sucesos y se dé la edad y la nacionalidad de verdugos y víctimas. Como politólogo, también me gustaría, si fuera posible, que se añadiera su recuerdo de voto en las pasadas elecciones, su nivel académico, su decil de renta y si son aficionados al Real Zaragoza o no. Puestos a informar, que sea en todos los sentidos. Y que el Pentágono siga siendo únicamente la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos que aparece en las películas.

Miedo y asco en Gaza

Alfons Salmerón

No sé qué opinan ustedes. No sé cómo se les quedó el cuerpo al ver la ceremonia del llamado acuerdo de paz para Gaza en Egipto. En lo que es a mí, les confieso que me produjo náuseas.

Le llaman acuerdo de paz pero es una farsa. Se supone que debemos sentir alegría por el fin de las bombas pero solo siento asco y angustia. Veo a al mamarracho de flequillo naranja en mitad del escenario, sacando pecho, sintiéndose el centro del mundo y la pleitesía que le rinden los líderes mundiales y siento asco, un asco profundo que nace de la boca del estómago. Le llaman paz a un desierto de escombros que sepultan a decenas de miles de cadáveres de civiles. Le llaman paz a la victoria de la muerte sobre la razón y la justicia. Le llaman paz a la ostentación de los únicos valores de este nuevo orden internacional, la violencia y el dinero. Le llaman paz a la destrucción de la franja de Gaza, a la violación de un pueblo, al final de las aspiraciones de soberania política de Palestina. Le llaman paz a lo que es la instauración unilateral de un protectorado americano-israelí en Gaza.

Le llaman paz pero yo veo cinismo. Del silencio de todos estos meses a esta nauseabunda foto de familia. Sonrientes todos. Todos señores, por cierto. ¿De qué mierda se ríen? Trump haciéndose el gracioso y el resto de lacayos riéndole las gracias. El nuevo viejo orden de feudalismo global. Les vendieron, les vendimos las armas, les dejamos hacer, no hubo sanciones ni condenas, a lo sumo alguna frase incómoda. Les dejamos hacer en silencio, vimos como asesinaban a civiles, mujeres y niños, como arrasaron hospitales, tiendas de campaña, impidieron la llegada humanitaria, bombardeaban los campos de refugiados, dejaron que la hambruna se extendiera, y las enfermedades. Sembraron el horror. Les dejamos hacer con nuestro silencio aterrorizado y cómplice. Despertamos demasiado tarde para presenciar cómo se sientan y nos cuentan que alcanzaron la paz y se intercambian rehenes y cadáveres y hablan de una paz duradera. No es un acuerdo de paz es la rendición sin condiciones. Es el triunfo del horror definitivo.

Le llaman paz pero hoy somos un poco peores. El mundo es un poco peor. Esa foto inaugura un nuevo orden, de impunidad y desfachatez. De miedo y acoso. Hemos sabido que la ley no sirve para nada cuando la única ley es la fuerza, hemos sabido que los tratados no sirven para nada cuando se imparte la violencia del que más puede. Hemos sabido que los derechos no valen nada cuando se impone la doctrina del miedo, la amenaza y el chantaje. Hoy somos más pobres moralmente. Les dejamos hacer en silencio. Impartir su violencia impunemente. Asistimos a un abuso global en vivo y en directo. Permitimos que arrestaran ilegalmente la flotilla de la dignidad y una semana más tarde les aplaudimos. Somos miserables. El miedo nos hace miserables. Cuando perdemos la dignidad no nos queda nada. Resuenan los versos de Martin Niemöller atribuidos a Brecht. Vinieron a por los palestinos pero yo no dije nada porque no era palestino

Siento asco al ver al mamarracho de flequillo naranja hablando de Paz. Quería el Nobel. Y casi se lo dan, o se lo han dado indirectamente en la figura de María Corina Machado. Las democracias han dimitido. El viejo orden ha dimitido. La esperanza ha dimitido. El imaginario de un orden mundial que pudiera ser justo se ha volatizado. Ese es el cadáver simbólico más grande de este genocidio. La ONU murió el día que el mamarracho de pelo naranja defecó su discurso nauseabundo, sin importarle nada la opinión de nadie. Ha sido el único que ha ganado, incluso más que su vasallo Netanyahu, ahora le pasará la factura de haberlo defendido frente a todo el mundo. El nuevo orden solo sabe de dos cosas. De violencia y de dinero. Todo vale. Miramos para otro lado, como sabiendo que mañana podemos seguir los siguientes. Luego vinieron por mi, para para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.

Museo Nacional de Antropología e Historia (MNAH) Ciudad de México

Verónica Ugarte

¿Para qué sirve un Museo? ¿Cuáles son sus funciones? Dos preguntas simples que pueden llenar páginas de ensayos e intercambio de ideas.  En el caso del MNAH, para un mexicano, la respuesta es sencilla: recordar nuestras raíces.

Visité el MNAH desde los 3 años hasta los 25, por lo menos 4 veces cada año. Excursión con la escuela, deberes para hacer resúmenes y trabajos; llevar a extranjeros que se morían por visitarlo. Y en este último caso, mi pecho se llenaba de orgullo. Mostraba mi país, mis raíces, o parte de ellas, más bien. Porque hay que recordar que el México actual es el resultado de un choque brutal de dos civilizaciones, que parieron otra, sacando lo mejor y lo peor de ambas. Decir México es decir mestizaje puro y duro.

México Tenochtitlán se encontraba sobre un lago.  Ahí, después de su caída, mis antepasados españoles y mis antepasados indígenas, diseñaron y construyeron una nueva ciudad.  Los restos de los templos y edificios aztecas quedaron destruidos o tragados por el agua.

Con el paso de los siglos, parte de esas piezas fueron saliendo a la superficie. Se fueron formando colecciones que los distintos Gobiernos Virreinales preservaron. No fue hasta 1964 que el actual MNAH fue inaugurado.

Diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, alberga en 70,000 m2 la más grande colección del legado indígena. A nivel mundial es respetado por su diseño, sus luces, la magnificencia del edificio.  Para un mexicano, es el lugar donde se va a conocer, recordar y tener presente parte de su pasado.

Decía que desde los 3 años lo visité.  Mucha gente puede llamar a esto alienación. Yo agradezco, después de haber visitado y explorado otros museos, que desde pequeña haya yo pisado ese Museo. Cada rincón, cada pieza es una emoción, un recuerdo, un saber.

¿Saber qué?  Saber quién soy, saber de dónde vengo.  Hacia dónde voy, eso solo yo puedo decirlo. Pero mirar atrás, recordar esas visitas, recordar las explicaciones de los guías y profesores, hace que no olvide mis orígenes.

En mi autoexilio recuerdo las palabras que Alfonso Reyes, un intelectual mexicano, decía: “Para ser genuinamente nacionales, hay que ser tremendamente internacionales”.

Como decían los Mayas: “la tierra no es de uno; uno es de la tierra”.

Este texto lo escribí hace años. Huele a polvo, alienación y nacionalismo de la peor especie. No hay peor que una bandera, un himno y una gesta para hacer borrar de la mente del vulgo los verdaderos problemas que los Gobiernos no acatan.

Por un lado del charco, desigualdades, corrupción, violencia, narcotráfico. Del otro, una Seguridad Social rebasada; el problema de la vivienda y la falta de claras oportunidades laborales expulsan cada día a los jóvenes hacia Holanda, Alemania, incluso al cono sur.

En todos lados se cuecen habas. Allá pasó el 15 de septiembre. En Madrid, besamanos al hijo del exiliado con millones.

Que cada uno saque conclusiones. No puedo estar orgullosa de ser mexicana porque me vino dado. Si acaso estoy orgullosa de hacerme quitado el nacionalismo casposo y de poder leer escritores que me han acompañado en diversos viajes. Esos que no van con porro pero si con baños de realidades. Esas que hacer pensar y reflexionar. Un logro inmenso.

Nuestra bulliciosa y disfuncional familia

Carlos Hidalgo

Siempre que llega la fiesta nacional me sorprende que la derecha quiera restregarme la bandera por la cara, como si para mí, que soy de izquierdas, me fuera a provocar el mismo efecto que los ajos a un vampiro. Y lo cierto es que yo me considero, no solo muy español, sino que estoy bastante orgulloso de lo que España ha logrado ser en las últimas cinco décadas. Y, al haberme pateado las 17 comunidades autónomas, así como Ceuta y Melilla (me faltan las Chafarinas y el Peñón de Vélez de la Gomera), entiendo ese hilo nebuloso que nos une y que es tan difícil de ver en ocasiones.

La bandera no me da repelús en absoluto. Si bien es cierto que me da más orgullo al verla en los hombros de nuestros astronautas que plantada en cualquier glorieta porque sí, o en los balcones cuando juega la selección, pero no en los mítines de Vox. Soy más español que la tortilla de patatas e, igual que no lo soy contra nadie, no entiendo que nadie lo sea contra mí.

España, me dice una querida amiga mexicana, es el padre despistado de una familia disfuncional, que ha sido verdaderamente consciente de que tiene hijos cuando estos ya se han ido de casa. Para mí, la hispanidad es algo bastante diferente a las nostalgias imperiales. Es que la actitud de una madre portorriqueña nos sea tan familiar como la de nuestra propia madre. Que el humor negro que recorre el continente americano tenga mucho que ver con el colmillo retorcido de nuestra cultura. Que casi todos los 600 millones de hispanohablantes prefieran la parodia a la épica, como nos lleva pasando desde El Quijote. Los padres que nos hemos criado viendo películas de Cantinflas y a los Picapiedra con acento mexicano, tenemos hijos que siguen a “streamers” de toda Latinoamérica. Y en Colombia, Ecuador, Perú o en Argentina se cuelan expresiones españolas porque las plataformas de streaming les han hecho adictos a algunas de nuestras series. Y al revés; todos hemos visto “El Eternauta” reconociéndonos en esa cuadrilla de amigos a la que la invasión extratrerrestre les pilla jugando a algo muy parecido al mus.

Nuestra historia común no es perfecta, ni mucho menos. No sé si el Rey debería escribir hoy en día a la República de los Estados Unidos de México para pedir perdón por los hechos acaecidos hace más de 500 años, pero sí que tengo claro que a nosotros nos avergüenzan las rancheras de Bertín Osborne del mismo modo que a ellos les avergüenzan las andanzas de Paulina Rubio en nuestro país.

Nuestra historia presente también es mejorable en bastantes aspectos. Pero nuestros lazos comunes, gusten más o gusten menos, se revelan hoy en día como más necesarios que nunca. Con unos EE.UU.lanzándose a unas políticas racistas y xenófobas, que califican de criminales a todos los inmigrantes, especialmente a los que proceden del sur de los Estados Unidos, hay más ojos de los que parecen que se vuelven hacia España. No tenemos la potencia económica o la ambición de China, pero nuestro PIB, dependiendo el día y el tipo de cambio, llega a ser superior al de Rusia. Queramos o no, España tiene un papel en el mundo más importante del que parece, así como los países con los que compartimos herencia. Y tal vez, esta vez, podamos hacerlo sin hacerlo contra nadie.

Guerreros de terracota 

Arthur Mulligan

Finalizada la agónica puesta en escena de la diminutiva flotilla errante para divertir a la galería y molestar a nuestras Fuerzas Armadas quemando combustible en su disparatada “no misión”, los farsantes se retiran y tratan de comprender por qué el Ministro de Asuntos Exteriores no les había explicado nada, que todo era una maniobra para retener algo de su lejano esplendor, que de la misma manera que negoció un cambio radical de la posición de nuestro país sobre el Sahara o entregó de manera desconcertante principios de soberanía tradicionales sobre Gibraltar, toda su acción política pende del mantenimiento de un poder que se tambalea, abandonando cualquier continuidad estratégica nacional.

En Gaza, el ejército israelí ha ganado la guerra militarmente desde hace bastante tiempo y en estos momentos parece más que probable un cese de las hostilidades y el cumplimiento de dos de los tres objetivos que se había fijado Israel: destruir militarmente a Hamás y prohibir cualquier posibilidad de remontar su potencia. El tercero, la liberación de los secuestrados, se negocia con buenas perspectivas.

En un año, hacia el otoño de 2024, 22 de los 24 batallones con que contaba Hamás fueron neutralizados y según estimaciones americanas el movimiento habría reconstituido en parte sus efectivos reclutando 17.000 nuevos combatientes aunque se trataría de jóvenes politraumatizados y poco experimentados.

Después del ataque terrorista que ha costado la vida a 1.200 israelíes y que condujo al secuestro de 251 personas, las ciudades están en ruina, los hospitales y las escuelas han sido destruidos, la operación “espadas de hierro” ha empleado los principios de la guerra contra-insurreccional con un empleo de la fuerza desproporcional y desinhibida. 

El resultado han sido 47 millones de toneladas de escombros, 1.200 km de carreteras destruidas y la renuncia del ejército a la idea de una guerra de precisión, aceptando un número de pérdidas civiles incompatibles con los principios del derecho que regulan los actos de guerra.

Cerca de 1.000 soldados israelíes han muerto en estos combates.

Estando pendientes de calificación los hechos, todos los hechos de los intervinientes por los tribunales futuros, las narrativas mediáticas difieren en su repercusión emocional en Occidente de las muertes en la guerra de Ucrania en comparación con las muertes en Palestina, y así, mientras en Ucrania la mayoría de las bajas son soldados, se reacciona con menos empatía emocional ante muertes militares que civiles. En el conflicto palestino, la alta mortalidad civil y las imágenes de destrucción en Gaza sucede lo contrario.

La cobertura mediática occidental suele ser asimétrica y politizada.

La presencia de comunidades árabes y musulmanas importantes en occidente moviliza un mayor activismo y sensibilidad hacia Palestina.

La izquierda europea se ha comprometido históricamente más con Palestina que con Israel por varias razones profundas y contextualizadas, pese a que los primeros ataques del conflicto provinieron de árabes y movimientos insurreccionales; Israel es visto en la izquierda como un estado con fuerte militarización, apoyo occidental, y síntomas de políticas represivas, lo que genera rechazo ideológico. A esto se suma la complejidad y divisiones internas en la izquierda israelí y su marginación frente a fuerzas políticas más conservadoras o nacionalistas.

Este escenario termina para Sánchez y su cañonera de la señorita Pepys y como los personajes de Pirandello buscará energía en otras causas románticas y movilizadoras antes de que termine el cincuentenario de la muerte de “ese hombre”, siempre mirando hacia atrás con ira.

Hoy, con un grosero tuteo (ni señoría, ni señor diputado) – ¡ánimo Alberto! – acompañado por una risotada extemporánea de su arrabalera ministra de hacienda, cerraba la segunda intervención un Pedro Sánchez desatado que nos recordaba una siniestra carcajada inolvidable traída de su reciente pasado y también que la legislatura está muerta, sin presupuestos y sin ninguna posibilidad de diálogo a la vez que las casas de encuestas independientes mantienen inalterable la cifra de más de 200 diputados para una oposición en permanente lucha interna, certificando la imposibilidad de armar una nueva coalición en mayoría, y ello a pesar de los gigantescos errores del líder conservador.

El Partido Socialista se asemeja cada vez más a ese ejército de Guerreros de terracota, frágil, mudo y disecado, que deserta huyendo en el tiempo como el bolero, sin rumbo y en el lodo, para asombro de los europeos.

Fatiga Sanitaria

Marc Alloza

Los servicios públicos esenciales llevan años dando serias señales de fatiga que ya se podría decir que es crónica. En un tiempo de relativa “bonanza”, no crisis o menos crisis (según a quien se le pregunte), servicios públicos como educación, sanidad, justicia, servicios sociales e incluso cuerpos y fuerzas de seguridad del estado dan la sensación de estar desbordados y no cubrir el servicio de la manera deseada por todos.

El pasado viernes 3 de octubre tuvo lugar la segunda jornada de huelga de médicos y facultativos dentro de un conflicto que arrancó en enero ante el rechazo del sector al borrador de proyecto de renovación del Estatuto Marco presentado por el Ministerio de Sanidad.

Sinceramente hasta el mismo viernes 3 no me enteré de pasada por la radio de que había huelga convocada. Pregunté a personas de mi alrededor del trabajo, amistades, etc… Y nadie estaba al tanto salvo quien tenía familia en el sector.  A las 10:00h y pico se conectó un compañero que se había tomado el día de permiso para acompañar a su hermana a una intervención quirúrgica. Su hermana, él y sus familiares se presentaron puntuales antes de las 8:00h en el hospital. Allí aguardaron pacientemente a que se realizara un recuento del personal médico que había acudido a trabajar al hospital para finalmente cancelar la intervención al no haber, según le informaron, ningún anestesista disponible.

De acuerdo con fuentes sindicales, el nuevo texto propuesto por el Ministerio ha provocado un mayor seguimiento en esta convocatoria que en la anterior celebrada o mejor dicho acontecida el 13 de junio.  Los representantes de médicos y facultativos reclaman un Estatuto Marco y un ámbito de negociación propios, que recoja sus singularidades “sin que su voz se diluya entre la del resto de organizaciones”.

Las principales reivindicaciones son:

  • Una clasificación profesional diferenciada acompañada de retribuciones justas.
  • Una regulación de la jubilación que permita el retiro voluntario anticipado y parcial sin merma económica.
  • Una regulación de la jornada con un máximo de 35 horas y reconocimiento de cualquier exceso como voluntario, pactado y retribuido de forma específica.
  • Garantías efectivas de descanso y conciliación que no vayan ligados a las ‘necesidades del servicio’ para cubrir la falta de profesionales que sufre el Sistema Nacional de Salud.

Pero también puede haber distintas reivindicaciones por Comunidad Autónoma puesto que las competencias sanitarias están ampliamente descentralizadas por lo que las huelgas no sólo se hacen en contra del Ministerio si no también contra las Consejerías o Departamentos de salud autonómicos.  Al Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya y sus organismos, Instituto Catalán de Salud (ICS) y Servicio Catalán de Salud (CATSALUD), se les achaca por ejemplo que el deterioro de la sanidad pública «no se ha revertido» y que “la sobrecarga asistencial y la falta de recursos sigue situando a los profesionales al límite«.

En este punto doy fe. Por ejemplo, visita presencial al médico de familia a 23 días y sólo quedan dos huecos. Consulta domingo 10/05 16:15h tiempo de espera en mi hospital de referencia a unos 10 Km (46 minutos en transporte público, gente ha ido infartada desde del centro de atención primaria en autobús por no disponer de ambulancias, 15 minutos en coche):

Área médica: 4h

Cirugía: 2h 18

Traumatología: 1h 15

Oftalmología: 35 minutos

Pediatría: 1h 10 minutos

En pediatría hemos pasado más de 6 meses con una pediatra a jornada completa de baja que no se ha cubierto, quedando sólo una pediatra a media jornada para una población de unos 20.000 habitantes. Otro caso, tengo un familiar a la espera de una intervención cardiaca. Para que se hagan a la idea del retraso vs prioridad, hace un poco más de 6 meses el mismo cardiólogo se programó “con holgura” la visita para la revisión de cómo había ido la operación y avaluar sensaciones para el 20/10.

Otro más, fractura de brazo de un menor por caída en bicicleta en día festivo de principios de junio del 25. Se acude por proximidad, al centro de atención primaria bicicletas a cuestas. Con el brazo del menor sujeto con su otro brazo y magulladuras en piernas y cara, toque de atención al padre al presentar la tarjeta sanitaria con la app: “siempre os digo que cuando salgáis llevéis la tarjeta física”. El no llevar la tarjeta física obligó a la persona de servicio de atención a teclear el número de la misma en lugar de que el lector realizara la lectura del código de barras por qué “no lee el código de barras de la aplicación”. Sala de espera llena, sólo un asiento vacío que lo ocupó el menor lesionado. Tras casi dos horas de espera y sin visos de que se priorizara el caso abandonan el centro previo doble intento de un paciente de al lado (hombre mayor no acompañado con signos de deterioro cognitivo, de ahí el sitio libre) de tocar el brazo fracturado al chaval.

El sindicato médico de Catalunya añade adicionalmente a los motivos de convocatoria una serie de puntos “alcanzables en el marco de las competencias autonómicas que mejoren y dignifiquen indefectiblemente el ejercicio profesional de la medicina en el sistema sanitario catalán«. Ver artículo del 10/09/2025 en su web

El tema parece que puede ir para largo. Bajo mi punto de vista la sobrecarga del personal médico es evidente y los horarios de guardias a veces son salvajes por lo que confío en que se pueda llegar a un buen marco regulatorio para el bien de todos.

Por otro lado, hay varios puntos a los que doy vueltas y que no veo del todo claro. El primero de estos es que médicos y facultativos no vayan de la mano con el personal de enfermería. Lo puedo llegar a entender, aunque no me parece la mejor opción.

Otro punto que no acabo de ver claro es el desconocimiento generalizado de este conflicto. No sé si es exceso de información, desinterés o que los medios pasan de puntillas y escasamente ponen el foco más allá del día de la huelga.

Finalmente, no me queda claro que haya un plan ministerial o de los departamentos de sanidad autonómicos para mejorar la prestación de los servicios sanitarios, reducir listas y tiempos de espera en la sanidad pública. Algo hay pues el gasto público en sanidad no deja de crecer pero como veremos en la última gráfica no es homogéneo.

Y dentro de este gasto público en 2023 el 10,3% (10.023M€) se destinó a la colaboración público-privada, los conciertos. A pesar de ello 1 de cada 5 ciudadanos tiene seguro privado, 1 de cada 4 si se incluyen mutualidades de funcionarios.

Como se observa en el gráfico gráfica el número de asegurados no deja de crecer a pesar de que el número de mutualistas de funcionarios se va reduciendo. Como es lógico su protagonismo se acentúa. En los últimos 15 años ha pasado del 31,7% de intervenciones quirúrgicas al 41,6% y del 20,6% de urgencias al 33,6%.

Para finalizar un último gráfico que ilustra la estimación de gasto per cápita desagregado en público y privado.

Sería necesario analizarlo con mayor profundidad y tal cual se presenta puede llevar a múltiples interpretaciones entre la superpoblación, la despoblación, número de funcionarios mutualistas … Pero lo que es evidente es que hay distintos grupos de comunidades y que el rango de valores para cada dato es muy amplio, por lo que algo de estrategia autonómica es innegable.  

Los gráficos se han extraído del informe Observatorio sanitario privado 2025  de la fundación IDIS.