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Parece que de momento se está imponiendo la cordura y la elección de los delegados para el Congreso Federal del PSOE de los próximos 16 a 18 de junio ha sido fundamentalmente pactada y refleja el (des)equilibrio de fuerzas registrado en la votación que eligió a Pedro Sánchez como Secretario General. Es bueno que así sea porque no tendría sentido que los barones que apoyaron a Susana, que eran mayoría, maniobraran para enviar al Congreso solo a sus acólitos, con el objetivo de plantarle cara al elegido por la militancia. Dada la organización interna del PSOE, lo anterior sería posible, pero desde luego no deseable. Lo cual no quiere decir que Pedro Sánchez vaya a tener el camino limpio y a todo el partido detrás. Ni tiene por qué ser así, porque es el Secretario General no el caudillo omnímodo del partido. Pero conviene que los aparatos provinciales y regionales, con sus respectivos “barones” al mando, jueguen limpio. Porque es de ley y porque la deriva del PSOE sería todavía peor si la guerra interna prosigue los próximos dos años. Sigue leyendo