LBNL
Me voy a permitir una licencia que me parece necesaria. El sábado la Unión Europea celebró en Roma su 60 aniversario renovando su mensaje de concordia, solidaridad y prosperidad y haciendo hincapié en la necesidad de corregir muchas deficiencias para seguir conquistando el futuro. Y al día siguiente, ayer, Susana dio finalmente el paso tantas veces amagado que podría servir para que, mucho antes de lo que solíamos tener, podamos tener otra vez en España un gobierno progresista. Susana no es ni Juncker ni Merkel, ni tampoco Felipe o Zapatero. Susana es solo una curtida dirigente socialista andaluza que preside la mayor Comunidad Autónoma de España, una de las poquísimas que sigue siendo gestionada por el Partido Socialista. Es decir, Susana ha demostrado algunas cosas positivas, como ganarle las elecciones al PP o jubilar a sus predecesores para depurar responsabilidades políticas, pero le queda mucho por demostrar, y seguramente por aprender. Pero oigan, que quieren que les diga, la veo y la escucho y siento que muy probablemente será la próxima Presidenta del Gobierno, digamos que en primavera de 2019.