Verónica Ugarte
Desde la caída en desgracia, cárcel y suicidio de Jeffrey Epstein el mundo se percata que todo se trata de conexiones y dinero. El pedófilo tenía contactos con personas de todo el globo que pudieran serle útiles para ampliar su red, y con ello su poder.
Se han revelado diversos nombres en Política, Economía, la llamada Realeza (menos los holandeses), y hasta el Dalai Lama, quien tuvo que salir a defenderse mediante declaración escrita a los medios que nunca había conocido al newyorkino.
Revisando los documentos de su caso en la web del Departamento de Justicia de EEUU, vemos que un solo nombre tiene 3,794 resultados: Noam Chomsky, el lingüista y politólogo de izquierda, ídolo de los llamados Woke.
Nos podemos encontrar con fotocopias censuradas de emails entre los Chomsky y el núcleo duro de Epstein donde se da fe escrita de una amistad profunda, hecho que obliga a la pregunta, ¿Chomsky nunca indagó lo suficiente acerca de Epstein? Como tiburón durante años un crítico del sistema político de los EEUU, llamó no solo a la reflexión y descubrimiento de la llamada fábrica del consentimiento. Es decir, el interés público y la democracia amenazados por los intereses económicos, políticos y sociales de la Elite.
Elite que Chomsky frecuentaba, lo que no es extraño ya que solo una persona demasiado ingenua no sabe que las conexiones lo son todo, incluso para el amigo Noam. Lo que es cuestionable es la visita a la isla privada de las perversiones, y su defensa abierta por medio de emails que inocentemente pensaría no verían la luz, a uno de los peores personajes del presente siglo.
Al mismo tiempo, a Chomsky se le dieron varios consejos financieros para sus fideicomisos. Hablemos de cifras de US$70.000,00 de media, por lo que el interés en esa relación era profundo.
Después de la publicación de las memorias de Virginia Giuffre, no solo cayó en desgracia Andrés de Inglaterra, sino que más de una llamada se realizó en todo el mundo para saber hasta dónde se verían implicados ex Presidentes de EEUU, hombres de negocios, líderes económicos. Y uno de los hombres más admirados por su entereza intelectual.
Su esposa ha pedido disculpas públicamente por dicha relación (ella también aparece en emails hablando en nombre de su marido), argumentando que no habían hecho una concienzuda investigación acerca del pasado de Epstein. Suena raro cuando la correspondencia es de 2014-2016 y la primera condena a ese personaje fue en 2008 por inducción a una menor a la prostitución en Florida. No me creo que en el hogar de los Chomsky no se leyeran los diarios o no llegase la noticia.
Hay que tener valor de escribir la verdad. Hay que tener la inteligencia necesaria para descubrir la verdad. Hay que conocer el arte de hacer la verdad manejable como arma. Hay que saber a quién confiar la verdad. Hay que proceder con astucia para difundir la verdad. Chomsky ha fallado en las cinco dificultades para decir la verdad, listadas en 1934 por Bertolt Brecht.
No todos pueden ser héroes. La entronización en las alturas es un mal que afecta a quien reverencia y a quien es reverenciado. La crítica debe ser una condición imperativa a piori.
Podemos seguir leyendo a y aprendiendo, desde una distancia intelectual mucho más sana a partir de ahora al Woke. Lo que no podemos es olvidar que “another one bites the dust”.