Arthur Mulligan
Tiene que ser muy frustrante para un periodista asistir al Congreso del PSOE en Sevilla llevando la crónica escrita, tu tarjeta de identificación oficial y no poder recorrer las calles de Sevilla de nuevo porque tienes que escuchar atocinado en tu butaca de prensa el plúmbeo discurso del compañero Cerdán después de atender a los homenajes de los condenados por los chanchullos de los EREs mientras que alguien te obliga a esbozar media sonrisa cuando exclama indignado: «El tiempo nos pone a todos en su sitio: ¡se ha demostrado que eran inocentes!»
La nota amarga – siempre hay una – proviene de una sección feminista queer+ que ignora todavía que el número uno ha dado la orden de no hablar más de sexo o de cosas raras que bastante se ha hecho ya.
Ahora toca entrelazarse las manos y Pedro predica con el ejemplo. Panamor y fantasía, es lo que pide el decorado rojo con su corazoncito; también solidaridad, mucha solidaridad, con los afectados por la Dana, con los condenados por los ERE, con los compañeros que perdieron sus cargos en los territorios conquistados por la derecha y la ultraderecha gracias a sus bulos. Sigue leyendo