Desinformación

Verónica Ugarte

Este fin de semana México vivió uno de los episodios más importantes de su reciente Historia. El arresto y la muerte de uno de los líderes del narcotráfico más importante del mundo. Un criminal, de mote “el Mencho”, que había operado, comprado hombres, aterrorizado a la población y asesinado durante años, no solo en territorio mexicano sino también en EEUU.

Aprendió de los errores de sus predecesores: no hacía alarde de poder. Nadie lo podía reconocer: solo existía una fotografía suya de hace más de veinte años. Supo esconderse y delegar el trabajo entre personas de alta confianza.

Gracias a que la colaboración con EEUU se ha revitalizado, fue posible tomar por asalto el escondite del criminal, causando un fuego cruzado entre narcotraficantes y las fuerzas armadas. De acuerdo con los datos proporcionados esta mañana (hora de la Ciudad de México), fue posible la captura del narcotraficante, quien murió durante el traslado a la capital de la República.

Al mismo tiempo se informó que se habían producido 85 bloqueos de carreteras en todo el país; se detuvo a 70 criminales en siete Estados, y fueron asesinados 25 miembros de la Guardia nacional. Treinta delincuentes fueron abatidos.

Mientras el asalto se llevaba a cabo, la maquinaria de la campaña de desinformación para desprestigiar al Gobierno de Sheinbaum se hizo presente mucho más rápido de lo que hubiese podido creer.

Las redes sociales se llenaron de videos con camiones quemados. El aeropuerto de Puerto Vallarta tomado por narcotraficantes. Varios negocios asaltados. Como siempre, en la plataforma X, el Gobierno de EEUU lanzaba alarmas contra ese peligroso patio trasero. Lo mismo que los Gobiernos del Reino Unido, Polonia, Turquía y Ucrania. Se llamó a sus conciudadanos a mantener la calma y, siendo Puerto Vallarta uno de los tantos destinos de playa, a comunicarse con las Embajadas en caso de peligro inminente.

El Cuerpo Diplomático es la representación de un Gobierno y de un Pueblo en el extranjero. Es la imagen, concepto y defensor de las políticas exteriores. No puede cometer un error de desinformación o ser altavoz de la misma, porque con ello mancha el buen nombre de a quién representa, y al mismo tiempo puede causar tensiones diplomáticas.

Casi lo mismo ocurre con el periodismo. Es obligatorio contrastar datos e imágenes. Le Monde, The Guardian, La Repubblica, the WSJ, todos y cada uno se dejaron llevar por la ola de histeria en lugar de hacer bien su trabajo. O mejor dicho: hacer periodismo.

Las imágenes que dieron la vuelta al mundo provenían de años atrás. Los años en que los Gobiernos del PRI y del PAN hicieron nada más allá que permitir que el narcotráfico secuestrase, asesinase, campase, creciese. Salió a la luz el domingo por la tarde que esas imágenes correspondían a diversos actos de delincuencia en diferentes partes de México hacía años.

Esta mañana otro pseudomedio de comunicación indicaba, mediante imágenes, que Sheinbaum había sido evacuada en helicóptero, por protección, hacia un barco naval bajo vigilancia de la Secretaría de Marina. Se veía a la Presidenta tranquila y sin escolta, lo que me hizo tener claro que se trataba de otra mentira. Fui a la página web de Presidencia y su último acto había sido una visita al norte del país.

Esta mañana ella iniciaba la conferencia de prensa de cada mañana. A las 6 en punto empezó la explicación y detalle de lo sucedido con “el Mencho” a través de los mandos de la Secretaría de Defensa y el Gabinete de Seguridad.

Se informó además que desde el 1 de enero de 2026 se han decomisado 23.000 armas de fuego y asalto, 80% de las cuales provienen de EEUU. Fue ese el mismo porcentaje utilizado por los narcos el fin de semana.

Sheinbaum, calmada, sin triunfalismos, informó que se estaba trabajando para desmantelar las empresas relacionadas con el narco y con el lavado de dinero.

La mente lógica, la resolución y el compromiso han demostrado que un país entero está cambiando en menos de un año. Se está moviendo hacia adelante más que en 60 años.

Esta es una lección que muestra que el Poder fáctico necesita cuidar de los suyos. Esta desinformación puede provenir del odio, la avaricia, el dinero. No solo fuera del país, sino también dentro. La izquierda en el poder lucha cada día contra una derecha acomodada en el lujo, las drogas.

Sabemos bien que sin pobres, los ricos no sabrían existir.

Esbozo de una dramedia grotesca para una serie de los Javis

Carlos Hidalgo

Una chica de clase media con aspiraciones, que no es muy brillante en los estudios pero que con la ayuda de sus padres va pasando por los concertados que mejores empujones dan a la nota. Esta chica ve que en la política se da la combinación ideal de acceso a un mercado de trabajo que está muy difícil y, a la vez, que permite socializar en un entorno que te apoya, siempre y cuando seas obediente y sigas las normas. Un poco como el Opus (que también hay) pero sin cilicio y sin esclavitud.

Todo va viendo en popa. Accede a la universidad, dan un crédito al negocio de papá, entra a trabajar y su expediente académico y las letras por pagar del crédito de papá desparecen misteriosamente. Se casa con un señor algo mayor que ella, pero joven, dinámico, juega al golf. Ella se codea con gente más y más top, con la que se siente a gusto, llegando incluso a trabajar para la referente del bando más derechista de su partido. Una funcionaria de turismo pero que también es aristócrata ultraconservadora, que se dice liberal para disimular lo del doble rasero. Es tan poderosa que, aunque todos a su alrededor caigan, ella salga impune de todo, hasta de atropellar policías.

Pero también hay drama. Papá muere, ella se divorcia y la aristócrata se ve forzada a retirarse por las hábiles jugadas de un registrador de la propiedad de provincias y una abogada del Estado. Pero no pasa nada. En breve llega otra referente, otra rubia moderna, ideal, con un pasado de pasarlo genial en colegios mayores de los que desaparecían cosas y dicen que un toque especial para la gente joven.

En un giro de los acontecimientos, la del colegio mayor ve como su terrible secreto sale a la luz: le encanta que las cosas caigan en su bolso cuando va a las tiendas y prueban que le han regalado el título. Una vergüenza, porque el título nos lo regalan a todos y no es plan de rasgarse así las vestiduras, piensa ella.

Entre tanto torbellino, conoce a un místico que es director de una academia de inglés, pero que odia que se enseñe porque el idioma de los anglos no es el idioma el Imperio donde no se ponía el sol. También es gay, pero terriblemente homófobo. Es autodidacta, pero sabe de todo. Y tiene un grupo de teatro con jóvenes sanos y que son de la ideología y el barrio correctos. Esto es, los de nuestra protagonista.

Mientras el místico la guía, la vida sigue. Ella se enamora de nuevo, esta vez de un peluquero lleno de grandes ideas. Y un amigo suyo, con el que compartió grandes momentos, fiestas y luchas de la juventud, termina siendo el líder del partido. Y en el momento de mayor necesidad para el partido en Madrid, su amigo decide que no hay nadie en quien confíe más para aguantar la embestida electoral.

¡Y gana! Bueno, es increíble. Resulta que, aunque su partido baja en votos, hay otro partido que sube y les da el gobierno. Al fin y al cabo, es un partido que también está lleno de abogados del Estado, como el suyo Y eso tiene que valer de algo.

Nuestra protagonista ya es presidenta. Por fin, tras años de callarse o de decir lo que se esperaba de ella, puede hacer y decir lo que ella siente realmente. Y su amigo el místico está ahí para guiarla. Pero, además, el partido ha puesto a su disposición nada más y nada menos que al que fue jefe de prensa de su antepenúltimo presidente: el más duro de los duros. Ya nada se interpone en su camino.

Bueno, pues se desata una pandemia. Y ella se retira al loft de lujo de otro amigo gay, en este caso hotelero, a reflexionar sobre la vida y la muerte. Un señor muy majo, que tiene una hija con una empresa de ambulancias o algo parecido, le dice que no se preocupe, que tiene un plan y lo llama “Operación Bicho”. Pero el plan no funciona y muere mucha gente, sobre todo viejos que se iban a morir igual. Y su relación se resiente, aunque aparece en el horizonte una nueva ilusión.

Todo termina bien, porque el duro de los duros se ha encargado de que nadie la toque, los abogados del Estado del otro partido pagan el pato y el líder de la izquierda más camorrista, un tipo con coleta, se ha puesto tan chungo que la gente, asustada, la va a votar a ella porque el otro se ha puesto a hablar de expropiaciones y venganzas y esas cosas de los becarios maoístas de Políticas.

Ahora todo pinta viento en popa. Los del otro partido han desaparecido, ella ha podido rehacer el partido y las listas a su gusto, ha colocado a todos los jóvenes sanotes de su barrio, los del grupo de teatro del místico, en su gobierno. Y a su nuevo novio, un sanitario guapo con pelazo y grandes ideas, le va cada vez mejor gracias a las políticas que ella misma dirige. ¿No es increíble? Es tan poderosa que cuando su amigo de juventud le pide explicaciones, es capaz de acabar con él en solo tres días. Preside una comunidad, pero manda sobre un país entero, tía.

Ah, pero siempre hay nuevas tramas en el horizonte. Resulta que Hacienda persigue a su novio por tener grandes ideas, que los familiares de los viejos muertos, los profesores y hasta la universidad que la hizo alumna ilustre protestan. Los muy desagradecidos. Incluso los médicos, ¡los médicos! Que si tanto se quejan se pueden ir a la privada.

Pero lo peor está por llegar. El místico y el más duro entre los duros no se soportan y sus luchas dan cada día un nuevo quebradero de cabeza. Y cuando tienes que elegir entre quien te ayudó a llegar y quien te mantiene ahí, no hay duda. Resistir es poder. Y el poder es que te den siempre la razón. Aunque digas lo primero que se pase por la cabeza. Y si a los chicos sanotes y al místico no les gusta, pues siempre pueden trabajar en la privada.

¿Y la gente? La gente la adora. Y quien no lo haga, pues ya sabe a lo que se enfrenta. En su reino solo hay cabida para la gente de bien con grandes ideas.

Continuará.

En momentos de quiebra

Juanjo Cáceres

“Necesitamos algo de esto”, reflexiona Álvaro tras escuchar la última tertulia de la Cadena Ser, donde han revisado las últimas acciones de Gabriel Rufián y los partidos de izquierda para armar un frente electoral que participe en las próximas elecciones generales. “Algo de esto, ¿pero qué?”, se pregunta desconcertado.

Se dirige a la cama desde donde realiza el pago del alquiler del próximo mes, siempre con la misma idea en la cabeza: “¿Cuánto tardará esta cifra en escalar exageradamente? ¿Cuándo llegará la notificación de finalización de contrato”. Una idea persistente que le golpea a menudo, sobre todo en aquellas noches en que no duerme bien y en que todo tipo de pensamientos inundan su mente sin orden ni concierto. A veces es la radio la que penetra en su cabeza: “Es que, si aquí no nos ponemos de acuerdo, nos van a matar por separado”, escucha decir a Rufián. “¿Matarnos? ¿Quién nos quiere matar?”, grita, sobresaltado.

El miedo que le produce su vulnerabilidad se acrecienta con el miedo que le transmite las voces que dicen hablar en nombre de la izquierda española. “¿Desde cuándo la política habla en términos de exterminio?”, se pregunta incómodamente. No logra entender su sentido. No logra distinguir si se trata de una amenaza real o simplemente de un giro discursivo cuya única finalidad es generar reacciones. No consigue evaluar si esa alerta permanente resulta movilizadora o, por el contrario, consolida dinámicas anestesiantes. Tras meditarlo un instante acechan a sus sentidos otras palabras de Rufián: “Lo que viene ahora no es lo de siempre”. Álvaro le da mentalmente la réplica: “¿Debemos temer por nuestra vida o lo que en realidad peligra es alguna forma de bienestar que ahora mismo, para muchos de nosotros, tampoco existe?”.

Le viene también un recuerdo sobre todo aquello que le decía su antiguo profesor de antropología: “Cuidado con las profecías autocumplidas, porque invocar miedos sin tener un plan claro, solo hace más probable que ocurra lo que se anuncia”. De aquel título cursado entre bares y manifestaciones contra el Plan Bolonia obtuvo muchas herramientas que le ayudaron después a comprender la realidad. “Si además me hubieran servido para acceder a un buen empleo, hubiera sido perfecto”, reflexiona brevemente con una palpable sensación de fracaso. Una sensación que siempre le ha acompañado, porque con el paso de los años, se cumplieron las advertencias que le hicieron: nula inserción laboral y precariedad para toda la vida.

Incapaz de conciliar el sueño de nuevo se levanta y mira por la ventana, donde golpea una fuerte lluvia, acompañada de viento. La intensidad con la que cae parece querer eliminar todo rastro de lo que había en la calle. Recuerda que no muy lejos de allí acampó el 15-M: “¿Qué diablos fue de todo aquello? ¿Dónde están ahora las masas del “no nos representan?”. Sin una respuesta que darse a sí mismo, Álvaro retoma el hilo de sus pensamientos y se le ocurre una metáfora con los mensajes que ha ido escuchando estos días: “Aquí llueve sobre mojado”. Y es que las palabras, seguramente, no resultan novedosas, pero de lo que no tiene duda alguna es de que ni siquiera suenan a nuevas.

Desmarcándose de los que aseguran que los partidos de izquierdas llevaban mucho tiempo ensimismados, él tiene la sensación de que todo este runrún sobre la unidad es algo que se lleva escuchando al menos tres años de forma continuada y que precisamente la manera como hoy se habla de ello es la prueba de ese ensimismamiento. Los titulares y las declaraciones que reflejan cómo unos y otros se han tirado los trastos a la cabeza, y cómo unos y otros se han despreciado mutuamente, siguen allí, presentes. Basta teclear algunos nombres para que reaparezcan las hemerotecas a modo de acusación silenciosa. Unas hemerotecas presentes en el recuerdo de los que asisten con sensación de agotamiento a esta nueva ronda de reiterativas reflexiones, sobre la forma concreta y específica como hay que acudir a unas elecciones para impedir la formación de un nuevo gobierno en 2027.

Un agotamiento, además, que Álvaro considera evidente y constatable: “¿Qué novedad pueden aportar Rufián, Podemos, Sumar, la vieja Izquierda Unida y las fuerzas periféricas más de una década después de aquellas elecciones de 2015 que lo cambiaron todo y tras ocho años de apoyo continuado e inequívoco al PSOE de Pedro Sánchez?”, medita, reviviendo esa larga etapa. “¿Quién de todos ellos es alguien acabado de llegar? ¿Quién no ha participado abundantemente de la desunión y de la incapacidad de empujar el gobierno en una dirección que reforzara la confianza en las políticas progresistas, mientras lo defendían todo a capa y espada?” De nuevo en la Ser, emerge la voz de Enric Juliana, señalando a modo de paradoja: “El hombre de las 155 monedas de plata es ahora el federalista de la izquierda española”.

“¿Cuándo empezó todo esto? ¿Cuándo nos volvimos tan aburridos y prescindibles?”, masculla Álvaro mientras se pone la chaqueta para ir a trabajar. Pensando que él siempre estuvo allí, pendiente, expectante, comprende que es igualmente parte del problema. Que aunque ellos solo se contemplan a sí mismos, cuando él se mira al espejo este también le devuelve siempre un reflejo parecido. Quizás porque no hay ya mucho sobre lo que innovar. O porque simplemente se ha llegado a la conclusión de que ya estaba todo inventado y nos hemos puesto un techo de cristal antes de hora.

De tanto observar siempre lo mismo, empieza a darse cuenta de que se le ha escapado lo más importante: que lo que seguramente imagina como una crisis temporal, es una quiebra en toda regla de propósito y de utilidad: “Ante eso no hay frente electoral que haga milagros”. Llegado a ese punto le inunda un lacónico pensamiento, a modo de conclusión: “Al final, todos manamos de la misma fuente”, y abandona el que todavía es su hogar con un fuerte portazo.

No existen los héroes

Verónica Ugarte

Desde la caída en desgracia, cárcel y suicidio de Jeffrey Epstein el mundo se percata que todo se trata de conexiones y dinero. El pedófilo tenía contactos con personas de todo el globo que pudieran serle útiles para ampliar su red, y con ello su poder.

Se han revelado diversos nombres en Política, Economía, la llamada Realeza (menos los holandeses), y hasta el Dalai Lama, quien tuvo que salir a defenderse mediante declaración escrita a los medios que nunca había conocido al newyorkino.

Revisando los documentos de su caso en la web del Departamento de Justicia de EEUU, vemos que un solo nombre tiene 3,794 resultados: Noam Chomsky, el lingüista y politólogo de izquierda, ídolo de los llamados Woke.

Nos podemos encontrar con fotocopias censuradas de emails entre los Chomsky y el núcleo duro de Epstein donde se da fe escrita de una amistad profunda, hecho que obliga a la pregunta, ¿Chomsky nunca indagó lo suficiente acerca de Epstein?  Como tiburón durante años un crítico del sistema político de los EEUU, llamó no solo a la reflexión y descubrimiento de la llamada fábrica del consentimiento.  Es decir, el interés público y la democracia amenazados por los intereses económicos, políticos y sociales de la Elite. 

Elite que Chomsky frecuentaba, lo que no es extraño ya que solo una persona demasiado ingenua no sabe que las conexiones lo son todo, incluso para el amigo Noam. Lo que es cuestionable es la visita a la isla privada de las perversiones, y su defensa abierta por medio de emails que inocentemente pensaría no verían la luz, a uno de los peores personajes del presente siglo.

Al mismo tiempo, a Chomsky se le dieron varios consejos financieros para sus fideicomisos. Hablemos de cifras de US$70.000,00 de media, por lo que el interés en esa relación era profundo.

Después de la publicación de las memorias de Virginia Giuffre, no solo cayó en desgracia Andrés de Inglaterra, sino que más de una llamada se realizó en todo el mundo para saber hasta dónde se verían implicados ex Presidentes de EEUU, hombres de negocios, líderes económicos. Y uno de los hombres más admirados por su entereza intelectual.

Su esposa ha pedido disculpas públicamente por dicha relación (ella también aparece en emails hablando en nombre de su marido), argumentando que no habían hecho una concienzuda investigación acerca del pasado de Epstein. Suena raro cuando la correspondencia es de 2014-2016 y la primera condena a ese personaje fue en 2008 por inducción a una menor a la prostitución en Florida. No me creo que en el hogar de los Chomsky no se leyeran los diarios o no llegase la noticia.

Hay que tener valor de escribir la verdad. Hay que tener la inteligencia necesaria para descubrir la verdad. Hay que conocer el arte de hacer la verdad manejable como arma. Hay que saber a quién confiar la verdad. Hay que proceder con astucia para difundir la verdad. Chomsky ha fallado en las cinco dificultades para decir la verdad, listadas en 1934 por Bertolt Brecht.

No todos pueden ser héroes. La entronización en las alturas es un mal que afecta a quien reverencia y a quien es reverenciado. La crítica debe ser una condición imperativa a piori.

Podemos seguir leyendo a y aprendiendo, desde una distancia intelectual mucho más sana a partir de ahora al Woke. Lo que no podemos es olvidar que “another one bites the dust”. 

En discrepancia con Felipe González

Carlos Hidalgo

Nuestro antiguo compañero de blog, Ignacio Urquizu, publicó hace poco en El País un artículo de opinión titulado “En defensa de Felipe [González]”. En él, el autor hace un merecido elogio repasando los logros políticos del expresidente del Gobierno y defiende su derecho a discrepar cuando se habla del actual rumbo del PSOE y del Gobierno de España.

No puedo sino estar de acuerdo con esas cosas: es verdad que con González España salió del segundo mundo para entrar en el primero. Y es verdad que, en el PSOE, como en cualquier otro partido democrático, ha de haber lugar a la discrepancia.

Pero es que hay una trampa y es que Felipe González no se ha limitado a discrepar, sino que ha anunciado públicamente que no va a votar al PSOE, el partido que él transformó y del que aún es parte, concretamente de la agrupación socialista de Moratalaz. Y eso no es discrepancia, eso es directa y consciente deslealtad. Y Felipe lo sabe, porque los propios estatutos del partido sancionan esa conducta desde antes de que él fuera secretario general hasta ahora. En general, todos los estatutos de los partidos políticos sancionan hacer declaraciones en las que no se pide el voto para ellos o se pide en blanco o para otras formaciones políticas. Todos, sin excepciones.

Y Felipe González conoce bien como en “su” PSOE Alfonso Guerra gobernaba con mano de hierro y, sí, había discrepancia, pero la deslealtad se castigaba con dureza. Se puede y se debe discrepar de la dirección de Pedro Sánchez, se puede y se debe abogar por cambios en el actual PSOE, pero lo que no se puede, siendo miembro de un partido, es negarle el voto al mismo en público. Porque al hacerlo no estás menospreciando a Pedro Sánchez, estás menospreciando a una organización y a una militancia que fueron leales al PSOE que hizo la dolorosa reconversión industrial, que legalizó los contratos temporales y a las empresas de trabajo temporal, que también asistió a los entendimientos de Felipe con las derechas vasca y catalanas, que vio cómo se abrazaba a Vera y a Barrionuevo al entrar en la cárcel por el caso GAL, que asistió a la ruptura con UGT y que apretó los dientes mientras el PSOE sufría los casos de corrupción de gentes como Mariano Rubio, tan de la “beautiful people” a la que González empezó a preferir entonces, por encima de las gentes trabajadoras que militaban en su organización.

Cuando Felipe González se acercaba a los 12 años de gobierno vio cómo medios, empresarios y el PP de Aznar estaban más que dispuestos a poner en riesgo la estabilidad del Estado y a saltarse todos los consensos, como el consenso antiterrorista, para echarle del poder a toda costa. Y en aquel momento González pedía responsabilidad y lealtad a las bases y cuadros del Partido Socialista. Entiendo que él no conciba que un expresidente o ex secretario general socialista le hubiera hecho lo mismo a él, porque los presidentes del gobierno estaban muertos, como Negrín y los ex secretarios generales estaban muertos, como Ramón Lamoneda, o expulsados, como Rodolfo Llopis.

Felipe González más que nadie debería de distinguir entre dañar a Pedro Sánchez o dañar al PSOE. Y él, más que nadie debería defender que no vale arrasar con todo para atacar a un solo hombre.

Puede que Felipe no lo vea o no lo quiera ver, pero Pedro Sánchez pasará, como él mismo pasó, pero el PSOE debería continuar. Por el bien de España. Y él en eso no ayuda.

Hace tiempo que González solo habla de sí mismo vaya a donde vaya. Y, sí, tiene méritos para hacerlo, pero no debería olvidarse nunca de la organización y de las personas que le ayudaron a ser quien fue y quien aún hoy es. Esa organización y esas personas no merecen ni la soberbia, ni la deslealtad, ni el ataque de alguien que debería recordar que les debe todo.

Como bolsas de cangrejos

Arthur Mulligan

Da lo mismo quienes se dirijan al gran público en nombre de la izquierda, las izquierdas, los progresistas, los cansinos antifascistas, el pueblo o la coalición de tierras regionales unificadas, porque los hechos son maleables como la arcilla de su moral de categoría superior a cualquier otra que se le oponga. Una moral de acero, sin subterfugios liberales que oculten fines espurios como la resistencia al advenimiento de aquella “aurora de la humanidad” defendida por Stalin mediante hambrunas genocidas en Ucrania, colectivizaciones forzosas y otras atrocidades esclavas de la consigna del momento.

Esta ceguera, esta niebla antropológica protectora de las más profundas convicciones es común a los delirios de haber alcanzado la plenitud de los tiempos, la creación del hombre nuevo, atronando la razón en marcha pero siempre mediante un baño de sangre. Da lo mismo la fortaleza de las fuentes, la teleología mecánica de la historia o la propensión a la irrealidad animista porque el núcleo coriáceo de la fe y su trasferencia de sacralidad militante congelan por largos periodos las facultades cognitivas que nos informan del mundo exterior.

Algo así ha debido de suceder después de las elecciones autonómicas en Aragón que han arrojado los resultados previstos por las casas de encuestas en medio de insistentes imágenes de colas de inmigrantes ante sus consulados para acudir al inminente proceso de regularización extraordinaria para integrar a personas extranjeras que ya se encuentren en España, lo que les permitirá incorporarse legalmente al empleo, dejando atrás la economía informal y accediendo a contratos con plenas garantías.

Tal vez, en esta ocasión, el gobierno ha podido calcular que una medida así debería producir una fragmentación dentro del bloque de derechas ganador según todas las encuestas en donde el partido más duro, Vox, capta voto emocional o identitario y el partido conservador tradicional pierde centralidad. A su vez podría aliviar la desmovilización de su propio campo reactivando a su base más ideologizada. El caso es que Vox ha duplicado su presencia y según la candidata del PSOE la culpa del ascenso de Vox es del PP, algo muy difícil de aceptar 

También sucede que coincide con que se invierte el éxito de Podemos por el de VOX y aunque no son el mismo electorado se puede homologar su pasión por la protesta en torno a cuestiones marginales y otras que no lo son tanto, comunes con otros colectivos como las dificultades en torno a la vivienda, el encadenamiento de trabajos inestables y la perspectiva de un futuro con pocas esperanzas.

En medio de las variadas tribulaciones que le afligen, Sánchez se queda sin los famosos caladeros de voto de reserva y se intensifica la tentación acuciante de intentar embarrar el campo de juego acentuando la polarización, comparando situaciones disímiles en contextos dispares y con distintos protagonistas, despreciando sus frenos anteriores para la coherencia de su política de alianzas y denunciando el impulso de la oposición para la alternancia.

 No es ocioso traer a colación el espléndido artículo de Eva Poptcheva «Retorno o regularización» aparecido el 2 de Febrero en el que sostiene que la regularización extraordinaria de medio millón de personas en España choca con el marco jurídico y político de la UE, donde la regla general para la migración irregular es el retorno y no la regularización masiva. La autora recuerda que, al ser las fronteras españolas también fronteras Schengen, España tiene responsabilidades no solo internas sino frente al resto de Estados miembros y su confianza mutua en materia migratoria. (…)

«A juicio de Poptcheva, decisiones unilaterales como una regularización masiva pueden minar la coherencia del sistema europeo, dañar la confianza entre Estados y alimentar la percepción de que se “premia” la entrada irregular, poniendo en riesgo el frágil equilibrio entre solidaridad y responsabilidad sobre el que descansa la política migratoria de la UE». 

De modo que la despreocupada y ensayada respuesta de la Ejecutiva socialista a los resultados de las elecciones en Aragón pertenece a la lógica interna de una situación que de derrota en derrota se cronifica y hace partícipe del desorden a la única oposición que importa.

Fracasado simbólicamente el año de “España en Libertad” con un presupuesto de unos 30 MM del 40 % del cual es propaganda, este gobierno de activistas aparece agotado y sin rumbo, cebando el rencor y refundando coaliciones y egos como cangrejos que se saludan en lo oscuro de un saco atentos a las pinzas y con Pedro repartiendo carnaza.

Citaba el otro día Arturo Pérez-Reverte una advertencia de Hannah Arendt al analizar los mecanismos del pensamiento totalitario: “el mayor peligro es la destrucción del espacio común donde las cosas pueden discutirse. En este ámbito, la paradoja resulta evidente: quienes se autoproclaman herederos y paladines de la verdadera democracia, reproducen mecanismos profundamente autoritarios: no consienten la discrepancia, desconfían de la libertad intelectual y consideran legítimo silenciar al adversario. También en el extremo opuesto del paisaje político, donde soplan aires dictatoriales de otro signo, aspiran a lo mismo: unos apelan al orden y la tradición, otros a una intocable superioridad moral. Y la censura que ambos ejercen -todavía ejercida más ruidosamente por la izquierda, pero den ustedes tiempo al tiempo- es eficaz porque no necesita justificarse. No argumenta, sino que señala; no persuade, sino que estigmatiza. Y una vez estigmatizado el interlocutor, su palabra queda automáticamente deslegitimada. El debate muere antes de empezar.”

Época amarga para nuestro país con un puñado de figurantes distanciados e incoherentes, sin presupuestos, orgullosos vendedores de contradicciones.

Lecturas de izquierdas que acompañan el Acuerdo UE-Mercosur

Lluís Camprubí

Sabrán de mi posición favorable al Acuerdo UE-Mercosur. Muy resumidamente creo que el imperativo geopolítico obliga (favorecer redes comerciales alternativas que generen vínculos y decantamientos políticos en el escenario global y poder reducir la vulnerabilidad/coercionabilidad respecto a Trump). Pero es cierto que no ha habido muchos posicionamientos públicos solventes que lleguen especialmente a la audiencia de izquierdas más alternativa (tengo la sensación de que la audiencia más vinculada a la socialdemocracia ya lo ha entendido). Me refiero a la de la parte europea, pues las izquierdas en su conjunto de los países Mercosur se han significado y mucho en la defensa del Acuerdo. Así pues, quisiera recomendar brevemente algunas lecturas:

Este texto de posición de Jorge Tamames: “Una defensa de las iniciativas comerciales europeas: Acuerdos económicos, contenido político, objetivos de seguridad”, que creo es de lo mejor que se ha escrito al respecto. Claro, breve y sitúa la necesidad de actualizar la mirada con la geopolítica para valorar a los tratados comerciales, en particular el UE-Mercosur.

José Antonio Sanahuja explica en su análisis las diferencias principales en cuestiones ambientales, sociales y comerciales que supone respecto a los tratados comerciales tradicionales a los que había oposición por su sesgo neoliberal y aquí Josep Borrell y Guillaume Duval explican la importancia geopolítica en el actual contexto.

El debate más público se ha activado a partir de la desastrosa votación (por obstruccionista) en el Parlamento Europeo sobre aplazar la aprobación definitiva para pedir valoración jurídica al Tribunal de Justicia de la UE. Esta columna de Xavier Vidal-Folch: “Autogol europeo” explica bien el daño reputacional de la votación, aunque la aplicación provisional del Acuerdo minimice el impacto práctico.

Es muy saludable que los partidos políticos -que tienen la función de hacer síntesis y agregación de intereses y visiones distintas- hagan análisis objetivos de pros y contras, y que después ponderen que pesa más en una decisión. Me ha gustado este análisis de Volt, en el que finalmente concluyen con una posición favorable al acuerdo por el contexto geopolítico.

Y, finalmente, aunque no sean voces de izquierdas, creo de interés también compartir dos publicaciones de think-tanks de prestigio sobre la cuestión: Ésta del ECFR y ésta del RI Elcano para quién quiera profundizar que incluye análisis sobre la dimensión política y global pero también comercial y económica.

Sobre la lógica ganadores-perdedores (que considero limitante), esta infografía también puede ser de utilidad para entender que -en lógica estrictamente de sectores económicos afectados- el foco no puede ponerse únicamente en algún sector de la agricultura y que es importante las oportunidades para el sector industrial y de servicios. Y si nos ponemos estrictamente a mirar el sector agrícola vale la pena esta nota del ministerio para añadir complejidad y rigor.

En tiempos de distanciamiento

Juanjo Cáceres

«Se podrían votar entre ellos», piensa un aragonés desde su terraza, a la media tarde del domingo. Mientras observa cómo la gente se dirige con ritmo y frecuencia desigual a ese colegio electoral, que durante la mayor parte del tiempo es una simple escuela, se dice una y otra vez: «Total para qué».

«Total para qué», grita sin darse cuenta, y de repente una voz le responde desde el piso de arriba: «¡Para que no nos gobierne la derecha, atontado!». «Atontado lo serás tú, payaso», responde enérgicamente, tras comprobar que se trata de su vecino Eleuterio, viejo militante que siempre se vio a sí mismo como la conciencia crítica de la sociedad. Y no es que el aragonés no sienta y sufra los desatinos de quienes gobiernan; lo que ocurre es que recuerda perfectamente que siempre ha sido así. De ahí que se haya acabado convenciendo de que votar no sirve de nada y que, como resultado, no solo haya dejado de acudir a las urnas, sino que también le moleste que la gente participe de la cita electoral.

Al cabo de un rato le asalta la sorpresa, tras escuchar en la radio que, a la espera del cierre de los colegios electorales, la participación parece subir levemente. «Aún hay quien cree que los ritos son importantes», murmura sin entender el porqué. Él nunca fue muy creyente; de hecho, se casó por la iglesia por la presión familiar, sobre todo de la que sería su futura suegra. «¿Por qué debería creer ahora en algo aún más difícil de demostrar que la existencia de Dios, como la utilidad del voto?», se dice a sí mismo.

En su fuero interno no se siente del todo bien, porque sabe que renunciar al voto es renunciar a empujar las cosas en una dirección en lugar de otra. Pero también sabe de su escaso valor, que se trata de una gota en medio del océano y que no cambia nada. «Si todos fueran como tú, apañados estaríamos», exclama la voz de antes, a la que no responde con la voz sino con el pensamiento: «No estaríamos, sino estamos».

No es menos revolucionario este aragonés que Eleuterio, o al menos eso cree, pero está convencido de que la auténtica rebelión no pasa ya por levantar la voz, sino por elevar el silencio. Desde el convencimiento de que gritando solo conseguía quedarse afónico, un día este aragonés se cansó de darse mus, decidió no seguir jugando y prefirió romper la baraja. A partir de ese momento dejó de pensar en él y empezó a pensar en el comportamiento de los demás, descubriendo que lo que hacen o dejan de hacer, es mucho más azaroso de lo que antes había imaginado. «¿Cómo entender, si no, que un día gobierne el uno y otro día, el otro, o que las papeletas se desplacen tan fácilmente de una opción a otra? Porque el tiempo que en general se dedica a elegir es poco y aquel que le dedica mucho, se da cuenta enseguida de qué va todo esto. O de que no va.»

Sin esperar el escrutinio, el aragonés se marcha a dormir y ya no se levanta hasta la mañana siguiente, cuando sin moverse de la cama, accede a la aplicación del Heraldo de Aragón para consultar los resultados: «Lo que todo el mundo imaginaba, pero ha hecho falta movilizar a todo el mundo para que un grupo de gente que se siente muy importante obtenga su foto electoral». Sale de casa y se cruza con Eleuterio, quien le lanza una mirada incriminatoria pero silenciosa, porque en las distancias cortas mengua la bravura. Se dirige después a la calle para comprobar que tras otro domingo extraño, todo vuelve a ser normal al día siguiente, como si nada hubiera pasado.

Y, en efecto, todo vuelve a ser igual. Los niños regresan al colegio y los padres se marchan a trabajar. En la entrada del Centro de Atención Primaria una larga cola augura que las visitas tardarán en atenderse y que tal vez alguna persona deba volver otro día. El ruido en las calles por momentos resulta ensordecedor y el ambiente nublado eleva la sensación de suciedad del aire. En el supermercado recibe el saludo del hombre sin techo, al que gentilmente entrega unas monedas. Algo más tarde regresa a casa, donde descubre, tras encender la televisión, que el aumento de su pensión sigue en el aire, aun cautivo del tacticismo parlamentario.

«Si se atreven a jugar con aquello de lo que comemos, ¿de qué más no serán capaces?», se pregunta mientras intenta recordar cuando fue la última vez que alguien le ofreció una esperanza creíble. La respuesta se hace esperar y cuando la noche cae de nuevo, concluye: «Da igual. ¿Qué prisa hay por recordar lo que ya no puede volver a suceder, no porque sea imposible, sino porque ya hemos dejado de creer?».

Just kids

Verónica Ugarte

Actualmente los chavales de veinte años están conociendo, cosas de la vida, a una de las voces más potentes, no solo dentro del campo artístico sino dentro del compromiso social.

Patti Smith no es solo cantante, compositora, poetisa, fotógrafa, prologuista… También abandera causas sociales y políticas como el genocidio en Gaza y los asesinatos de jóvenes en Irán. Es una clara voz importante contra el gobierno de Trump, el ICE y todo lo que este desatino conlleva. En suma, hace de todo menos aburrirse.

¿Cómo es que una mujer de 79 años tenga como fans a personas que no conocían nada de ella? Dua Lipa y Rosalía fueron las culpables. Pero después, descubrieron que el libro autobiográfico “Just kids” es un libro que relata los mismos miedos, inquietudes y frustraciones que ellos viven ahora.

Con una juventud que ve claramente que independizarse de sus padres es un plan a largo plazo, y que posiblemente abandonar España, con todo lo que conlleva, una dirección, una guía no está de más. Con esto no hablo de alineamiento, sino de ver que alguien vivió y vive las mismas dudas tangibles y no tangibles. Porque muchas veces se nos olvida que tuvimos veinte años, y en mi caso es un tiempo al que no quisiera volver.

Mientras a su alrededor ven un futuro negro negro y pesimista, una luz, una ayuda en medio del caos en forma de libros no es nuevo. Es una adicción, una esperanza que se alimenta a través de las palabras y acciones de otros, siempre vivos mientras sean leídos; mientras sean entendidos; mientras sus voces pasen por la reflexión y no la adulación ciega.

Siendo parte de la generación que fue testigo de antes y del después; del ayer y el hoy en un mismo día, ver cómo los Grandes nos van dejando solo en cuerpo, puesto que el alma popular los mantiene vivos, sentí una profunda alegría cuando David Uclés fue vetado para asistir a las jornadas acerca de la guerra civil. Si un casposo arrogante, amigo y amante del carril derecho se enfada contigo, es que estás haciendo lo correcto.

Lo correcto para Uclés fue declinar la invitación a dichas jornadas por estar invitadas figuras de la derecha que tanto daño han hecho a España. Un daño que seguimos pagando no solo por culpa de legislaciones hechas por y para los amigos. Por fondos buitre que tienen el poder de la vivienda en las grandes ciudades. Por individuos que aparezcan en los Papeles Epstein.

Después de hacerle el feo, así se lo habrá tomado señorito académico, porque más allá de su trono de escritor de bestsellers (lo cual no es sinónimo de calidad, sino de ventas), el berrinche se ha servido. Las jornadas se han reprogramado, y con viento fresco.

Mientras tanto, el amigo David pasa por los canales de radio y televisión afirmando que no se arrepiente de sus palabras. El compromiso social como partero de una nueva pluma cuya voz no debe ser callada, sino animada, elogiada, leída.

“La ciudad de las luces muertas”, homenaje del andaluz a Barcelona es un paso a la lectura llena de alegrías, luces, voces de todo tipo. A mí, que la estoy iniciando y spolier va, ver que en el listado de los personajes indica como “El mexicano” a mi amado Carlos Fuentes, simplemente me conquistó.

Para la izquierda es importante que surjan voces nuevas en todos los sectores que se enfrenten a las mentiras de la derecha. En 1939 ganaron unos, perdieron muchos. Tengo en mis archivos personales varios telegramas dirigidos mi abuela, a quien se le denegó una y otra vez una pensión porque puesto que “no se aceptan pensiones para los hijos de los muertos al servicio de los rojos”.

Hablar de tiempos pasados como enterrados, y además darle más voz por parte de los vasallos a sus amos de derecha, es alargar las mentiras que ya son cansinas, y por fortuna, a estas alturas menos creídas y más cuestionables.

Si he hablado de Patti Smith es porque ella está viviendo una vida y un compromiso que aún me pertoca. Porque tuvo el valor de asistir a lecturas en Reading en honor de Oscar Wilde. Porque es inquieta y no para de moverse, de escribir, de darme más lecturas para alimentar los tiempos muertos, vivos, el alma y el espíritu. Porque también marca el camino difícil, el suyo propio y le sienta muy bien.

En cuando a Uclés, queda el ánimo de leer una hermosa prosa, unas palabras que hacen mal a quien deben hacerle. Es un incómodo que hace falta, mucha, en este país donde todavía muchos siguen mirando a los señoritos con miedo e inefable respeto, perdiendo toda dignidad.

“Siempre se puede escoger. Uno escoge siempre. Aunque no quiera. Vivir es escoger”. Max Aub

Elecciones en Aragón ayer, pero no habrá gobierno hasta marzo (por lo menos)

Carlos Hidalgo

El Partido Popular ha ganado las elecciones en Aragón. Ha perdido dos escaños y su objetivo de ampliar mayoría para no depender de Vox no se ha podido lograr. Vox ha aumentado un tercio sus votos y ha duplicado sus escaños. Imagino que, como en Extremadura, querrán poner las cosas difíciles a los populares y que se tardará en formar un gobierno. Pese al triunfalismo de Miguel Tellado (que intervino antes que Jorge Azcón, lo cual es llamativo), que se alegraba más del descalabro del PSOE que de su victoria, en la sede del PP aragonés había caras largas y no se esperaba con ilusión la perspectiva de sentarse a hablar con Nolasco, el candidato de Vox. Como bien ha dicho Ignacio Urquizu, antiguo colaborador de este blog: si convocas elecciones esperando sacar 32 diputados y al final te quedas en 26, a lo mejor tienes que pensar que bien, bien, no has hecho las cosas.

Queda ver si Nolasco, que se quejaba de lo bruscos que eran algunos de los cargos de su partido, tendrá la autonomía suficiente de la sede Vox -en la madrileña calle de Bambú- para poder negociar a su manera. También está por ver cómo los malos modos de Vox con la prensa se traducen en las relaciones con el Grupo Henneo, propietario del Heraldo de Aragón y de la mayor parte de las productoras que elaboran contenidos para Aragón Televisión.

Malísimo resultado para el PSOE, que de nuevo comprueba que la fórmula de sacar a alguien de un ministerio para liderar una candidatura no funciona. La acción ministerial no te concede automáticamente, ni carisma, ni el respaldo unánime de tu electorado y casi ni el de tu militancia. La organización, que aún no se había repuesto de las contusiones y moratones producto del relevo en su secretaría general, no estaba en condiciones, ni de hacer una buena campaña, ni de poder trasladar mensajes que calaran en el electorado. Ni siquiera de poder reconciliar a ganadores y perdedores de su último proceso congresual. Podría haber sido peor. El PSOE tiene una fortísima implantación territorial y eso le ha salvado de un golpe aún más duro. Pero tiene mucho trabajo por delante y muchas renovaciones pendientes que van más allá de las meramente cosméticas.

Chunta Aragonesista no solo ha duplicado su número de escaños, sino que además también ha duplicado su número de votos. CHA, que suele ser el gran olvidado cuando se hacen análisis desde Madrid, es el único partido a la izquierda del PSOE que sube en votos y escaños. CHA es mucho más que “el partido de Labordeta” y gran parte del mérito de que haya logrado mejores resultados ha sido de su líder anterior, ya retirado, José Luis Soro, que se las apañó para mantener unida a su organización y a las coaliciones de gobierno con el PSOE. Y, además, supo gobernar siendo transparente, humilde y sin marcarse faroles ni bravatas imposibles, como en cambio hizo Podemos cuando tocó moqueta.

Podemos sale de las Cortes aragonesas. Su estrategia de considerarse tan puros que no eran dignos de colaborar con nadie ha sido recompensada con la pureza máxima: quedarse fuera de todo dándose la razón.

La derecha caciquista aragonesa, representada tradicionalmente por el PAR (Partido Aragonés), también sale de las Cortes. Y de ella solo queda Teruel Existe, que baja un escaño y más de 10.000 votos. Guitarte podrá darse menos importancia, aunque estoy bastante seguro de que tratará de destacar lo imprescindible que es para el PP, aunque a Azcón no le valga la suma con ellos.

Sumar e IU llegan por los pelos a tener representación parlamentaria, por lo que de nuevo tendremos eternos debates acerca de la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE, en el que ambos partidos minoritarios tratarán de mirar a CHA por encima del hombro y con Podemos tratando de sabotear todo. Y seguramente con campañas de imagen de ex Podemos, como el muy insistente Nacho Escartín, breve líder de Podemos Aragón que busca cualquier hueco, candidatura y lista rojiverde para volver de nuevo al candelero.

Mientras tanto, es bastante posible que Aragón no tenga gobierno hasta marzo o abril, pues tanto PP como Vox buscarán usar los resultados de otras regiones, como las inminentes elecciones en Castilla y León, para usarlas como posición de fuerza en sus negociaciones.