Sigue siendo el rey

Marc Alloza

La nueva publicación de la lista Forbes de las principales fortunas de España deja el tema como estaba en las cuatro primeras posiciones. Amancio Ortega 109.900 M€ y Sandra Ortega, su hija, siguen siendo número uno y número dos a pesar de la caída de las acciones del grupo Inditex un 8%. Caída que también impactó en la fortuna de Dolores Ortega y Primitiva Renedo, sobrina y cuñada de Amancio, bajándolas a los puestos 56 y 63.

En tercer lugar, don Rafael del Pino Calvo-Sotelo, presidente de Ferrovial, cuyos hermanos, María, Leopoldo y Joaquín del Pino Calvo-Sotelo, se encuentran en octavo, décimo sexto y vigésimo segundo lugar respectivamente. 

El cuarto puesto es para Juan Roig de Mercadona que ha tenido 1.384 M€ de beneficios que suponen un 37% más que en 2023. Mercadona también es el origen de la fortuna de Hortensia Herrero, mujer de Juan Roig desde 1973 y que ocupa el séptimo lugar de la lista y en ascenso. Continuando en la misma órbita, Fernando Roig, el de Pamesa, hermano de Juan ocupa el décimo quinto lugar.

El top five lo completa Juan Carlos Escotet; Abanca y Banesco entre otros negocios conforman su fortuna. Mención especial para Tomás Olivo por su fulgurante ascenso de la posición 12 en 2024 a la sexta en 2025; propietario de centros comerciales y otros inmuebles con un incremento de 1.900M€.

Entre los 80 primeros de la lista, aparte de las sagas antes mencionadas de Inditex, Ferrovial y Mercadona/Pamesa, también hay otras destacables:

  • Banca March/Corporación Financiera Alba: Carlos (#17), Juan (#18), Gloria March (#64) y Leonor (#89).
  • Daurella/CCEP/Cobega: Sol Daurella (#12), Carmen Daurella Aguilera (#26). Fuera de ranking también estaria Alfonso Líbano Daurella (#84)
  • Grupo RIU: Carmen Riu (#27) y Luis Riu (#28), hermanos y copropietarios del mismo grupo.
  • Werfen (Rubiralta): De los hermanos Jordi (#43), José Luis (#48), Marc (#49) y Xavier Rubiralta (#50).
  • Almirall (Gallardo): Antonio (#45) y José (#51) Gallardo Ballart son hermanos que mantienen el liderazgo familiar generacional.
  • Santalucía (Álvarez): Carlos Álvarez Navarro (#58) y Modesto Álvarez Otero (#65) son primos y accionistas del mismo grupo.
  • Acciona (Entrecanales): Javier y Mercedes Entrecanales Franco (#74), Juan Ignacio e Inés Entrecanales Franco (#75) son hermanos/primos.

El top 10 de incremento patrimonial este año lo conforman

  1. Juan Carlos Escotet (+2.200)
  2. Juan Roig (+2.100)
  3. Tomás Olivo (+1.900)
  4. Miguel Fluxá Roselló (+1.300)
  5. Hortensia Herrero (+1.200)
  6. María del Pino Calvo-Sotelo (+1.000)
  7. Rafael del Pino Calvo-Sotelo (+900)
  8. Carlos March Delgado (+900)
  9. Juan March Delgado (+800)
  10. Javier y Guillermo Luengo (y fam.) (+700)

En total los incrementos patrimoniales de las 80 primeras fortunas según Forbes suman 14.030 M€. Curiosamente el total de los que pierden patrimonio asciende a 14.290 M€, pero es que Amancio se deja él sólo 10.300M€; aún así sigue siendo el rey

  1. Amancio Ortega (−10.300)
  2. Daniel Maté (−600)
  3. Simón Pedro Barceló Vadell (−500)
  4. Sandra Ortega (−400)
  5. Gabriel Escarrer (hijo) y fam. (−340)
  6. Francisco José Elías Navarro (−300)
  7. Alberto Palatchi (−200)
  8. Leopoldo del Pino Calvo-Sotelo (−200)
  9. Juan Luis Arregui (y fam.) (−210)
  10. Sol Daurella (−100)

A nivel global a toda la gente que estuviera preocupada por la economía de Elon Musk tras su fugaz paso por el gobierno de Estados Unidos y su tempestuosa relación con Trump, los boicots a Tesla etc…, sólo comentarles que no se preocupen. Él, a sus 54 años está bien, está fuerte, está con ganas y sigue siendo la persona más rica de mundo con un patrimonio de 497.000 M$. Este mes su patrimonio ha aumentado en 6.000M$. Hay que decir que, además, ha sido la primera persona en alcanzar los 500.000M$ de patrimonio y que incluso lo ha hecho por dos veces. Es decir, que se podría invitar a cubrir el presupuesto prorrogado del Gobierno de España (380.822 M€) y aún le quedaría un piquillo de 60.000M$ para sus cosas. Para terminar con Elon, mañana tiene un día importante. Los accionistas de Tesla votarán sobre un paquete salarial que le podría reportar hasta un billón de dólares en acciones adicionales si Tesla alcanza hitos como multiplicar por más de ocho su capitalización bursátil en los próximos diez años. Y cuidado, la presidenta de Tesla, Robyn Denholm, comentó que Elon podría dejar la empresa si la votación no le era favorable.

El segundo es Larry Ellison en incombustible fundador de Oracle que está metido en otros “fregaos” como el proyecto Stargate de Trump, la Paramount, Tesla… En total 320.000 M$.

El bronce se lo lleva Jeff Bezos de Amazon con 254.000M$ según Forbes, 22.000M$ más que el mes pasado. Supongo que eso le ha llevado a anunciar despidos masivos en todo el mundo entre 12.000 y 14.000, de los que parece que 1.200 en España.

Bueno luego vienen Larry Paige de Google, Zuckerberg, Brin (Google) hasta que en el séptimo llega Bernard Arnault de LVMH.

Entre las principales fortunas mundiales domina el sector tecnológico mientras que en España no tiene representación.

Una piedra en el camino
Me enseñó que mi destino
Era rodar y rodar

También me dijo un arriero
Que no hay que llegar primero
Pero hay que saber llegar

Quinto

Juanjo Cáceres

Conozco un chaval de 16 años que siempre hace bromas relacionadas con Pedro Sánchez. Por ejemplo: “Por decreto decido que yo he tenido la mejor nota en este examen”. Otro, de 19, asegura que lo de Pedro Sánchez no puede ser, que al principio le sacaron cosas que no eran ciertas pero que ahora sí lo son. Y que si los impuestos que pagamos… Uno más de su misma edad, cuando le mencionas a Pedro Sánchez, pone cara de malo.

Los relatos hacen mella. Para una gran parte de la sociedad la figura del actual presidente del Gobierno es la que es. Luego irán a votar o no, dirán que si Pedro Sánchez no se qué y al cabo de un rato que si Lamine Yamal no sé cuánto y que no puede seguir así, pero la percepción de signo negativo es firme y se encuentra bien asentada. De hecho, Lamine y Pedro comparten últimamente el honor de ser objeto de numerosos comentarios despectivos. Comentarios que han transformado en muy poco tiempo la opinión que se tiene del astro blaugrana, hasta hace bien poco Dios en la Tierra barcelonista y voz universal de los nuevos catalanes, y ahora hombre de vida disipada que recuerda a Ronaldinho y a Neymar.

También es verdad que estas cosas ocurren desde hace algún tiempo de otra manera. En un post reciente de un grupo anónimo de Telegram, escribían hace unos días: “Si discutes con perfiles anónimos en redes, lo más probable es que estés gritándole a una granja de bots. Literalmente: miles de cuentas falsas controladas por IA, programadas para enfadarte, dividirte y sembrar odio. No están ahí para debatir, están para manipular. Esto es rigurosamente cierto. Ahora bien, si somos lo bastante honestos, también veremos en esta comunicación emitida en ese grupo la intención de que ignoremos críticas que proceden de según qué fuentes y que nos mantengamos firmes en la creencia en un relato distinto, que tampoco deja de ser un relato. Y de hecho no puedo estar seguro si ese texto es de un humano o se ha generado por IA, porque cada día de pasa se entremezcla y se vuelve más indistinguible todo.

Hoy la complejidad de las cosas la podríamos resumir en dos palabras muy claras: menudo lío. ¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Qué determina lo que pensamos? ¿Quién trabaja para que pensemos de unas maneras y no de otras? ¿Cómo nos afecta la creciente automatización de procesos comunicativos, que se deriva de la generalización del uso de la IA y otras tecnologías de análisis y de distribución de datos? ¿Acaso son nuestras percepciones algo más que un mero espejismo, comprado en el mundo de las aplicaciones gratuitas y en las redes sociales? ¿O nuestro cerebro aun conserva cierta capacidad de generar algo, mientras nos movemos entre pantallas?

Mientras meditaba sobre todo ello aparecieron las gafas de Pedro Sánchez y el anuncio de separación de Lamine Yamal, dos eventos que tienen un lazo en común: su tremenda irrelevancia en lo que se refiere a la faceta que debería suscitar interés real, que es en un caso el ejercicio de la presidencia del Gobierno y en otro, el rendimiento futbolístico y su contribución a los éxitos del Futbol Club Barcelona. Pero es innegable el poder de ambos hechos noticiados de incidir en la forma como se divulga sobre cada personaje: en el primero, como solución contrainformativa (“hagamos que los medios hablen de las gafas y no de Cerdán con esta poderosa imagen”), y en el segundo, transmutado en mensaje subliminal de redención (“ese chico de vida disipada que se da cuenta de que debe concentrarse en el fútbol”).

Las cuestiones mencionadas se mueven entre lo anecdótico y lo inquietante, pero tal vez deberíamos sentirnos principalmente inquietos. Hoy podría haber ido a la IA y decirle que me preparase un texto, con apariencia literaria, en el que situase estas paradojas comentadas sobre las percepciones de Sánchez y Yamal. Yo creo que me habría ahorrado mucho tiempo, pero no serían las mismas ideas las que allí aparecerían: serían otras, y lo que es más importante, tendrían un fondo distinto y una razón de ser distinta. De ello deduzco que, aunque empanados, nuestra presencia sigue siendo importante. También que el que nosotros mismos seamos capaces de generar mensajes es importante, y, por lo tanto, que también lo es el que nuestra voz se escuche y suene tal y como es.

Queda pues, claro, que un primer paso necesario es el de no caer en las tentaciones peligrosas. ¿Pero cómo abordamos el segundo, ese que nos debe liberar de las redes que lanzan sobre nosotros esos relatos precocinados o automatizados? Ahí la tarea es mucho más complicada, puesto que siempre hemos sido muy sensibles a la persuasión y ahora mismo los mecanismos de persuasión existentes son muchísimo más numerosos y poderosos que nunca. Pero si no dormitamos tanto, rebrotamos. Si no compramos por impulso, ni bienes ni relatos, pensamos. Si somos conscientes de nuestros sesgos cognitivos y de que la comunicación digital es territorio de guerra, reaccionamos. Si no nos damos por vencidos, resistimos, Y si no nos rendimos, a lo mejor, algún día, hasta ganamos.

El feudo de Bezos: despidos, IA y destrucción ambiental

David Rodríguez Albert

En los últimos días, Amazon ha anunciado que planea eliminar aproximadamente 14.000 empleos a nivel mundial, lo que representa cerca del 4 % de su plantilla. Esta cifra podría llegar a 30.000 en los próximos años. En España podrían destruirse hasta 1.200 empleos entre las sedes de Madrid y Barcelona, en las que ya se ha abierto el correspondiente Expediente de Regulación. La compañía lo justifica como un proceso de “adelgazamiento” de su estructura organizativa, con el objetivo declarado de eliminar capas jerárquicas, reducir la burocracia, y “ser más ágiles” en la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial (IA).

Cabe destacar que estos despidos no obedecen precisamente a una crisis de resultados. En el segundo trimestre de 2025, Amazon alcanzó unas ventas netas de 167,7 mil millones de dólares, con un crecimiento del 13% frente al mismo periodo del año anterior. En ese mismo trimestre, el beneficio neto fue de 18.200 millones de dólares, frente a los 13.500 millones en el segundo trimestre de 2024. Por consiguiente, la situación de la multinacional es más que boyante, y sus crecientes ventas y beneficios no justifican en absoluto la ejecución de los despidos.

Mientras tanto, el patrimonio neto estimado de Jeff Bezos se eleva, según Forbes, a la escandalosa cifra de 242.800 millones de dólares. Su riqueza se ha quintuplicado desde 2015, en un proceso de concentración de capital que supera todos los registros que se hayan visto en la historia del capitalismo. Para que nos hagamos una idea, el patrimonio medio de un hogar en Estados Unidos no llega a los 200.000 dólares, hecho que significa que Bezos tiene una riqueza 1,3 millones de veces superior a la de cualquier ciudadano. Ni los más fundamentalistas defensores del sistema económico actual pueden justificar semejante diferencia en los méritos de unos y otros, en una espiral de desigualdad que supera cualquier pronóstico que pudieran hacer los economistas clásicos. Y, en este contexto, Amazon deja a miles de personas sin trabajo.

Mientras en todas las facultades de economía se transmiten los cantos de sirena de la responsabilidad social corporativa, en los hechos se practica la lógica empresarial de toda la vida en el capitalismo global: priorizar la automatización sobre el empleo humano y externalizar los costes sociales y ecológicos. En 2019 miles de empleados crearon el colectivo Amazon Employees for Climate Justice y denunciaron públicamente que la empresa generaba residuos masivos con embalajes innecesarios y destruía stock nuevo. La respuesta de la corporación fue represiva: en 2020 despidió a los dirigentes de la protesta, algo que la autoridad laboral de Estados Unidos acabó declarando ilegal. Esta secuencia lo resume todo: mientras se habla de eficiencia y se anuncian despidos, Amazon defiende un modelo que genera toneladas de basura y emisiones, y además coacciona a quienes intentan corregirlo.

Tal como sostienen autores como Varoufakis, ya no estamos solamente ante el “capitalismo clásico” (producción mercantil, competencia y trabajo explotado), sino ante un nuevo modelo donde las grandes empresas son dirigidas por los señores feudales de las infraestructuras digitales, que ya no compiten dentro el mercado, sino que representan el mismo mercado. Bezos actúa desde una lógica tecnofeudal, donde el poder radica en ser el dueño del territorio digital, extraer rentas desde el mismo y tener el control absoluto sobre los vasallos que habitan en su dominio.

La automatización no provoca solamente la destrucción de puestos de trabajo, sino también la precarización del empleo restante y la intensificación de la presión psicológica sobre quienes sobreviven en la plantilla. Dentro de esta lógica, presentar la Inteligencia Artificial como un progreso inevitable oculta que la adopción de tecnología es una decisión estratégica que favorece la rentabilidad empresarial sobre cualquier otra consideración social.

Estos procesos parecen inevitables dentro de la lógica actual del capitalismo global, pero se puede y se debe intervenir desde los gobiernos. La reducción legal de la jornada laboral es una medida clave que eliminaría la necesidad de todos estos despidos, mejoraría la salud laboral, reduciría el desempleo estructural y repartiría de forma más justa los beneficios derivados de la productividad tecnológica. Se trata de una herramienta imprescindible para la redistribución y la protección social frente al coste humano de la automatización, aunque no lo vean así los partidos de la derecha reaccionaria en nuestro país.

La práctica de despedir en masa mientras se acumulan beneficios y fortunas privadas no es un imperativo económico, sino una elección política que ampara el actual modelo de capitalismo extractivo. Frente a ello hacen falta leyes, controles y presión social que prioricen la vida digna de trabajadores y la sostenibilidad ambiental frente a la concentración del beneficio. Las empresas pueden mejorar su logística sin destruir proyectos de vida ni convertir el planeta en un vertedero.

Feijóo no puede obligar a nada a Mazón

Carlos Hidalgo

Advertencia previa: todo lo que he escrito en este momento puede caducar cuando se lean estas líneas. Me hago cargo del riesgo y asumo mi falibilidad.

Porque mientras escribo esto, la reunión entre Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular y Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana y presidente del PP de la Comunidad Valenciana, ha terminado sin acuerdo. Después de que Feijóo y Mazón comprobasen en persona que un año después de la tragedia de la DANA los ánimos de una parte importante de la población valenciana no se han calmado, sino que se han enconado aún más. Una DANA que arrasó la provincia de Valencia y que acabó con más de dos centenares de vidas que podrían haber sido salvadas si el presidente de la Generalitat hubiera hecho caso de las advertencias de la AEMET y activado los avisos de alerta, como sí que hicieron otras instituciones de su comunidad. Y, sin embargo, Carlos Mazón pasó unas horas clave en una misteriosa comida con una periodista, una larguísima sobremesa y estando básicamente ilocalizable mientras los conciudadanos a los que se debe morían y perdían todo en la catástrofe.

Mazón ha pasado el último año pretextando que está “centrado en la reconstrucción” y ofreciendo versiones contradictorias y cambiantes sobre su agenda en el día de la catástrofe. Aparte de negar lo evidente, Mazón también ha acusado a las víctimas de “politizar la tragedia”, cuando lo cierto es que el presidente de la Generalitat está politizando su supervivencia política personal. Feijóo, que ha dicho mentiras tan evidentes como las de Mazón (con la leal intención de apoyar su correligionario, supongo), se encuentra igualmente atrapado por esa ola de rabia que no cesa. Con todo lo que sabemos hoy en día, volver a escuchar a Feijóo diciendo que estuvo en contacto permanente con Mazón mientras se desarrollaba la tragedia, es un poco patético. Sobre todo, porque ya conocemos el registro de llamadas de Mazón en ese día y ninguna de ellas estuvo dirigida al líder de su partido.

Ahora, si Mazón es presionado en exceso por su partido para dimitir, este amenaza con anticipar las elecciones en la Comunidad Valenciana, un movimiento que horroriza al Partido Popular, que teme perder el gobierno valenciano o renovarlo, pero más sujeto a Vox de lo que lo está en la actualidad. Feijóo lo que quiere es que Mazón dimita, que ponga a otra persona del partido en su lugar y aguantar lo que queda de legislatura, controlando además el desarrollo del congreso del PPCV, que está pospuesto indefinidamente.

Lo verdaderamente triste es que Feijóo no puede obligar a Mazón a hacer nada de nada. Lo he expresado aquí alguna vez: en España el líder de la oposición es una figura con poder moral y con la autoridad que le quieran reconocer sus compañeros y compañeras electos. Alcaldes, presidentes, cargos autonómicos, manejan nombramientos, presupuestos y, en general, tienen y ejercen poder. Un líder de la oposición es un diputado que, por lo general, lidera la estructura orgánica de su partido. Para ser líder de la oposición es necesario dialogar mucho, tener mucha mano izquierda y ganarse todos los días la lealtad de los “barones”. Pero el pecado original de Feijóo es haber llegado a la presidencia del Partido Popular aprovechando una rebelión de una baronesa contra su antecesor.

Feijóo es presidente porque Pablo Casado se vio forzado a dimitir tras haberse enfrentado directamente a Isabel Díaz Ayuso y haber perdido la pelea. El líder gallego llegó exigiendo ser elegido por aclamación (sin votos en primarias, ni siquiera “corregidas”, como las que auparon a Casado) y con la promesa de no interferir en los territorios, dando total autonomía a las organizaciones territoriales del PP. Pretender imponerse a Mazón cuando la clave de tu liderazgo se basa precisamente en hacerte vulnerable a los caprichos de personas en su posición es tremendamente difícil.

Sí, Rajoy pudo obligar a dimitir a Francisco Camps, en su día. Pero es que Rajoy tenía otro tipo de autoridad, su encargada de organización (secretaria general del Partido Popular) era María Dolores de Cospedal, que ejercía un control férreo sobre la organización y sobre Camps pesaba una imputación judicial. Nada de eso se da en el caso que nos ocupa. Aparte de que Rajoy no era nada reacio a recortar la autonomía de los presidentes regionales de su partido y se estaba jugando la presidencia en unas elecciones generales que se celebrarían seis meses después de la dimisión de Camps.

Obligar a Mazón a cualquier precio tampoco sería bien visto por otros líderes con problemas en sus territorios, como ocurre con Mañueco en Castilla y León, con Juanma Moreno en Andalucía, con María Guardiola en Extremadura y, por supuesto, como ocurre con Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Una alianza de esos líderes regionales podría cobrarse la cabeza de Feijóo como se cobró en su momento de la Pablo Casado.

Además, el cargo de secretario general del PP está en este momento en manos de Miguel Tellado, que está más preocupado en buscar oportunidades de colgar barbaridades en los medios, que del correcto funcionamiento de la estructura de su partido. Una llamada de Tellado a un presidente “popular” tendría más o menos el mismo efecto que una llamada de Bertín Osborne: es de un aliado, se puede agradecer, seguro que desemboca en risas, pero no va a influir en el rumbo del PP en esa región.

Mañana lo más seguro es que Mazón haga únicamente lo que él crea conveniente para sí mismo y nada más. Y Feijóo tendrá que tragar, poner la misma buena cara que cuando se come los sapos que le sirve Ayuso y tratar de convencernos de que todo es idea suya.

Un soldado muerto frente a 46 niños

LBNL

Israel no aprende, más bien, no quiere aprender y no tiene ninguna intención de cambiar. Si algún palestino mata a un soldado israelí que sigue ocupando Gaza, lanza una serie de bombardeos que matan a 100 personas incluidos 46 niños y le parece lógico. En Derecho – al menos el derecho continental europeo – la legítima defensa debe ser proporcionada. Es decir, si alguien te amenaza con un cuchillo y lo matas de un tiro en la cabeza, vas a la cárcel, por asesinato u homicidio, pero vas a la cárcel porque la defensa no es proporcionada y por tanto no es legítima. Si le pegas un tiro en la pierna o le matas de una cuchillada, si sales bien librado.

No es así en todo el mundo. En EE.UU. hay Estados en los que si alguien entra en tu jardín, en tu linde, es legítimo que lo mates a tiros, aunque esté desarmado. Vienen del Far West y de los Sioux y no han llegado a nuestro estado civilizacional. La tradición jurídica israelí, en cambio, es europea. Británica para algunas cosas, algunas de aupa, como la detención administrativa (sin juicio ni causa) por seis meses prorrogable por semestres sin límite. Los más viejos del lugar recordarán a Bobby Sands, el terrorista del IRA que murió en huelga de hambre antes de que Reino Unido dejara de aplicar dicha pena a cada irlandés republicano que consideraba oportuno, sin tutela judicial alguna.

Pero el grueso de la doctrina política israelí viene de Europa continental, de los sionistas fundadores askenazíes, ilustrados y sobrevivientes al Holocausto. Y los Derechos Humanos tienen mucha protección. De ahí la democracia, la libertad de opinión, la libertad sexual o la protección social. Pero el nacionalismo pesa mucho también y el “Nunca más” acuñado tras no haberse defendido de la presión nazi, todavía más. De manera que frente a fuerzas que persiguen su desaparición como Estado, no tengan límite en su respuesta.

Me se todos sus argumentos: en 1947 los árabes rechazaron el Plan de Partición de la Palestina británica, previamente otomana, mientras que ellos aceptaron con gran dolor de su corazón porque los territorios “bíblicos” quedaban del lado árabe. En 1948 consiguieron mantenerse a duras penas cuando todos sus vecinos árabes les atacaron a una. En 1967 Israel atacó primero pero Egipto y Jordania se aprestaban a hacerles una pinza de difícil resistencia. Y en 1973 Egipto, Siria y algún otro les atacaron durante el Yom Kippur y estuvieron a punto, pero a punto, de palmar. Y encima la OLP no dejó de perseguir su desaparición hasta finales de los ochenta y Hamás lo más que les ofrece es una “hudna” o tregua indefinida pero no acepta su existencia de pleno. Por no hablar de Irán, un Estado de la región, que cada dos por tres repite que va a acabar con Israel, algo que no conozco de ningún otro Estado en el mundo respecto a un vecino cercano.

No solo me los se sino que los comparto. Los judíos han padecido toda clase de perrerías de parte de los cristianos cristalizando en el Holocausto, único caso de un Estado-nación desarrollado que pone su maquinaria administrativa al servicio del exterminio de un colectivo específico. Los nazis mataron a mucha gente – opositores, homosexuales, discapacitados, gitanos… – pero no intentaron exterminar a nadie más que a los judíos. Y consiguieron exterminar más o menos a la mitad de los que entonces habitaban el Planeta, que se dice pronto. Y los árabes, que no el Islam que tradicionalmente fue mucho más tolerante con ellos que el Cristianismo, llevan muy mal lo de su existencia como Estado propio en lo que consideran su territorio.

También me se los argumentos israelíes al respecto. Nunca hubo un Estado independiente palestino, de hecho, no hay ninguna referencia histórica a un Pueblo palestino que merezca el derecho de autodeterminación, como si la podría haber para el Pueblo kurdo, por ejemplo, distinto de las demás etnias vecinas. Pero tras la Segunda guerra mundial, los poderes coloniales – Reino Unido y Francia, Sykes-Picot – decidieron dividir el territorio que les había tocado en suerte tras la derrota de los otomanos en la Primera, y crear Estados árabes independientes, incluido uno palestino en la mitad del mandato británico. Es decir, el pueblo palestino es tan inexistente históricamente como el jordano, el iraquí o el sirio, por poner solo un par de ejemplos de “Pueblos” que tienen sus propios Estados. De lo que se deduce que hay Pueblos que históricamente podrían merecer un Estado propio por su idiosincrasia particular – étnica, religiosa, cultural – pero que no lo tienen y otros que aunque históricamente sea discutible que lo “merezcan”, lo tienen.

Pero luego está la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 242, refrendada muchas veces después, que da legitimidad al derecho de auto-determinación del pueblo palestino. Quizás no en TODOS los territorios ocupados por Israel tras la guerra de 1967, como Israel arguye basándose en las diferencias entre su versión inglesa y francesa, lo que resulta irrelevante para deslegitimar el reconocimiento por el máximo órgano de gobierno internacional de la aspiración de los palestinos a un Estado propio.

Pero Israel, adalid de la democracia interna y de los Derechos Humanos para todas las minorías – también los judíos fuera de Israel, véase su labor de vanguardia en cuanto a los derechos civiles en EE.UU. o de los judíos sudafricanos contra el Apartheid – sucumbe al nacionalismo bíblico del supuesto Pueblo elegido por Yavé, que solo enviará al Mesias de vuelta a la Tierra cuando los judíos “vuelvan” (¿lo fueron alguna vez?) a gobernar sobre el territorio del Viejo Testamento, más bien la Toráh. Y ahí entra el ojo por ojo, diente por diente, que se superpone a la legítima defensa.

No conozco la Toráh en profundidad aunque sí conozco algunos pasajes que desde luego adolecen de humanidad. Pero me cuesta pensar que la Toráh justifique matar a 46 niños del grupo del que ha matado a uno propio, incluso dejando de lado que el propio ocupaba el territorio que la legalidad internacional considera debería ser del Pueblo de los 46 asesinados sin ningún reparo.

Y ahí pasamos a un territorio más afín al de la Mafia y a los crímenes de guerra. Mafia porque, al menos en las pelis, los mafiosos matan a los hijos de los enemigos para que no vengan a vengarse en el futuro. Y sí, con lo que Israel lleva perpetrando un par de años en Gaza, es lógico pensar que las generaciones futuras buscarán venganza. Y crímenes de guerra porque matar a los no combatientes sin escrúpulos solo porque están cerca de un objetivo militar es tan horrible como matar a los viandantes que están cerca de un terrorista que escapa a la carrera. Y también porque cada vez parece más claro que, de últimas, Israel persigue que los palestinos emigren, por las buenas y como no es así, por las malas. Y eso se llama limpieza étnica.

No nos dejan otra opción estos salvajes… Sería más creíble si hubieras de verdad intentado otras opciones pero a salvajismo ganas tú, Israel, que rivalizan con éxito con Hamás. Así que no me vengas con que eres el adalid de la civilización occidental. ¡No de la mía! Putin será más carca y autoritario ¡pero mata menos civiles!

Al final, como Israel no parece que vaya a cambiar – al contrario, va a peor – la crítica a Israel por su comportamiento intolerable, el anti-sionismo y el anti-semitismo, serán indistinguibles, y será una gran tragedia moral, muy injusta para la fantástica contribución del judaísmo a lo mejor de la civilización occidental y, sobre todo, para los millones de judíos que están horrorizados con la deriva del Estado que surgió para evitar que nunca más estuvieran en peligro.

Una sociedad rota y cobarde

Verónica Ugarte

Hace pocos días nos enteramos que una criatura de tan solo cinco años estaba siendo víctima de bullying por parte de compañeros de escuela seis años mayores que ella. Le han golpeado, arrastrado por el suelo, y el colegio no activó el protocolo anti bullying.

Con pocos días de diferencia de suicidaron dos adolescentes de 15 años cada uno. No pudieron con el acoso escolar que recibieron durante años. Sus colegios tampoco activaron el protocolo y las quejas de los padres de ambos cayeron en el vacío.

Al fondo de todo, el intrínseco temor a ser llamado “chivato”, si se es testigo de este acoso cobarde. La ley del silencio por miedo a represalias, de la clase que sean. Mejor mirar hacia otro lado; mejor pensar que todo pasará y que tienes una gran suerte por no ser tu la victima. 

Activar el protocolo le cuesta a los colegios, privados, concertados y públicos, puntuación y dinero, en unos casos. En todos, la imagen queda manchada.

¿Qué imagen me pregunto yo? La imagen idílica de que en el colegio no eres un número, sino parte importante de un amplio grupo que te lleva de la mano con risas y diversión hacia el desarrollo intelectual. Donde pasas algunos de los mejores años de tu vida. Donde estás seguro porque los profesores están preocupados por tu bienestar.

España se encuentra, dentro de Europa, a la cabeza en acoso escolar, llamado de gravedad grave. ¿Qué clase de profesores, directores, no son capaces de alertar, de dar parte, de frenar semejante enfermedad que existe desde hace años, pero no por ello no debe ser erradicada? Y la pregunta mayor, ¿qué clase de personas crían a matones y no castigan, no quieren ver, no dan la educación necesaria para no escalar, aún más, esta epidemia?

Se acosa a niños pequeños, autistas, al diferente. Les meten miedo, golpes, insultos. Y hay quien dice que un solo insulto no es acoso. Así se comienza, blanqueando algo no permisible, como un insulto, para que el niñato o niñata de marras se sienta libre, junto con sus amigos y amigas, de perseguir de manera impune a la víctima. De aislarlo. De que cada amanecer sea una tragedia porque no se quiere ir a la escuela. Se quiere evitar el calvario.

Como madre, no entiendo a quien dice que no se entera a tiempo de que su hijo lo pasa mal. Que su hijo tiene miedo. Soy la diana de las críticas de que “no es tan fácil”. Pero aquí viene la raíz de las respuestas: la educación familiar.

Hace muchos años cuatro hermanos adolescentes estaban esperando a los colegas para jugar beisbol. Calentaban con el bate cuando llegó un chaval de su edad llorando, y una ristra de cobardes persiguiéndolo para pegarle. El chaval mayor simplemente le dijo “ponte detrás de mis hermanos”. Esos tres se pusieron de escudo para proteger a ambos, a la víctima y a su hermano, quien cogió el bate e hizo que llovieran hostias hasta que los cobardes imploraron perdón.

Años después su hermana pequeña llegó llorando del colegio porque un compañero de clase la había insultado y tirado de la mochila. Al día siguiente uno de sus hermanos se personó en el colegio dejando claras las cosas a la profesora: esto no lo vamos a tolerar.

Dicen que la violencia no es respuesta. Y tienen razón. Pero tampoco lo es esperar que el colegio haga algo, porque tenemos un sistema podrido, y para ellos tenemos como ejemplo a la Asociación “Trencats” (rotos), nacida en 2021, cuando una joven de veinte y un años se quitó la vida al no soportar más el bullying. Su trabajo es crear conciencia entre profesorado, alumnos, padres, y los más importante: que el Gobierno Central promueva una Ley contra el Acoso Escolar.

¿Estamos a tiempo de reeducarnos o de obtener la educación para ser padres, profesores, alumnos? Porque a veces el maltratador es un profesor, una figura dentro del centro escolar. Porque para ser padres no nos piden un carné ni nos hacen un examen. Hay quienes afirman que ser padres es una carga compleja. Y es cuando reafirmo: dentro de la familia pueden estar todas las respuestas.

Esos cuatro chavales eran mis hermanos. Esa niña que llegó llorando a casa era yo. Y cuando mi pequeño tesoro me contó que la habían insultado en clase y la profesora no había hecho nada, al día siguiente me presenté en el colegio, como mi hermano hace años, y lo dejé muy claro: esto no va a volver a suceder. No volvió a suceder. Pero mi caso fue aislado, desafortunadamente. Años después me enteré por terceros de que varios niños del mismo colegio habían sufrido acoso y uno de ellos había intentado lanzarse a las vías del metro.

¿Qué clase de sociedad es esta, que no cuida de los más débiles?

La prueba de resistencia de Mazón

Carlos Hidalgo

Día tras día vamos conociendo nuevas pruebas de la incompetencia de Carlos Mazón, de su pasividad y dejadez en la gestión de la tragedia de la DANA, de sus mentiras para justificarse y de la incompetencia de su gobierno, que no supo, pero tampoco quiso reaccionar a tiempo.

Todo es tan evidente y tan burdo que la resistencia de Mazón contra la realidad, la decencia, la ética y la vergüenza solo se explica como una apuesta personal de hacer una huida hacia adelante con la esperanza de que la gente olvide o perdone su irresponsabilidad y su desfachatez con el paso del tiempo. De que la población de la Comunidad Valenciana se resigne a que él y solo él va a permanecer en el poder. Y de que no hay alternativas al PP en el gobierno de la Generalitat, pase lo que pase. Ellos tienen el poder y no van a renunciar a él, aunque su gestión les haga responsables de cientos de muertos y poblaciones devastadas que aún tardarán años en recuperarse.

Mazón no está solo en eso. Desde que Isabel Díaz Ayuso logró convertir un caso de nepotismo en el que su hermano se benefició de la pandemia y logró descabezar a su propio partido en la negación de los hechos y por pura resistencia a abandonar el poder, marcó el camino al resto de dirigentes del PP. También, gracias al juez Peinado, logró transformar los delitos fiscales cometidos por su pareja en un disparatado proceso de instrucción contra la esposa del presidente del gobierno.

Mazón, a su vez, al mantenerse en el poder y apostar a que los resultados electorales le respalden, ha abierto el camino también a que el Gobierno de Moreno Bonilla en Andalucía gestione la crisis provocada por el defectuoso cribado de resultados de cáncer en la sanidad andaluza apostando igualmente contra la realidad; manipulando los registros y los historiales sanitarios y, por supuesto, culpando a las víctimas de politizar las cosas. Si es que parece que la gente se muere para fastidiar.

El PP, al menos desde los tiempos de Aznar, mantiene las siguientes reglas para gestionar las crisis de su gestión que provocan muertes:

  1. Negar lo evidente y mentir todo lo que sea necesario. Nunca rectificar.
  2. Culpar a otros, aunque no tengan nada que ver. Declararse víctimas de una conspiración.
  3. Acusar a las víctimas que reivindican reparación de estar politizadas o manipuladas por otros.
  4. Usar las supuestas lecciones aprendidas para acentuar las políticas que provocaron la tragedia y repartir los fondos entre entidades y empresas amigas.

Las mentiras vertidas por Mazón están perfectamente documentadas, pese a que él no reconozca ninguna e, imagino que para su propia sorpresa, la población valenciana se sigue manifestando contra él, sin que haya de momento señales de desgaste en la población.

Es esencial que Mazón no triunfe en su pulso. Por justicia para la sociedad de la Comunidad Valenciana, por salud democrática y por el propio PP, que en el fondo sabe que estas posturas cerriles y de mentiras compulsivas no estimulan a que en su partido asciendan los mejores cuadros o militantes, sino gente con tendencias terriblemente peligrosas, más parecidas a intoxicados personajes de tertulias de corazón que a los sobrios gestores que en la derecha española siempre se han preciado de ser.

Icebergs

Arthur Mulligan

Esto, la cosa y su zumbido permanente, la inabarcable desfachatez política, el negro vómito que anega los fundamentos de Occidente no tiene vuelta atrás pero tampoco avanza y parece que se ha detenido por alcanzar el mínimo espesor permitido por la física, una suerte de barrera geológica natural que se erige durante los desbordamientos al guardar la memoria de los cauces profundos. Un impasse ante el brutal desgaste de los materiales que no cumplen con los criterios de resistencia prometidos.

Se observa una erosión interna del sistema político e institucional, donde la política se ha convertido en una cuestión de supervivencia para los actores más que en un arte de convivencia o gobernanza orientada al bien común; escándalos de corrupción, luchas internas en partidos grandes, y la imposibilidad de reformas profundas contribuyen a que la política española sufra un desgaste estructural que afecta tanto a viejas como a nuevas formaciones, dando lugar al final a tensiones entre generaciones, donde el poder político está dominado por los mayores que votan más, agravando la sensación de exclusión y frustración juvenil, especialmente en temas críticos como la vivienda y la integración social.

Cansancio y crisis que a fuerza de repetirse en fórmulas simplificadoras se traduce en polarización extrema y el agotamiento de las opciones políticas existentes reflejo de problemas arraigados en la sociedad que paralizan nuestras instituciones.

La transformación de parte de los barrios en las grandes ciudades que son los primeros en sentir las nuevas formas de precariedad económica se asocia a una combinación de influencias de medios digitales y la construcción de identidades políticas en conflicto, añaden tensión que orienta a los jóvenes hacia formaciones de derecha extrema; perfiles que combinan información política, entretenimiento, emociones fuertes, controversias y llamamientos a la acción.

Además, las redes permiten la circulación de teorías conspirativas, desinformación y discursos de odio, que condicionan la percepción política y social de los jóvenes, alimentando su giro hacia opciones extremas y adversas a la política institucional convencional.

No hay día que no se alimente la confusión incluso desde personalidades veteranas de la política. Hoy mismo, a modo de defensa del Ejecutivo, Diego Garrido respetado referente del constitucionalismo y la política europea dentro de la órbita del PSOE decía en Antena 3 que la obligatoriedad de presentar presupuestos no suponía ninguna obligación de dimisión en caso de que éstos no se hubiesen presentado y que en consecuencia se podía perfectamente gobernar sin presupuestos 

La obligatoriedad sería por tanto algo deseable, lo mismo que los cambios de significado y alcance de cualquier precepto constitucional sin modificación formal del texto, esto es, sin cambiar su literalidad (Javier Tajadura Tejada) lo que se llama una mutación:

(…) «Muchas de esas mutaciones merecen una valoración muy positiva, pero el problema que plantean es el de su legitimidad: ¿es legítimo cambiar el significado de preceptos constitucionales sin seguir el procedimiento de reforma? La respuesta nos obliga a distinguir entre dos tipos de mutaciones: las legítimas y las ilegítimas. Una mutación es legítima cuando caben diferentes interpretaciones de un precepto y el cambio consiste en reemplazar una por otra. La ampliación del derecho al matrimonio a personas del mismo sexo sería un ejemplo. Pero hay otras mutaciones que deben denunciarse como ilegítimas porque contradicen expresamente la literalidad y la finalidad de preceptos constitucionales e imponen una interpretación de aquellos que no es admisible. En esos casos no cabe hablar de mutación, sino de violación o falseamiento de la Constitución (sic).

La violación del artículo 134-3 CE se enmarca en un falseamiento generalizado de la forma de gobierno prevista en la Constitución: la forma parlamentaria de gobierno ya no está vigente y ha sido reemplazada por otra que podemos calificar de «parlamentarismo negativo» (José Tudela Aranda). El reemplazo ha sido posible merced a la modificación informal de dos pilares del sistema parlamentario: procedimiento de investidura (art.99 CE) y moción de censura (art. 113 CE).

La Constitución establece un sistema de gobierno en el que la legitimidad de este se basa en la confianza del Congreso. El Ejecutivo se legitima por la existencia de un programa de gobierno que cuenta con el respaldo de la mayoría de la Cámara (art. 99.2 CE). Esto ya no es así en España. Según el perverso modelo de parlamentarismo negativo, el Gobierno no cuenta con el respaldo del Congreso en torno a un programa, sino que su única razón de ser es impedir que gobierne una determinada formación política.

En 2018 se impuso una moción claramente «destructiva» cuyo unico propósito fue poner fin al Gobierno de Rajoy sin que existiera un programa alternativo de gobierno respaldado por la mayoría de la Cámara.” (JTT)

Hasta aquí la extensa cita que me parece relevante como muestra del maltrato del Gobierno hacia el valor doctrinal de la herencia recibida que continúa con los ataques sistemáticos al Poder Judicial con personas interpuestas llegando a escándalos que comprometen a la familia del Presidente, miembros de su gobierno y altos cargos de su partido.

De modo que la situación es de parálisis y de tensa espera. Las derrotas parlamentarias continúan y las encuestas registran una invariable mayoría conservadora si hubiera elecciones. Y así como en Francia el Gobierno del empresario y centrista Bayrou fue derrotado por los extremos apoyados por el PSF después de señalar el engaño en que vivían con un Estado del bienestar imposible de sostener sin reformas, aquí continúa la baladronada del soniquete familiar en forma de cohete y crecimiento, deuda pública inexpugnable, asalariado medio con pérdida de poder adquisitivo de un 4% anual y un tercio de alumnos de primaria llegando al colegio con hambre de pobre, según un estudio de ESADE.


España ha subido su presión fiscal varios puntos porcentuales en estos años; mientras que la media de la UE o la OCDE se ha movido poco o incluso ha bajado. Por tanto, la brecha con los países de referencia se está reduciendo: España se acerca más a la media europea en términos de porcentaje del PIB destinado a impuestos + cotizaciones. Debido al aumento en España y la estabilidad o ligera caída en el conjunto de la UE, la «velocidad de subida» en España es mayor.
 

Este aumento en España se explica por varios factores: recuperación tras la pandemia, aumento de recaudación, quizá efecto “recogida de fruta madura” en la base impositiva, inflación etc. Los datos son claros: la inmigración también influye — de forma indirecta pero significativa — en la evolución de la presión fiscal en España, ampliando la base contributiva, en especial en servicios, agricultura y construcción.

España tiene una población envejecida. La llegada de inmigrantes en edad laboral mitiga la presión del envejecimiento sobre el sistema de pensiones y las cuentas públicas. La inmigración también eleva el PIB total (por aumento de población activa).

Es difícil ver los méritos en estos datos de este gobierno que “trabaja para la gente.” Pero si sabemos, o mejor dicho, sentimos un paulatino malestar reflejado en encuestas y confirmado en la caja del supermercado.


Neutralizado ya el vano intento de un envejecido Pablo Iglesias y sus agresivos llamados contra los poderes constituidos del Estado, intuimos que en el último octavo del Iceberg que transporta este gobierno infame, se oculta el horror indefinido que nos impide mirar con confianza el horizonte azul de tiempos mejores.

Tanto conservadores como socialdemócratas, las dos grandes corrientes del pensamiento político europeo, discurren sus últimas filosofías en el práctico terreno del liberalismo, sin las adiposidades y adherencias de lo peor que la Historia les ha dejado porque, en realidad, ambos sistemas de pensamiento se alimentan mutuamente para buscar su utopía en lo ya conseguido, solo que quieren rellenar ese espacio con nuevas sensaciones, nuevos objetos de deseo y, sobre todo, con una extensión estabilizadora mediante la inclusión de los más. Ambos movimientos tienen por lo común una cierta aversión por la naturaleza viva de la oposición de los contrarios: libertad/autoridad, autonomía/dependencia, pluralismo/monotonía social, experimentalismo/inmovilismo, igualdad/desigualdad, pensamiento independiente/pensamiento vigilado por una jerarquía.

Con esta historia repleta de personalidades e historia de sacrificios y éxitos colectivos ¿quien diablos quiere una flotilla sin destino?

Lecturas y podcasts de interés de estos últimos quince días

Lluís Camprubí

Procedo pues a recomendar algunos de los textos y audio-vídeos que han llamado mi atención en las dos últimas semanas.

Sobre relaciones Internacionales en general, geopolítica y el rol de Europa.

En primer lugar, la excelente entrevista a Carlos Corrochano, que lleva el destacado: “Hoy lo internacional parece proyectar los sueños de los reaccionarios y las pesadillas de los progresistas”. También a destacar la tribuna de François Heisburg: Cómo puede ganar Europa: una estrategia para contrarrestar el declive. Y vale la pena el monográfico (y todos sus capítulos) del EUISS sobre las relaciones UE-EEUU Low trust: navigating transatlantic relations under Trump 2.0

Sobre Gaza y Palestina, el alto el fuego y la posibilidad de una paz justa.

Importante el texto del Crisis Group: Gaza’s Ceasefire is Vital, but Only a Start tanto por el análisis como por las propuestas concretas. De forma complementaria, Chatham House publica los textos de dos autores con un análisis profundo del “plan de paz”, sus oportunidades y sus limitaciones, en particular para los palestinos: Trump’s Gaza plan is still not a complete peace settlement (Marc Weller) y Hamas can’t rebuild Gaza. For Trump’s plan to work, Palestinians must be given hope (Stephen Farrell). Por último, muy interesante la entrevista en profundidad a un facilitador (honesto) de las negociaciones israelí, Gershon Baskin, con una mirada y claves importantes de pasado, presente y futuro, que se pueden compartir.

Sobre la transición ecológica, y la necesidad de un ecologismo y unas izquierdas a la altura del reto del cambio climático.

Empieza a florecer un conjunto teórico-práctico-aplicado sobre cómo políticamente debemos intentar intervenir sobre el cambio climático, con unas mínimas garantías de éxito.

En primer lugar, las ponencias (video) de Emilio Santiago y de César Rendueles. Imprescindibles para caracterizar la singularidad y urgencia civilizatoria del cambio climático y los necesarios cambios en el abordaje de la izquierda. De forma muy complementaria, en este podcast-entrevista a Xan López explica las tesis de su libro “El fin de la paciencia: un ensayo sobre política climática. Y finalmente, el texto de Héctor Tejero, con un título auto explicativo: El realismo climático como esperanza práctica

Otra forma de decirlo

Juanjo Cáceres

El pasado lunes, alrededor de las doce del mediodía, una publicación de Facebook me avisaba del fallecimiento de una persona cercana. Quizás no cercana en lo espacial o en lo temporal, pero sí cercana en otro momento de mi vida. Sin su ejemplo y sus enseñanzas, no me habría interesado por algunas cuestiones, ni tampoco hubiera finalizado jamás una tesis doctoral. El que sabe cómo son los vínculos académicos, también sabe que esas relaciones son importantes. Y si con ellas no se ha entremezclado jamás ningún enfado, ningún desencuentro, ni ninguna mala palabra, perdura un vínculo entre ambas partes que solo la muerte deshace.

En algún momento pensé si este espacio podría dar pie a alguna forma de obituario, como ha ocurrido con algunos decesos recientes, pues méritos académicos había de sobras para hacerlo y van a ser pocos o apenas ninguno los que se hagan, pero no tardé en descartar la idea. ¿A quién le iba importar, al fin y al cabo, leerlo aquí o en cualquier otro lugar? Y qué inmodestia, también, intentar reseñar esa figura, cuando ya han transcurrido varios años desde la última vez que nos encontramos, precisamente en un espacio de carácter académico.

Pero me queda, no obstante, una incómoda sensación, que tal vez sí que le incumba más a este espacio. ¿Por qué me tuve que enterar, justamente, por redes sociales personales? ¿Por qué no ha existido otra forma mejor de recibir la noticia? Más directa, de persona a persona, o incluso más institucional, a través de la universidad de la que él formó parte o de las otras instituciones en las que ostentó cargos académicos de responsabilidad. Pues no, tuvo que ser por esa clase de medio y eso no es lo peor, ya que precisamente a mí no se me ocurrió otra cosa mejor que hacer una doble publicación al respecto en dos de mis redes personales, con el escaso material gráfico al que podía recurrir sin vulnerar ninguna norma.

Ciertamente no es la única incómoda sensación que me queda. Como en otras ocasiones en el pasado, vuelvo a notar ese malestar de no haber hecho algo para interrumpir esos años de falta de comunicación, para saber cómo estaba y cómo transcurría en él el paso del tiempo. No en vano ha sido ese no saber lo que hizo que el deceso me cogiera por sorpresa. Y a pesar de todo, algo sabía: que los años pasan, que el periodo pandémico había tenido efectos sobre su salud… Pero ni eso fue suficiente para activarme y averiguar algo más: de persona a persona, sin mediadores ni redes mediadoras.

Quizás recurriendo a algunas de las palabras utilizadas en otras disciplinas sea oportuno hablar de relaciones duras y relaciones blandas. Las blandas podrían ser todas esas conexiones que establecemos con otras personas en nuestras numerosas y diversas redes, aquellas que en ocasiones permiten alargar las relaciones cuando la presencialidad no es posible o se vuelve menos probable. Luego, las duras, entendidas en un buen sentido, podrían ser aquellas más constantes, las que sabemos cuidar mejor a lo largo del tiempo y que se mantienen más allá del entorno familiar, donde la estrechez de los vínculos nos viene de fábrica, porque no solo sabemos de esas personas por cosas que leemos en redes propias o ajenas.

Pero en medio de toda esa blandura de interconexiones múltiples y diversas, que fácilmente contamos por cientos o por miles, sufrimos esos vacíos. Vacíos que deja lo digital. Vacíos en lo material, que de alguna manera golpean también en lo menos material que tenemos y que acabamos describiendo bajo el concepto de malestar psicológico o material.

Es un error pensar que las relaciones blandas son ilusorias, porque existen y porque sustituyen muchas veces los vínculos duros que ya hemos perdido o que ya no cultivamos. Pero son lo que son, para bien y para mal, y nuestro gen social necesita algo más que lo que nos ofrecen. De lo que perdemos o de lo que ya no tenemos me hace cada vez más consciente el inevitable paso del tiempo.