Senyor_J
En principio, las cosas podrían ser muy simples y suceder de manera lógica. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ganó unas elecciones afirmando que ninguna crisis inmobiliaria sobrevolaba los cielos de España, a pesar de la evidente especulación burbujística a la que estaba sometido el mercado nacional y global, y empeñó buena parte de su mandato en seguir negándolo hasta el día del gran giro, tras el cual comenzó la austeridad. Llegaron las siguientes elecciones generales y el PSOE se encontró con una mayúscula pérdida de confianza, lo que facilitó en sobremanera la victoria por mayoría absoluta de Mariano Rajoy y el Partido Popular. Tras la misma, la austeridad mutó en austericidio, el magro Estado del Bienestar retrocedió a pasos agigantados y, entretanto, surgieron gravísimos escándalos de corrupción, que en muchos países habrían supuesto la caída del gobierno. No fue así, como es bien sabido, pero del mismo modo que en el caso anterior, los ciudadanos empezaron a manifestar un claro menor apoyo al Partido Popular, que en próximas elecciones le habría de representar una reducción significativa de escaños.