Carlos Hidalgo
El Partido Popular ha ganado las elecciones en Aragón. Ha perdido dos escaños y su objetivo de ampliar mayoría para no depender de Vox no se ha podido lograr. Vox ha aumentado un tercio sus votos y ha duplicado sus escaños. Imagino que, como en Extremadura, querrán poner las cosas difíciles a los populares y que se tardará en formar un gobierno. Pese al triunfalismo de Miguel Tellado (que intervino antes que Jorge Azcón, lo cual es llamativo), que se alegraba más del descalabro del PSOE que de su victoria, en la sede del PP aragonés había caras largas y no se esperaba con ilusión la perspectiva de sentarse a hablar con Nolasco, el candidato de Vox. Como bien ha dicho Ignacio Urquizu, antiguo colaborador de este blog: si convocas elecciones esperando sacar 32 diputados y al final te quedas en 26, a lo mejor tienes que pensar que bien, bien, no has hecho las cosas.
Queda ver si Nolasco, que se quejaba de lo bruscos que eran algunos de los cargos de su partido, tendrá la autonomía suficiente de la sede Vox -en la madrileña calle de Bambú- para poder negociar a su manera. También está por ver cómo los malos modos de Vox con la prensa se traducen en las relaciones con el Grupo Henneo, propietario del Heraldo de Aragón y de la mayor parte de las productoras que elaboran contenidos para Aragón Televisión.
Malísimo resultado para el PSOE, que de nuevo comprueba que la fórmula de sacar a alguien de un ministerio para liderar una candidatura no funciona. La acción ministerial no te concede automáticamente, ni carisma, ni el respaldo unánime de tu electorado y casi ni el de tu militancia. La organización, que aún no se había repuesto de las contusiones y moratones producto del relevo en su secretaría general, no estaba en condiciones, ni de hacer una buena campaña, ni de poder trasladar mensajes que calaran en el electorado. Ni siquiera de poder reconciliar a ganadores y perdedores de su último proceso congresual. Podría haber sido peor. El PSOE tiene una fortísima implantación territorial y eso le ha salvado de un golpe aún más duro. Pero tiene mucho trabajo por delante y muchas renovaciones pendientes que van más allá de las meramente cosméticas.
Chunta Aragonesista no solo ha duplicado su número de escaños, sino que además también ha duplicado su número de votos. CHA, que suele ser el gran olvidado cuando se hacen análisis desde Madrid, es el único partido a la izquierda del PSOE que sube en votos y escaños. CHA es mucho más que “el partido de Labordeta” y gran parte del mérito de que haya logrado mejores resultados ha sido de su líder anterior, ya retirado, José Luis Soro, que se las apañó para mantener unida a su organización y a las coaliciones de gobierno con el PSOE. Y, además, supo gobernar siendo transparente, humilde y sin marcarse faroles ni bravatas imposibles, como en cambio hizo Podemos cuando tocó moqueta.
Podemos sale de las Cortes aragonesas. Su estrategia de considerarse tan puros que no eran dignos de colaborar con nadie ha sido recompensada con la pureza máxima: quedarse fuera de todo dándose la razón.
La derecha caciquista aragonesa, representada tradicionalmente por el PAR (Partido Aragonés), también sale de las Cortes. Y de ella solo queda Teruel Existe, que baja un escaño y más de 10.000 votos. Guitarte podrá darse menos importancia, aunque estoy bastante seguro de que tratará de destacar lo imprescindible que es para el PP, aunque a Azcón no le valga la suma con ellos.
Sumar e IU llegan por los pelos a tener representación parlamentaria, por lo que de nuevo tendremos eternos debates acerca de la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE, en el que ambos partidos minoritarios tratarán de mirar a CHA por encima del hombro y con Podemos tratando de sabotear todo. Y seguramente con campañas de imagen de ex Podemos, como el muy insistente Nacho Escartín, breve líder de Podemos Aragón que busca cualquier hueco, candidatura y lista rojiverde para volver de nuevo al candelero.
Mientras tanto, es bastante posible que Aragón no tenga gobierno hasta marzo o abril, pues tanto PP como Vox buscarán usar los resultados de otras regiones, como las inminentes elecciones en Castilla y León, para usarlas como posición de fuerza en sus negociaciones.