LBNL
Tiene que ser duro – duro no, durísimo – creerse todo eso de la colonización de las instituciones, las cesiones indignas al golpismo independentista y al filo-terrorismo etarra, la arrogancia, superficialidad, mentiras y falta de escrúpulos de Sánchez y darse de bruces con casi 8 millones de votos al PSOE, solo 300 y pico mil votos menos que al PP (1,2% de ventaja). Por no hablar de los apenas 20 mil votos que le ha sacado el salvapatrismo de Vox al boliviarianismo leninista de Sumar. Sin contar el voto desde el extranjero la izquierda sumó ayer el 47,88% del total y la derecha (incluyendo PNV y Junts) el 48,82%. Pero claro, descontando a PNV y Junts, la derecha se queda en el 46,1% y sumando al PNV la izquierda sube al 49%.
El PP ha subido mucho pero lo ha hecho a costa de Ciudadanos y Vox, y el PSOE no solo no ha bajado nada sino que ha compensado 2 de los 4 escaños que ha perdido Sumar frente a los que tenía Podemos.
Si el PP fuera un partido de centro derecha típico europeo, tendría fácil formar gobierno junto a PNV y Junts, CC y UPN. Serlo implicaría haber aceptado un pacto de cordón sanitario a la ultra derecha y mantener una relación cordial con las fuerzas de centro derecha de Cataluña y el País Vasco. Pero no. El PP apostó por la confrontación con sus otrora socios nacionalistas y por la alianza con la ultra derecha. Y ahora no tiene con quién gobernar porque ni siquiera Vox está por la labor vista la fagocitación que ha sufrido. Sigue leyendo