Un Gobierno sin crédito, agotado y sostenido en la propaganda

Arthur Mulligan

Sin fe en sí mismo, sin programa, sin Presupuestos, con serios problemas de liderazgo y abocado a resistir en pésimas condiciones, con ministros que pelean entre sí por algo que, aunque tenga relieve, apenas tendrá resultado hasta 2026.

Hoy me gustaría presentar dos elefantes en la habitación que el Gobierno trata de ocultar y por eso mismo acudo a la opinión de otros actores que merecen más credibilidad.

El problema de la vivienda

Dice Toni Roldán Monés: La coalición de gobierno ha sido capturada por un diagnóstico ideológico, efectista y bienientencionado, pero profundamente equivocado. Sigue leyendo

La burbuja de siempre a cinco minutos del centro

Julio Embid

El pasado mes de enero tuvo lugar, en una de las zonas más patricias de la capital aragonesa (70% voto PP+VOX), una manifestación contra el derribo del skate-park y el campo de fútbol del Hernán Cortés CF para construir un nuevo bloque de 500 viviendas en el barrio de La Romareda. Esta obra suprime dos equipamientos deportivos para incorporar 1500 vecinos a una zona con muy pocos servicios públicos. Pero el Ayuntamiento de Zaragoza que está construyendo DOS campos de fútbol nuevos (Uno, La Romareda, de primera categoría para el Mundial de 2030 de 40.000 asientos y uno portátil prefabricado en Juslibol de 10.000 asientos, a las afueras, mientras duran las obras del primero) necesita dinerico fresco. Y mucho, unos doscientos millones de euros para empezar a hablar.

Para lograrlo se van a acelerar todas las obras de construcción pendientes recalificando en el PGOU suelo terciario a montones y que salgan pisos donde antes había colegios u hospitales. Tal es el caso del colegio religioso “Jesús y María” en Avenida Goya, en el centro, donde van a ir 160 nuevas viviendas o la cercana recalificación de la vieja clínica Quirón junto al Parque Grande, ahora que acaba de abrir el nuevo Hospital Quirón en Valdespartera junto a la salida hacia Teruel. O los 60 nuevos chalets que van a construir junto al Punto Limpio de Valdespartera. Para ello el Gobierno de Aragón quiere aprobar en las Cortes de Aragón una nueva Ley de Vivienda que consiste en eso: Construir viviendas a montones en suelo público regalado. Porque si tienes problemas para alquilar un piso, nada de regular los alquileres o los grandes tenedores. Nada de tener un parque público de alquiler. Si no te llega, te compras una vivienda a quince kilómetros del centro y ya la irás pagando en cuarenta años en cómodos plazos mensuales con una hipoteca bancaria. Y si lloras mucho y armas bulla, lo mismo te llega una nueva línea de autobús. Sigue leyendo

Volver a pensar las Grandes Coaliciones

Lluís Camprubí

Nacho Álvarez escribía hace unas semanas un importante artículo titulado “El naufragio del capitalismo democrático”. En él plantea el riesgo que nuestras democracias se deslicen por la pendiente iliberal, hacia un capitalismo autoritario, y señala la necesidad de buscar nuevos consensos -especialmente en lo económico- entre las grandes familias de la izquierda, liberales y conservadores.

Concluye el artículo diciendo: “Evitar el deslizamiento de nuestras democracias por la pendiente iliberal, hacia un capitalismo autoritario, es posible. Pero no caerá del cielo sin reformas de gran calado. Ofrecer un horizonte de prosperidad compartida exige redistribuir mejor la renta, apostar por el crecimiento de la productividad —poniendo el desarrollo tecnológico al servicio de nuevos y mejores empleos― y reconciliar el mérito individual con aquellos derechos colectivos que realmente permiten construir una verdadera igualdad de oportunidades. Y exige además dar estos pasos en el marco de una transición energética que asegure la descarbonización y el futuro de la vida en el planeta. Una agenda con estas características retiraría mucha gasolina del fuego, pero esta agenda no se construye sola. Necesitamos salir de nuestras respectivas zonas de confort ideológico y asumir el reto de negociar la refundación del contrato social, para volver a ofrecer bienestar, seguridad y progreso, especialmente a esas clases trabajadoras que hoy se perciben abandonadas a su suerte. No se trata de reeditar la enésima gran coalición para volver a no hacer nada, sino de alumbrar un nuevo compromiso histórico que evite la implosión democrática. No es fácil, pero aún estamos a tiempo.”

Comparto lo que plantea el artículo. Nos enfrentamos a cuatro grandes retos de época (entrelazados ciertamente): a) la crisis climática; b) la oligarquización de la economía; c) el vaciado liberal-democrático y la expansión de la derecha reaccionaria; y d) unas relaciones internacionales basadas en la ley del más fuerte y el reparto de áreas entre potencias imperiales. Los cuatro requieren una urgencia en su abordaje que no entiende de las lógicas temporales y reversibles de los ciclos normales gobierno-oposición. La descarbonización, una economía social de mercado funcional, el constitucionalismo liberal-democrático, y el multilateralismo no pueden esperar a ser defendidos adecuadamente a la llegada de un ciclo electoral propicio para los progresistas hacia 2030. Sería demasiado tarde y/o irreversible para los cuatro. Así que quizás deberíamos repensar las lógicas institucionales que moldean nuestra acción política tradicional.  Se requieren unos nuevos consensos (o al menos un consenso de mínimos) en las cuatro dimensiones tanto a escala estatal como de la UE y a la vez que las izquierdas puedan ser el máximo de influyentes estando en los gobiernos para empujar estos consensos hacia sus límites de ambición, equidad y sostenibilidad. Sigue leyendo

¿Quién es un nazi?

Carlos Hidalgo

La escritora y periodista Dorothy Thompson fue una de las primeras periodistas y presentadoras de radio mujer de los Estados Unidos. También fue la primera periodista expulsada de la Alemania nazi en cuanto empezó a relatar las barbaridades del régimen de Hitler: el acoso a la oposición democrática, la noche de los cristales rotos, el censo y la persecución de gitanos, judíos y discapacitados, así como la rampante corrupción de un régimen diseñado para dar impunidad a los ricos y liberar el rencor de los demás hacia enemigos internos y externos. Todo ello a través del culto a la personalidad y el bombardeo de mentiras en los medios de comunicación de la época.

Thompson, de vuelta en los Estados Unidos y cinco meses antes de que los japoneses forzaran la entrada en guerra del país norteamericano, escribió un artículo en el que, basándose en su experiencia sobre el terreno, jugaba a determinar qué invitados de una fiesta en la que estaba serían nazis si estuvieran en la Alemania de la época y quiénes resistirían o se alzarían en armas contra ellos.

El ensayo, que es digno de leer y aún está disponible en la web de Harper’s Magazine, concluía con estos dos párrafos:

La gente feliz, amable, caballerosa, buena y segura de sí misma nunca se volverá nazi. Ya sean el amable filósofo o el chaval al que la democracia le dio la oportunidad de diseñar aviones. Nunca podrás convertirles en nazis. Pero el intelectual frustrado y humillado, el especulador rico y miedoso, el hijo malcriado, el explotador laboral, el tipo que ha logrado el éxito a base de oportunismo… todos ellos se volverán nazis en una crisis. Créanme, la gente buena no se vuelve nazi. Su raza, color, credo o clase social no son el criterio para ello; es algo dentro de ellos mismos. Sigue leyendo

Omnibus

Arthur Mulligan

Uno de los mitos más persistentes anclados en las sociedades occidentales es el que toma la ideología del progreso constante, una ecuación cuando menos lineal que permite a las sucesivas generaciones orientarse para conocer en qué punto de su vida personal sucederá el cumplimiento de la promesa (empleo, autonomía, etc) que incorpora. Cuando este no llega de manera generalizada se produce una reacción destructiva porque el Estado de Bienestar encuentra muy difícil sostenerse ya que sus propias condiciones de posibilidad se tambalean.

Entonces, tal y como ha ocurrido en nuestro país, los estafados se organizan bajo banderas tan endebles que su impulso organizativo perece en mitad de la batalla.

Con un lenguaje impostado (no pueden pensar y a su vez inventar nuevas estructuras de pensamiento) critican lo existente cayendo en los vicios más profundos que nos constituyen acumulando ideas simples como nuestra impagable Ministra de trabajo, prototipo de alma perdida en medio de la confusión ambiental que bucea en el pasado para dar solución a sus problemas. Con una estética rancia resurge el fascismo al que en esta ocasión vencerán sin explicar casi nada de lo que sucede. También otras luchas que privatizan para moldearlas sin ninguna seriedad. Sigue leyendo

“Pobre Josemari”

Carlos Hidalgo

José María Álvarez-Pallete ha sido destituido de manera fulminante este fin de semana como presidente de Telefónica, tras nueve años de presidencia de la veterana empresa española. Casi una década en la que su gestión no ha estado exenta de polémicas.

El antiguo monopolio estatal, convertido ahora en una operadora más, ha perdido dos tercios de su valor bursátil durante la presidencia de Pallete, que se empeñó en deshacer parte de lo que hizo su mentor y antecesor, César Alierta. En estos nueve años, Telefónica ha vendido sus centros de datos en lugar de alquilarlos a la enorme cantidad de empresas que los necesitan cada vez más, ha vendido parte de su red de antenas móviles, perdiendo valor y dándoselo a las empresas que las compraron, se ha deshecho de sus filiales internacionales, en lugar de hacerlas viables y ha pagado una desorbitada cantidad de dinero por los derechos del fútbol, haciendo que el coste de retransmitir partidos repercuta en los recibos de los que están abonados y de los que no, en la deuda de la empresa (que aunque se ha reducido casi a la mitad, suma más de 23.000 millones de euros) y en los contenidos de su división audiovisual, Movistar+, que han sufrido en calidad y en cantidad sin haber sumado más abonados. Tampoco está mal recordar que Pallete permitió la censura en los programas de humor de Movistar y que puso al frente del canal a un ex ejecutivo de una Big Four que no tiene ni idea de televisión y a la persona que se enorgullece de haber copiado el formato estadounidense de “vídeos de primera”.

Más de una vez me ha tocado asistir a las juntas de accionistas de la veterana operadora, donde los pequeños accionistas se quejaban de la pérdida de valor de la acción y de cosas como el mal servicio de atención al cliente. Pallete siempre esquivó lo primero y quitó importancia a lo segundo, hasta que una vez le tocó llamar al 1004 y se escandalizó tanto por el servicio que ofrecía que creó una línea de atención al cliente exclusiva para ejecutivos. Es un buen resumen de su gestión. Sigue leyendo

Descubre un territorio de régimen especial oculto en España

Marc Alloza

Como ponen en los títulos gancho de los artículos de las webs de contenidos, ven a descubrir este lugar oculto de España bien comunicado y próximo a una gran ciudad que te dejará con la boca abierta. En la Unión Europea hay una serie de territorios especiales que se clasifican en dos grandes grupos: Territorios que forman parte de la UE y los que no forman o en los que no se aplican los tratados.

Los que forman parte de la UE se subdividen en otros dos: las Regiones autónomas especiales (por ej. Melilla y Ceuta) y las Regiones ultra periféricas (por ej. Canarias). Los que no forman parte de la UE se  diferencian en 3 grupos: Países y territorios de ultramar (por ej. Nueva Caledonia), Casos especiales (Chipre del Norte) y Otros (por ej. Andorra). Pues bien, nuestro misterioso territorio en dónde no se recauda IVA en alguna de sus actividades económicas, no se encuentra en esta clasificación.

Nuestro territorio oculto cuenta con 0,7 Km2 y una población en 2024 de 10.714 habitantes. Lo que implica una nada despreciable densidad de población es de 14.727 habs/Km2, lo que vendría a ser casi como la de Manila, Filipinas (14.800 habs/Km2), más que la de Lagos, Nigeria (13.300), pero, atención, menos que la de Barcelona (16.637 habs/Km2).

La especialidad del territorio subyace principalmente en la posibilidad de abastecerse de droga de cualquier tipo libre de impuestos en múltiples puntos. En esta zona franca de estupefacientes se ubica una comisaría de policía que dentro de sus principales cometidos está el que las actividades declaradas ilícitas fuera del enclave (que no del todo en su interior) no traspasen sus límites. Sigue leyendo

Franco ha muerto

Alfons Salmerón

Este año se cumplen cincuenta años de la muerte de Franco y el Gobierno decidió iniciar el año con un acto institucional que trataba, a menos ese fue el discurso oficial, de conmemorar esa efemérides como momento fundacional de nuestra democracia. A pesar de considerarme abiertamente antifranquista, y por tanto, dentro del target a quien iba dirigido el evento, no sé por qué motivo no me sentí especialmente identificado con el mismo. Tratar de comprender las razones de mi indiferencia es el motivo que me lleva a escribir este artículo.

Para empezar, me cogió casi por sorpresa. ¿A qué viene esto?, pensé. Bueno, me argumentaba, son cincuenta años de la muerte del dictador y puede ser una buena ocasión para recuperar nuestra memoria. Todos los medios comentaban la ausencia del PP y Vox en el acto, que por previsible no llegó ni a cabrearme. Sin embargo, sí lo hizo que su majestad Felipe VI adujera problemas de agenda para justificar su no asistencia. Minutos más tarde, me descolocó bastante que Podemos y Junts también anunciaran su decisión de no participar en el acto del Gobierno.

¿Qué es lo que hizo que yo tampoco me identificara? El creciente olor a cuerno quemado me fue poco a poco contestando a esa pregunta, como si se me fueran revelando unas subyacentes razones espurias de la nueva ocurrencia de nuestro Presidente. Una idea fue ganando terreno en mi cabeza: su intención no ha sido rendir un homenaje a nuestra memoria democrática. Levantar un estandarte en el que nos pudiéramos identificar la mayoría de españoles no nos hubiera venido nada mal en estos tiempos descosidos, sin embargo, bajo ese relato oficial me pareció intuir una nueva maniobra presidencial para intentar recuperar el pulso político y algo en mí me dijo, pues esta vez va ser que no, y entonces sí, fue ganando terreno la indignación y la rebeldía. No, esta vez no, esta vez no quiero acompañar al Gobierno en esto, y me vinieron a la memoria otros golpes de efecto como su carta a la ciudadanía del pasado mes de abril o la Ley de Amnistía. Sigue leyendo

Durum mixto con picante

Julio Embid

El pasado domingo no tenía nada en la nevera y estaba solo en casa y decidí bajar al kebab que hay en mi barrio. No habrá ni diez minutos y mientras cruzaba un parque donde cuarentones de clase media sacaban a sus perros a mear, soltándoles la correa para que fueran libres durante cinco minutos, pensé como de vez en cuando a los humanos nos sueltan la correa fugazmente. Jugaba el Barsa contra el Madrí y los bares con televisión estaban llenos, pero como hacía frío y era tarde, las 21.30h, no se veía ningún niño. Tampoco es que en España y en Zaragoza haya tantos niños. España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo (1,3 de hijos por mujer) y la edad media de las mujeres en el nacimiento del primer hijo es de las más altas del planeta (30,9 años). En el fondo no considero que esto sea un problema porque cada vez soy más nihilista y porque, a nivel individual, no contribuyo en absoluto a la pervivencia del homo sapiens sapiens. En 2125 todos calvos y bajo tierra.

Entré en el local y Ahmed tenía la tele apagada (no paga los derechos de emitir fútbol porque no le llega aunque le gustaría) pero estaba trabajando a tope. Había una pila de durums envueltos en papel de plata en bolsas blancas de plástico dispuestos para ser recogidos, transportados y engullidos. Ahmed, al cual un día le pregunté su edad, tiene 41 años. Los mismos que servidor de usted. Y encima nació el mismo mes que yo, así que podría decirse que somos de la misma generación. Pertenecemos ambos a la Generación Y o millenials, y aparte de eso, los cromosomas XY y nuestro horóscopo (tanto occidental como chino), no tenemos nada en común. Ahmed está casado, tiene tres hijos, no pudo estudiar, vive de alquiler en un país que no es el suyo y trabaja día y noche siete días a la semana. Yo no. Por eso me suelo burlar de aquellos que en sociología o en medios de comunicación hablan de manera genérica de las generaciones y de los problemas generacionales. El principal clivaje no es entre boomers, millenials o zoomers. Lo que nos divide esencialmente es la clase social. Ya no tanto entre capitalistas y proletarios sino entre arrendadores y arrendatarios. Eso sí que influye en el comportamiento y en los intereses. Sigue leyendo

De la temeridad

Juanjo Caceres

A menos de dos semanas de la proclamación de Trump como nuevo presidente estadounidense, amplios sectores de todo el mundo asisten con inquietud a las declaraciones del líder de la primera potencia mundial del planeta. Oír referirse a la ampliación de su territorio hacia Groenlandia o insinuar la necesidad de integrar Canadá en la Unión, resulta más propio de un liderazgo político de los años 1930 que de la actualidad. Pero ahora que ya no falta tanto para cumplir el centenario de aquellos momentos en que el mundo empezó a avanzar con fuerza hacia la catástrofe, vemos con claridad cómo se atenúan las barreras culturales y mentales que han limitado lo que se podía decir desde un cargo de tanta responsabilidad, impidiendo que palabras que evocan una anexión no fueran pronunciadas desde un cargo democrático.

Cuando se escuchan los alucinantes mensajes de Donald Trump, es inevitable que haya gente que se preocupe y que sospeche que la sombra de la guerra y de la catástrofe planea de nuevo sobre nosotros, pero lo cierto es que esa sombra nunca nos ha abandonado. Y no solamente porque esas palabras coinciden con el ruido de las balas que se disparan en conflictos como los de Ucrania y Palestina, sino también porque en la última centuria hemos vivido varias situaciones de crisis lo bastante profundas como para que las cosas se salieran de madre. De este modo, no ha sido tanto por la autocontención como por el devenir caprichoso de los acontecimientos, que las armas atómicas se han estado quietas. Varias veces se lanzó la moneda al aire y tuvimos la suerte de que saliera cara. Pero cuando a una crisis la denominamos “crisis de los misiles”, es porque algo muy destructivo pudo llegar a suceder. Sigue leyendo