Por fin domingo de niños

Senyor_g

Pues antes de ayer, domingo, fue el día de en el que pudieron salir una hora a pasear los niños como el mío. Mulligan dirá que no, pero en casa tenemos claro que la entrevista al Senyoret_U aquí en Debate Callejero fue la espita que movió la bola que dio a la rueda que lanzó al gobierno a buscar alguna mejora en la situación de los niños en este confinamiento agravado para ellos, que ni siquiera podían hacer algún pequeño recado, o acompañarnos para comprar el pan o tirar la basura. Por medio, una semana con dudas en la decisión final y la propuesta llevada a cabo. Primero el gobierno y el presidente con una primera aproximación ilusionante, luego la portavoz Montero parece que aportando tu reinterpretación para finalmente un acuerdo de una hora de paseo de un máximo de 3 niños con un adulto en un radio de un kilómetro. Ya dije que a mí lo que proponía Montero de salir a hacer recados ya me daba aire, la verdad, pero mucho mejor la propuesta final. Sigue leyendo

El fallo de los gurús

Carlos Hidalgo

En la última etapa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quienes estábamos en primera línea de comunicación en el partido y en el Gobierno recibíamos lecciones todos los días acerca de la mala política de comunicación que estábamos ejecutando. Quienes nos daban esas lecciones aludían, como ahora, a la serie política de moda, que en ese momento era “El Ala Oeste De La Casa Blanca”. Mientras PSOE y Moncloa lidiaban a la vez con la crisis económica, la Ley Sinde, el tormentoso relevo de Zapatero y el 15M, estos expertos hacían clubes de lectura e impartían charlas donde daban sus recetas mágicas, que venían a ser algo así como imitar en todo a Obama y adoptar los modos y manera de su serie de televisión favorita, pese a que en la realidad nadie seamos tan listos y no tengamos a un benevolente guionista que controle a la oposición y a los medios de comunicación. Sigue leyendo

El periodista ejemplar

Miguel Sebastián

José Mari Calleja era una persona excepcional. Amigo de sus amigos, enemigo de sus enemigos, siempre daba la cara e iba de frente. Nunca nadie recibió una puñalada suya por la espalda, aunque no rehuía el enfrentamiento con quienes se le enfrentaban. Y se desvivía por sus amigos, que eran muchos, siempre los mantuvo, y a los que contagiaba su vitalidad y su sentido del humor. Era difícil no sentirse bien a su lado. Me siento un privilegiado por haber sido su amigo desde hace más de veinte años. Nunca dejó de apoyarme, ni en los momentos más difíciles, de esos que todos tenemos en la vida. Aprendí mucho de él, de sus valores, de su valentía, de su nobleza. Pero hoy quiero recordar al periodista. El periodista ejemplar. Ejemplar porque nunca se vendía a nadie. Decía lo pensaba, aunque fuera a contracorriente. Eso le causó problemas, sobre todo con ETA, en su época del País Vasco. Pero antes los había tenido con la dictadura franquista y, después, con muchos de los llamados “poderosos”, grupos mediáticos y grandes empresas. Le daba igual. Periodista ejemplar también con la información confidencial que recibía. Jamás la revelaba. Para Zapatero, cuando decidió iniciar el proceso de paz, era muy importante contar con su opinión y le reveló su voluntad de comenzar ese proceso tan difícil y espinoso. Pero Calleja jamás presumió de esa consulta ni contó toda esa información delicada que había recibido de primera mano. ¿Cuántos periodistas hubieron hecho lo mismo? Le dijo a Zapatero que le iba a apoyar porque creía en su voluntad decidida de acabar con la banda terrorista. Y jamás le traicionó, pese a la brutal campaña contra el entonces Presidente de muchos de los que habían combatido contra ETA, pero que no entendieron o no quisieron entender que había llegado el momento para dar ese salto, que luego resultó ser definitivo, para terminar con ETA. Periodista ejemplar porque hablaba claro. La gente le admiraba porque le entendía. Te podría gustar más o menos lo que decía, pero no te engañaba ni te liaba con eufemismos. Gran comunicador, conseguía convertir en ameno hasta los temas más complejos. Periodista ejemplar porque, viviendo del análisis político como muchos otros en su profesión, jamás despreció a “los políticos” y la “clase política” en su conjunto. Era un demócrata consecuente. Como buen Tauro, era cabezota. Pero eso no le hacía desagradable, sino más entrañable si cabe. Gracias a él se creó este blog, Debate Callejero, que ahora llevará para siempre su nombre, en homenaje al periodista ejemplar.

Pinchan en hueso

LBNL

Ni que decir tiene que el Gobierno podía haber reaccionado antes y mejor a la epidemia. Lo de haber reaccionado antes es discutible porque la OMS no fue suficientemente clara hasta demasiado tarde pero por lo menos debía haber advertido a la población de los posibles riesgos – antes que minimizarlos – y acelerado los preparativos, tanto directamente como instando a las Comunidades Autónomas a proveerse de suficiente material médico. Y lo haber reaccionado mejor es relativo teniendo en cuenta que la perfección no existe y la magnitud sin precedentes de la pandemia que ha provocado fallos de gestión por el mundo entero pero convendremos al menos en que la gestión ha quedado oscurecida por múltiples fallos de comunicación, incluida la ausencia de cualquier auto crítica. En todo caso, criticar la gestión del Gobienro no es solo legítimo sino conveniente aunque por supuesto, cuanto más constructiva sea la crítica, mejor, tanto por lealtad como por eficacia. Pero no es esa la motivación de la campaña de desinformación organizada alentada que estamos padeciendo. Los que se hacen eco de la escandalera diaria lo hacen indignados por las altas cifras de fallecidos, la falta de resultados, el miedo a la enfermedad, por los daños económicos y por el hartazgo ante uno de los regímenes de confinamiento más duros en términos internacionales relativos. Pero los que la promueven y alientan tienen un objetivo muy claro: romper la coalición de gobierno. Lo cual convierte el esfuerzo en estéril a la par que anti-democrático: porque no lo van a conseguir. Sigue leyendo

Resurrección

Julio Embid
La pandemia del Covid-19 ha pillado a las religiones en su peor momento. No me refiero exclusivamente al Cristianismo a cuyos creyentes ha obligado a pasar su celebración principal, la Semana Santa, en confinamiento en casa sin realizar sus ritos que celebran la muerte y resurrección de su fundador. Sino a que en el año 2020, por primera vez en la historia de la Humanidad, una pandemia no se resuelve con un movimiento milenarista ni con rezos masivos en los templos. Está demostrado por investigadores científicos que las misas masivas y novenas realizadas durante la epidemia de la llamada gripe española en 1918, favorecieron el contagio y la mortalidad en aquellas ciudades donde se realizaron. Hoy ni la minoría más religiosa ha pretendido realizar las procesiones de Semana Santa en la calle por miedo al contagio y porque en el fondo, no creen que sea bueno para ellos. El pasado Viernes Santo la Policía Nacional interrumpió una celebración religiosa en la Catedral de Granada dirigida por el propio Arzobispo y la misa no llegó a concluirse. Este hecho hubiera sido completamente impensable, policías deteniendo a un arzobispo de una catedral, hace unas pocas décadas.

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Manifiesto contra la normalidad

David Rodriguez

Durante esta época de confinamiento por el coronavirus, se está repitiendo hasta la saciedad el mensaje de que queremos recuperar la normalidad algún día. Cuando escucho estas esperanzadas apelaciones, quiero entender que se refiere a la normalidad de las relaciones interpersonales y del contacto social, porque hay otras formas de supuesta normalidad que prefiero que queden desterradas para siempre. Sigue leyendo

La teoría de la cebolla

Pedro Luna Antúnez

Hace unos días pensaba a modo de reflexión que ni siquiera una pandemía mundial iba a cambiar que nuestras críticas dependieran de nuestros prejuicios: políticos y personales. Desde que comenzó el confinamiento para combatir la expansión del Covid-19 hemos analizado la gestión de las administraciones, y muy especialmente la del gobierno, desde diferentes perspectivas. Del día a la noche nos hemos convertido en expertos en epidemiología y en economía moderna. Luego, quienes vivimos en Catalunya hemos asistido a una guerra dialéctica cruzada entre partidarios de una o de la otra administración hasta el punto de contar cada una de las partes con su epidemiólogo estrella. Quién nos iba a decir que acabaríamos en una suerte de forofismo deportivo vitoreando o censurando, según nuestra adscripción política, a un médico especializado en epidemias. Sigue leyendo

El veneno de las redes

Carlos Hidalgo

Estos días aumenta la relación de amor-odio con nuestros teléfonos y ordenadores. Son la ventana para comunicarnos con el mundo fuera de nuestras casas. Nuestros familiares, seres queridos, amigos y conocidos están ahí, al otro lado de las pantallas. El aluvión de llamadas, videollamadas, mensajes instantáneos y publicaciones en muros diversos, se nos hacen necesarios y nos dan hartazgo a la vez. Pero también se nos está saturando con alarmismo, mentiras y odio. En un momento en el que dependemos muchísimo de recibir información del exterior, uno no sabe bien qué es lo que llega y a qué atenerse. Y esto con la información de fuentes fiables para empezar. Sigue leyendo

Coronavirus: la voz de un niño

Senyor_G

Tú eres el Senyoret U, ¿cuántos años tienes?

Nueve.

¿A qué curso vas?

Cuarto. Haré los diez el once de agosto.

¿Dónde vives?

En Sants.

¿Sants qué es? ¿Un pueblo? ¿Una ciudad? ¿…?

Es… un barrio de Barcelona.

¿Es grande o es pequeño?

Bueno, está bien.

Hay mucha gente por aquí. Vive gente enfrente, vive gente arriba nuestro.

Sí [sonrisas], por la calle no.

No es un pueblecito. ¿Y usted y yo de qué nos conocemos?

Porque yo soy tu hijo y tú eres mi padre.

¿Qué está pasando estos días?

Pues que ha venido un virus nuevo. Que aún no saben de dónde ha venido ni qué ni cómo. Tienen sospechas y está contagiando a mucha gente. Mucha gente se está muriendo y por eso han dicho que nos tenemos que quedar en casa.

¿Y porque nos obligan a estar encerrados?

Pues porque si hay mucha gente por la calle, si uno tiene el coronavirus podría contagiar a mucha gente. Y entonces si estamos en casa es mucho más difícil que se contagie. Y así se contagie por toda la gente y sea el fin del mundo. Sigue leyendo

La hora de los patriotas

Alfonso Salmerón

Nunca imaginamos que viviríamos una situación como ésta. Hay que ir muy atrás en el tiempo para encontrar una crisis de las dimensiones de esta pandemia. Las comparaciones con episodios bélicos y el lenguaje de guerra del que se ha hecho abuso estos días, especialmente desde el gobierno, hemos de entenderlas en ese sentido. Nuestra memoria histórica más reciente nos remonta seguramente a la guerra civil para encontrar referencias que nos permitan simbolizar lo que estamos viviendo. Sigue leyendo