LBNL
Me refiero, claro está, a la derrota de la ultraderecha en las (repetidas) elecciones a la Presidencia de Austria (referéndum italiano más abajo). El desplome de los candidatos conservador y social-demócrata dejó el pasado mayo frente a frente a los candidatos verde y del denominado partido popular de la libertad (o algo así, el de Haider, si recuerdan, pero todavía más escorado a la derecha). Ganó el verde por una pocas decenas de miles de votos pero el recuento instado por Hofer, que así se llama el facha derrotado ayer, obligó a repetir las elecciones. Mis amigos austríacos – los más de centro-derecha – no las tenían todas consigo estas últimas semanas. Por un lado, el otro candidato, que ahora será finalmente Presidente, no era ideal y menos para el electorado conservador, en el que ha hecho mella el discurso del miedo sobre la inmigración. Recordemos que Austria es el país de la Unión Europea con más inmigrantes turcos per cápita y al que más inmigrantes sirios han llegado últimamente, también per cápita. Además estaba el descrédito de la gran coalición conservadora/social-demócrata que gobierna desde hace años. Y por supuesto, los batacazos del Brexit y la elección de Trump. Por último, la Presidencia en Austria no es realmente ejecutiva por lo que los “indignados” y los “acongojados” bien podían permitirse el lujo de dar rienda suelta a sus instintos. ¿Pero entonces qué más da quién ha ganado? cabría preguntar. Pues da y mucho.