Doble timo criminal

LBNL

Por si no lo sabe, le han timado, a Vd. como a mí, y encima pretenden volvernos a timar. ¿No lo tiene claro? Se lo explico y, sinceramente, creo que vale la pena porque lo que es a mí, cuando lo he visto claro se me ha puesto una cara de tonto que pa qué, que rápidamente ha evolucionado a una mala leche de impresión.

Nos han engañado durante casi cuatro décadas convenciéndonos –a la clase media- de que cada vez vivíamos mejor mientras que los pobres tenían sus necesidades más básicas cubiertas. Mientras nos solazábamos en nuestra pretendida prosperidad creciente, los más ricos se enriquecían de verdad, ensanchando en progresión geométrica la diferencia de renta con la clase media. Su avaricia rompió el saco en 2007 y el tinglado estalló, al mismo tiempo que se desvanecía el afán que le tenían a la protección a ultranza de la propiedad privada durante los años de enriquecimiento. Ahora es al revés, tenemos que socializar las pérdidas porque si no, quebraría el sistema. Seguramente es irremediable, al menos en parte. Ahora bien, lo que no tiene pase es que encima pretendan que nos creamos que la solución a sus desmanes consiste en socavar todavía más las bases de nuestra convivencia social, asentadas en el New Deal de Roosevelt acuñado en los años treinta del siglo pasado.

Sigue leyendo

Impotencia

Lobisón

Al abrir el diario en Internet la primera noticia es que las empresas se están preparando para la desaparición del euro, o al menos Reuters les está preguntando por sus planes al respecto. Al lado, nos explican que la reunión de los ministros de finanzas de la Eurozona fue un nuevo gatillazo, y que lo mejor que se les ha ocurrido es recurrir al FMI para reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Eso sí, todos están de acuerdo en que lo que suceda en los próximos días puede ser decisivo. El resultado es que el ciudadano de a pie siente una gran impotencia, similar a la que puede que sintieran muchos europeos en el verano de 1939.

En este contexto lo único positivo —o al menos divertido— es el razonamiento de Jacques Attali en Euronews: para sacar el bazuca y comenzar a comprar masivamente deuda de los países en riesgo, en el mercado secundario, el BCE no necesita autorización de nadie, y si Mario Draghi no toma inmediatamente esa decisión el euro puede desaparecer, y con él su muy  respetable puesto de trabajo como presidente de dicha institución. Quizá éste sea un buen razonamiento para que se atreva a tirarse de una vez a la piscina. Pero cabe temer que también él necesite sentir el calor de las llamas en carne propia antes de mostrar audacia.

Sigue leyendo

Qué emocionante es todo esto

Lobisón

Las bolsas siguen bajando, la prima de riesgo dando sacudidas, y el presidente electo, Mariano Rajoy, pospone cualquier anuncio claro sobre su gobierno y sobre lo que piensa hacer hasta el momento de la investidura. Eso es lo que se llamaba con cierta sorna, durante el período anterior, administrar los tiempos. Pero, mientras el público en general adivina lo que puede salir de todo esto, los mercados —es decir, las agencias calificadoras y los intermediarios financieros— exigen anuncios inmediatos. Lo malo es que cuanto más los posponga, más insuficientes pueden parecerles, y que llegado el momento le exijan más sangre.

En su habitual tono de sentido común —mejor o peor informado—, Rajoy ha hablado de pedir a Bruselas y a Fráncfort apoyo para dar liquidez a las empresas y terminar con la sequía de crédito. Sería una buena idea, si alguien quisiera oírla. Más aún, el expresidente Aznar dijo anteayer que la actuación del Banco Central Europeo puede ser necesaria para evitar una catástrofe. Hablaba de la compra de deuda en el mercado secundario, pero a partir de ahí el BCE se puede plantear avalar la deuda en euros o introducir los tan ansiados eurobonos, o ambas cosas. ¿Será posible que a estas alturas Aznar esté llegando a la lucidez en este terreno? ¿Tan mal están las cosas?

Sigue leyendo

El sobresalto griego

Lobisón

El pánico que ha provocado el anuncio de referéndum en Grecia sobre las condiciones del rescate pactadas por la UE ha demostrado varias cosas. La primera, inesperada pero bastante previsible, es que Yorgos Papandreu, sometido a las presiones de la troika (la Comisión, el BCE y el FMI) y enfrentado a una fuerte y a veces violenta resistencia social, ha terminado por perder la chaveta.

Ciertamente hay un orden en su locura: pretende que la oposición griega deje de lavarse las manos. Pero el órdago del referéndum no sólo parece que va a provocar elecciones anticipadas, sino que ha dividido al PASOK y además probablemente le convierta a él, hasta ahora objeto de casi universal simpatía por la que le había caído encima, en blanco de la ira de todos los gobernantes europeos, nacionales o de la Comisión.

Sigue leyendo

Qué pena lo de Gadafi

LBNL

Será que soy un desalmado pero a mí la pena que me dio el linchamiento de Gadafi es que durara tan poco… Porque el gachí en cuestión llevaba más de cuarenta años puteando al pueblo libio, decretando la muerte de cuántos libios percibió que podían ser una amenaza a su poder omnímodo, privándoles de una educación en condiciones a un nivel que hace palidecer las restricciones educativas franquistas, robando a manos llenas y financiando cuántas alocadas aventuras se le ocurrió en su megalomanía sin límite y, últimamente, varios meses bombardeando a la población civil con ayuda de mercenarios contratados con el dinero del petróleo de todos los libios. Así que lo que lamento es que se fuera casi de rositas, con un tiro en la cabeza después de sólo unos minutos de pavor ante la muchedumbre enardecida e incontrolada, por una vez no sumisa, que le trató como a la bestia inhumana que llevaba dentro y que siempre demostró ser, por mucho que en sus últimos momentos preguntara cortésmente qué iban a hacer con él y apelara a la piedad de sus captores.

Sigue leyendo

Primavera árabe: el árbol y las nueces

Barañain

El fin del régimen de Gadafi y la celebración de elecciones en Túnez son un buen pretexto para hacer balance –siquiera provisional- de la llamada “primavera árabe” y  para sacar algunas conclusiones de lo que está ocurriendo. De entrada, hay que reconocer que la caída de tres veteranos dictadores (en Túnez, Egipto y Libia) es ya un balance muy positivo, inimaginable hace apenas unos meses. Pero, aunque sea prematuro cualquier juicio crítico,  no puede ocultarse una cierta inquietud –y quizá decepción-, por el cariz que las cosas van tomando en los distintos países afectados, y su distancia respecto a la imagen que se proyectaba al comienzo de la revuelta. 

 Quizá lo que haya que reconsiderar sean nuestras expectativas, a partir de una percepción más realista sobre los agentes del cambio. En Occidente parece haber amainado el entusiasmo con que se recibió una movilización popular –sin precedentes desde luego-, liderada supuestamente por una generación de jóvenes instruidos pero sin futuro que,  ajena al islamismo militante y armada sólo de sus móviles y redes sociales, deseaba  alcanzar una mínima modernidad para  sus atávicas sociedades. Esa era al menos la imagen dominante en esa especie de sociología árabe de urgencia que machaconamente se nos transmitió.

Sigue leyendo

A la tercera… la volvemos a cagar (con suerte)

LBNL

Tediosamente, no cabe sino escribir sobre Europa, sobre la cumbre europea. A la hora de escribir estas líneas, los titulares son espantosos. No hay garantía de que se llegue a un acuerdo, la reunión de ministros previa a las Cumbres (la del grupo del euro y la de todos los jefes de gobierno) se ha cancelado por desacuerdo sobre un párrafo de las conclusiones, Berlusconi llega con un remedo de acuerdo sobre las reformas a acometer que no es ni lo que se esperaba ni creíble, los que están fuera del euro reniegan del mismo pero quieren meter cuchara en las decisiones del eurogrupo y los que están dentro se afanan por convencer a Alemania de aceptar supuestas soluciones que en realidad no lo son.

Porque ese es el tema. El miércoles, seguramente –ojalá- nos acostaremos con la noticia de que otra vez “in extremis” nuestros líderes consiguieron evitar el abismo y consensuaron un nuevo paquete de emergencia. Como en ocasiones anteriores, los mercados reaccionarán positivamente, no tanto ante la calidad del acuerdo como ante el hecho de que se haya llegado a alguno.  Y dentro de una semana, diez días, dos semanas todo lo más, las primas de riesgo de Italia y España volverán a dispararse y cada vez estaremos más cerca de la revisión de la calificación crediticia de Francia, en diciembre, y su cada vez más probable pérdida de su triple A.

Sigue leyendo

Hacia un segundo rescate bancario

Lobisón 

Durante la crisis de los años setenta, que quizá no fue tan mala como la actual, pero sí bastante complicada, uno de los gobernadores de la Reserva Federal, preguntado por la vigencia de las políticas keynesianas, respondió: ‘Mire usted, Keynes decía que a largo plazo todos muertos, pero el que se murió fue él y a nosotros nos toca lidiar con el largo plazo’.

Bueno, pues en mayo pasado Trichet advirtió que la democracia no soportaría un segundo rescate bancario. Pero ahora él sale del BCE y a la democracia se le viene encima el segundo rescate bancario. Claro que Trichet hablaba de un segundo rescate a consecuencia de la falta de reformas en la banca, y el que puede producirse en breve va a ser consecuencia de decisiones políticas.

Joaquín Estefanía apuntaba el pasado domingo a una de las claves de la nueva situación: para inyectar fondos en la banca los gobiernos nacionales no tienen que ir a una penosa cadena de ratificaciones parlamentarias, y el gobierno alemán no está supeditado a las posibles objeciones de su Tribunal Constitucional. Así que, en vez de intentar que un uso más contundente del fondo de rescate, incluyendo una nueva ampliación, para comprar deuda griega, Alemania apuesta por una quita del 50% de esta deuda.

Sigue leyendo

Los pecados de la virtud

Lobisón

Tras el reconocimiento por parte del gobierno griego de que no podrá cumplir este año los objetivos de déficit y deuda acordados con la UE y el FMI, parece que los responsables comunitarios han dejado la puerta abierta al desembolso de un nuevo tramo de ayuda, admitiendo de forma implícita que la desviación es una consecuencia del efecto recesivo de las propias medidas de ajuste exigidas a Grecia.

Esto supone que tales medidas no eran realistas, en la medida en que su efecto sobre los ingresos era superior a la reducción del gasto que era el primer objetivo. Nada nuevo para quienes recuerden la agonía de Argentina en 2001. Lo que es nuevo es que la UE debería haber estado en condiciones de fijarse metas más realistas, que mantuvieran la economía en marcha a la vez que reducían el gasto público. La UE, además, está en condiciones de prestar ayuda financiera a Grecia para abordar esta dolorosa transición.

Sigue leyendo

La crisis y la polí­tica

Lobisón 

Desde el comienzo de la crisis en 2007 se ha extendido cada vez más la sensación de que la polí­tica es impotente frente a las exigencias de los mercados. En su forma más caricaturesca lo ha expresado Alessio Rastani, el famoso por un dí­a entrevistado por la BBC: el mundo lo gobierna Goldman Sachs. Lo que pretendo subrayar en esta nota, por el contrario, es que en buena medida es la polí­tica lo que explica el desarrollo de la crisis.

Sólo en parte, por descontado. En los primeros meses de 2008 se creí­a que era el momento del regreso de Keynes y de la intervención pública. Pero el rescate público de los bancos, al evitar una gran recesión como la 1930, dio paso a un nuevo problema: los bancos no daban crédito porque estaban fuertemente endeudados y temí­an adquirir nuevos compromisos en un contexto de desconfianza global.

Sigue leyendo