Vacunas, patentes y la importancia de los tiempos. Lo urgente y «el mientras tanto»

Lluís Camprubí

La reciente decisión de la administración Biden de considerar negociar en el marco de la OMC/WTO un “waiver” (exención) de la protección intelectual de las vacunas para la COVID-19 ha supuesto un nuevo marco para la discusión sobre la mejor manera de fabricar y distribuir vacunas a toda la población mundial. La noticia es -sin duda- de relevancia histórica porque fija un nuevo marco de relaciones entre la administración americana y la industria farmacéutica -tradicionalmente una relación de perfecto alineamiento- y porque señala la necesidad de no dejar asunto sin discutir en la consecución de una pronta vacunación global. Desde algunos ámbitos periodísticos apuntan con una mirada más cínica que la propuesta -tomada a sabiendas de los calendarios y las dificultades de la medida- responde más a un intento de éxito diplomático que a una apuesta por la medida como solución. Pero sea como sea lo cierto es que es un hecho relevante y que, aunque pueda ser simbólico, ello no quita que lo simbólico también tenga importancia y que genere y desencadene cambios y active esfuerzos.

Sin embargo, en esta cuestión no confundir el corto y el largo plazo y entender los tiempos es fundamental para el éxito. El propio comunicado ya señala: “We will actively participate in text-based negotiations at the World Trade Organization (WTO) needed to make that happen. Those negotiations will take time given the consensus-based nature of the institution and the complexity of the issues involved”. Es decir que se comprometen a negociar un texto que se sabe que por la propia naturaleza de la complejidad del tema y la necesidad de consenso se tardará tiempo en conseguir. De hecho, distintas voces conocedoras de las dinámicas internas en estos asuntos señalan que podría ser alcanzable un acuerdo (en un escenario ágil y de predisposición de todos los actores) no antes de noviembre-diciembre. Sigue leyendo

Islas de basura

Marc Alloza

«A menos que esté muy equivocado, esta invención resultará importante en el futuro», anotó el 11 de julio de 1907 Leo Baekeland inventor del plástico. Se puede decir que tuvo razón y tuvo la suerte de comprobarlo por sí mismo generando una nueva fortuna con su descubrimiento.

Se calcula que cada año se vierten del orden de 13 millones de toneladas plásticos a los mares. Dado que el proceso de degradación del plástico puede llegar a los 500 años, es posible que alguna de las fabricaciones de baquelita originales de Leo Baekaland siga surcando los mares contra viento y marea. Sigue leyendo

Los intereses económicos tras las vacunas

David Rodríguez

Estos días estamos viviendo una situación surrealista en toda Europa sobre el tema de la seguridad en la inoculación de las dosis de ciertas vacunas. Algunos dirigentes políticos y ciertos medios de comunicación han puesto en su punto de mira a AstraZeneca alegando que puede ocasionar trombos en determinados pacientes y consiguiendo la paralización en la pauta de vacunación con este compuesto, aunque con informes contradictorios por parte de autoridades sanitarias y científicas. Pero antes de profundizar en el asunto de las vacunas contra la Covid me gustaría repasar algunos detalles de la historia más reciente de las grandes empresas farmacéuticas mundiales sobre la materia de las patentes en algunos medicamentos, para tener así una visión más clara de cuáles son los precedentes en los que nos movemos.

Uno de los caballos de batalla más importantes durante las últimas décadas ha sido el tratamiento contra el SIDA. En el año 2000, la combinación de antirretrovirales estaba suponiendo un coste de 10.000 dólares por paciente y año. Dos años más tarde, gracias a los genéricos, el coste descendió a 130 dólares1. Pero Novartis, el gigante farmacéutico suizo, junto con otras 38 compañías, demandó al gobierno de Sudáfrica para impedir que importase esos tratamientos más baratos. Finalmente, la presión de la sociedad civil obligó a retirar el recurso pero el problema ha persistido en el tiempo. En el año 2010, de los 14,2 millones de personas que precisaban tratamiento, sólo lo recibían 6,6 millones. Según la ONG ‘Unitaid’, 1,8 millones murieron de SIDA ese año, entre ellos 250.000 menores2. Sigue leyendo

Montañas ventosas

Julio Embid

Hoy que se vota en las elecciones madrileñas no les voy a hablar de la Comunidad de Madrid, ni de Ayuso, ni Gabilondo, ni Monasterio ni de ningún otro. Me parece que ya se ha escrito suficiente, ya se ha hablado suficiente y ya se ha insultado por demasía. Espero equivocarme en el vaticinio, pero con unas elecciones en solitario en martes, la abstención será muy elevada y ganarán las derechas cómodamente. Porque en Madrid, los que van a votar, les votan más. La ciudadanía en las urnas tiene siempre la razón y a los cuatro años (o dos si convocan anticipadas) se volverán a repartir cartas. Y ojalá me equivoque.

Hoy les quiero hablar de mi otra tierra, Aragón y concretamente su zona sur, la sierra del Alto Teruel y de las comarcas limítrofes con la Comunitat Valenciana como son el Matarranya, la sierras de Gúdar y de Javalambre y por supuesto, el Maestrazgo turolense, epicentro del carlismo, a mediados del XIX, debido a su aislamiento en comunicaciones y hoy una de mis zonas favoritas para pasear. Yo no vivo allí, que vivo en Zaragoza capital, pero a diferencia de otros que tampoco viven allí, no considero que mi derecho a pasear un fin de semana al año por esa zona sea más importante que el derecho a vivir dignamente de lunes a domingo allí como hacen sus vecinos. Sigue leyendo

Echar horas

Carlos Hidalgo

En mi breve pero feliz etapa en El País Negocios, me dejaron escribir sobre un tema que nunca me ha dejado de llamar la atención. Los llamados “precarios de cuello blanco”. Los chicos y chicas que, recién licenciados, son carne de cañón de las grandes auditoras, los grandes bufetes y en general cualquier empresa que se precia de su influencia. Ya sabéis, esas empresas que lo mismo te hacen la investigación “forensic” del BBVA para ver si Villarejo espió para ellos (sí), te deciden si Bankia debió salir a Bolsa (dijeron que sí, pero era que no), que te redactan los proyectos para conseguir fondos europeos.

El caso es que parece que mucho de ese prestigioso trabajo se cimienta en jornadas de 80 horas semanales y en sueldos de 24.000 euros anuales a “juniors”. Permitiréis que no me sienta muy tranquilo al saber si el que una empresa haga un ERE o no, o si nos van a llegar 1.000 millones de Bruselas depende del trabajo de un veinteañero que ha dormido tres horas en tres días y que se alimenta a base de cafeína y sándwiches de máquina. Sigue leyendo

Dos finales y un principio

Arthur Mulligan

En algún momento de la niñez es raro que no aparezca una relación conflictiva con el balón, esa esfera inaprensible y artificial que no existe en la naturaleza; los paneles de cuero que lo forman son hexágonos y pentágonos dispuestos en forma de icosaedro truncado, una variante de los sólidos platónicos. Pura magia cuando se infla en el patio de un colegio y toma la forma esférica regular. Después vienen los pasos de dos niños al encuentro hasta que uno dice solemne señalando su pie “monta y cabe” y comienzan a elegir por turno a los compañeros de equipo.

Recuerdo haber jugado con otros chicos en la calle con dos jerséis a modo de portería móvil durante muchas tardes pero nunca en el colegio porque algún compañero insinuó que yo tenía unas piernas que parecían palos de golf y que además carecía de toque de balón mientras un hermano jesuita (de los que no sienten la llamada al sacerdocio ministerial como Arzallus o Bergoglio), un atleta de aldea, asentía complacido con su cabeza selectiva. Sigue leyendo

Culer democracy (y 2)

Senyor Barba

No hubo sorpresa, y se cumplieron los pronósticos. Joan Laporta ganó las elecciones a la presidencia del Barça con más de 30.000 votos y un 54% sobre el voto emitido. Tras él, un Víctor Font que irrumpió con fuerza en el escenario electoral blaugrana con casi un 30% de votos, y cerró Toni Freixa con algo más de un 8,5% de votos, consiguiendo, esta vez sí, más votos que avales, algo que no ocurrió en 2015, cuando Freixa presentó 3.289 firmas de aval para poder presentarse y a la hora de la verdad obtuvo solo 1.750 votos. Esto es algo que él atribuye, aún a día de hoy, a la aglutinación de voto útil anti-Laporta en la figura de Josep Maria Bartomeu. Quien sabe.

Tras una larga precampaña debido a los aplazamientos a causa de la pandemia, llegó la campaña y fue, como era de prever, flojísima, a imagen y semejanza de las campañas de todo pelaje a las que nos tienen acostumbrados en este país, y con el agravante de que se trata de un club deportivo, y con un cuerpo electoral de poco más de cien mil personas. Sigue leyendo

Alcanzar el tren

Carlos Hidalgo

Mientras siguen las salidas de tono en la política madrileña, entre una IDA llamando despreciativamente “subvencionados” a las personas de las colas del hambre y un Vox, que hace carteles electorales que copian a los del partido Nazi de hace un siglo y la Superliga, resulta que hay otras ruedas girando.

Una de ellas es de la economía. Resulta que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, pese a ser considerado por todo el mundo como un miembro gris del sistema político de Washington, está haciendo varios movimientos un tanto revolucionarios. El primero es el de impulsar los gigantescos planes de estímulo de la economía, a un nivel incluso mayor que los que se pusieron en marcha durante la crisis -también de hace casi un siglo- de 1929. Saltándose las tradicionales recetas monetaristas, Biden apuesta por una fuerte inyección de dinero público en la economía. Y no solo a los bancos y grandes empresas, sino con ambiciosos programas de mejora de las infraestructuras, ayudas directas a la ciudadanía y un impulso muy decidido a las energías renovables. Para ello cuenta con la ayuda a regañadientes del Partido Republicano, que ahora no quiere quedar como el partido que se niega a dar ayudas a un sector económico muy magullado por la pandemia. Sigue leyendo

Para una mayor producción de vacunas mejor ampliar capacidades productivas y asegurar la transferencia tecnológica y de conocimiento que levantar patentes

Lluís Camprubí

En el debate público no hay cuestión más relevante que ver cómo aceleramos y aumentamos la producción de vacunas contra la COVID-19.

La relevancia de la cuestión y de explorar todas las opciones

Es una urgencia tanto sanitaria (llevamos más de 3 millones de muertos en el mundo y centenares de millones de afectados y sin vacunas las proyecciones son catastróficas) como económica. Una reciente estimación publicada en The Economist situaba la reducción de PIB global del bienio 2020-2021 en unos 10 Billones de euros lo que dicho de otra manera significa que cada mes que no controlamos la pandemia se pierden varios centenares de miles de millones de euros. Sigue leyendo

Sus propiedades, su seguridad. Pago yo.

Senyor G

Expropiar el uso a un anciano de 83 por triquiñuelas. Pago yo.

Hace unas semanas veía en las noticias de BTV, el caso de Alejandro de 83 años y vecino de alquiler “de toda la vida” del barrio de Ciutat Vella de Barcelona con orden abierta de desahucio. El caso era dramático, una persona que en poco tiempo perdió a sus dos hijos y a su mujer. Por el estado emocional no comunicó a la propiedad la subrogación del contrato de su mujer a él, y la propiedad sibilinamente (o busquen su adjetivo) esperó para, al día siguiente, ir a decirle que tenía que irse. Mala fe.

Cuando lo ví pensé ya no solo en la situación y lo canalla que era esperar a que se cumpliese el plazo de comunicación de la muerte de la esposa. Sino que con mis impuestos se iba a pagar toda la maquinaria legal: juicios, procuradores, la intervención de la policía y lo que no sé. ¿Cuánto deben costar cuatro horas de una unidad de la BRIMO por ejemplo? Un dinero y unos esfuerzos policiales dedicados a una cosa y no a otra. No es verdad que siempre se esté haciendo cumplir la ley ni que el uso de la porra se ejecute igual para todos. Sigue leyendo