¿Espárragos trigueros del Perú o de consumo local? O cómo el consumo puede ser transformador

Psicoloco

En los últimos años parece que está aumentando progresivamente la sensación de la inutilidad de la participación política tradicional (partidos políticos, sindicatos…), después de la esperanza que supuso la transición. Mucho factores y muchos análisis se han hecho respecto a la responsabilidad de la ciudadanía y de nuestros líderes tradicionales al respecto y no entraré hoy en este tema.
Empieza a haber movimientos ciudadanos que quieren reapropiar la polí­tica al pueblo, dándole significado a la etimología de la palabra democracia. El movimiento 15-M, las protestas contra los recortes en nuestros derechos sociales… Son movimientos prometedores de regeneración, pero a los que aún les falta largo camino para consolidarse y construir una alternativa real al actual sistema. También hay organizaciones políticas y sindicales más o menos tradicionales o nuevas que tienen un discurso renovador en lo político y/o en lo económico actuando dentro del sistema político actual.

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¿Terminará alguna vez el invierno?

Lobisón

La reunión de hoy en París de varias fundaciones de centroizquierda, en torno al candidato socialista a la presidencia de Francia, François Hollande, parece tener como objetivo, además del muy lógico de arropar a Hollande, apuntar una alternativa europea a la política de austeridad fiscal sin crecimiento que se plasmó en el tratado de comienzo de marzo. Esta idea tiene dos aspectos que merecen analizarse por separado.

El primero, y muy obvio, es que la aceptación del dogma y los plazos de la consolidación fiscal fijados por la UE deja a la izquierda europea en una situación insostenible. No sólo porque los recortes crean desempleo adicional y desincentivan la actividad económica, además de deteriorar los servicios públicos de educación y sanidad, sino porque van acompañados de medidas más ideológicas que pragmáticas, como la segunda reforma laboral española, que recortan los derechos individuales y colectivos de los trabajadores sin aproximar en ningún sentido el momento de la recuperación económica y del empleo.

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Del 8,5% al 5,8%

Gopher

El gobierno se la ha jugado con el déficit publico. Su doble estrategia de, por un lado, hinchar al máximo el déficit de las AAPP de 2011, tirando al alza las estimaciones de las CCAA e incluso inventándose una desviación para la Administración Central y, por otro, presentar el cuadro macro más pesimista posible, no ha servido para ablandar el corazón de los socios europeos triple A, el núcleo duro europeo. Dicha estrategia busca conseguir el menor ajuste posible, inflando el déficit de partida de 2011, hasta el 8,5 y suponiendo para 2012 un cuadro macro con un PIB en el -1,7%. De esta forma, el ajuste del «déficit estructural» que se plantea con el nuevo objetivo del 5,8% es «tan ambicioso» como el que se pactó en el Programa de Estabilidad del anterior gobierno. Porque lo que se comporta mal es el deficit «cíclico», consecuencia de la marcha de la economía y del papel de los estabilizadores automaticos. Ese déficit que parece que ahora ya no es responsabilidad del gobierno. Con Zapatero sí lo era. Pero el déficit estructural no solo no se reduce, sino que lo hace más de lo previsto. Todo un logro de la aritmética fiscal.
Veremos si la Comisiòn y los paises más duros del núcleo europeo compran la estrategia del gobierno del PP y todo este argumento «cíclico-estructural» Y veremos si lo compran los mercados. De entrada, el diferencial Italia-España se ha hecho negativo. En terminos futbolisticos esto es un Monti 1 – Rajoy 0, a los 3 meses de partido.

Nos estamos quitando

José D. Roselló

En «Me estoy quitando», himno generacional para los nacidos después del 70, Robe Iniesta trataba de convencer, por aires aflamencados, a un partenaire imaginario de que estaba dejando el vicio. Hace unos veinte años de aquello.

La presente coyuntura, cosas de la edad, conversaciones con los amigos etc. me hacían preguntarme el otro día qué pasa con el tabaco: ¿La crisis hace que fumemos más, menos, distinto? ¿Esto de no poder fumar en los bares funciona o no funciona? ¿Cuánto dinero se movía alrededor en impuestos? ¿Somos más o menos sanos ahora que antes? ¿Nos estamos, también, quitando? Una vez más, con un poco de trasteo internetero, se puede dar respuesta a la mayor parte de estas preguntas.

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El intervencionismo del PP

Gopher

Al PP siempre le ha gustado presumir de que no intervienen las empresas, los organismos reguladores o las instituciones, sobre todo las que tienen que ver con la economía, para que haya una continuidad en la gestión y una mayor seguridad juridica en el mundo de las tomas de decisión. Hasta aqui la teoría. Perfecta. Pero la práctica deja mucho que desear. El PP, cuando llega, suele «entrar con el cuchillo». Y lo curioso es que nadie parece criticárselo.  En otras ocasiones tenían que hacerlo  porque había que colocar a amigos que se habían quedado descolgados del reparto de puestos. Pero, ¿y ahora?  ¿Es que no han tenido suficiente con prácticamente todas las CCAA, Ayuntamientos, Congreso, Senado y Administracion Central? Hay centenares de casos, pero yo voy a recordar aquellos puestos que el gobierno del PSOE respetó cuando ganó en 2004 y que el del PP ha cambiado a menos de 2 meses de su toma de posesion. Como la Directora del Tesoro, fulminada en una semana. El PSOE la mantuvo mas de un año, y eso que entonces no había crisis de deuda soberana. La Presidenta del INE, que elabora las cuentas de la nacion, y las del paro. El PSOE la mantuvo hasta 2009. Al Presidente de SEOPAN, el PSOE nunca lo cambió. Enrique Aldama murió en 2007, en su puesto. Tampoco al Presidente de CORES, una empresa privada que gestiona las reservas estratégicas de petróleo y que se jubiló en 2010. Y seguro que veremos más casos. Y nadie dirá nada. Quizás porque ya nos hemos acostumbrado a que el PP es muy liberal en Génova, pero muy intervencionista en Moncloa.

Maastricht, ¿febril la mirada?

LBNL

Tras el tremendo avance que supuso el Acta Única que en 1987 sentó las bases para la creación del mercado único, el Tratado de Maastricht o Tratado de la Unión Europea, firmado el 7 de febrero de 1992, constituyó un hito en el proceso de integración continental al transformar la comunidad económica en un proyecto de unión política dotada de una serie de competencias en áreas inéditas como las relaciones exteriores o justicia e interior.

La ampliación de 12 a 15 y luego a 27 Estados (pronto 28, con la incorporación de Croacia) y las continuadas dificultades institucionales enfrentadas por las sucesivas reformas del Tratado(Edimburgo, Amsterdam, Niza) y no suficientemente resueltas con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre de 2009, fueron haciendo decaer el ímpetu “federalizante” de Maastricht.

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El debate de nunca acabar

Magallanes

En Inglaterra, al comienzo de 1931, el gobierno tenía que enfrentarse al creciente desempleo provocado por la Gran Depresión y, a la vez, mantener el valor de la Libra Esterlina, que los mercados estaban devaluando. El Premier Ramsay MacDonald encargó a un comité de economistas que dictaminaran lo que había que hacer. Los economistas del Comité, fieles a  las enseñanzas de los grandes economistas Marshall, Ricardo y Adam Smith, decidieron en junio de 1931 que, dado que los ingresos impositivos se estaban reduciendo, para evitar agrandar el déficit había que reducir  los salarios de los empleados del sector público y hacer recortes  en otros capítulos del gasto público. Entre estos se citaba las ayudas a los desempleados. Estaban convencidos de que ello reduciría las exigencias salariales de la clase obrera y devolvería el optimismo de los empresarios que se atreverían a iniciar nuevas inversiones. Ello haría crecer nuevamente la economía. MacDonald impuso dicho dictamen, lo que le costó la dimisión de todos los ministros del Partido Laborista, a los que sustituyó por miembros del Partido Conservador.

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La reforma laboral: para qué sirve y para qué no.

José D. Roselló 

Hoy viernes está previsto que el Gobierno presente su proyecto de reforma del mercado laboral. El enésimo intento de actuar sobre los problemas del mercado de trabajo español. La situación y perspectivas del mercado laboral, que crean una demanda de actuaciones, junto con la mayoría absoluta recién estrenada, han proporcionado el escenario psicológico adecuado para lanzarla. Se diría que se la espera con una mezcla de resignación y de desesperada esperanza. 

En general, los cambios regulatorios atienden al propósito de mejorar el funcionamiento de un mecanismo, pero no sirven para solucionar problemas cuyas causas desborden el ámbito regulado. En muchas ocasiones se ha hecho la analogía de que son como el afinamiento de un motor: se evitan pérdidas de energía innecesarias, roces, fricciones, desgastes y se mejora su rendimiento, pero el coche no corre si no se pisa el acelerador o no tiene gasolina.  Sigue leyendo

Hollande, ¿la esperanza?

LBNL

Mientras sus colegas españoles se despedazaban por avales y los votos a la Secretaría General y la composición de la nueva Ejecutiva Federal, para a continuación desgañitarse proclamando la unidad y solidez del partido, François Hollande, el candidato socialista a President de la Republique, elegido en primarias abiertas a los simpatizantes del partido, lanzaba su pre-campaña electoral con un sorprendente giro a la izquierda que ha afianzado su primacía en las encuestas.

Queda todavía mucho para la primera vuelta que tendrá lugar el próximo 22 de abril, pero ya cabe predecir que el ínclito Sarkozy lo va a tener difícil para conseguir pasar a la segunda vuelta del 6 de mayo, sometido a una intensa presión también desde la extrema derecha liderada por Marine Le Pen, heredera política y familiar del xenófobo y populista Frente Nacional.

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Déficit y estímulos

Lobisón

El pasado viernes por la noche se nos apareció a los espectadores en TVE un economista, muy limpio y articulado, de la fundación Fedea. Era la noche del shock por los cinco millones de parados, y los tertulianos le preguntaron por la posibilidad y necesidad de estímulos para relanzar la economía. El economista, con un toque muy británico, respondió que los economistas —no dijo ‘algunos economistas’, para evitar fisuras— tienen reservas respecto a los estímulos, y recomendó reformas estructurales, en especial de la contratación colectiva.

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