Las vacunas COVID reducen el riesgo de acabar en la UCI en España en más de un 90%

LBNL

Lo digo a colación del dato que vi por televisión el otro día sobre la ocupación en de enfermos de COVID en UCIs en España ahora mismo: un 60% de no vacunados y un 40% de vacunados. Una señora que estaba tomando café en la misma terraza que yo puso el grito en el cielo. Vino a decir, más o menos que menudas vacunas estas que ni inmunizan frente a la enfermedad, ni mitigan realmente el efecto del virus porque solo reducían ínfimamente la posibilidad de acabar en la UCI y correr serio riesgo de vida. ¡Casi la mitad de los que están en la UCI están vacunados! Argüí de mesa a mesa que posiblemente los vacunados en UCI son personas de más edad y con otras patologías previas, pero no me convencí ni a mí mismo porque mi argumentación era puramente especulativa y tendente a encontrar una explicación – posible pero no cierta – que apuntalara la fortaleza de las vacunas. Afortunadamente, desde una tercera mesa intervino otro señor con mejor conocimiento de las matemáticas que puso orden.

Ya sabíamos – algunos, porque otros parecen no darse por enterados – que las vacunas anti COVID no inmunizan contra el virus. Es decir, reducen la probabilidad de que uno se contagie pero no la eliminan. Reducen también la probabilidad de que un vacunado que ha sido contagiado transmita el virus a otro, aunque tampoco la eliminan del todo. Y, sobre todo, las vacunas anti COVID mitigan sus efectos haciendo que la enfermedad te dé mucho menos fuerte de lo que lo haría si no estuvieras vacunado. Lo que no casa con que el 40% de las camas UCI dedicadas a enfermos COVID estén ocupadas por vacunados… Sigue leyendo

Lecturas recientes recomendables

Lluís Camprubí

Estas últimas semanas ha habido muchos artículos, informes y entrevistas de interés. Permítanme hacerles mi selección y recomendación:

En política económica, esta tribuna de Federico Steinberg  “Un nuevo paradigma para la política económica” en el que profundiza en las fallas de la hegemonía neoliberal y su sustitución por una aproximación donde el estado, la política económica pública, la fiscalidad y la inversión tengan un mayor rol. Para analizar el actual contexto dos entrevistas de interés: Una a Gita Gopinath (economista jefe FMI) en que cuestiona la estanflación y habla de la cuestión energética y de la recuperación global; y ésta a Adam Tooze en la que insiste que el principal reto que tiene Europa es convertir en permanentes las medidas temporales adoptadas para combatir la crisis económica derivada de la pandemia. También en clave europea, y con este cambio de orientación política macroeconómica y de abandonar los excesos austeritarios, esta tribuna de Dombrovskis y Gentiloni sobre la necesidad de una nueva gobernanza económica europea, donde se intuye el debate de fondo sobre una doble necesidad: cambiar el marco, y cuando no sea posible, entonces aplicarlo flexiblemente o no aplicarlo. Sigue leyendo

Botellón, pandemia y transgresión

Alfonso Salmerón

Hace algunas semanas los llamados macrobotellones ocuparon las primeras páginas de los periódicos, abrieron los telediarios y llenaron muchas horas de radio en todas las tertulias. Como suele ocurrir, cuando el foco mediático cambia de plano, lo que ayer parecía poco menos que una cuestión de Estado, hoy ha caído prácticamente en el olvido.

A propósito de este tema, no obstante, quisiera compartir algunas reflexiones en estas líneas de debate, nunca mejor dicho, callejero. Lo primero que me ha llamado la atención en el tratamiento informativo de los diferentes macrobotellones que se han sucedido en las grandes ciudades del país es que apenas han tenido en cuenta el punto de vista de sus protagonistas. Se ha hablado, se ha escrito y se ha sentenciado mucho, pero pocas veces se ha recogido el testimonio de quienes los han practicado, y cuando se ha hecho ha sido para apuntalar estereotipos que justificaban la línea editorial del medio. Sigue leyendo

Protocolos Covid

Marc Alloza

Durante los meses de verano hemos asistido en España al despliegue de la quinta ola de Covid. La escalada empezó en la última semana de junio y llegaba a su máximo en las dos últimas de julio. A partir de entonces, el número de contagiados ha ido decreciendo, aunque a ritmo mucho más lento al del aumento inicial. A pesar de ello, a estas alturas de septiembre, la incidencia acumulada sigue instalada en la franja de mayor riesgo con 162  casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Indudablemente las vacunas y el masivo proceso de vacunación han evitado consecuencias peores que probablemente hubieran derivado en un nuevo confinamiento.

En los últimos meses España ha consolidado, primero el suministro de los distintos tests de detección de Covid. En segundo lugar el acceso a las vacunas, contando a 6 de septiembre con un excedente de 7 millones en las neveras. En el resto del mundo, a pesar de los continuos llamamientos a no monopolizar el mercado de vacunas o suspender las campañas de las terceras dosis, la realidad es que  solo el 20% de las personas de los países de renta baja o media-baja han recibido la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, en comparación con el 80% de las naciones de ingresos altos o medio-altos (La OMS pide una moratoria hasta fin de año para las dosis de refuerzo). El porcentaje de vacunados de los países que aportan datos en África es del 5,9%  y tras estos ocho meses de campaña de vacunación todavía hay muchos países cuyo porcentaje de vacunación es próximo a cero. Sigue leyendo

Píldoras de actualidad COVID-19

Lluís Camprubí

Producción y distribución de las vacunas. La producción mundial de vacunas ha ido acelerándose, principalmente debido a la mejora de la eficiencia de los procesos productivos, a la superación de algunos cuellos de botella en las cadenas de suministros de algunos componentes, a la ampliación de las plantas productivas y la validación de nuevas y a una extensión de los acuerdos voluntarios de licencia entre desarrolladores y fabricantes. La producción mensual sigue aumentando y ya es de unos 1.500 millones de dosis, con un acumulado de 7.500 millones y proyecciones fiables de llegar a los 12.200 millones de dosis a final de 2021. Lo que sitúa los primeros meses de 2022 para el objetivo de 2 dosis por ser humano y, alcanzable a mediados de 2022, el de 3 dosis por ser humano.

Seguir aumentando la producción no es algo que podamos dar por descontado y deberemos estar vigilantes a que los productores no decidan dejar de apretar el acelerador y a la vez intensificar la apuesta por la fabricación licenciada en hubs regionales/continentales. Pero el gran reto ahora es que la distribución sea más equitativa y llegue a todos los países del planeta. Para ello debe asegurarse que el mecanismo COVAX cumple su función -y no sea simplemente un recurso de beneficencia- y centrar los esfuerzos de presión pública en la exigencia de mecanismos de distribución justa. Ahora todos aquellos partidarios de levantar patentes – visto que con el actual marco se llegará a producir las cantidades necesarias para toda la humanidad antes que sus propuestas se concreten en algo tangible y en alguna dosis producida- deberían reorientar sus esfuerzos y energías a la exigencia de una iniciativa global multilateral para garantizar que todos los países puedan cubrir sus necesidades. Sigue leyendo

Dos cosas sobre el COVID que deberían ser obvias

LBNL

Un poco de claridad entre tanto ruido y confusión. Primera, la tan cacareada “quinta ola” no se parece en nada a las anteriores por lo que calificarla de quinta es engañoso. Desde que una gran parte de la población – el 50% en España – está completamente vacunada, a la que se unen los menores de 18 años – el 19% – el aumento de la incidencia acumulada – el número de contagiados – no tiene las consecuencias que tenía anteriormente, como revela la menor tasa de hospitalizaciones y, especialmente, de ocupación UCI y fallecidos.

Dicho de otra forma, como es lógico las vacunas están mitigando las peores consecuencias de la pandemia. Lo cual no quiere decir que el aumento de la incidencia no sea una mala noticia. Pero no tiene sentido alarmar comparando datos previos y posteriores a la vacuna como si fueran equiparables. Sigue leyendo