LBNL
Lo digo a colación del dato que vi por televisión el otro día sobre la ocupación en de enfermos de COVID en UCIs en España ahora mismo: un 60% de no vacunados y un 40% de vacunados. Una señora que estaba tomando café en la misma terraza que yo puso el grito en el cielo. Vino a decir, más o menos que menudas vacunas estas que ni inmunizan frente a la enfermedad, ni mitigan realmente el efecto del virus porque solo reducían ínfimamente la posibilidad de acabar en la UCI y correr serio riesgo de vida. ¡Casi la mitad de los que están en la UCI están vacunados! Argüí de mesa a mesa que posiblemente los vacunados en UCI son personas de más edad y con otras patologías previas, pero no me convencí ni a mí mismo porque mi argumentación era puramente especulativa y tendente a encontrar una explicación – posible pero no cierta – que apuntalara la fortaleza de las vacunas. Afortunadamente, desde una tercera mesa intervino otro señor con mejor conocimiento de las matemáticas que puso orden.
Ya sabíamos – algunos, porque otros parecen no darse por enterados – que las vacunas anti COVID no inmunizan contra el virus. Es decir, reducen la probabilidad de que uno se contagie pero no la eliminan. Reducen también la probabilidad de que un vacunado que ha sido contagiado transmita el virus a otro, aunque tampoco la eliminan del todo. Y, sobre todo, las vacunas anti COVID mitigan sus efectos haciendo que la enfermedad te dé mucho menos fuerte de lo que lo haría si no estuvieras vacunado. Lo que no casa con que el 40% de las camas UCI dedicadas a enfermos COVID estén ocupadas por vacunados… Sigue leyendo
