Moción mal planteada para una censura indispensable

LBNL

Como escribía ayer Soledad Gallego-Díaz en El País la dimisión de Mariano Rajoy es de cajón tras la confirmación judicial de que el PP ha venido comportándose durante décadas como una organización delictiva en lo que se refiere a su propia financiación, sufragando campañas y sobre-sueldos a cuenta de comisiones cobradas a cambio de contratos públicos. Aunque la corrupción venga de antes, Rajoy cobró sobre-sueldos (nunca ha acreditado haber cotizado a Hacienda por ellos), dirigió alguna de tales campañas, nombró Tesorero a Bárcenas, a quien respaldó en público y en privado y lo negó todo, al punto que los jueces le han tachado de poco creíble. Debería haber dimitido cuando la prensa acreditó todo lo que ahora han cerficado los jueces, pero desde luego no cabe otra opción una vez confirmado lo que en un principio fue tachado de operación de persecución política. Pero no lo va hacer. De ahí la moción de censura instada por Pedro Sánchez, en principio irreprochable, pero de planteamiento manifiestamente mejorable porque la única opción viable y aceptable (Esquerra y PNV, vale pero PDeCAT o Bildu no) habría sido plantearla conjuntamente con Podemos y Ciudadanos, como forma de disolver las Cámaras y celebrar nuevas elecciones. Muy posiblemente Podemos y Ciudadanos se habrían excluido mutuamente y la moción no habría prosperado,  pero al menos se habría planteado correctamente y recaería sobre ellos la responsabilidad de mantener al PP al frente del Gobierno.

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El caso de la casa y la cosa política

Senyor_J

Poco puede decirse que no se haya dicho ya. Pablo Iglesias se compro un chalet de más de 200 metros cuadros con piscina, casa de invitados y terrenito, y justo después se abrió un foso bajo sus pies. El caso de la casa fue la espoleta para activar una vez más desde los medios una de las nociones más ampliamente compartidas para interpretar nuestra realidad política: que todos los políticos son iguales. La vocación que tiene la gente de igualar a los políticos e incluso de igualarse a ellos no tiene parangón, porque es uno de esos argumentos que nos permite justificar que seamos peores de lo que podríamos ser y que nos permite vernos igualados en lo malo con los demás. Es este un rasgo sin duda miserable de la condición humana, aunque no el único. Sigue leyendo

Copiar y pegar

Carlos Hidalgo

Ayer estuve despotricando en Twitter acerca del discurso de Albert Rivera en ese acto que se suponía que era la presentación de un movimiento cívico pero que resultó ser un mitin de Ciudadanos con famosos. Las razones de mis protestas eran las numerosas frases copiadas de discursos de Obama. Transplantar a Obama a España en la forma de Albert Rivera no funciona y si es hablando de patriotismo, da hasta grima. Sigue leyendo

Una casa en las afueras

Alfonso Salmerón

¿Pueden Pablo Iglesias e Irene Montero comprarse la casa que les venga en gana afrontando la hipoteca con su sueldo de diputados una vez devengado lo que corresponde según el código ético de su partido? Por supuesto que pueden. Y hay un mucho de verdad en el acoso y derribo por parte de la derecha y sus voceros, que denuncian en su defensa, como también es cierto que no se les mide con la misma vara de medir que a otros representantes políticos por el hecho de pertenecer al partido que pertenecen y representar lo que representan. Sigue leyendo

Esquerra tiene la llave

LBNL

Concluíamos la semana pasada anhelando que pese a todas las señales negativas el nuevo President Torra se comportara responsablemente en bien de Cataluña. En vano. Su nombramiento de dos Consejeros fugados y otros dos encarcelados garantiza la prolongación de la suspensión de la autonomía catalana al menos hasta que un juez – si es que PdCat hace buena su amenaza de presentar una querella por prevaricación – dictamine lo contrario. Rajoy habría querido levantar el 155 hace meses, entre otras cosas porque quien más gana con el enquistamiento del conflicto es Ciudadanos, pero no le queda otro remedio que mantenerlo y bloquar los nombramientos negando su publicación. Esquerra está completamente pillada enmedio. Ha abogado en privado por el nombramiento de un nuevo gobierno “limpio” que permita retomar la normalidad institucional y recobrar el auto gobierno catalán. Pero no puede aparecer como cómplice de “Madrid” en público. Sin embargo, a estas alturas debería tener claro que cuánto más siga bailándole el agua a Puigdemont, peor le irá en las próximas elecciones autonómicas, que Puigdemont, Torra y sus secuaces quieren provocar para la vuelta del verano. Esa es la verdadera batalla que lidia PdCat: recuperar la hegemonía nacionalista que Convergencia estaba perdiendo a marchas forzadas por la corrupción y la crisis económica antes de que Mas se pusiera al frente del “procés”. Gobernar para qué, dicen en PdCat si Rajoy, el Constitucional y Montoro nos tienen atados en corto. Y encima tendríamos la espada de Damocles de la CUP encima todo el rato. Mucho mejor, sobre todo para nuestro interés partidista, seguir generando bronca y liderando el victimismo.

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Directa la alarma de seguridad.

Senyor_G

Igual queda muy Jedi y todas esas cosas, pero no hay nada que nos haga hacer más mal que el miedo. Y no el miedo a los poderes, sino precisamente el miedo a los otros, a los diferentes, al bárbaro, del que nos defienden esos poderes. No soy un valiente, y cuando lo he sido, aquella vez, habrá sido por prudencia. Mucho más prudente que valiente, por eso no me gustan las industrias del miedo o por lo menos a miedos que aunque posibles no acabo de ver. Posibles, pero poco probable. Lo siento, no tengo una varita mágica para la inmunidad de los males del mundo, a estas alturas soy más que consciente que ni el socialismo a nivel mundial nos los evitarían todos. Sí que los aminorarían, por lo menos los males más irracionales. Sigue leyendo

Más populismo punitivo y menos debate

Albert Sales

Debería ser una buena noticia que en España se abriera el debate acerca del sistema penal. Desgraciadamente, cada vez que los medios y los partidos políticos hablan del código penal y del papel de las prisiones en nuestra sociedad es para generar alarma a partir de casos particulares, abrazar el populismo punitivo y exigir una mayor dureza del sistema penal. Casos particulares muy útiles para movilizar las emociones de la ciudadanía pero alrededor de los cuales no cabe debate racional alguno. Sigue leyendo