Julio Embid
Tras diecisiete años que terminé de estudiar Periodismo en la Complutense, he vuelto a la universidad, en este caso a la de Zaragoza, a estudiar un postgrado de Derecho. Mérito ninguno, dos tardes a la semana, dos mil euros de matrícula y a tomar apuntes. Lo cierto es que, aunque no soy el más mayor de clase, sí que estoy muy por encima de la media de mis compañeros de clase, muchos de ellos recién graduados. Vuelvo a la universidad, con mis apuntes, mis bolis y mis fotocopias dándome cuenta lo mucho que ha cambiado la docencia. Ya no se escriben hojas a montones. Las clases las tienes colgadas en un servidor, casi siempre en power point y te las puedes imprimir, ir a clase, firmar y apagar el cerebro. La mayoría de alumnos va con portátil a clase (impensable a comienzos de siglo) y algunos de los profesores son mucho más jóvenes que tú.
El otro día, camino de la Facultad de Derecho, me encuentro un puesto de libros de segunda mano en la puerta de la Biblioteca de Letras donde se vendía un libro de texto de “Formación Político-Social” de 3º de Bachillerato, editado por la Sección Femenina en 1967, pura y dura dictadura. Me lo compré en cuanto lo vi. Dos euros bien invertidos. Les explicaré a continuación como era la docencia hace casi sesenta años. El libro presenta la metodología del libro al principio del mismo explicando la esencia del mismo resumida en sola palabra: España. A partir de ahí se define que es la provincia como una unidad de convivencia basada en el régimen administrativo, frente al municipio que es una entidad natural. Por cierto, en aquel año había 54 provincias españolas, las actuales más: Ifni, Sahara Español, Fernando Poo y Río Muni. Sigue leyendo